1.- Química de las soluciones en la
naturaleza: definiendo conceptos básicos
P. Higueras1 y R. Oyarzun2
1:
Departamento de
Ingeniería Geológica y Minera, Escuela Universitaria Politécnica de Almadén, Universidad
de Castilla-La Mancha, Plaza M. Meca 1, 13400 Almadén, España.
2:
Departamento de
Cristalografía y Mineralogía, Facultad de Ciencias Geológicas, Universidad
Complutense, 28040 Madrid, España.

Los
procesos de contaminación en la naturaleza están íntimamente ligados a la
hidrólisis, oxidación, o reducción de compuestos, el transporte de cationes y
aniones o de substancias coloidales, y a la formación de nuevos compuestos
químicos. En este sentido es importante entender las bases que rigen dichos
procesos para poder predecir el comportamiento último de los posibles metales o
substancias contaminantes.
Esquema del Tema:
1.1.- Expresando la concentración
en las soluciones
1.2.- Definiendo ácido y base
1.3.- Equilibrio químico
1.4.- Hidrólisis
1.5.- Oxidación – reducción,
diagramas Eh-pH
1.6.- Bibliografía
1.1.- Expresando la concentración en las soluciones
En
soluciones denominamos soluto a la substancia que se disolverá en el solvente
(comúnmente: agua). Existen múltiples maneras de expresar el grado de
disolución del soluto, y aquí solo revisaremos dos de las más comunes: 1) la
molaridad (M); y 2) la molalidad (m).
La
molaridad se expresa en moles de soluto contenidos en 1 litro de solución. Por
ejemplo, una solución 0.5 molar (0.5 M) de H2SO4 contiene
49.04 g de H2SO4. Esto es así ya que el peso molecular
del ácido sulfúrico es de 98.08. En otras palabras:
![]()
La
molalidad se expresa en moles de soluto por kilos de solvente. Por ejemplo, una
solución constituida por 98.08 g de H2SO4 (1 mol) y 1000
g de agua tendrá una molalidad de 1 m (1 molal). En otras palabras:
![]()
Arrhenius
propuso a finales del siglo XIX que los ácidos difieren de otras substancias
que contienen hidrógeno en que éstos se disocian parcialmente en el agua, dando
hidrogeniones libres (H+), por ejemplo:
HCl → H+ + Cl-
Sin embargo, Brønsted en el siglo XX, indicó que
esta idea no podía ser correcta, ya que
H+ no representa nada más que un protón aislado, el cual no
puede existir como tal en presencia de agua. Más bien ocurriría algo como:
HCl + H2O → H3O+
+ Cl-
Brønsted definió ácido como: una molécula o
ión capaz de dar H+ a otra molécula o ión. En otras palabras un
ácido sería un donante de protones.
Otros químicos objetaron posteriormente también la idea de Brønsted por
restrictiva. En lo que se refiere a este curso, utilizaremos la definición de
Krauskopf (próxima a la de Arrhenius), que dice: ácido es una substancia que contiene hidrógeno y entrega iones de
hidrógenos libre (H+) cuando se disuelve en agua.
El
término base también ha tenido una
historia larga. Por mucho tiempo se utilizó de manera ambigua para describir
aquellas substancias que al ser disueltas presentaban: 1) un tacto jabonoso; 2)
un sabor amargo; 3) la capacidad de neutralizar un ácido; y 4) la capacidad de
revertir los cambios de colores que producían los ácidos en los tintes
vegetales. Desde los tiempos de Arrhenius las propiedades de las bases han sido
adscritas al ión oxidrilo (OH-), y el término se restringió a
compuestos tales como Na(OH) o Ca(OH)2, los que se disocian y dan
este ión directamente:
Ca(OH)2 → Ca2+ + 2 OH-
Brønsted se refiere al ión OH- como una
base en si mismo, y amplía el término para incluir todas los iones o
moléculas, que como el OH-,
son capaces de unirse con H+ (substancias
receptoras de protones). A efectos de este curso utilizaremos de nuevo la
definición de Krauskopf, que dice: base
es una substancia que contiene el grupo OH y entrega iones OH-
cuando se disuelve en agua.
En teoría todas las reacciones
químicas son reversibles, es decir existe la posibilidad de que los compuestos
resultantes reaccionen entre ellos para dar lugar a los reactantes originales:
A + B → C + D
C + D → A + B
Todo
esto depende de la fuerza determinante
(variación del potencial químico) que
acompaña a una reacción, y constituye una medida exacta de la tendencia a que
una reacción se complete. Así, si el valor absoluto de ésta es muy grande, y el
signo negativo, la reacción se completará en el sentido directo de la misma:
A + B → C + D
Sin
embargo, si el valor es solo ligeramente negativo, la reacción puede progresar
hasta cierto punto, pero podría revertirse si las condiciones fisicoquímicas
del sistema son ligeramente modificadas. En este caso diremos que la reacción
es reversible:
A + B ↔ C + D
Si
se cumplen las siguientes condiciones: 1) la velocidad de formación de los
reactantes (A, B) es igual que la de los productos (C, D); 2) estos últimos
reaccionan entre si para dar lugar a los reactantes; y 3) que la composición de
la solución es constante; debemos decir entonces que la reacción es dinámica y
constantemente reactiva en las dos direcciones, y por lo tanto que existe
equilibrio químico:
A + B = C + D
La característica más importante del equilibrio químico es que la velocidad de reacción en las dos direcciones es igual, equilibrándose mutuamente, evitando así cualquier variación composicional en el sistema. La constante de equilibrio para una reacción es proporcional a las concentraciones de las substancias presentes en el sistema, y se expresa como:
![]()
donde los paréntesis cuadrados expresan la
concentración química de las substancias (por ejemplo, en moles por litro) que
intervienen en el equilibrio. Si en la reacción intervienen más de dos
substancias:
A + B + C = D + E
la constante de equilibrio queda definida como:
![]()
Por otra parte, si intervienen dos o más moléculas
de una substancia:
A + 3 B = 2 C
tendremos:

Y en el caso general:
aA + bB = cC + dD
tendremos:

Para entender como funciona la
constante de equilibrio nos centraremos ahora en dos temas importantes: 1) el
producto de solubilidad, y 2) la disociación de ácidos y bases. El producto de
solubilidad (Ksp, medido
para las reacciones a 25ºC) nos da una medida de “cuanto” de un compuesto
soluble o ligeramente soluble pasa efectivamente a fase iónica. Analizaremos
dos ejemplos concretos, la fluorita (CaF2) y la anhidrita (CaSO4).
La fluorita es un mineral típico de ganga en muchas masas filonianas, y en
algunos casos es explotada como tal. Se trata de un compuesto iónico muy poco
soluble en agua. La reacción de disolución queda expresada como:
CaF2
= Ca2+ + 2 F-
La constante de equilibrio para la reacción será:
, de aquí en adelante expresado como KCaF2
Debido a que CaF2 es una fase sólida
tenemos que:
KCaF2 = [Ca2+] x [F-]2
0.017 g de CaF2 se disolverán
completamente en 1 kilo de agua a 25ºC. Dado que la masa molecular de la
fluorita es de 78.08, diremos que la molalidad es de 0.00022 mol/kg
(0.017/78.08 = 0.00022). Si 0.00022 moles de CaF2 pueden saturar 1
kg de agua a 25ºC las concentraciones de Ca2+ y F- serán
de 0.00022 y 0.00044 respectivamente, y así:
KCaF2 = [Ca2+] x [F-]2
= 0.00022 x (0.00044)2
=
4.26 x 10-11
Este producto de solubilidad muy bajo, y de ahí
podemos extraer dos conclusiones: 1) que la fluorita se disuelve muy poco en
solución acuosa; y 2) que en una solución basta con un ligero incremento en la
concentración de iones Ca2+ o F- para que empiece a
precipitar CaF2. Dado que los valores del Ksp vienen dados en tablas (no hace falta realizar los
cálculos anteriores), podemos así predecir de una manera relativamente fácil el
comportamiento en solución de un determinado compuesto iónico.
En
el caso de la anhidrita la disolución procede de la siguiente manera:
CaSO4 = Ca2+ + SO4-2
y el producto de solubilidad vienen expresado
como:
![]()
KCaSO4 = [Ca2+] x
[SO4-2]
y el valor de este Ksp es de 10-4.5. Si comparamos los Ksp de la fluorita y la
anhidrita (4.26 x 10-11 versus 10-4.5), veremos que esta
última es mucho más soluble en solución acuosa que la primera, o que si
comenzamos a subir la concentración de Ca2+ en una solución no
saturada que contenga aniones F- y SO4-2, el
primer mineral en empezar a precipitar será la fluorita.
El
equilibrio químico también es importante para entender el grado de disociación
que pueden presentar diferentes ácidos. Hablamos en este caso de la constante
de disociación del ácido o Ka.
Como ya hemos visto anteriormente, los ácidos inorgánicos y orgánicos tienen en
común el ceder iones H+ en solución acuosa, pueden presentar una disolución simple o
compleja, y ser fuertes o débiles (baja disociación). Ejemplos de
disociaciones:
1) Acido acético, un caso de disociación simple:
CH3COOH = CH3COO-
+ H+
Ka
= [CH3COO-] x [H+]
Ka = 1.8 x 10-5
2) Acido carbónico, un caso de disociación
compleja, donde tendremos dos constantes de disociación:
a) H2CO3 = H+
+ HCO3-
K1
= [H+] x [HCO3-]
K1
= 10-6.4
b) HCO3- = H+ + CO3-2
K2 = 10-10..3
como podemos observar, la primera disociación es
mucho más importante que la segunda (~ 4 ordenes de magnitud) con lo cual
podemos deducir que a partir de H2CO3 la proporción de
iones HCO3- será muy superior a la de CO3-2
en la solución.
El
agua también está sujeta a los fenómenos de equilibrio químico:
H2O = H+ + 2
OH-
Kw
= [H+] x [OH-]2
Kw = 10-14
de ahí que en el agua neutra [H+] = 10-7
y el pH (-log [H+]) sea igual a 7.
Etimológicamente
la hidrólisis no es más que la descomposición de una substancia por la acción
del agua, y el término proviene de un período antiguo de la química, en el que
se pensaba que el agua podía dividir una sal en un ácido y una base, por
ejemplo:
“CaCO3 + 2 H2O → Ca(OH)2 + H2CO3”
La realidad es diferente, más compleja, y lo que
muestra son equilibrios y reequilibrios a medida que el carbonato de calcio
reacciona con los hidrogeniones (H+) del agua:
CaCO3 + H+ =
Ca2+ + HCO3- (a)
La reacción implica un consumo de hidrogeniones,
lo cual lleva a que se ionice más agua para mantener el equilibrio:
H2O = H+ + OH-
(b)
Si combinamos las reacciones (a) y (b) tendremos:
CaCO3 + H2O =
Ca2+ + OH- + HCO3-
la cual representa de manera más adecuada el
equilibrio que se producen, pudiéndose observar el carácter alcalino que adopta
el sistema.
1.5.- Oxidación – reducción, diagramas Eh-pH
La
oxidación es un cambio químico en el que un átomo o grupo de átomos pierde
electrones, mientras que la reducción es el proceso mediante el cual los ganan.
Así, la transformación que convierte un átomo neutro en un ión positivo es un
proceso oxidativo y va acompañado por una cesión de electrones, por ejemplo:
Fe → Fe2+ + 2e-
Por
el contrario, si un átomo gana electrones estamos en presencia de un proceso
reductor, por ejemplo:
Cl2 + 2e- → 2 Cl-
El
estado de oxidación de un átomo en un compuesto químico, es la carga eléctrica
asignada a dicho átomo de manera que el conjunto sume cero. Por ejemplo el
estado de oxidación del cobre en CuCl2 será de 2 (2+), y cada cloro
presentará una carga negativa (1-). Podemos deducir estas cargas a partir de
las propiedades periódicas de cada elemento, las cuales a su vez están
relacionadas con su envolvente de electrones. Por ejemplo los elementos del
Grupo I presentan en sus compuestos o en su estado iónico una carga positiva.
Los
procesos de oxidación-reducción pueden ser complejos, así por ejemplo en el
caso de una solución con:
Zn + Cu2+ → Zn2+ + Cu
diremos que el zinc ha sufrido una oxidación (Zn0 → Zn2+) y el cobre una
reducción (Cu2+ → Cu0). Esta reacción la podemos
medir mediante un dispositivo: sumergimos piezas de ambos metales en una
solución de sulfato de cobre, el zinc se disolverá progresivamente, mientras
que los iones de cobre de la solución se desplazarán a la pieza de cobre metal.
Esto genera una corriente eléctrica medible en voltios (v). Podemos representar
el proceso a través de dos semireacciones:
Zn0 → Zn2+
+ 2e-
Cu2+ + 2e- →
Cu0
Para darle a esta información un carácter
cuantitativo, es conveniente asignarle a cada semireacción una diferencia de
potencial. Esto se consigue de manera arbitraria asignando un potencial cero
que denominaremos potencial estándar (E0). Una elección conveniente
a este efecto es el hidrógeno:
0.5 H2 → H+ + e- E0 = 0.00 v
Si preparamos una celda con zinc como uno de los
electrodos e hidrógeno en el otro (hidrógeno a 1 atmósfera burbujeando sobre un
alambre de platino) y utilizamos una solución que contenga 1M de H+
y 1M de Zn2+ obtendremos:
Zn + 2 H+ → Zn2+ + H2 E0 = 0.76 v
Este valor nos dará el potencial estándar para la
semireacción:
Zn → Zn2+ + 2e- E0 = 0.76 v
Estos valores se encuentran en tablas, razón por
la que no hay que calcularlos para cada par.
Con
el objeto de poder aplicar estos conceptos al estudio de los procesos
geoquímicos que ocurren en la naturaleza debemos incluir otro término, el potencial redox. Sabemos por ejemplo que
el azufre disuelto en los mares abiertos (oxigenados) se encuentra en la forma
de SO42-, mientras que en charcas anóxicas, éste se
encuentra bajo la forma de H2S. Esta capacidad de los ambientes
naturales para oxidar o reducir compuestos es medida cuantitativamente mediante
el potencial redox (Eh).
El
potencial redox es medible en la naturaleza, y lo importante es que podemos
unirlo al concepto de pH, de una manera tal que nos permita obtener una visión
de conjunto de la estabilidad de las diferentes especies químicas a distintas
concentraciones, pH, y condiciones redox. A partir de la ecuación de Nernst, y
para una reacción a 25ºC en la que intervienen, A, B, C, D, podemos llegar a la
expresión:
![]()
donde n es el número de electrones que intervienen en la reacción. Si analizamos por ejemplo el caso de hierro podremos construir el siguiente sistema (Fig. 1):
Fe2+ = Fe3+ + e- E0 = 0.77 v
esta ecuación es independiente del pH, de tal
manera que sobre la recta de pendiente 0 cualquier razón [Fe3+]/[Fe2+]
> 1. La recta sin embargo no puede ser trazada indefinidamente hacia la
derecha, ya que dependiendo de la concentración de hierro, éste empezará a
precipitar como Fe(OH)3 alrededor de pH 3. De esta manera
necesitamos de otra reacción, en medio ácido:
(a) 3 H2O + Fe2+
= Fe(OH)3 + 3 H+
E0 = 0.98 v
pero, nuevamente, a medida que progresamos hacia
la izquierda de nuestro diagrama de Eh-pH, empezamos entrar progresivamente en
condiciones básicas (alcalinas), de tal manera que necesitamos otra reacción que
denote adecuadamente dichas condiciones:
(b) Fe(OH)2 + OH-
= Fe(OH)3 + e-
E0 = -0.56 v
¿Cómo conectamos estas reacciones con el pH? a
partir de (a) tenemos:
![]()
para [Fe2+] = 1M, E0
= 0.98 v, y dado que n = 1, entonces:
Eh = 0.98 + 0.059 log [H+]3
- 0.059 log 1
Eh = 0.98 + 0.177 [H+]
dado que pH = -log [H+], entonces:
Eh = 0.98 - 0.177 pH
y para una concentración de [Fe2+] = 10-7M
tendremos:
Eh = 0.98 + 0.059 log [H+]3
- 0.059 log -7
Eh = 1.40 - 0.177 pH
En el caso de condiciones básicas (b) y una
concentración de [Fe2+] = 1M tendremos:
![]()
dado que n = 1, y el potencial estándar es de -0.56, entonces:
![]()
dado que [H+] x [OH-] = 10-14
(Kw), despejando tenemos:
Eh = 0.27 - 0.059 pH

Diagrama
Eh-Ph para el hierro a concentraciones de Fe2+ de 1M y 10-7M
Estas
ecuaciones nos permiten evaluar las condiciones de estabilidad del hierro en
los distintos ambientes de pH y Eh. Dado que el hierro migra como Fe2+
y precipita como Fe3+ (Fe(OH)3), bastará con que sepamos
cual es la concentración de hierro, para poder determinar la estabilidad en
solución del catión ferroso. Esta metodología la podemos utilizar para metales
individuales o para comparar el posible comportamiento de pares catiónicos, por
ejemplo, hierro y manganeso en solución como especies reducidas (Fe2+,
Mn2+).
Gill,
R. 1996. Chemical fundamentals of geology. Chapman & Hall,
Krauskopf,
K.B. 1979. Introduction to geochemistry.
Petrucci,
R.H., y Harwood, W.S. 1993. General chemistry: principles and modern
applications.
Rosemberg,
J.L. 1969. Química general.
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