1.
Comience desde la infancia
dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido
de que el mundo entero le pertenece.
2.
No se preocupe por su
educación ética o espiritual. Espere a que alcance la
mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3.
Cuando diga palabrotas,
ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más
graciosas.
4.
No le regañe ni le
diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle
complejos de culpabilidad.
5 . Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
