2.- Métodos de estudio de los
yacimientos minerales
Estudios de tipo geológico
Estudios de carácter económico-minero
Cubicación de reservas
Estudio de viabilidad
Lecturas recomendadas
2.- Métodos de estudio de los yacimientos minerales
Los yacimientos minerales presentan, como ya hemos visto
en el tema anterior, dos aspectos complementarios de gran relevancia: los
geológicos y los económicos. Cada uno de estos aspectos merece
ser estudiado de forma autónoma, aunque coordinada, ya que se condicionan
mútuamente.
Estudios de tipo geológico
La geología de los yacimientos minerales es fundamental para:
-
Conocer con el mayor detalle características del yacimiento que
condicionan su explotación minera
-
Determinar sus límites geográficos
-
Buscar yacimientos similares en áreas próximas o no
Estos estudios comprenden una serie de aspectos diferenciados, pero complementarios,
que nos deben llevar a conocer aquellos aspectos que en cada caso sean
relevantes: en unos casos será la naturaleza de las rocas asociadas,
en otros, la tectónica que los afecta, etc. Estos aspectos serían
los siguientes:
-
Mineralógicos y petrológicos: La mineralogía y la
petrografía detallada de los minerales y rocas que componen un yacimien
to constituyen una información básica a conocer sobre el
mismo. Para ello disponemos de una amplia variedad de técnicas:
-
Microscopía petrográfica (luz transmitida). Nos permite identificar
los minerales no metálicos y las relaciones que es establacen entre
ellos y los metálicos que puedan existir en las muestras estudiadas.
-
Microscopía metalográfica (luz reflejada). Sirve para identificar
los minerales metálicos y sus relaciones mútuas.
-
Difracción de Rayos X. Nos permite identificar con mayor precisión
la naturaleza de los componentes minerales del yacimiento, sobre todo de
los que por su pequeño tamaño de grano no sean fácilmente
identificable con las técnicas anteriores.
-
Microscopía electrónica/Microsonda electrónica: son
técnicas específicas para el estudio a gran detalle de los
minerales que componen el yacimiento, bien en el aspecto de relaciones
entre ellos (Microscopía) o bien en el de las variaciones menores
de la composición de los minerales o de caracterización detallada
de las fases minoritarias, que en determinados casos pueden ser las de
mayor valor económico (caso de oro o de los elementos del grupo
del platino).
-
La geoquímica del yacimiento, es decir, conocer con el mayor detalle
la distribución de los contenidos en los elementos químicos
relacionados de forma directa o indirecta con la mineralización,
o afectados por los procesos que han formado o modificado el yacimiento,
tiene importancia directa en cuanto que define las áreas de mayor
interés minero, e indirecta, pues a menudo nos permite definir guías
de prospección dentro del propio yacimiento, o para otros similares.
-
Geométricos: los aspectos geométricos de un yacimiento son
siempre fundamentales: conocer cual es su orientación con respecto
al norte (dirección o rumbo) y su inclinación promedio (o
buzamiento). A menudo estos datos no son constantes, variando de forma
más o menos acusada: la variabilidad es máxima en los yacimientos
estratoligados plegados, y mínima en algunos yacimientos filonianos
muy regulares. El espesor (o potencia) también se puede considerar
dentro de esta categoría. Para estudiar este aspecto necesitamos
datos de observación, ya sea directa o a través de sondeos
mecánicos.
-
Complementario con el aspecto anterior tenemos la relación que se
establece entre la orientación del yacimiento y la de las rocas
en las que se localiza: cuando ambos son paralelos hablamos de yacimientos
estratoligados, estratoides, o incluso sedimentarios (o singenéticos),
mientras que cuando no son paralelos hablamos de yacimientos no concordantes
o epigenéticos. Con respecto a los términos indicados, estratoligado
se refiere a una yacimiento que se encuentra formando capas, pero no sabemos
si tiene o no origen sedimentario; estratoide se suele utilizar para designar
yacimientos en capas cuyo origen no parece ser sedimentario; el término
singenético se refiere exclusivamente a concentraciones que se originan
por procesos sedimentarios, a la vez que el resto de las rocas sedimentarias
que forman la secuencia.
-
En los yacimientos estratoligados hay otros factores que suelen ser de
importancia en su estudio y caracterización: los aspectos estratigráficos
(caracterización de la secuencia sedimentaria en la que se enclavan,
del nivel concreto en que se localizan, etc.); los aspectos sedimentológicos
(medio sedimentario en que se formó la secuencia, variaciones paleogeográficas
que puedan existir); los aspectos petrológicos (características
de las rocas implicadas); los aspectos tectónicos (pliegues y fallas
que puedan afectar a las formaciones o capas que forman el yacimiento).
-
En los yacimientos no concordantes o diagenéticos puede haber también
una gran variedad de factores a considerar. En general, el principal es
conocer el control geológico y geométrico de la mineralización:
si está confinado en una estructura discordante bien delimitada
(dique o filón), si está confinado por un conjunto estructural
más amplio (bandas de deformación o de cizalla), si está
diseminado o concentrado en un conjunto rocoso sin que muestre ningún
patrón claro, si aparece en una situación concreta, como
puede ser el contacto entre dos tipos de rocas distintas... Otro factor
suele ser el mineralógico/petrológico, que busca establecer
relaciones entre los minerales o rocas que forman el yacimiento y los procesos
que pueden afectarla: cristalización, alteración hidrotermal,
alteración superficial...
-
En cuanto a la prospección o investigación de yacimientos,
se pueden considerar cuatros aspectos diferentes: los geológicos,
geoquímicos, geofísicos y las labores mineras, incluyendo
los sondeos mecánicos. En el Tema 19 estudiaremos con mayor detalle
estos aspectos.
-
Una vez conocidas las características generales de los yacimientos,
de acuerdo con lo hasta ahora expuesto, disponemos de los suficientes datos
para conocer los procesos que lo han formado y modificado. No obstante,
en ocasiones esta información no es suficiente, dado que puede haber
procesos distintos que por convergencia han podido ser los responsables
de estas características más comunes: si encontramos oro
en una roca sedimentaria de tipo arenoso, puede ser porque se depositó
conjuntamente con ella, pero también puede ser que halla sido introducido
en la misma por un proceso hidrotermal, aprovechando la porosidad y permeabilidad
de la misma. En estos casos, existen estudios más detallados que
nos permiten conocer mejor el proceso o procesos implicados en la formación
del yacimiento:
-
El estudio de las inclusiones fluidas atrapadas en minerales (fundamentalmente
de la ganga) suele aportar datos relevantes sobre la composición
y temperatura de los fluidos implicados en la formación del yacimiento.
-
El estudio de la geoquímica isotópica aporta datos en dos
aspectos: la edad de los minerales (a través de la geoquímica
de isótopos radiogénico o radioactivos, como C14,
por ejemplo), y relaciones entre los minerales del yacimiento y otros minerales
o fluidos asociados (a través de la geoquímica de isótopos
estables, como S34, O18, etc.).
En definitiva, todos estos estudios nos llevan a este conocimiento básico
del yacimiento que nos debe permitir establecer sus características
mineras, pero que requieren un complemento: Su valorización en términos
económicos, lo que debe permitir establecer si la explotación
es viable o no desde el punto de vista económico.
Estudios de tipo económico-minero
Desde este punto de vista, son dos los estudios requeridos para obtener
una idea clara de si una concentración mineral se puede considerar
o no un Yacimiento Mineral: la
cubicación de sus reservas, y el estudio de su viabilidad
económica.
La cubicación de reservas
de un yacimiento consiste en establecer de forma numérica los principales
parámetros de la explotación: tonelaje (o volumen) del material
explotable, ley media y ley de corte, así como el valor económico
total de estas reservas. Para ello, se parte de datos puntuales, que en
general proceden de sondeos mecánicos, que se extrapolan a datos
areales, se multiplican por la potencia para obtener volúmenes,
que se multiplican a su vez por la densidad para obtener tonelaje de todo
uno, y por los contenidos (leyes) para obtener el tonelaje del mineral
o elemento de interés minero que vamos a obtener. En la valoración
económica hay que tener en cuenta este tonelaje, pero afectado por
el rendimiento de la planta de tratamiento (que nos define la proporción
del elemento que queda inaprovechado debido a pérdidas en el proceso
de concentración), y en su caso, el precio que nos pagarán
en las plantas metalúrgicas por la tonelada del concentrado que
podamos conseguir en el lavadero. También hay que conocer los contenidos
en elementos que puedan añadir valor comercial a nuestra producción,
o que puedan afectar negativamente a éste.
Esta cubicación, además de por lo datos puramente geológicos,
está afectada por otros factores, como el geométrico (mayor
o menor continuidad de la mineralización el en yacimiento, que puede
hacer que determinadas zonas queden inaccesibles a la explotación),
y por el tipo de minería que se pretende llevar a cabo: no es lo
mismo la explotación subterránea que la a cielo abierto,
como diferencias más acusadas. En cada caso, el planteamiento económico-minero
puede ser diferente, puesto que, por ejemplo, en la explotación
a cielo abierto, a menudo el hecho de que la explotación de una
zona rica pueda obligar a desmontar una zona con mineralización
pobre puede hacer rentable la explotación de esta zona, que en otras
condiciones sería subeconómica.
Una cuestión siempre importante es el análisis de las
perspectivas de futuro del valor económico de la producción.
Es un dato siempre interpretativo, no podemos "conocer el futuro", saber
qué oscilaciones van a poder tener los precios de los minerales,
metales o rocas a lo largo de la vida prevista para nuestra explotación
minera, ni de qué oscilaciones va a tener el dólar, principal
divida en que se produce su cotización. No obstante, es necesario
tener alguna indicación en ese sentido: conocer las perspectivas
de mercado de nuestro producto, que no sean negativas de antemano, pues
ello afectará negativamente a este dato del valor económico
de la producción.
El estudio de viabilidad tiene como dato de partida el
valor económico de nuestra producción, procedente la cubicación.
Para que esta viabilidad sea cierta, ha de darse que:
Producción = Costes de explotación + beneficio industrial
De esta forma, el estudio de viabilidad incluye fundamentalmente el
análisis de los costes de explotación, aunque a menudo también
el de las expectativas de futuro del valor de la producción.
Para este análisis, un dato primordial es el del plazo previsto
para la explotación, que, en términos generales, no debe
ser inferior a 10 años, para obtener la amortización completa
de las inversiones. Para ello, normalmente se divide el tonelaje de las
reservas entre 10, y se obtiene un valor indicativo de la producción
anual prevista, lo que a su vez nos da el valor anual de la producción.
Otro dato importante corresponde a la técnica de explotación
a emplear, dado que cada una requiere unas inversiones determinadas, tanto
en instalaciones como en maquinaria.
El tratamiento que requiera la mena implica también unas inversiones,
que en general dependen también del volumen de la producción
anual, e implican un coste adicional fijo por tonelada.
Las distancias a medios de transporte, tanto de ámbito local/regional
(carreteras o ferrocarriles) como de mayor ámbito (puertos), añada
un coste por tonelada variable en función de esta distancia y de
la distancia al punto de consumo final.
Los condicionantes medioambientales son en la actualidad muy estrictos,
y pueden llegar desde la prohibición total de realizar determinadas
explotaciones mineras, a la necesidad de llevar a cabo una restauración
ambiental, cuyo coste se añade al propio de la explotación
en sí.
Por último, nos referiremos al coste de la explotación
en sí, que incluye los costes del personal, tanto implicado directamente
en el proceso (los mineros), como los necesarios para el funcionamiento
administrativo de la empresa, y los costes de explotación (consumibles,
como energía eléctrica, combustible de maquinarias, repuestos...).
Otro capítulo a considerar como coste es el de la investigación
minera que se llevó a cabo para descubrir el yacimiento, que ha
de ser cubierto también por la explotación. Incluso hay que
incluir los costes de otras prospecciones llevadas a cabo son éxito
antes de encontrar este yacimiento, así como de las que se sigan
llevando a cabo para descubrir otros, mientras que no se produzca otro
descubrimiento que pueda asumir esos costes.
En definitiva, la viabilidad de un yacimiento depende de tantos factores,
que además pueden variar tanto a lo largo del periodo de actividad
de la explotación, que a menudo se dice que el estudio de su viabilidad
solamente termina cuando el yacimiento ya se ha agotado. Por ello, la minería
tiene la justa consideración de actividad económica de alto
riesgo.
Lecturas recomendadas
Annels, A.E. (1991). Mineral deposit evaluation: A practical approach.
Chapman & Hall. 436 pg.
Bustillo Revuelta, M.; López Jimeno, C. (1996). Recursos Minerales.
Tipología, prospección, evaluación, explotación,
mineralurgia, impacto ambiental. Entorno Gráfico S.L. (Madrid).
372 pg.
Craig, J.R.; Vaughan, D.J. (1981). Ore microscopy and ore petrography.
Wiley. 406 pg.
Fander, H.W. (1985). Mineralogy for metallurgists: An illustrated
guide. The Institution of Mining and Metallurgy. 77 pg.
Jones, M.P. (1987). Applied mineralogy: a quantitative approach.
Grahan & Trotman. 259 pg.
Mangas, J.; Sierra, J. (1991). Las inclusiones fluidas: Métodos
de análisis e interpretación. In: Lunar, R.; Oyarzun,
R. (Eds.). Yacimientos minerales: técnicas de estudio, tipos,
evolución metalogénica, exploración (Parte 1).
Ed. Centro de Estudios Ramón Areces. 79-146.
López Vera, F. (1991). Isótopos estables ligeros en
el estudio e investigación de los yacimientos minerales. In:
Lunar, R.; Oyarzun, R. (Eds.).
Yacimientos minerales: técnicas
de estudio, tipos, evolución metalogénica, exploración
(Parte 1). Ed. Centro de Estudios Ramón Areces. 147-177.
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