Se conoce como balasto la grava o piedra machacada que, formando una capa, se extiende sobre la explanación de una vía férrea  para asentar sobre ella y sujetar las traviesas que soportan los rieles o carriles. Su objetivo es, además, proporcionar una base drenante lo suficientemente estable como para mantener la alineación de la vía con un mínimo de mantenimiento. Constituye una parte débil de la estructura de la vía férrea, y tiene, en concreto, las siguientes funciones:     Para este uso concreto, se requieren rocas resistentes al desgaste por abrasión y al ataque químico, para poder resistir el desgaste y la la degradación resultado del efecto de martilleo producido por el tráfico ferroviario. Los basaltos de la región cumplen con estas premisas, siendo materiales que de hecho se han aplicado en la construcción de la vía del Tren de Alta Velocidad Madrid-Sevilla.
 
Balasto en la vía del AVE
Vía del Tren de Alta Velocidad (AVE),
con balasto constituido por rocas volcánicas
de la región
 
 

Con la colaboración de Antonio Crespo (INIMA, Ciudad Real).

 
 
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