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Y A MÍ ¿QUÉ ME PUEDE APORTAR UN CIEGO? |
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Eran las 6.45, aún no había amanecido, me asusté al mirar por la ventana y ver que todo estaba oscuro, muy oscuro, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Pero se pasó, tenía algo que cumplir. Bajé a desayunar, me sorprendió gratamente ver el ambiente que se respiraba en el comedor. Medio centenar de personas comenzamos a desayunar mientras amanecía. Pero no todas vimos como el sol despertaba Valencia.
A las 8.30 estábamos tras la línea de salida. Los corazones de videntes e invidentes latían al son de una misma ilusión. Todo estaba preparado para la salida del Campeonato de España de Media Maratón en Montaña de la ONCE. Para nosotros, los guías, ya había amanecido, para ellos todo estaba un poco más oscuro. Pero esto no era un impedimento, ni mucho menos, con su sorprendente valentía y sus ganas de demostrarse a sí mismos de lo que eran capaces, dio comienzo la prueba. Cada guía orientábamos a dos discapacitados con la ayuda de una barra de madera a la que íbamos agarrados. “Preparados…¡¡YA!!” las barras comienzan su marcha.
Algunas partes del recorrido se hicieron verdaderamente duras. El cansancio físico comenzaba ha hacer mella en la cabeza. Agotamiento y dolor unían sus fuerzas haciéndonos llegar a la agonía en algunos puntos del camino. Todo se derrumbaba, todas las esperanzas y las ilusiones se desplomaban a nuestros pies, la fatiga era horrible. Pero sabíamos que juntos teníamos algo que lograr, algo que descubrir, y no sé por qué, pero no desistimos. |
Hasta el final de la prueba, el camino se hizo difícil y duro, muy duro, pero logramos acabar. Nunca olvidaremos la sensación de nuestra llegada a meta y el abrazo en el que nos fundimos los tres tras la línea final entre aplausos y felicitaciones. Extasiada en el suelo descubrí que mis dos chicos me acababan de dar la lección más magistral que jamás me habían dado. Me enseñaron que todo se supera, eso sí, con sacrificio, que nunca debemos tirar la toalla por desesperados que estemos, porque nuestro esfuerzo puede llegar a tener recompensas tan inesperadas como maravillosas. Nuestra recompensa… regresar a casa con el Subcampeonato de España bajo el brazo.
Para concluir, solo decir que este campeonato al menos se merece un pequeño artículo en un periódico nacional o unos minutos en la sección deportiva del telediario como reconocimiento a su esfuerzo. Solo por las ganas de superación, la lucha, la capacidad de sacrificio y todo lo bueno que nos pueden enseñar estas personas se merecen algo más. Pero al parecer los medios de comunicación nos prefieren mantener al margen de tan admirables experiencias contándonos qué jugadores de Real Madrid no han acudido a la maravillosa fiesta de cumpleaños de Ronaldo, una lástima.
Desde aquí mi pequeño homenaje a todas y cada una de las valientes y admirables personas que participaron en el campeonato, en especial a los que padecían algún tipo de discapacidad visual. A todos gracias por hacerme pasar una de las más maravillosas experiencias de mi vida.
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Redacción: Elena Heras Fernández-Albañil