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E. U. DE MAGISTERIO DE TOLEDO |
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Para ser un buen maestro

Lewin,
Lippit y White, psicólogos sociales, observaron atentamente
cuatro grupos
equivalentes de muchachos de 10 años bajo la dirección de
maestros
autocráticos, democráticos y laissez – faire
(anárquico). Éstos maestros fueron
rotados cada seis semanas, de manera que todos los grupos pasaron por
los tres
tipos de maestros.
El maestro autocrático,
determinó la política del grupo, dictó todos los
pasos y técnicas para
conseguir los objetivos, asignó taras a parejas y se mantuvo
apartado del
grupo.
El maestro democrático
permitió que el grupo determinara la política,
ofreció sugerencias acerca de
procedimientos y tareas para que los miembros los eligieran, así
como a sus
parejas, fue objetivo de críticas en sus elogios y
críticas y participó en las
tareas del grupo, que consistieron en pasatiempos como fabricar
máscaras y
construir objetos.
Los resultados mostraron que en la situación del maestro
autoritario los niños fueron 30 veces más hostiles y 8
veces más agresivos que
los niños con el maestro democrático.
La
unidad del grupo fue mayor con el maestro democrático. El
trabajo constructivo
disminuía cuando el maestro autoritario dejaba un momento al
grupo, pero se
mantenía constante en el grupo democrático.
El maestro anárquico,
dio al grupo una atmósfera que permitió el relajamiento
de la agresión
contenida, que permitió el relajamiento de la agresión
contenida, un impacto
que ocurre a menudo después de derribar una regla
autocrática.
Lewin y sus colaboradores encontraron que los alumnos
trabajaban más y entregaban
más
productos con el maestro autocrático que con el
democrático. Sin embargo, los
sujetos al mando de este último entregaron productos de mejor
calidad.
Tras este estudio, somos nosotros los futuros docentes, los que tenemos que inclinarnos por una posición sólida y consistente, que proporcione a nuestros alumnos un aprendizaje significativo y acorde con sus necesidades. Es decir, decidirnos por dar gran cantidad de contenidos y acabar el programa de la asignatura, o bien no acabar el programa y proporcionarles contenidos imprescindibles para resolver los problemas que se les planteen en la vida diaria, y que éstos queden bien asimilados, adquiridos y comprendidos.
| Dirección
Pedagógica: Ricardo Fernández Muñoz |
© Diciembre de 2006 EL RECREO |