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La muestra puede visitarse en el edificio universitario de San Pedro Mártir-Madre de Dios hasta finales de septiembre

El Campus de Toledo exhibe las colecciones de biblias de la Biblioteca General

01/06/2007
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El Campus de Toledo exhibe las colecciones de biblias de la Biblioteca General

01/06/2007

Hasta finales del próximo mes de septiembre, la Biblioteca General del Campus de Toledo, ubicada en el edificio universitario de San Pedro Mártir-Madre de Dios, acogerá la muestra "La Biblia en las bibliotecas del Campus", integrada por unos veinte ejemplares de entre los siglos XVII y XX. Las ediciones más antiguas, entre las que se encuentran la Biblia Políglota de Amberes (Leipzig, 1657), la Biblia de Ferrara (Amsterdam, 1762) y el Meam Lo'ez (Livorno, 1822), proceden de la Colección David Gonzalo Maeso, hebraísta, traductor, bibliófilo y especialista en temas sefardíes.

Todos los ejemplares expuestos ilustran momentos representativos de la historia de la Biblia. Además de las ediciones señaladas, la muestra contiene dos biblias protestantes del siglo XIX, publicadas por las sociedades bíblicas protestantes en Londres y en Madrid para ser distribuidas en España, una edición facísimil de la Biblia Políglota Complutense y varias ediciones actuales de obras antiguas, como la Grande e General Estoria de Alfonso X el Sabio o la Biblia del Oso.
La Biblia, libro sagrado para judíos y cristianos, tuvo un largo proceso de composición que se inició en torno al año 1000 a. C. y terminó en el siglo II de la era cristiana. Tras una primitiva fase de transmisión oral, las primeras recensiones que se conservan están escritas en hebreo y en arameo. Mientras que la Biblia judía comprende sólo los libros del Antiguo Testamento compuestos originalmente en hebreo, es decir, la Torá (Pentateuco), los Nebiîm (los libros de los Profetas) y los Ketubîm (los libros poéticos, sapienciales y narrativos), la cristiana añade a éstos los textos del Antiguo Testamento que han llegado a nosotros en griego (llamados deuterocanónicos) y el Nuevo Testamento (Evangelios, Hechos y Cartas de los Apóstoles y Apocalipsis).
Ya en los siglos IV y III a. C. se comenzaron a traducir libros del Antiguo Testamento al griego. Existió una traducción al arameo fechada entre los siglo V al II a. C., en el momento de mayor difusión de esta lengua. En fechas anteriores al siglo IV, y a raíz de la expansión del cristianismo por el occidente europeo, circularon traducciones parciales de la Biblia, que en conjunto han sido conocidas como Vetus Latina. Un momento decisivo en el proceso de difusión de las Escrituras fue la traducción al latín conocida como Vulgata (384 d. C.).
En España se utilizaron algunas versiones de la Biblia que corresponden al corpus conocido como Vetus Latina hasta que, a mediados del siglo V, llegó a la península la primera edición completa de la Vulgata de manos de un obispo llamado Peregrino. Ya en el siglo VII se tiene constancia de una revisión de la Vulgata elaborada por San Isidoro de Sevilla.
Dejando a un lado el precedente de algunos fragmentos traducidos en Antioquía y un salterio del obispo de Astorga, puede considerarse como primer gran intento de traducir la Biblia al castellano la Grande e general Estoria de Alfonso X el Sabio en el siglo XIII, en la que se recoge una versión no literal que abarca desde el Génesis al Nuevo Testamento.
El XVI fue el siglo de la Reforma protestante y la Contrarreforma, un periodo de gran actividad y polémica en la traducción, edición y publicación de la Biblia en España. Creció el interés y estudio de las sagradas escrituras, pero también se impusieron normas que prohibieron o limitaron su lectura y traducción. De las muchas ediciones que produjo este siglo podrían destacarse la Biblia Políglota Complutense, la Biblia de Amberes, la Biblia de Ferrara y la Biblia del Oso.
Hasta el siglo XVIII no vería la luz en España la primera traducción íntegra conservada de la Vulgata, realizada por Felipe Scío y Riaza (1738-1796) por encargo del rey Carlos III. En el XIX hubo dos traducciones importantes firmadas por José Miguel Petisco (1724-1800) y Félix Torres Amat (1772- 1847). La centuria siguiente volvió a contener momentos de intensa actividad en lo que a la traducción de la Biblia se refiere. Entre las numerosas versiones que produjo este siglo, respondiendo a las distintas corrientes de exégesis, traducción y teología que se desarrollaron de forma paralela, se encuentran La Sagrada Biblia de Eloíno Nácar Fuster y Alberto Colunga (1944); La Santa Biblia coordinada por Evaristo Martín Nieto (1964) y la Nueva Biblia Española, editada con clara intención literaria por Luis Alonso Schökel y Juan Mateos (1975).
Toledo, 1 de junio de 2007

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