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Dos universitarios Erasmus que estudian en la Facultad de Letras en Ciudad Real hacen un recorrido fotográfico por tierras del Quijote

La Mancha vista por dos polacos se expone en el Centro de Estudios de la Universidad regional

31/01/2007
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La Mancha vista por dos polacos se expone en el Centro de Estudios de la Universidad regional

31/01/2007


Se llaman Ania (Ana) y Piotr (Pedro) y son polacos, estudiantes de Geografía. Han venido a Ciudad Real para formarse, conocer a sus habitantes y sus costumbres, pero también para realizar su mayor pasión, que es viajar. A ello se une la afición a la fotografía, un cóctel que ha dado como resultado una exposición fotográfica que se puede visitar en el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha, sito en la Facultad de Letras del Campus ciudadrrealeño.
“En Polonia, entre los geógrafos, se conoce poco Castilla-La Mancha. Desafortunadamente lo único que viene a uno a cabeza cuando se menciona España, son las principales ciudades y las costas mediterráneas” dicen Ania y Piotr quienes, como geógrafos, estudian las diferentes regiones del mundo: sobre la tierra, las aguas, la vegetación y la gente. Sin embargo, “nuestros estudios no tendrían sentido si no pudiéramos comprobar en la realidad lo que aprendemos de los profesores y de los libros” dicen los dos Erasmus polacos.
Para ellos, la tierra manchega, desde el principio les pareció un lugar un poco misterioso y un tanto inexplorado. Decidieron conocerla mejor. Cuentan los protagonistas que, “viajábamos por los sitios más cercanos: Alcázar de San Juan, Daimiel, Los Montes de Toledo, Campo de Calatrava y los alrededores de Ciudad Real. Sin embargo, esto no significa que utilizáramos un coche para trasladarnos cómodamente de un lado a otro, sino que muchas veces el verdadero viaje lo hicimos a pie hasta alcanzar uno de esos destinos”.
Dicen que no temen andar durante muchas horas ni dormir en la tienda de campaña cuando la temperatura es alrededor de cero grados. Siempre insisten que cuanto más difícil y más doloroso sea algo, más se aprecia y más satisfacción aporta. Por ejemplo, para visitar las Tablas de Daimiel anduvieron 15 kms desde Daimiel hasta el Parque porque no encontraron ningún medio de transporte. Gracias a ese paseo pudieron admirar el típico paisaje manchego, pintado con viñedos y pequeñas casas blancas, y pudieron fijarse en detalles que sería imposible observar viajando en coche o tren.
La teoría que han aprendido en sus estudios les facilita ver aún más detalles increíbles. Como, por ejemplo, los procesos volcánicos que han formado el impresionante y pintoresco paisaje del Campo de Calatrava.
Todo el mundo conoce Castilla-La Mancha como la tierra del ingenioso hidalgo Don Quijote. Como muchas personas antes, ellos también han buscado huellas de su presencia en sus excursiones. Además se atrevieron a coger su famosa Ruta. “Repasando a pie el camino del más famoso viajero de esa tierra deseábamos que nuestro descubrimiento de Castilla-La Mancha no acabara nunca”, sentencian.
Ciudad Real, 31 de enero de 2007

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