El sitio web de la UCLM utiliza cookies propias y de terceros con fines técnicos y de análisis, pero no recaba ni cede datos de carácter personal de los usuarios. Sin embargo, puede haber enlaces a sitios web de terceros, con políticas de cookies distintas a la de la UCLM, que usted podrá aceptar o no cuando acceda a ellos.

Puede obtener más información en la Política de cookies. Si continuas navegando, entendemos que aceptas su uso. Aceptar

Procesos formadores
PERFIL 5. Alfisol: Navas de Jorquera

En este suelo podemos destacar el proceso formador de “humificación”,  el de “argiluviación”, que es una translocación en suspensión de arcilla, que ha originado el horizonte subsuperficial argílico Bt, y el de “calcificación y petrocalcificación”, debidos a la translocación en solución de la caliza, dando como resultado un horizonte cálcico Bk y un horizonte petrocálcico Ckm. 

 

Proceso formador de humificación: origina la formación del epipedón del perfil, aunque en estos suelos de explotación agraria se observa una escasa reposición de materia orgánica, así como baja existencia de organismos edáficos, lo que da como resultado la formación de horizontes superficiales de carácter ócrico, con estructura débil, no muy desarrollada.

 

Proceso formador de argiluviación: este proceso de translocación en suspensión de la arcilla ha originado en este perfil el endopedón argílico Bt de acumulación de arcillas.

Un horizonte argílico es un horizonte subsuperficial con un porcentaje mayor de arcillas filosilicatadas que el material de suelo subyacente, mostrando evidencias de iluviación de arcilla; su formación se debe al arrastre vertical y mecánico de las partículas de arcilla en estado disperso, por el agua gravitacional que se infiltra a través de los poros gruesos y medios, hasta que éstas se depositan en profundidad sobre la pared de los huecos o en la periferia de las unidades estructurales, formando recubrimientos zonados, orientados, llamados cutanes, o más correctamente argilanes, bien visibles en lámina delgada.

En estos suelos en los que el calcio y el magnesio son elementos que se hallan en gran proporción, es preciso el lavado de estos cationes en los horizontes superiores, pues para que la arcilla pase del horizonte superior al de iluviación es preciso que se encuentre dispersa, y a su vez en el suelo la dispersión exige que se hayan lavado los cationes divalentes que tienden a flocularla en horizontes más profundos.

Previamente, por tanto, se ha producido un proceso de descalcificación, haciendo posible la iluviación o translocación de las arcillas, dando lugar a la formación del horizonte argílico.  

En la analítica de este perfil, en relación a los contenidos de carbonatos totales en los distintos horizontes, se aprecian valores bajos en los horizontes superiores, lo que indica cierta descalcificación y un aumento en los horizontes subyacentes, que se ratifica en la evolución de los contenidos, tanto del calcio asimilable como del cambiable, factor este último de gran importancia en la floculación de la arcilla, favoreciendo la formación del horizonte argílico Bt.

Proceso formador de calcificación y petrocalcificación: debajo del horizonte argílico aparece un horizonte cálcico Bk con acumulación de carbonato cálcico debido al proceso de alteración carbonato-bicarbonato llevado a cabo por el agua de percolación al tratarse de una solución carbónica, y debajo de este horizonte cálcico, en este perfil nos encontramos un horizonte petrocálcico Ckm formado tras repetidas redisoluciones y reprecipitaciones de la calcita desarrollándose una cementación o “costra caliza”.