8.4.3.- Mercurio

            La forma principal de mercurio en la naturaleza es el cinabrio (HgS), el que constituye la mena principal para la obtención de este metal. Otras formas minerales incluyen la corderoita (Hg3S2Cl2), la livingstonita (HgSb4S8), y formas supergénicas tales como el mercurio nativo (Hg0), el calomelano (HgCl2), y la schuetteita (Hg3(SO4)O2).

         

Cinabrio (izquierda) y schuetteita (mineral amarillo; derecha).

 

            El distrito minero de Almadén en España, el más importante del mundo en términos históricos y de producción, posee una mineralogía muy simple que incluye cinabrio como mena mercurial.

Geología del distrito minero de Almadén (España).

El único mineral supergénico de mercurio reconocido en el distrito es la schuetteita, la que aparece como costras recubriendo rocas en las proximidades a escombreras de mineral (mineral dumps).

            El mercurio posee una de las peores reputaciones entre los metales pesados. El incidente de la Bahía de Minamata (Japón, años 50s-60s) bastó para que este elemento infundiese alarma pública en todas las regiones del mundo donde podía haber fuentes de contaminación. Consideraciones económicas aparte, todas las investigaciones indican claramente que el mercurio puede constituir una amenaza para la salud humana y la vida silvestre. El riesgo viene determinado por los siguientes factores:

 

El cinabrio, aunque es una forma relativamente estable de mercurio, puede también sufrir transformaciones que resultan en especiaciones indeseables. Así, en medio ácido y oxidante tenemos:

HgS → S0 + Hg2+ + 2e-           

Esta reacción pone en solución al mercurio, el que puede así puede formar complejos con la materia orgánica (peligrosidad). No obstante, en un medio alcalino oxidante el mercurio precipitará como óxido:

Hg + 2 OH- → HgO + H2O + 2e-

lo que en principio parece una forma más o menos estable, mientras el sistema mantenga la alcalinidad y condiciones oxidantes.

 

La principal fuente de contaminación con mercurio, en relación con la actividad minera, viene de los gases emitidos por las plantas de tratamiento de cinabrio. El mercurio gaseoso emitido por los hornos (especialmente en los antiguos procesos de tratamiento), es depositado en los suelos que rodean a las instalaciones metalúrgicas como Hg2+. Esto puede ocurrir por depositación directa de emisión de Hg2+ o por conversión de vapores de Hg0 a Hg2+,  proceso este último mediado por el ozono (g: fase gaseosa; aq: fase acuosa; p: fase particulada):

Hg0 (g)  Hg0(aq)

Hg0(aq) + O3(aq)  Hg2+(aq)

Hg2+(aq) + hollín/posible evaporación →  Hg2+(p)

La reacción fotolítica de Hg2+ a Hg0 en la superficie del suelo puede a su vez contribuir de manera significativa a la emisión de mercurio gaseoso a la atmósfera. Por otra parte, aun cuando el mercurio en el suelo se ligue a una matriz orgánica (ácidos fúlvicos y/o húmicos), el elemento se verá sujeto a procesos de fotoreducción, lo cual también contribuirá a la entrega de mercurio gaseoso a la atmósfera.

De todas las especies de mercurio conocidas, la más peligrosa es sin duda el metilmercurio (CH3Hg). Aunque la forma exacta en que se produce la metilación del mercurio se desconoce, se sabe que en el proceso intervienen bacterias que participan en el ciclo SO42- - S2-. Estas bacterias, que por lo tanto contendrán metilmercurio, son consumidas por el peldaño superior de la cadena trófica, o bien lo excretarán. En este último caso el metilmercurio puede ser rápidamente adsorbido por el fitoplancton y de ahí pasar a los organismos superiores. Debido a que los animales acumulan metilmercurio más rápido de lo que pueden excretarlo, se produce un incremento sostenido de las concentraciones en la cadena trófica (biomagnificación). Así, aunque las concentraciones iniciales de metilmercurio en el agua sean bajas o muy bajas, los procesos biomagnificadores acaban por convertir el metilmercurio en una amenaza real para salud humana.

Biomagnificación de las concentraciones de mercurio en el medio acuático.

 

El metilmercurio daña al organismo de las siguientes maneras:

               En este momento es además tema de debate si otro compuesto mercurial, el thimerosal (C9H9HgNaO2S, un aditivo preservante en muchas vacunas) puede inducir a cuadros de autismo en los niños. 

              

 

 

Subir

Volver al comienzo del Tema 8

Seguir con el Punto 8.4.4