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La enseñanza de la literatura española en la NKJO de Bydgoszcz

Por: Grazyna Rauhut
Profesora de Literatura Española
de la NKJO de Bydgoszcz
email: grauhut@poczta.onet.pl

Las NKJO (Escuelas para la Formación de Profesores de Idiomas) son escuelas superiores, de tres años, que, como su nombre indica, preparan futuros profesores de idiomas. La de Bydgoszcz es la única en toda Polonia que tiene un Departamento de Español.

Teniendo en cuenta la finalidad de este tipo de estudios, se hace hincapié en el conocimiento del idioma estudiado y las herramientas necesarias para ejercer la profesión, es decir los conocimientos de metodología, pedagogía y psicología. Sin embargo, no cabe duda de que estudiar un idioma extranjero significa conocer "otro mundo" y es imprescindible conocer también la historia, cultura, literatura y la realidad de este nuevo espacio porque sólo de esta forma el mensaje que va a transmitir el futuro profesor podrá aproximarse a lo que es el idioma entendido así.

La enseñanza de la literatura es, pues, muy importante, aunque los programas limitan considerablemente el número de horas destinadas a esta asignatura a 150 horas lectivas (1 hora lectiva equivale a 45 minutos) en el segundo curso. Los que han estudiado historia de la literatura española se preguntarán ¿cómo es posible en tan poco tiempo analizar todo, empezando por „Las jarchas" y terminando por los textos de Javier Marías o Juan José Millás, por poner un ejemplo? Efectivamente es un gran reto para el profesor, y una experiencia a veces dura, para los estudiantes. Es una lucha contra el reloj. Yo lo compararía con otra experiencia, que viví todavía en otros tiempos, que era conocer España en un viaje de tres semanas. ¿Es posible? Diría que sí y que no. Sí, porque no había posibilidad de quedarse más tiempo y había que aprovecharlo al máximo (lease: es imposible destinar más horas a la asignatura y hay que aprovecharlas bien). Sí, porque aunque vi muchas ciudades con sus respectivas catedrales, museos y sitios de interes sin conocerlos a fondo, tuve la impresión general de lo que era España y sabía a dónde me gustaría volver en el futuro (lease: los estudiantes conocen las épocas, tendencias generales de la literatura española, las obras y autores más importantes y su significado en el contexto español y europeo, y si les interesa algo en espacial saben dónde buscarlo). No, porque en tres semanas no se puede ver todo, no hay tiempo para simplemente „estar" sin hacer nada, hay poco tiempo para la reflexión (lease: los estudiantes no conocen las literaturas en otras lenguas de la península, hay poco tiempo para profundizar el análisis de textos, y en general poco tiempo para la reflexión).

¿Cómo realizar este viaje con el mejor aprovechamiento del tiempo? Creo que en este caso, además de mucha dedicación e imaginación por parte de profesor, es imprescindible la buena organización del tiempo. El profesor, como un buen guía, tiene que presentar de una forma clara el programa y la forma de trabajar, los objetivos y los criterios de evaluación. Otro elemento que puede ayudar en el éxito (o fracaso) es la adecuación de la forma del trabajo a cada grupo, según los conocimientos previos de los estudiantes (de teoría de la literatura, de historia de la literatura polaca o europea), según sus intereses (leen o no leen) y la dinámica del grupo (activo o pasivo). Para cada grupo la forma de trabajo será diferente. No hace falta decir que los más deseados son los estudiantes con buena preparación literaria, que leen mucho y son activos. En este caso ahorramos tiempo casi en todo. Es peor si al grupo no le gusta leer, no tiene conocimientos previos y es pasivo. En este caso, además de la claridad ya mencionada, también es importante que cada estudiante se sienta responsable de parte del trabajo. Para el mejor aprovechamiento del tiempo se puede prescindir de una división artificial ente clases teóricas (60 horas) y prácticas (90 horas) y pasar de forma natural a presentar ejemplos que ilustran las tendencias tratadas en las clases teóricas. Por supuesto éstas no se dedican al dictado sino a la reflexión y aclaración de los problemas leídos por los estudiantes en los apuntes anteriormente preparados por el profesor o en la bibliografía aconsejada (también teniendo en cuenta la internet). Y por último, aunque parezca muy anticuado y desagradable, los controles temporales, por ejemplo después de cada época literaria, ayudan a los estudiantes a trabajar constantemente y no dejarlo todo para junio o septiembre. Y si no se aprueba, no es posible a tercero con una de segundo: aquí se repite el curso. Este argumento ha llevado hasta ahora a todos a buen puerto.