La alteración de los monumentos está causada por un conjunto de procesos que tienen lugar bajo la acción de los agentes meteorológicos, e implican un cambio del aspecto externo, de la forma, o incluso de la estabilidad mecánica de un componente arquitectónico o escultórico. Son procesos variados en el detalle, y tienen lugar bajo diversos condicionantes: la naturaleza de los minerales contenidos en el elemento arquitectónico afectado, la climatología, y el crecimiento de líquenes, entre otros. A estos hay que añadir otro que tiene gran importancia en el ámbito urbano: la agresividad de la atmósfera en contacto con el material en cuestión, que puede llegar a ser muy alta en este ambiente concreto, debido a la presencia de altas concentraciones de gases contaminantes (CO, CO2, SO2), capaces de reaccionar con el agua, formar ácidos y atacar a los minerales. Analizamos a continuación los diversos factores que influyen en este proceso.