Elecciones al Rector de la Universidad de Castilla la Mancha 
(Kaos en las urnas)

Primer día (una urna)
 
 

Segundo día (dos urnas)
 

          Podrás ver más información sobre el resultado de las elecciones en la página de la Universidad:

 http://www.uclm.es

 

       
      Estas han sido unas elecciones un tanto singulares, puesto que la competencia entre candidatos estaba tan, tan “dilatada” que por no haber no había ni candidatos. Y digo bien, pues lo que había era candidato, que no lo debía de tener muy difícil para ganar, pues con solo madrugar un poquito y acercarse a votar ya obtenía la mayoría, y seguro que contaba con unos cuantos amiguetes que estaban dispuestos a echarle una mano votando y aumentando esa mayoría.
 
       Fuera ya de esta ironía con la que introduzco este artículo, les voy a contar a continuación lo peculiares que resultaron las votaciones en la Escuela de Magisterio del Campus de la Fábrica de Armas de Toledo, donde la “fiesta” de la democracia pudo convertirse en la tragedia del Titánic. 
 
       La jornada del día 11 de Noviembre comenzó de forma tranquila y como viene siendo habitual en elecciones: ni Dios a las 9:00 (hora en que se abrieron las urnas) para votar pero la cafetería de la facultad hasta arriba. El día transcurría y el electorado se iba animando, incluso hubo una participación bastante buena, pues eran muchos los alumnos y profesores que se acercaban a ejercer su derecho a voto. Todo normal hasta que a las 14:10 horas alguien advirtió que había algo en algún sitio que no encajaba en el esquema electoral: ¡sólo había una urna! Este pequeño error (que quede claro que es eso, un error, y como todos los cometemos no hay por que cebarse con quien lo cometió) supuso la clausura de la mesa electoral situada en el edificio 40. Esto se debió a que el valor de los votos es distinto si se trata  de un profesor o  de un alumno, y habiendo sólo una urna todos los votos iban a parar a la misma “saca”.  Todo quedó solucionado posponiendo la jornada electoral al día 13 de Noviembre de 2003 para que se pudiera ejercer otra vez  el derecho a voto pero cada oveja dentro de su rebaño. 

        Esta vez sí que pudimos expresarnos en “las urnas” aunque la participación fue bastante más menguada bien porque hubo quien no se enteró de la clausura, bien porque hubo quien ya conocía el resultado de los “totales” de votos y entendió que o no se  tiene en cuenta a la Escuela de Magisterio o que en realidad nuestro voto no sirve para nada, o bien porque hubo quien decidió no perder más tiempo en hacer el "paripé" en estas elecciones tan accidentadas.



 
Fotografía:    Grupo de prensa
Redacción:     Armentario Contreras Carreño