6.4.- Los almacenes de residuos nucleares: Almacenes geológicos profundos

Los residuos nucleares tienen una problemática propia, por el riesgo que presenta la radioactividad que emiten, y por los largos periodos de tiempo que se requieren para esa radioactividad cese. Por ello, se consideran completamente aparte del resto de tipos de residuos, y para su almacenamiento aún no existe una solución definitiva adecuadamente establecida. Todo esto ha acarreado una amarga polémica entre los diversos estamentos del Estado en países donde existen instalaciones nucleares. Los grupos ambientalistas más radicales no quieren ni siquiera oír hablar de almacenar específicamente los residuos nucleares. Otros sectores de la sociedad están de acuerdo, “pero no cerca de su pueblo”. Aquí es donde se mezclan altas cuotas de hipocresía e ignorancia, mientras las centrales nucleares siguen manteniendo y acumulando sus residuos in situ, sin que por ahora se vislumbre una solución al respecto. En algún momento la sociedad tendrá que decidir si seguir haciendo como el avestruz (escondiendo la cabeza) o enfrentarse al problema de una manera decidida. Mientras tanto prosiguen los estudios técnicos al respecto.

Centrales nucleares en España.

 

Una de las posibilidades técnicas más ampliamente manejadas es la del enterramiento profundo de estos residuos, en instalaciones adecuadas para:

-                           Asegurar la estanqueidad del almacenamiento

-                           Asegurar la seguridad frente a accidentes naturales: fallas, seísmos, impactos meteoríticos.

-                           Asegurar la seguridad frente a accidentes de carácter humano: guerras, explosiones nucleares.

En este caso, como en el de los residuos no radioactivos, la mineralogía tiene importancia en dos aspectos diferenciados: la selección de la formación geológica adecuada para el emplazamiento del almacén, y el uso de barreras de protección para impedir el escape de los materiales radioactivos almacenados y de sus eventuales productos de lixiviación.

 

Así pues, dos son los factores a controlar:

-                           La formación geológica albergante del almacén

-                           Las barreras de ingeniería a interponer entre el residuo nuclear y el medio