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Carmen Vaquero participa en "Los martes de Lorenzana" con una ponencia sobre los disgustos y sinsabores del amor en El Quijote, Persiles y La Galatea

Ausencia, celos, muerte y desdenes, los cuatro sufrimientos del amor en la obra cervantina

19/04/2005
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Ausencia, celos, muerte y desdenes, los cuatro sufrimientos del amor en la obra cervantina

19/04/2005

La catedrática de Literatura y directora del IES Alfonso X el Sabio de Toledo, Carmen Vaquero, ha participado esta tarde en “Los martes de Lorenzana” con una ponencia titulada “Disgustos y sinsabores en el amor”, en la que realizó un análisis de Miguel de Cervantes como poeta del amor trágico, desde los cuatro sufrimientos que según el creador de El Quijote dominan el sentimiento amoroso: la ausencia, los celos, la muerte y los desdenes. Los cuatro formaron parte de la obra del escritor, y se manifiestan especialmente en La Galatea, que es, según Vaquero, la más amorosa de las novelas de Cervantes.
El más ilustre de los autores españoles no tuvo suerte en el amor, tal y como refleja uno de los sonetos preliminares de El Quijote. Por medio del verso, pregunta Babieca a Rocinante: “¿es necedad amar?”, a lo que el otro responde “no es gran prudencia”. Así explica Carmen Vaquero la relación de Miguel de Cervantes con el sentimiento amoroso. “Él cree que el amor es un deseo con el que hay que vivir siempre, algo inherente al ser humano, pero que hace sufrir mucho, especialmente si hay celos”, afirma la catedrática.
Los celos son, con la muerte, la ausencia y los desdenes los cuatro sufrimientos principales del amor según Cervantes. Tres de ellos tienen solución, tal y como explica Carmen Vaquero: “las ausencias se remedian, incluso el amor en la ausencia crece; los desdenes pueden entenderse; en la muerte puedes llegar a sustituir a la amada”. No así los celos, que Cervantes define como “una enfermedad rabiosa”.
Para Vaquero, que durante su intervención en “Los martes de Lorenzana” definió el amor desde la perspectiva cervantina en El Quijote, Persiles y La Galatea, es precisamente esta novela donde más se habla del amor, por ser la primera y por haber sido escrita bajo la influencia de Gracilaso de la Vega. “Cervantes era un gran admirador de Gracilaso, está imbuido de todas sus ideas de tristeza y melancolía sobre el amor”, indica la catedrática.
En El Quijote, ese sentimiento trágico del amor aparece mucho más depurado. “Don Quijote no sale si no tiene una dama; cuando libera a los galeotes les envía al Toboso a decirle a Dulcinea que lo ha hecho por su amor; cuando hace penitencia en Sierra Morena es Sancho el emisario hacia su amada”, explica Vaquero. “Cervantes no es un romántico, muchos de sus personajes, tanto caballeros como pastores, sufren penas de amor”, añade.
Según la catedrática, tuvo mucho que ver en esta concepción la vida del escritor entre mujeres “de mala nota”. “Sus hermanas y sobrinas tenían fama de fulanas, aunque algunas llegaron a morir muy santamente”, explica. También su matrimonio tardío con Catalina de Salazar, una mujer mucho más joven a la que abandona tres años después de su boda. “Al final de su vida llegaron a juntarse, pero Cervantes tenía una hija ilegítima con otra mujer, Ana de Villafranca, una actriz de comedias que, además, estaba casada”, señala.
El ciclo “Los martes de Lorenzana”, organizado por el vicerrectorado de Toledo y la Universidad de Mayores “José Saramago”, continúa el próximo martes con una visita guiada por el Toledo de Cervantes, en la que participarán Humildad Muñoz, profesora de la E. U. de Magisterio, y Juan Estanislao López, coordinador de la Universidad de Mayores.

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