8.- Minerales, metales, gases y la salud humana y ambiental
P. Higueras1 y R. Oyarzun2
1:
Departamento de
Ingeniería Geológica y Minera, Escuela Universitaria Politécnica de Almadén,
Universidad de Castilla-La Mancha, Plaza M. Meca 1, 13400 Almadén, España.
2:
Departamento de
Cristalografía y Mineralogía, Facultad de Ciencias Geológicas, Universidad
Complutense, 28040 Madrid, España.

Imagen SEM de crisotilo, con las
características
fibras
“rizadas”.
No existen muchas formas alternativas de
mantener lo que “actualmente” llamamos “civilización” en el mundo occidental
sin los metales y un sinnúmero de compuestos químicos utilizados en la
industria. Como la actitud natural en el ser humano es casi siempre la de
solucionar los problemas por eliminación de los mismos, proponemos aquí el
siguiente ejercicio mental: pensemos por un instante que sería de nuestra vida
cotidiana si eliminásemos la actividad industrial. Entre muchos ejemplos (y
sólo señalaremos los relacionados con los denominados metales pesados), los
edificios se vendrían abajo (eliminamos el acero), no podríamos tener acceso a
la electricidad (eliminamos los cables de cobre), los coches no se podrían
fabricar (eliminamos el acero, el aluminio, el cobre), las baterías y pilas
serían inviables (eliminamos el plomo, el níquel, el cadmio, el mercurio), los
aparatos electrodomésticos no existirían (eliminamos el acero, el cobre), y lo
mismo vale para el material científico y médico. Mientras no se desarrollen
tecnología alternativas, seguiremos necesitando los metales, incluso aquellos
que representan un riesgo real para la salud humana y el medio ambiente.
¿Existen soluciones para los problemas
ambientales relacionados con la industria moderna? sí, definitivamente las hay,
porque hoy por hoy existen tecnologías que permiten minimizar el riesgo
ambiental derivado de la actividad industrial y además existen legislaciones y
agencias gubernamentales, que por lo menos en principio, velan porque los
potenciales problemas de contaminación no se produzcan o se mitiguen al máximo.

Combustión de carbones para la generación de
energía eléctrica.
Intentaremos
en este capítulo estudiar el grado de “peligrosidad” de los minerales y metales
liberados al medioambiente, y señalaremos algunas de las consecuencias
(ambientales, salud humana) que se derivan de las diferentes interacciones.
También insistiremos en algunos casos en el tema de especiación, ya que éste es
un concepto clave para estimar la peligrosidad real de un determinado
contaminante.
Organización del Capítulo:
8.1.- Minerales y
metales peligrosos
8.1.1.-
El cuarzo y la silicosis
8.1.2.-
Asbestos y la asbestosis
8.1.3.-
Carbón
8.1.4.-
Metales pesados
8.2.-
Límites de toxicidad
8.2.1.-
Vida acuática en sistemas de agua
dulce (ríos, lagos)
8.2.2.-
Vida acuática estuarina o en zonas
de costas
8.2.3.-
Consumo por los seres humanos
8.3.-
Efectos ambientales
8.4.-
Algunos metales pesados de muy alta toxicidad
8.4.1.-
Plomo
8.4.2.-
Arsénico
8.4.3.-
Mercurio
8.4.4.-
Cadmio
8.5.-
Gases y aerosoles
8.6.-
Bibliografía