San Quintín

    El grupo minero de San Quintín está situado dentro del término municipal de Almodovar del Campo, y es atravesado por la carretera de Almadén-Puertollano.

    Se trata de un campo filoniano complejo, no de un filón único, de forma que comprendía varias minas que además explotaban uno o más filones diferentes: de Este a Oeste, las minas de San Froilán región oeste, que explotó los filones A, B y C, San Froilán, que explotó los filones Principal y Consecuencia, San Matías, que explotó el filón Norte, y Don Raimundo, que explotó el filón Sur. La corrida total de las labores es de unos 2.500 m., aunque hay zonas estériles comprendidas entre las minas. La profundidad máxima corresponde a las labores sobre los filones Principal y Sur, con unos 700 m.
 

Esquema de labores. San Quintín
Esquema de Labores del Grupo Minero "San Quintín", con indicación de los filones
explotados y de los pozos más importantes.
 
    Las principales características de los filones explotados son las siguientes:     Los contenidos en plata serían del orden de los 125 gr/t en el todo uno, o de unos 1.000 gr/t en los concentrados, con el 70% Pb.

    La mina estuvo en actividad entre los años 1888 y 1923, siendo operada por la Sociedad Minero - Metalúrgica de Peñarroya (SMMPE), arrojando una producción total de 515.300 t de concentrados de galena, de las cuales el 46.5% corresponde a la producción de la mina San Froilán, el 23.7% al filón Consecuencia, y el 29.8% restante, a la mina Don Raimundo. Con posterioridad, entre los años 1973 y 1988, la SMMPE llevó a cabo el relavado de sus escombreras, estimadas en unos 3 millones de toneladas, y con altos contenidos en cinc, metal sin apenas interés en la época de la explotación principal.
 

Producción San Quintín
 
    La roca encajante del yacimiento son pizarras preordovícicas del Complejo esquisto-grauváquico alcudiense, en el Domo de Abenójar.

    La mineralización es de mineralogía compleja, y engloba varias fases mineralizadoras, todas ellas típicamente hidrotermales, de temperaturas intermedias a bajas. En concreto, Palero (1991) diferencia cinco fases mineralizadoras:

  1. Fase precoz, con pirita, parcial o totalmente reemplazada por marcasita y calcopirita, cuarzo, pirrotina y siderita.
  2. Fase argentífera, con cobres grises bournonita, boulangerita y pirita
  3. Fase BPGC o Principal, con galena (que es el mineral principal en el yacimiento), ankerita, calcopirita y pirita
  4. Fase tardía inicial, con esfalerita (bastante abundante), pirita, calcopirita, cuarzo, marcasita y ankerita
  5. Fase tardía póstuma, con pirita, barita, calcita y cuarzo.
    Además reconoce tres etapas de brechificación, una posterior a la fase precoz, otra (la principal) entre las fases BPGC y tardía inicial, y otra entre las fases tardía inicial y póstuma.

    El control geológico de la mineralización correspondería a una fracturación tensional sin apenas desplazamiento lateral, en relación con una zona de cizalla levógira de 2ª fase hercínica. Hay que señalar que están citados diques de pórfidos riolíticos paralelos a los filones, o cortados por los mismos, lo que nos acerca a la posible relación genética entre estas mineralizaciones y las rocas tardihercínicas.
 


Con la colaboración de F. Palero y J.L. Crespo.


 
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