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Por: Antonio Hernández- Sonseca Pérez
Profesor de "Fenomenología de la Religión" "Introducción a la Biblia "y "Pensamiento Español del siglo XX" en la Escuela Universitaria del Profesorado de EGB de Toledo.Profesor de "Teoría del conocimiento" y "Lógica" en el Estudio Teológico de San Ildefonso en Toledo.
e-mail: ahsonsec@mag-to.uclm.es
Síntesis del ensayo: Nos definimos según el sistema de atención. Para una visión responsable de la realidad resulta muy significativo el lema del proyecto fenomenológico de Edmundo Husserl: "ZU DEN SAGEN SELBST" ( atengámonos a las cosas mismas). La persona humana introduce en la vida una innovación de realidad; no se parece a ninguna otra cosa; para ser contemplada responsablemente reclama una nueva perspectiva: la mística de la mirada; la comunicación con ella tiene como llamada privilegiada la mirada. Saber ver al ser humano y respetar la mismidad de los otros a través de su mirada es todo un proyecto a seguir, en especial cuando la otredad del prójimo adolece de alguna deficiencia. Occidente que tanto analizó las dimensiones de la Razón, debe profundizar y avanzar en el trazado de una Razón Compasiva comprometida en la comprensión de las personas. Como dos exponentes de esta Plesiología (tratado del prójimo) disponemos del Evangelio Cristiano y de la Filosofia reciente del judío Emmanuel Levinas
Conceptos claves: mística de la mirada razón compasiva.... "A Mí me lo hicisteis"... ser-para-el-otro... rehenes del rostro
Al comienzo del Nuevo Milenio nos ha recordado Juan Pablo II que "el cometido de los cristianos en esta nueva etapa de la historia nos solicita reflejar de forma más nítida la Luz de Jesucristo y saber ser los primeros contempladores de su Rostro tantas veces doliente o desatendido. Estos dos requisitos garantizarán un crecimiento espiritual"
Nos está convocando quien en su juventud estudió la panorámica nueva abierta desde el proyecto de la Fenomenología, a UNA MÍSTICA DE LA MIRADA responsable, comprensiva, penetrante, hacia la realidad toda, pero de manera especial hacia la REALIDAD HUMANA .A partir de ciertas etapas de nuestra biografia, llegamos a ejercer un cierto dominio sobre la visión y la expresión de nuestro rostro. Nos erigirnos en maestros que se edifican una manera personal de asomarse a la vida y en testigos de una perspectiva dominante, en la cual se sintetizan las líneas de nuestra personalidad, incluso de nuestro principio de identidad.; nuestros ojos como bautistas van trazando senderos de encuentro y comprensión por donde transitarnos en la aventura de la vida.
San Francisco, el poverello de Asis, ya trataba de cultivar en sí y de contagiar a sus amigos con esa mística de los ojos, abiertos a un horizonte envolvente y secreto desde el cual la creación quedaba como transfigurada desde dentro con una luz que podía orientarnos como las estrellas, sin temor a perderte. La fragilidad, que forma un duetto inseparable de la vida misma, quedaba bajo este toque consagrada en un axioma místico y estético, y en una intrigante presencia. Las islas más pequeñas están rodeadas y coronadas por unos panoramas casi infinitos de permanente sorpresa; con acierto las experiencias místicas han sido definidas corno "sentires oceánicos" porque saben rastrear el tesoro de tantas semillas de bondad y de belleza que únicamente asoman su pequeñez en el aparente pedregal de la vida, y a la vez aspiran a descifrar las referencias cercanas que pueden elevarnos al Esplendor y a la Gloria de la Creación. Según la altura de nuestros ojos así alcanzamos a ver. Quien mira a medias, vive en la noche.
En cuántas ocasiones hemos podido oir a D. Julián Marías la confidencia de Ortega y Gasset: "Miren Uds. Cada cual lleva en el rostro su biografla. Miren Uds." Son los ojos las ventanas del alma que van tomando lenta y respetuosa posesión de los prójimos cercanos tejiendo un ver para creer y un creer para poder ver; de no ser así, cae en tinieblas cuanto tenemos ante nuestros ojos, que distraídos y desorientados confundirían la realidad con su fachada o su sombra En la vida cotidiana nos definimos por nuestro sistema de atención. "Sobre el pasivo ver hay un ver activo que viendo interpreta y ve interpretando" podernos leer en las "Meditaciones del Quijote"Y Don Julián Marías sin solución de continuidad nos tiene dicho que "los filósofos, amigos del mirar, mirando construyen las 2/3 partes de la ffiosofia, que no sea una escolástica"
Elocuente resulta la anécdota que se cuenta de San Juan de la Cruz al dirígirse a unos frailes extasiados ante un magnifico edificio, con estas palabras "No hemos venido a ver sino a no ver. Poco es lo que hay que ver y de suma importancia todo lo que no sabemos y nos llega susurrante en el silencio"
Tanto poder revelador y des-velador asiste a la mirada que algunos sicólogos han sostenido que el 7 % de nuestras comunicaciones no artificiales, llega a través de la voz; un 30% se filtra en el tono y en los gestos que a las voces acompañan; y un 55% nos viene desde la expresión y comprensión de la mirada; pocos conocen la sintaxis de este lenguaje, pero todos lo comprendemos. Lógico que en algunas culturas por respeto uno deba bajar sus ojos ante su interlocutor; y no podamos sostener largo tiempo la tensión de la mirada fijada sobre el otro encarándole y mirándole de frente. La lección de las personas brilla silenciosa en el rostro y si somos responsables este poder se impone sobre nuestros prejuicios o razones previas
También Jesús en el evangelio de Mateo 6,22 acentúa la categoría de la visión: "El ojo es la lámpara del cuerpo. Si está sano, todo el cuerpo queda iluminado. Si está enfermo, todo él cae en tinieblas". Con el tiempo dentro de la tradición cristiana adquiere el rango de virtud y de responsabilidad moral, al ser colocada la visión en el punto culminante de la evolución biológica, marcando la aparición del ser humano.
Dos mundos se han escindido en nuestros convencionalismos sociales incluso dentro del subconsciente colectivo y se mantienen distantes y confrontados: el mundo de los sanos y el de los enfermos; el mundo de los minusválidos y discapacitados y el mundo de los supuestamente seres superiores. ¿quiénes gozan del privilegio de la salud? ¿quiénes no adolecen de la "infirmitas" que etimológicamente significa "inseguridad? ¿dónde radica la supuesta superioridad, casi avergonzada de compartir la fragilidad del prójimo? La sociedad se esmera en ocultar a quienes pueden sernos "las memorias vivientes de la Pasión". Aquellos gestos de Jesucristo y de Francisco de Asís tocando y besando los pies de los leprosos, sin sombra de patología alguna, nos estaban mostrando a las claras UNA ANTROPOLOGÍA DE LA COMPASIÓN. Óscar Wilde en su "De profundis" nos ofrece esta máxima con cierto trasfondo hegeliano:" Ni una sola degradación corporal he de dejar de convertir en un ascenso espiritual "Saber descubrir al prójimo en su fragilidad es como iniciar y comenzar a transitar una relación nueva; la transitividad de la Razón Compasiva te convierte en un-ser-para-los-demás; según la calidad y la intensidad de esa relación con el otro, en el banquete de la vida ,así el nivel de tu personalidad.
Europa sobre el papel ha desarrollado y analizado las diferentes modalidades de explayarse la Razón Humana: la Razón Teórica, la Razón Instrumental con la que se empeña en planificar el mejor de los mundos, la Razón Simbólica; la Razón Positivista que todo lo evalúa en términos de pura exterioridad o rentabilidad; la Razón Poética; en la Razón Histórica.... Nos falta desarrollar como un capítulo de la Razón Vital LA RAZÓN COMPASIVA que nos capacite para comprender con mayor justicia al misterio de la condición humana, contemplando al hombre corno aquel ser en quien la naturaleza se supera y va más allá de ella misma. El recordado Don Pedro Lain con su magna obra "Teoría y realidad del otro" ya asentó las bases para fomentar una cultura de la Plesiología en el panorama de la filosofía española. Sólo las miradas raquíticas pasan por alto la armónica conjunción de acción y de vida contemplativa, de exterioridad e intimidad, en que debe discurrir una vida humana en sentido adulto. Me atrevo a señalar algunos capítulos de esta Razón Compasiva:
El descubrimiento de una persona reclama el buen ojo de un metodología que las cosas no merecen. Fue ya Heráclito quien en uno de los fragmentos de su obra llamó a la función de este tipo de conocimiento con el nombre de ß ... ir junto a aproximándose. Cada persona se sostiene sobre los pilares inconfundibles de sus circunstancias; arrastra un talante diferencial no generalizable; respira un aliento intransferible desde la que debe ir braceando en el océano de la vida; y solicita corno prójimo el regalo de la comprensión, un don superior a los deberes, a los derechos y las consignas. Tiene asegurado el error quien pasa por alto estas exigencias; vería desfilar ante sus ojos espectros sin entidad, como sombras. Siendo toda persona un proyecto argumental reclama intuición, disponibilidad de la fe, imaginación, sin juicios definitivos ni prejuicios precipitados que te instalen en sus deficiencias o desaciertos, como suele ser habitual
El amor dilata las pupilas y nos capacita a ver a los otros como los ve la divinidad, en expresión de Borges el ciego. Dios volcó mucho amor sobre toda la creación y sin este amor el mundo no puede lograr su plenitud. A la luz del Evangelio la Razón Compasiva descifra cuanto late de llamada en Dios en la debilidad. Los hermanos más débiles se transfiguran en una humilde metáfora donde Cristo, amigo del silencio, espera para ser encontrado; la fragilidad corno sacramento viviente Cuando esos ojos nos miran, El está solicitando compañía, alivio, valoración delicada. Jesús se hace encontrable en su anonadamiento; en su cuerpo glorioso como flores de Pascua, perviven para siempre las llagas de la cruz., como recordatorio de este mundo nuestro y suyo.
"He buscado a mi alma, pero no la he visto; he buscado a mi Dios y yo palpé su ausencia; he buscado al hermano y en él he logrado re-encontrar juntos a mi alma, a mi Dios, al hermano" En estas luminosas palabras del mártir de los Derechos Humanos Martin Luther King resuena desde la lejanía aquel aviso inquietante de Juan el Bautista:" "Entre vosotros está y no le reconocéis . Descubrir en el dis-capacitado, en el inmigrante, en el enfermo la revelación de un mundo personal que te está necesitando ,y la presencia cualificada de Cristo que te llama. No valen los rodeos de los levitas y sacerdotes de la parábola. Tampoco basta la lección del samaritano que, según el relato, vio al maltratado en la vera del camino, se compadeció de él, se acercó y se ocupó con generosidad; esta acción-tipo merece una ampliación: se precisa prever estas situaciones con el lenguaje inteligible de los hechos; establecer servicios permanentes de asistencia, acompañar a estos hermanos hasta su incorporación en la vida colectiva donde puedan desarrollar sus capacidades.
Este "A MÍ ME LO HACÉIS" es todo un principio de la Razón Compasiva, válido para todos, con inspiración religiosa o sin ella, conscientes o no de su trascendencia. Palpas las limitaciones inherentes a lo humano, realidad ésta desatendida y protestada desde el complejo fáustico de nuestra cultura. Bueno sería asumir esa cantinela de "con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar; el arroyo de la sierra me complace más que el mar".
Quien es LA LUZ DEL MUNDO desde el inicio de la creación quiso iluminar el misterio del hombre. "Las entrañas de misericordia de nuestro Dios" (Lucas 1,78) son el origen de su Encarnación, ratificado a lo largo de su vida Y en el relato del Juicio Final no llama caritativas a las personas que cultivando la mística de la mirada van al encuentro del anciano desaseado, del niño autista, y de tantos "cristos" vivientes cargados con las diferentes formas de la indigencia; los llama 'justos"y" benditos de mi Padre".Amor y justicia se corresponden sin distingos y allí se registra el desbordamiento de un Don inmerecido: por las inflexiones de tu cordialidad el Amor de Dios se apresura a descender; donde es atendido el clamor del prójimo, Dios hace acto de presencia y te enriquece a ti a través de esa situación humana en la que Jesús nos ha asegurado su presencia ,con sorpresa para unos y con extrañeza para otros, pudiendo repetir en verdad aquel verso de Dulce Maria Loinaz "aunque me parece que a Ti te habría sido más fácil pasar sin mi, en tu obra no hay nada ni de más ni de menos".
Aproximación a la mística de la mirada en la Filosofia contemporánea
La obra del pensador judío creyente Emmanuel Levinas ha sido calificada como el proyecto más reciente de una teología fundamental del Judaísmo. Ha intentado traducir las graves experiencias bíblicas en un mapa categorial de filosofia griega, partiendo de una pregunta, anterior a todo pensamiento y a toda posible respuesta, que nos sigue cuestionando en lo más secreto de la conciencia y como una espina adentrada en la piedra angular de la subjetividad: ¿ DONDE ESTA TU HERMANO ?". La insularidad queda desbloqueada: no estamos solos y sin horizontes. El rostro del otro se adelanta y me llama señalándome como un maestro mis obligaciones. Comienza un exilio hacia mundos nuevos. Brota así una relación ética con el prójimo corno zarza viviente o apocalipsis donde se me manifiesta simultáneamente la llamada del Otro A la vera del camino en el rostro del otro se me abren "las ventanas del Infinito" como intuyó Baudelaire,y asisto a la epifanía del "Deus absconditus sub contrario" de Lutero, que nos juzga.. Ante esta llamada, que como un SOS inoportuno viene a romper la curvatura sobre nosotros mismos ,no cabe la fuga escapista : o la entrega positiva o el rechazo responsable. Porque somos rehenes y deudores del otro, la persona consiste en una relación responsable frente a los otros y el Otro. SOY PARA EL OTRO. Toda alma debe mirarse en otra alma para conocerse. SOY EL OTRO EN MÍ . El tú me emplaza a cargar con él y pone señalizaciones a mi libertad espontánea. Si la estructura esencial de la subjetividad radica en su responsabilidad.: ser- para-los-otros, esta inquietud debe afectamos con más intensidad que el interés egocéntrico "El rostro es la desnudez del huérfano, del extranjero, de la viuda, del pobre, y te recuerda el NO MATARÁS" Nos pide cuidados a su indefensión y vulnerabilidad.
Mi dignidad suprema se asienta sobre esta gravitación. No puedo sustraerme sin remordimientos. Soy en cuanto soy responsable y vivo sobrecogido, porque recibo mucho más de lo que puedo captar. En el sendero de las relaciones humanas brotan las experiencias radicales El rostro ("visage") del otro provoca una relación ética, personal y personificante, y llega a ser la hierofania cercana de lo Sagrado. Se desencadena una actitud moral, sobre todo si testimonia ante nuestros ojos un dolor inmerecido, y nos invita a responderle como los justos hacen en la Sagrada Escritura: HINNENÍ ("aquí estoy, Señor"). De esta manera la reacción ética y fraterna se vuelve santidad.
Este pensamiento pone de relieve cómo lo indecible nos ronda en proximidad. El Sentido Significativo discurre con anterioridad a nuestras reacciones; como en otro contexto señalaba Martin Heidegger: "las significaciones no proceden de las palabras: las preceden".La madurez humana debe abrirse desde dentro a ese significado secreto que late en las historias del prójimo como en un palimpsesto. Lo humano no consiste en la auto-reflexión cartesiana sino en el HINNENÍ ante la solicitud de una llamada. Sintiéndonos en el espejo del prójimo , nos instalamos en la plenitud de nuestra realidad personal; vivir es desvivirnos y salir fuera de nosotros mismos. En soledad no se puede vivir. La humanidad es toda una virtud esencialmente convivencial de disponibilidad atenta, de simpatía, de mirada mística a cuyo través el otro se adentra en ti al encarar su rostro. "Si miramos con los ojos de Cristo,- ha escrito la filósofa judía cripto-cristiana Simone Weill- la desdicha no hará su morada en la vida de los inocentes ni se apoderará de ellos como dueña y señora. Aquel a quien marca la desdicha, no conservará más que la mitad de su alma".
Como una invitación a cultivar esta mística de la mirada comprensiva disponemos en nuestra lengua de aquel poema de Luis Rosales :" Mira bien El destino es llevar la mirada en los ojos. No dudes de ellos. Tienen alma participante. Gracias a este rnilagro ,uno mirando se acrecienta y la luz te acompaña. No será fácil el olvido de la lección entrevista"
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