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Por: Ricardo Fernández Muñoz. TEU de Didáctica y Organización Escolar. Profesor de Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Educación en la Universidad de Castilla la Mancha (E.U. de Magisterio de Toledo).
e-mail: Ricardo.Fdez@uclm.es
página personal: http://www.uclm.es/profesorado/ricardo
En una sociedad de la información y la comunicación, la práctica totalidad de los campos profesionales han visto incrementado su potencial de desarrollo con la incorporación de las Nuevas Tecnologías y ello ha motivado un cambio sustancial en el modo de ejercer sus funciones específicas. Esta situación lleva como contrapartida la demanda implícita de nuevos papeles para el desempeño profesional.
En el caso concreto de la educación, a lo largo de estos últimos años se habla mucho del nuevo perfil del docente como consecuencia de la integración de las Nuevas Tecnologías en el ámbito educativo.
Con este artículo se pretende dar una visión del papel que ha de desempeñar el docente ante la nueva sociedad del conocimiento, así como un análisis de nuevas necesidades en su formación como profesional de la docencia.
PALABRAS CLAVE: Formación del profesorado. Nuevas tecnologías aplicadas a la educación. Innovación tecnológica. Desarrollo profesional y nuevas tecnologías.
Escolano Benito (1996: 44-46), al definir la profesión docente en la actualidad, lo hace en torno a tres papeles básicos:
El primero es un papel técnico, que permite identificar a los docentes como expertos habilitados para guiar el aprendizaje de los alumnos conforme a determinadas reglas metódicas de reconocida solvencia. Este papel ha ido incorporando algunas funciones que desbordan la docencia clásica, como las relacionadas con la tutoría, la gestión didáctica y la innovación. Su identidad se define por una tarea de claro matiz tecnológico según la cual el profesor sería un ingeniero de la instrucción.
El segundo papel se asocia a los aspectos éticos y socializadores de la profesión. El docente ha sido, es y será, en el sentido durkehimiano más estricto, un agente de primer orden en el proceso de socialización metódica de los menores en el tejido social. Los valores, actitudes y otras pautas de conducta que exhibe o vehicula constituyen un marco de referencia normativo para las personas en formación. Por otra parte, como juez evaluador, el docente desempeña una función fundamental de control social, al legitimar través del sistema de exámenes, calificaciones y grados los prerrequisitos del orden meritocrático e influir en las estrategias de reproducción, movilidad, igualitarismo y compensación.
Finalmente, el tercer papel del profesor se vincula a la satisfacción de las necesidades de autorrealización de los individuos en formación y de sus demandas de bienestar. Este papel enlaza con algunas tradiciones bien enraizadas en el mundo pedagógico, como las que enfatizan el papel del docente como preceptor, partenaire o terapeuta.
Alonso y Gallego (1996) nos dicen que los docentes de nuestros días deben desempeñar quince funciones básicas de las cuales se desprenden interesantes propuestas para su formación y perfeccionamiento:
Tras este análisis nos podemos cuestionar: ¿Puede ser el profesor actual, al mismo tiempo un profesional eficaz, ingeniero de la instrucción, un juez justo y un buen compañero?…Los expertos manifiestan que el profesor de finales de siglo deberá abordar otras nuevas tareas, desde una actitud abierta a los múltiples acontecimientos e informaciones que se generan a su alrededor. Y es que el cambio tecnológico se produce a una gran velocidad y requiere por parte de los profesionales un esfuerzo de adaptación, actualización y perfeccionamiento permanente.
Desde esta perspectiva el perfil del docente debiera configurarse como un profesional atento a todas las posibilidades de comunicación que el medio le ofrece, para hacer más adecuado, exitoso y atractivo el proceso de aprendizaje de los alumnos. Un maestro que revise críticamente su propia práctica desde la reflexión de sus intervenciones como docente, y que pueda ayudar a sus alumnos a "aprender a aprender" en una sociedad cambiante y en constante evolución.
Según la profesora Marabotto (1996) son tareas cruciales para el docente interesado en mejorar su tarea: conocer a fondo las estrategias cognitivas que el tratamiento eficaz de la información requiere y ayudar a los alumnos a reflexionar acerca de cómo mejorar su propio trabajo no sólo con el conocimiento mismo, sino con las tecnologías disponibles en cada momento para adquirirlo y consolidarlo. "A él le corresponde explorar y valorar cómo interactúan estos medios con el aprendizaje, qué efectos producen en el estilo cognitivo de los alumnos, cómo elegir los más adecuados y disponer una experiencia significativa para su utilización como herramienta en situaciones de enseñanza-aprendizaje" . (Marabotto, M.I., 1996: 53)
El profesor debe ser un conocedor de su materia, pero además ha de aprender a ser un experto gestor de información sobre la misma, un buen administrador de los medios a su alcance, y desde esta orientación dinamizar el aprendizaje de sus alumnos. Una ayuda eficaz para la gestión de la información que aceleradamente se genera en la sociedad de la información y la comunicación con las Nuevas Tecnologías, que están cambiando los modos de ejercer las funciones de los docentes en la formación de las generaciones futuras.
Una de las necesidades más inmediatas que debieran contemplarse para la integración de las Nuevas Tecnologías en los procesos de enseñanza-aprendizaje pasa por cambiar el actual papel que el profesor tiende a desempeñar en nuestra cultura escolar.
Sirvan de ejemplo algunas funciones del profesor respecto a las Nuevas Tecnologías que el Ministerio de Educación y Cultura en el año 1992 señalaba para la educación infantil:
(MEC ,1992: Guía Documental y de Recursos de Infantil, "Cajas Rojas")
Gento (1996) apunta como nuevas funciones básicas del maestro : "… el diseño de proyectos formativos acomodados a cada situación; el impulso a la acción educativa a través de una constante motivación; la selección de experiencias y actividades que permitan lograr objetivos educativos; la orientación que facilite la elección libre e inteligente de quienes se forman; la evaluación constante de progresos logrados, que facilite el esfuerzo por conseguir nuevas metas; la promoción del autoaprendizaje y autoformación constante para una permanente acomodación a las exigencias del progreso"…"el papel del maestro-educador, como auténtico líder pedagógico, implica asumir funciones que supongan una contribución a la utilización de conocimiento y de los recursos tecnológicos al servicio de intereses supremos que, basados en el desarrollo de los valores, contribuyan al mejoramiento sostenible de los seres humanos y de los grupos sociales"(Gento S.,1996:78) .
El perfil de profesor con la aparición de las NTIC implica un permanente afán por perfeccionarse y actualizarse constantemente en sus técnicas docentes, en su enfoque metodológico, desde un proceso constante de investigación y evaluación de su propia práctica pedagógica.
Según Ferrández Arenaz (1995), se debería contemplar al formador en su papel total: como planificador (momento preactivo), como procesador de información y ayuda al aprendizaje (momento interactivo o desarrollo del proceso) y como evaluador del aprendizaje del alumno (momento postactivo). Todo esto contemplado bajo la óptica del contexto cambiante.
"El nuevo profesor ha de admitir que en la galaxia tecnológica su papel como "instructor" es bastante modesto, y que como exclusivo canal de información no tiene nada que hacer". (Sáenz, O., 1995: 161).
El profesor no puede ni debe competir con otras fuentes informativas, sino erigirse en elemento aglutinador y analizador de las mismas. En el momento que vivimos no basta con saber el contenido de la materia para enseñar bien.
El nuevo papel del profesor en relación al uso de la Tecnología de la Información y la Comunicación, puede entenderse atendiendo al siguiente cuadro en el que se especifican las características y tareas del profesor desde dos modelos educativos contrapuestos.
| Modelo Tradicional o Clásico | Modelo Tecnológico |
|---|---|
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|
"La enseñanza fundada en la memorización de los hechos desaparecerá y se hará hincapié en el desarrollo de las competencias necesarias para manejar un volumen muy creciente de informaciones, de forma lógica y pluridisciplinar. Los alumnos deberán aprender a elegir y a explotar la información" (UNESCO, 1990: 128).
En la sociedad de la información el modelo de maestro cuya actividad se basa en la clase magistral es obsoleto. Las redes telemáticas pueden llegar a sustituir al profesor si éste se concibe como un mero transmisor de información ya que en las redes tienen gran capacidad para almacenar información y desde ellas se puede adaptar dicha información a las necesidades particulares de cada alumno.
"Hoy no resulta suficiente pedirle al profesor únicamente estar informado,… Al profesor le pedimos otras cosas, tales como fomentar la convivencia, la participación, la cooperación, la autonomía del alumno, la autocrítica, la ética, la reflexión. Expresiones que suelen identificar modelos docentes que otorgan a los profesores el papel de agentes de cambio e innovación educativa" (De Pablos Pons, J., 1996).
El objetivo de la escolarización hasta la Universidad, además de la transmisión de conocimientos, es la socialización. De ahí que se prevea que las redes, más que sustituir la educación presencial, puedan ser un complemento de la misma permitiendo el acceso a fuentes remotas.
La tarea del profesor se dirige a que los alumnos aprendan por ellos mismos, para lograr este propósito realizarán numerosos trabajos prácticos de exploración. Aparece así la figura del profesor como facilitador frente al profesor centrado en la transmisión de conocimiento, asentado en bases de poder, conciencia social y política. Entendiendo como profesor facilitador aquel docente capaz de preparar oportunidades de aprendizaje para sus alumnos.
El profesor Oliver (1989) afirma que:
"El profesor debe actuar más como animador e investigador del entorno y como motivador y puente entre el medio ambiente de la población escolarizada, el mundo científico y cultural que como transmisor y reproductor a priori de los contenidos que de este mundo dimanan, ello justifica algunas exigencias al profesorado, de una parte, y al currículum de formación, de otra". Oliver (1989: 65)
Desde esta concepción el profesor se convierte en dinamizador de situaciones de enseñanza-aprendizaje, mediando en los procesos de aprendizaje de sus alumnos, donde las habilidades para su diagnóstico y orientación son más significativas que las de depositario de conocimientos y saberes. "El profesor se convierte en un auténtico mediador, en un metodólogo y arquitecto, puesto que ante todo debe dar los fundamentos, (es decir, los métodos) y luego ordenar las informaciones. Esto acarrea consecuencias importantes que afectan a la pedagogía en general y, en particular, al contenido de los programas" (Treffel, J., 1986).
Atendiendo a las nuevas teorías psico-pedagógicas sobre el aprendizaje, el profesor se ha convertido en alguien que pone, o debería poner, al alcance de sus alumnos los elementos y herramientas necesarias para que ellos mismos vayan construyendo su conocimiento, participando de forma activa en su propio proceso de aprendizaje. La figura del profesor se entiende más como un tutor del proceso de aprendizaje.
Con la integración de nuevas tecnologías en el ámbito educativo, las aulas en las que son debidamente explotadas se convierten en un espacio abierto e interactivo que permite asegurar el derecho a una educación para todos, sin límites ni fronteras.
Desde este enfoque el profesor adopta una función más de gestor del aprendizaje de sus alumnos, que de transmisor de conocimiento. El conocimiento se ha vuelto dinámico, y ello compromete a inducir destrezas y estrategias a los alumnos. La relación entre lo que se sabe, y lo que se es capaz de aprender cambia día a día, y nos acercamos al aprendizaje a lo largo de la vida. Ante estos incesantes cambios debemos tomar una actitud de estar al día, prepararnos para los cambios y no establecer puntos de llegada sino procesos de evolución.
María Ángeles Carbajo (1997) nos habla de algunos factores que predisponen de algún modo al éxito en las experiencias de innovación, entre otros destaco los siguientes:
Siguiendo los argumentos formulados por el profesor Cabero Almenara en el II Congreso de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación para la Educación, EDUTEC 95 celebrado en Palma de Mallorca, se hace cada vez más necesario un replanteamiento de la figura del profesor y de las actividades que debe realizar el alumno, exigiendo una integración curricular de las nuevas tecnologías..." no vaya a ocurrir como hasta la fecha ha ido ocurriendo con toda nueva tecnología introducida anteriormente en los centros, y es que sólo han servido para seguir haciendo las mismas cosas que se hacían desde un modelo tradicional y bancario de la educación, pero amplificado y potenciado por la tecnología"(Cabero, 1995).
Para que el papel del profesor realmente cambie, se hace necesario un aumento de la autonomía del profesor, así como de su desarrollo profesional. La tecnología está transformando la ecología del aula y los papeles docentes, y estos cambios están induciendo una mutación sistemática en las teorías y en las prácticas didácticas. "El docente tendrá que desarrollar habilidades para cambiar con flexibilidad y sin resistencias en relación a la incorporación a la práctica profesional de los recursos que le aporten los sucesivos cambios tecnológicos" (Escolano Benito, A. 1996: 47).
Si queremos empezar a ver y concebir la Sociedad de la Información y las Nuevas Tecnologías que de ella se derivan dentro de la escuela, de manera accesible y natural, es preciso recurrir a este nuevo papel del profesor y no limitarse a ello, ya que de otro lado, los cambios propuestos también afectan de lleno al papel que el alumno desempeña en su aprendizaje.
Hemos de reconocer las dificultades con que nos encontramos cuando nuestros alumnos se sienten cómodos asumiendo el papel de receptores pasivos de la información que el profesor por los diferentes medios introducidos administra. Sin embargo estamos convencidos de que si pretendemos que el aprendizaje de nuestros alumnos pase de una concepción tradicional y por tanto memorística a otra más dinámica y significativa en la que el alumno desempeñe un papel activo y participativo, colaborando en la búsqueda, localización, intercambio e interpretación de la información, se logrará si vencemos la concepción del aprendizaje como simple acumulación de saberes para entenderlo como el elemento más significativo para la resolución y el replanteamiento de problemas reales. Sólo así nuestros alumnos pasarán a ser constructores activos de su conocimiento.
Foto: Alumnos de Magisterio en el aula de nuevas tecnologías.
Como consecuencia de lo anterior, aparece un nuevo reto en la formación de los maestros ante la aparición de nuevas formas culturales. Es así como el mundo de lo tecnológico se está convirtiendo en un componente esencial de la formación del profesorado. Sin embargo nos preguntamos si desde la Escuela es considerado como un componente cultural y curricular de importancia destacada. La escasa utilización que el profesorado hace de las Nuevas Tecnologías que tiene a su disposición en los centros, nos hace pensar más bien lo contrario. Podemos comprobar como en la mayor parte de las escuelas, el libro de texto continúa siendo el referente fundamental y la herramienta que enmarca una gran parte de las tareas realizadas en el aula. Si bien es cierto que cada vez se eleva el número de docentes que utiliza los medios basados en las Nuevas Tecnologías , su uso continúa siendo poco frecuente, sobre todo si lo comparamos con el libro de texto y otros medios impresos tradicionales.
"La utilización de las nuevas tecnologías interactivas en la enseñanza, al igual que la de cualquier otro medio audiovisual, debe servir al profesor para superar el modelo comunicativo unidireccional y no para reforzarlo. Podría darse la paradoja de estar preocupándonos por conseguir un máximo nivel de interacción entre los alumnos y los medios mientras descuidamos la propia interacción humana, la más importante y enriquecedora, de cuya calidad va a depender el que nuestros alumnos aprendan a utilizar los medios para expresarse y no se consideren únicamente como receptores de información". (Gutiérrez Martín, A., 1996).
En el momento presente mientras algunos esperan de los nuevos medios cambios importantes y positivos en la redefinición de las funciones de los profesores, pasando de transmisores directos de información a facilitadores del aprendizaje autónomo de los alumnos, otros, por su parte, han formulado temores fundados de que las nuevas tecnologías puedan hacer del profesorado profesionales más dependientes y ejecutores de programas diseñados más allá de su competencia profesional.
Aunque las distintas investigaciones muestran, sin lugar a dudas, una actitud favorable del profesorado hacia las nuevas tecnologías, los modos de uso de las mismas se inscriben en el estilo de enseñanza transmisiva dominante y no se ven afectados por las características de dichas tecnologías, además en muchos casos "existe una falta de comprensión entre los profesores sobre lo que representan los ordenadores y la forma en que influyen en el proceso de aprendizaje y en el pensamiento" (Solomon, C., 1987: 12). Por otra parte, la manifestación externa de una actitud favorable hacia los nuevos medios puede ser producto de la presión de contextos y circunstancias específicas que contribuyen a enmascarar las concepciones implícitas que los docentes mantienen respecto a determinados medios, y que también van a influir en los modos de uso de los mismos
La formación debe, por tanto, constituirse en un proceso reflexivo que se realice a partir de las propias ideas de los docentes. La colaboración permanente entre la práctica escolar y la investigación rigurosa permitirá que la educación pueda dominar y explotar del mejor modo posible lo que unos consideran como instrumentos de esclavitud intelectual y otros, cada vez en mayor número, como una potente herramienta en manos del educador, que le permite preparar a los alumnos para enfrentarse al mundo actual.
No cabe duda que los cambios están en los hombres y no en las cosas. "Las reformas educativas inciden excesivamente en nuevas legislaciones, nuevas estructuras, nuevos medios, nuevos contenidos. Sin embargo, el eje de la reforma está en los facilitadores del aprendizaje, en los maestros y profesores, que son los que realmente pueden llevarla a cabo o sepultarla para siempre" (Escotet, M.A., 1992: 100).
Convencidos de la necesidad de implementar la tecnología como modelo para la intervención docente, urge capacitar a los profesores en el dominio de estos nuevos lenguajes de comunicación a través de una pedagogía de la imagen y del uso racional y crítico de los recursos tecnológicos en su aplicación a la educación. De ahí que hoy uno de los principales retos que tienen que afrontar las instituciones escolares sea la capacitación de los docentes en el dominio de la Tecnología de la Información y de la Comunicación adaptada a sus contextos de intervención. "Si aceptamos que la finalidad básica de la acción docente consiste en diseñar entornos en los que la riqueza de las interacciones (docente-alumno, alumnos entre sí, alumno-contenido) posibilite la apropiación del conocimiento, el aprendizaje significativo, sustantivo a nivel personal y socialmente relevante, la tecnología es entonces un componente esencial, ya sea como perspectiva orientada al saber hacer, como contenido y como recurso didáctico". (Grau, J., 1995: 91).
Abogamos por un formador que sea el innovador capaz de "hacer saber" en este campo de los recursos, con la obligación de generar nuevas posibilidades de enseñanza aprendizaje. No obstante la necesaria alfabetización en el dominio y adecuada explotación de las nuevas tecnologías no depende exclusivamente del profesor, siendo determinante el papel de la familia, así como de los entornos en los que el alumno se desenvuelve, para educarlo "con" y "en" las nuevas tecnologías, y para la creación de las actitudes que tengan hacia ellos. En cuanto a este último aspecto, algunos estudios demuestran como las actitudes que tengamos hacia las nuevas tecnologías, condicionan la interacción que establezcamos con ellas.
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