Nº 13
Revista "El Recreo"
E. U. DE MAGISTERIO DE TOLEDO
Diciembre 2006


UN DÍA ENTRE DISCAPACITADOS
por Rebeca García Mendoza


foto con discapacitados físicos

No siempre hacer un trabajo es cumplir con las expectativas necesarias para alcanzar una nota y superar la asignatura. A veces es mucho más. Recuerdo cuando el año pasado para Bases Pedagógicas de la Educación Especial debíamos hacer un trabajo y mi grupo eligió a los discapacitados físicos como tema principal. Para mí es un tema muy cercano con el cual me siento muy sensible al tener un tío con espina bífida al cual le dedico este artículo con todo mi cariño.

Al principio no sabíamos cómo empezar, pero con el paso de las horas dedicadas a investigar, buscar, leer y comentar nuestras propias experiencias, nos fuimos involucrando en el tema y día a día nos contábamos lo que veíamos a nuestro alrededor: cómo aparcaba la gente en los reservados, cómo a una chica en silla de ruedas le costaba subir un escalón, veíamos cómo muchos servicios no estaban adaptados para los minusválidos y un sinfín de cosas sobre las cuales antes no habíamos reparado.

 A continuación voy a narrar “un día entre minusválidos” que viví hace un par de meses.

El sábado día uno de abril, estuve en una piscina en Madrid a la cual acuden personas discapacitadas para nadar. Había niños, personas adultas con síndrome de Down y con severas discapacidades motóricas, especialmente me fijé en un niño, que del hombro le salía la mano, otros que caminaban con dificultad, otros que tenían un brazo prácticamente inmóvil. De hecho, la persona que lleva todo esto de la natación para discapacitados es un hombre discapacitado motóricamente.

Me fascinó la alegría que desprendían y contagiaban éstas personas, cómo los niños jugaban en el agua con los monitores y entre ellos se tiraban pelotas, y cómo se gastaban bromas. Como futura maestra me llenó mucho personalmente.

Acto seguido, me fui al parque Juan Carlos I de Madrid, donde hay una fundación de minusválidos llamada “También”. Ahí alquilan bicicletas adaptadas a cada deficiencia,  en unas das pedales  y estás sentado casi al ras del suelo, en otras das los pedales con las manos, otras son de carreras. Yo ya he tenido la ocasión de montar en dos ocasiones sobre una de estas bicicletas, y la verdad que me gusta mucho el poder probar este tipo de cosas. Son situaciones dignas de experimentar. Allí conocí a un niño de trece años, volaba con la bicicleta, nos retaba a seguirle, me daba miedo verle “cuesta abajo” por el parque, hace un par de semanas pensaba en lo injusta que era la vida, cuando mi tío me dijo que  había fallecido por una meningitis. Era un niño lleno de vida, desprendía alegría, ganas de vivir, conocer y experimentar. En fin, después de la jornada en la que tuve la suerte de compartir sus vivencias, me afectó muchísimo su muerte.

 Aprovechando estas vivencias, a continuación os participo una entrevista que en su día hice para mi trabajo.

Explica brevemente el tipo de discapacidad que padeces.

Padezco espina bífida, enfermedad de las llamadas poco comunes, con varios niveles de agresividad dependiendo de la altura de la lesión sufrida en la médula, ataca sobre todo al aparato motriz, siendo desde una forma leve lo que se llama espina bífida oculta hasta la más agresiva en cuyo caso se tiene una dependencia total de una segunda persona. En mi caso particular, tengo un nivel llamémoslo “medio”, aun con la ayuda de bastones para deambular, tengo plena independencia en cualquiera de los ámbitos de la vida cotidiana.

¿Encuentras en tu entorno cotidiano o en tu vida diaria alguna cosa que para ti sea una tarea muy dificultosa?

Toda tarea que se realice, bajo la espada de Damocles que supone una gran discapacidad, supone un gran esfuerzo, agravado por la falta de concienciación de la sociedad. A cada momento, cualquier discapacitado se acuerda de la discapacidad, es muy difícil estar plenamente adaptado en esta sociedad, por no decir casi imposible. Por supuesto, los impedimentos van paralelamente al nivel de discapacidad que se tiene. En mi caso en concreto desde la E.G.B. en cuyo colegio de monjas no me querían matricular por mi discapacidad (repito que tengo plena independencia), hasta ayer mismo que me tuve que comprar las zapatillas más caras de la tienda porque eran las únicas que podía comprarme por el mismo motivo, todo un sinfín de pequeños y grandes detalles que hacen de mi vida… “un poquito mas difícil de lo normal”.

¿Influye esta situación (tu discapacidad) en tu estado de ánimo, forma de ser?

En esta sociedad del márketing, de las marcas, la imagen, la “apariencia”, donde las niñas y niños entran en depresión por ser altos, bajos, gordos, flacos, por llevar gafas, por no llevar un pantalón Levi´s…. sería imposible no entrar en lo que llamamos, momentos “de bajón”, una caída con dolor en una muñeca, cansancio, un lugar inaccesible, unos bastones a los doce años…. Parecen motivos más reales para caer en una depresión, la discapacidad influye por supuesto en el estado de ánimo y en la forma de ser. La depresión, podría ser el lado negativo de la influencia sicológica de una discapacidad, el tesón, el valor, el ahínco con el que me muevo… puede ser el lado positivo (si queremos verlo de una forma positiva), que influye plenamente en mi forma de ser en particular y en la de cualquier discapacitado en general.

¿Trabajas o estudias? explica si es que sí en dónde o el qué

Debido al tesón comentado anteriormente, llevo trabajando diecisiete años en la empresa privada, diecisiete años en los que como en “botica” hubo de todo, momentos buenos y malos, provocados o no por la discapacidad, ahora mismo, soy responsable de facturación de un grupo de empresas.

¿Practicas deportes?

Recuerdo de pequeño cuando “volaba bajo” con una bici roja, alternaba mis carreras con la laboriosa posición de portero de fútbol, soñaba con ser el primer portero discapacitado de primera división y…casi lo  consigo, si no llega a ser por que había una ley que impedía jugar con bastones.

 Ahora mismo, formo parte de una fundación de deporte de riesgo y aventura en donde practico habitualmente deportes como la natación, piragüismo, vela, esquí… he llegado  a la conclusión de que el deporte profesional se lo dejaré a los jóvenes.

 ¿Estás colaborando en alguna asociación o grupo que realicen actividades para personas que como tú tienen una discapacidad?

Sólo formo parte de la fundación a la que he aludido anteriormente, tampoco tendría mucho tiempo para dedicarme a alguna asociación, aunque son necesarias éstas, creo que la integración parte desde el individuo y no desde el grupo. Es decir, en el mundo del discapacitado, es muy difícil que haya un grupo que se ponga de acuerdo en las necesidades y características puesto que como ya sabéis, hasta dentro de la misma enfermedad, hay diferentes niveles con las consiguientes necesidades.

¿Las medidas de atención a los discapacitados físicos, ¿se encuentran fácilmente en todos los lugares públicos?

Generalmente, las medidas de atención brillan por su ausencia en todos los lugares públicos, o ésta nuestra sociedad, se encarga de que se sumen en la más absoluta de las ignorancias. Desde los aparcamientos que siempre están ocupados por gente… “poco solidaria”, hasta los servicios adaptados que se utilizan como almacén (en donde hay servicio, que ésa es otra), pasando por el impracticable acceso al metro en su mayoría de trayectos… o a teatros… cines…exposiciones…. restaurantes…En fin, que si eres discapacitado y no te gustan demasiado los centros comerciales…. Vas a tener cruda la salida en este santo país y no vas a ir donde quieras…. ¡sino donde puedas!

 
Espero que todo esto nos pueda servir para entender un poco a estas personas y concienciarnos con esta sociedad tan loca y poder hacer que su vida sea un poco menos difícil de lo que ya es. Yo por mi parte, descubrí lo fácil que es poder estar con ellos, no son ni mejores ni peores, ni más inteligentes ni menos, ni más feos ni más guapos, sólo son personas que necesitan…. una especial atención.

 

 Dirección Pedagógica:
Ricardo Fernández Muñoz
©  Diciembre de 2006  EL RECREO