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Una reflexión acerca de la preparación del profesorado de idiomas modernos

Lda. Renata Majewska,
profesora de español y de metodología de la enseñanza de ELE, responsable de las prácticas pedaógicas en la NKJO Bydgoszcz, ul. Dworcowa 80, 85-009 Bydgoszcz, Polonia.
E-mail: renmaja@wp.pl

Varios países europeos han decidido reformar su sistema educativo. Algunos, como España llevan ya varios años con la Reforma y están valorando actualmente sus primeros frutos. Otros como Polonia, están dando los primeros pasos. En todo caso, en todas partes se subraya la condición sine qua non del éxito de cualquier cambio en este campo: la formació n adecuada del profesorado. Por muy buenos que sean los principios generales y los programas, por mucha reforma de infraestructura que se haga, si los profesores no creen en la Reforma o no tienen preparación suficiente el fracaso está garantizado. Al fin y al cabo somos nosotros, los profesores los que damos vida a lo escrito.

La preparación profesional del profesorado se da a varios niveles. El primero, el más elemental, es la propia experiencia como estudiante de una lengua extranjera. Por esa razón parece fundamental dar prioridad a la calidad de la enseñanza práctica de la lengua en las filologías y escuelas profesionales para la formación del profesorado de idiomas modernos. La variedad de técnicas, la individualización de la enseñanza, la elección razonable de métodos de la enseñanza y el sentido común consistente en guiarse más por la eficacia que por lo más nuevo o lo mejor conocido, así como la buena costumbre de una preparación detallada de cada clase se convierten después en algo evidente en el futuro trabajo de nuestros estudiantes, en una característica de su código profesional. El estudiante ve enseguida cual de sus profesores no ha preparado bien la clase, cual no tiene bien pensado el programa a largo plazo, cual es realmente interesado en que progresen. Y si en el futuro se convierten en "chapuzas" en su profesión, pretendemos que al menos sean conscientes de ello. Y sobra añadir que entre los buenos profesores de idiomas no se encuentra ninguno que no sea un buen hablante del mismo.

El segundo nivel es la preparación teórica del estudiante para ejercer la profesión de profesor y abarca asignaturas como psicología, pedagogía, didáctica y metodología de la enseñanza de una lengua extranjera, todas ellas necesarias para poder hacerse con las distintas facetas del trabajo diario de un profesor. Es conveniente subrayar la creciente importancia que se da a la psicopedagogía, lo cual va unido al espíritu de la reforma, según el cual nuestros estudiantes tienen que adquirir en la escuela una serie de valores como p. ej. la tolerancia y una serie de habilidades para poder seguir estudiando toda la vida y adaptarse a los cambios en el mercado de trabajo.

El tercer nivel abarca lo más concreto y práctico: las prácticas pedagógicas. En realidad, según la opinión de muchos estudiantes, es la asignatura más importante de todas. Es la que da oportunidad para ver si nos hemos equivocado en la elección de la profesión o todo lo contrario: a pesar de los sueldos bajos es lo queremos hacer toda la vida. Se nos brinda una ocasión excepcional de recibir un feedback de parte de otros profesores o alumnos. A veces es la única posibilidad de saber que tendemos a atender a los alumnos de la derecha mientras que los de la izquierda apenas pueden contar con nuestra ayuda. O que nos acercamos demasiado a un grupo de estudiantes mostrando algún material de apoyo y el resto no ve ni oye nada. Las prácticas son el momento en que vencemos el miedo a actuación en público, cosa que desde luego no se nos pasa nunca del todo, pero sí deja de paralizarnos. Es un momento en el que necesitamos mucha ayuda, mucho apoyo y asesoramiento. Por todas esas razones no se puede sobreestimar la importancia de las prácticas pedagógicas en el plan de estudios y es imprescindible asegurar a los estudiantes una buena posibilidad de enfrentarse con lo bueno y lo difícil de la profesión antes de que se encuentren solos ante un grupo de jóvenes extremadamente exigentes en todos los sentidos.