José Luis Castillejo

Un libro de un libro

16 pág.

Cuenca, 1998

 

(Proyecto para una serie de obras de Escritura no Escrita)

 

 

Este proyecto se realiza a partir de un libro encuadernado de cuatrocientas páginas en blanco, con énfasis en la dimensión vertical que facilita la lectura ascendente/descendente, es decir el punto de partida es un objeto no escrito que todavía no constituye "Escritura no escrita" y cuyas páginas en blanco se fotografían e imprimen de diversas formas o modos.

Estos modos de fotografiar e imprimir buscan la resolución simbólica de las formas del objeto, trans-formándolas al ser iluminadas por la fotografía y realizadas por la impresión o por la copia del negativo, constituyendo así una "escritura simbólica" de la luz o "Escritura no escrita", desletrada. Los símbolos así creados no son en principio signos, ya que su constelación y ulterior interpretación crea una realidad abierta. Un símbolo es tal símbolo si es sentido como tal, mientras que un signo tiene sentido, o mejor dicho significado.

El signo es unívoco, el símbolo abierto, polivalente e incluso equívoco. El símbolo se percibe y se siente, el signo se entiende.

1) El libro más "sencillo" consiste en fotografiar e imprimir las páginas blancas completamente abiertas, de una en una o de dos en dos, empleando una luz suave y clara, sin cargar las tintas, evitando lo anecdótico, y resaltando las formas hasta ahora no manifestadas o declaradas explicitamente para que se resuelvan o disuelvan en símbolos al introducirse una separación o "abismo" entre la objetividad inerte y su realización por la fotografía y la imprenta, separación o abismo que es a su vez una conjunción que funde sin confundir objeto e imagen en una nueva unidad más profunda, el símbolo.

El libro podría decirse así símbolo del Uno sin Dos, aunque esta interpretación, como cualquier otra, por paradójica que sea, des-virtua al símbolo, no tiene su virtud, al intentar escribir o hablar sobre lo indecible y dar un significado convencional a lo que no puede tenerlo, y solo puede ser sentido y constelado profundamente. Quizá de lo que no se puede hablar, en el sentido convencional, sería mejor callarse. Pero la libertad consiste no sólo en el silencio sino también en la palabra, por paradójica o contradictoria que esta pueda ser, cuando silencio y decir no vienen impuestos por una coacción externa o interna, por una neurosis o psicosis individual o colectiva.

El "vacío" minimalista del objeto se trans-forma así en una "vacuidad", es decir, realizado por la iluminación e impresión fotográficas, en una metáfora visual de ese profundo abismo o separación que se unifica por obra de la mente que lo crea (‘misterium conjuctionis"). La realidad física primera queda así trascendida por otra más psíquica o espiritual, sin que desde luego desaparezca. Digamos que por el contrario se hace "verdadera" ya que verdad es la realización o adecuación de una realidad inerte que se trans-forma por la mente en realidad verdadera, al adecuarse la primera a la última ("adequatio")

El libro está completamente abierto en este estado en el que un puro despliegue no dual resuelve pero no disuelve las dualidades, estado sin estado (es decir sin estado inerte), manifestación y no manifestación (la manifestación explícita de lo manifiesto crea o realiza otra vertiente no manifiesta, paradójicamente la manifestación fotográfica de la página en blanco, convierte a la página en blanco "original" en no manifiesta, la imagen crea su propia no manifestación), forma y vacío, uno sin dos, dejan de ser partes separadas y son fundidas pero no confundidas en un todo imparcial. A diferencia del signo estas interpretaciones paradójicas y contradictorias no constituyen el símbolo pues no tienen sentido, o mejor dicho significación, ya que el símbolo sólo puede ser sentido, es un ser, pero no puede tener sentido, no es un tener. La inclusión de lo no manifiesto de un símbolo en un decir que tenga un significado constituye una contradicción. El símbolo, al ser abierto, incluye forzosamente lo imposible no manifiesto, lo indecible, es el decir de lo imposible de decir y un no decir de lo imposible de decir. Puede interpretarse desde el punto de vista secular modernista de la calidad o de otro modo más trascendental pero mientras sea símbolo no podrá reducirse su ser a un decir o un tener ni a una interpretación.