7.3.5.- Ladrillos

Los ladrillos son piezas cerámicas, obtenidas por la cocción de mezclas dosificadas de materiales entre los que predominan siempre las arcillas. Su estabilidad en el entorno natural depende, además de de los factores externos, de dos factores propios: la formulación empleada para su fabricación, y el proceso seguido para la misma.

Ladrillos, un elemento clásico en la construcción en España.

 

-                          En lo que se refiere a la formulación, la materia prima de los ladrillos es una mezcla dosificada de arcillas y arena cuarzosa, que puede llevar otros componentes minerales o bien de forma intencionada (aditivos para dar o quitar color), o porque la materia prima los contenga y no sea fácil eliminarlos. Por ejemplo, en algunos casos la arcilla o la arena contienen carbonatos o materia orgánica, que son componentes indeseados, ya que durante la cocción se comportan de forma distinta a los componentes habituales.

Desconchados por caliche (carbonatos) en un ladrillo.

 

  

Efectos de la materia orgánica en los ladrillos. A la izquierda (de arriba hacia abajo): 1) probeta seca (sin cocer); 2) a 850ºC; 3) a 950ºC; 4-6) a 1050ºC. De 4 a 6 se aprecian los efectos de la presencia de materia orgánica, la que no ha podido escapar en forma gaseosa debido al proceso vitrificación de la parte externa, induciéndose así una deformación notable. A la derecha, probetas 4 a 6 mostrando el denominado “corazón negro”, generado por la reducción de Fe3+ a Fe2+ (hematites → magnetita). Parte de una investigación doctoral sobre el tema llevada a cabo por D. Iván Blanco en el Dept. de Cristalografía y Mineralogía de la UCM.

 

-                          El proceso de fabricación tiene como paso principal la cocción. Esta se lleva a cabo a temperaturas de entre 600 y 1000ºC, y da origen a la fusión parcial de los componentes de la fórmula, lo que a su vez da origen a un componente cementante que es el que da compacidad al ladrillo. En función de la formulación concreta necesitaremos diferentes temperaturas de cocción, y si ésta no es adecuada obtendremos un producto cuyas propiedades serán distintas a las esperadas.

 

Antiguo horno para la cocción de ladrillos.

 

Efectos de la temperatura sobre las características del producto final (de arriba hacia abajo): 1) probeta seca (sin cocer); 2) a 850ºC; 3) a 950ºC; 4) a 1050ºC; 5) a 1150ºC. Debido a la presencia de carbonatos (fundente) y la elevada temperatura alcanzada en el último caso, el ladrillo ha fundido y ennegrecido. Parte de una investigación doctoral sobre el tema llevada a cabo por D. Iván Blanco en el Dept. de Cristalografía y Mineralogía de la UCM.

 

Sobre esta base, la calidad y durabilidad de los ladrillos dependen de estos dos factores. Los ladrillos cocidos a temperaturas excesivamente bajas para su formulación se desintegrarán con rapidez, desgranándose fácilmente, mientras que los “excesivamente cocidos” serán demasiado rígidos, y por tanto más frágiles frente a las cargas estructurales.

 

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