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preliminar antes de su remisión al ITU-B para la confección
de las pertinentes recomendaciones. Se ruega a todos los miembros
del Brown MoU Group que colaboren en la medida de lo posible
con todas las aportaciones y/o correcciones que consideren oportunas.
Este documento será actualizado periódicamente
por los miembros del Brown MoU Group. Las aportaciones
podrán enviarse a la siguiente dirección de correo
electrónico:
(en cuanto sea verídica se lo haremos saber)
Un marrón (brown) es todo aquel trabajo
que nadie desea realizar.
Dependiendo de la situación desde la que se
observe, el marrón puede tomar distintas connotaciones:
Desde el punto de vista del jefe:
Desde el punto de vista del empleado:
En general, los marrones se reconocen inmediatamente,
pero por si el lector es aún novato en estas lides y tiene
dificultades en reconocerlos, se dan a continuación algunas
pistas:
El marrón tiene como principal característica
la presencia de numerosos sujetos involucrados en su ciclo de
vida y a los que nos referiremos continuamente a lo largo del
documento. Lo que sigue es una lista incompleta de los sujetos
más comunes implicados:
Los sujetos activos del marrón son los encargados
de dirigir los marrones hacia los sujetos pasivos. Dependiendo
del organigrama de la empresa, los sujetos activos pueden, a su
vez, ser sujetos pasivos de otros.
La siguiente lista describe los tres tipos más
usuales de sujetos activos, en orden creciente de actividad marronera.
El browner es aquel sujeto que, por las características
de su puesto (o de su forma de ser, que hay de todo) asigna marrones
a los demás. Cualquier persona que consciente o inconscientemente
te suelte un marrón adquiere automáticamente la
categoría de browner.
El browner suele asignar marrones de forma
esporádica o prolongada en el tiempo. También existen
browners que marronean de forma más periódica,
pero siempre con un volumen reducido de marrones.
No debe odiarse en exceso al browner, ya que
él, a su vez, suele tener otros browners por encima
que generan los marrones y él se limita a reasignar (usando
una técnica de Brown Throwing, que se verá
más adelante)
El brown dispatcher es un tipo especial de
browner, cuya función es la asignación periódica
y sistemática de marrones.
El brown dispatcher, a veces conocido como
Jefe de Proyecto, se caracteriza por sufrir de una personalidad
inestable y tornadiza que le hace cambiar de parecer con frecuencia,
suprimiendo los marrones asignados y/o reemplazándolos
por otros si cabe aún más inútiles.
Los marrones endiñados por un brown dispatcher
suelen ser continuos en el tiempo y de duración discreta.
Este es el browner supremo. O Rei se
caracteriza por la generación de marrones de proporciones
titánicas, sencillísimos según él,
que deben estar terminados siempre en un tiempo record.
O Rei suele ocultarse
tras una fachada inocente que oculta sus aviesas intenciones.
No se sabe de ningún Rei que no se haya dirigido
amablemente a sus víctimas antes de enmarronarlas. Se dice
de ellos que son lobos con piel de Cordero, en honor a
uno de los más famosos Reyes que ha conocido la historia.
Como suele suceder, la inutilidad de los marrones
endiñados por un Rei es directamente proporcional
al esfuerzo necesario para conseguirlos e inversamente proporcional
al tiempo disponible para acabarlos.
Existe una variedad mutante del Rei, de denominación incierta (O Mais Portentouso Enmarronador do Universo Mondo, es la más común) que se caracteriza por ser un híbrido de Rei y Dispatcher. Obviamente, estos sujetos son seres desgraciados (en su doble acepción) ya que todo el mundo rehuye hablar con ellos ante la altísima probabilidad de acabar cubierto de caca.
Los sujetos pasivos son los destinatarios finales
del marrón. La característica de sujeto pasivo no
debe ser objeto de frustración, ya que existen técnicas
que pueden hacer al sujeto pasar de pasivo a activo, como se verá
más adelante en este documento.
La siguiente lista describe los cuatro tipos más
usuales de sujetos pasivos, en orden creciente de probabilidad
marroneante.
Se denomina browned a todo sujeto al que acaba
de caerle encima un marrón.
Todo el mundo es vulnerable a verse enmarronado,
(everybody is brownable) por lo que categoría de
browned no es exclusiva de ningún grupo específico.
Como dice uno de los corolarios de Brownzowski: "Se enmarrona
el Rey, se enmarrona el Papa, y de enmarronarse nadie se escapa".
El brown finder o tontolculo es un tipo especial
de sujeto presente en toda empresa al que su especial forma de
ser le convierte en candidato especial a comerse marrones.
Se le reconoce fácilmente pues sus frases
suelen empezar por entradas como "Yo me ofrezco voluntario"
o "Yo te echo una mano". Esta predisposición
a comer marrones les hace ganar muchos amigos, tanto entre los
compañeros como entre los jefes; pues ven en él
un blanco de descarga inmediato.
El Brown Eater es un sujeto desdichado cuya
existencia parece girar en torno a la comida de marrones. Morador
habitual de la Brown Room (ver más abajo), el comemarrones
empieza y acaba su jornada laboral sepultado entre toneladas de
papel y agobiado por multitud de marrones, reales o virtuales.
No todos los Brown Eaters consiguen sobrevivir.
El camino es largo, duro y erizado de trampas. Sin embargo, aquellos
que logran remontar la condición de comemarrones deben
ser tratados con suma cautela; esto es así porque el largo
periodo de comida marronil afecta severamente a sus cerebros y,
desde ese momento, sólo viven para la venganza. Debido
a ello, un comemarrones liberado tiende asintóticamente
a reciclarse en Brown Dispatcher de Primera.
El PBC (siglas de P... Becario de los C...) se encuentra
en el escalón más bajo de la escala evolutiva y
por tanto carece de derechos pero no de deberes. Estas dos características
se combinan de un modo tan perfecto que los browners (de
todo tipo) les tienen considerados como comemarrones de primera.
Son limpios, educados, no se quejan, trabajan como
cosacos y, en algunos casos, no cobran. No es de extrañar,
pues, que las empresas hagan un uso cada vez más extensivo
de PBCs.
El PBC suele acabar de dos formas posibles: contratado por la empresa, con lo cual cambia sus grilletes de hierro por unos de acero inoxidable; o ingresado en el instituto frenopático más próximo, incapaz de aceptar la presión.
El marrón no es un objeto aislado. Parte de su idiosincrasia reside en el conjunto de accesorios y/o complementos de que se rodea y que contribuyen a darle carácter. He aquí una lista de terminología corriente, aplicada al marrón.
La más usada. Es el hecho en sí mismo
de haberse convertido en receptor de un marrón fresquito.
Afortunadamente, el hecho de comerse un marrón no tiene
por qué implicar tener que finalizarlo.
Son sinónimos de esta acepción, enmarronarse (To Be Browned) y recibir un marrón (To Get Browned). La frase usualmente empleada por los browners es "Te ha caído un marrón", lamentablemente intraducible (A Brown has fallen upon you, no es válida).
Se denomina así al documento (impreso o electrónico)
donde se van apuntando los marrones, tanto encargados como planificados.
El marronómetro puede adquirir diversas y
variadas formas, recibiendo nombres curiosos según se les
iban ocurriendo a sus creadores. Así podemos encontrar
el Diagrama de Gantt, el Cuaderno de Carga, etc...
En general, el marronómetro sirve para que los Browners tengan apuntadas las fechas previstas de finalización del marrón y, llegado el momento, se sientan en el derecho de exigirlo. El marronómetro es una de las más fuertes medidas de presión psicológica que pueden aplicarse al Browned.
También denominada Zona de Alto Riesgo
de Marrón, es un lugar donde la probabilidad de comerse
un marrón es mucho más elevada de lo normal.
Estas zonas no suelen estar delimitadas físicamente,
siendo un conjunto finito (distinto del vacío) de recintos
múltiplemente conexos, abiertos o cerrados, entre los cuales
no tiene porqué existir una relación causal.
Suelen ser Brown Zones los despachos de los jefes, las zonas colindantes a dichos despachos y aquellos lugares por los que suelen pasar con frecuencia. También pueden incluirse en esta clasificación las zonas frecuentadas por los browners. Es imprescindible evitar estas zonas en la medida de lo posible, ya que la probabilidad de comerse un marrón es directamente proporcional al tiempo que se pase en ellas.
También conocida en ciertos entornos como
staff, es el lugar donde los browners suelen elegir
a sus víctimas. Se sabe de empresas que dedican espacios
específicos como Brown Rooms.
Normalmente estas salas están ocupadas por
personas inmersas en una febril actividad, enmarronadas hasta
las cejas, de tal forma que no es extraño ver esparcidos
por la sala paquetes de patatas fritas o cajas de pizza formando
altos montones. En algunas Brown Rooms se han llegado a
encontrar camastros o catres, pues es sabida la tendencia de los
moradores a hacer noche en ellas.
Otra característica de las Brown Rooms es que, al no tener un momento libre en que poder abandonarla, los Brown Eaters que las pueblan suelen ser los candidatos más probables a comerse el siguiente marrón, para su propia desgracia; con lo que abandonar la sala es cada vez más difícil, al entrar en un proceso eternamente recursivo.
Contrariamente a lo que pueda pensarse, el marrón no es un objeto claramente definido. Existen varios tipos de marrón y conocerlos ayuda a delimitar con claridad la actitud a tomar ante la inminencia o hecho consumado de una comida de marrón.
Es un marrón que sobrevuela las cabezas de
sus posibles destinatarios sin decidir sobre quién caer
ni en qué momento hacerlo.
Este marrón tiene la característica de que es conocido con antelación, lo cual posibilita la adopción de medidas preventivas por parte de los candidatos a browned. La táctica más conocida es contraer una repentina enfermedad que impide al browned acudir a la oficina durante una semana o dos. Sin embargo, está técnica es ampliamente conocida por los browners y no se recomienda. Otras tácticas más útiles suelen ser autoasignarse marrones inexistentes y mucho más urgentes encargados por falsos browners que impiden la asignación del floating brown. No obstante, ¡cuidado! ya que esta técnica ha demostrado en ocasiones ser un arma de doble filo.
Este es el marrón que nadie se espera. Se trata de la modalidad más corriente de marrón ya que si los marrones estuvieran previstos sería mucho más fácil esquivarlos.
Se trata de un marrón que cae sobre uno de
repente, sin previo aviso, de tal forma que cuando uno quiere
darse ya está enmarronado y ni siquiera ha tenido tiempo
de abrir la boca.
Esta es una modalidad del unexpected brown
con agravantes, ya que en este caso el tiempo de respuesta del
sujeto pasivo es superior al tiempo de dispatching del
browner, con lo cual el marrón casi siempre consigue
alcanzar su total plenitud.
Se recomienda un gran entrenamiento para este tipo de marrones, ya que, al ser altamente inesperados, sólo el tiempo de reacción y capacidad de réplica (o labia) del sujeto pasivo pueden lograr esquivarlo.
Este es el tipo más fatídico de marrón ya que, como su propio nombre indica, posee unas características que convierten al sujeto pasivo en el receptor idóneo para el mismo; debido a ello no importará el volumen previo de marrones adquiridos o los llantos, pataletas y/o blasfemias del enmarronado: el brown entrará hasta la bola sobre el desdichado browned.
Este es un tipo de marrón que evoluciona en
el tiempo, de tal manera que, aunque inicialmente se planteó
de una determinada manera, acaba convirtiéndose en la cosa
más insospechada, generando toneladas de basura por el
camino.
También entran en esta categoría aquellos marrones reconocidos como tales pero que aparentemente están bien dimensionados en tiempo, lo que permite respirar un poco; pero que, sin embargo, escasos minutos después eclosionan ante llamadas del tipo de la siguiente:
- ¿Tienes ya ese encargo?
- Ah, pero, ¿lo querías ya?
- Jod..., claro, ¡si tengo la reunión a las seis!
Este es el marrón de tu vida, el que te dejará
indefectible marcado a sangre y fuego para siempre. Los marrones
pata negra suelen ser ilimitados en tamaño pero de duración
discreta, lo que agrava aún más sus características,
de por sí dañinas.
Como el astuto lector habrá sospechado, los
browners que endiñan marrones de este estilo adquieren
automáticamente la categoría de Reies do Marrón.
El desafortunado comedor de un marrón pata negra, una vez que haya podido sobrevivir a él, gozará, no obstante, de una gran ventaja sobre sus otros compañeros, y es que acabará tan escocido que será muy difícil para los browners colarle nuevos marrones: las técnicas defensivas del ex-browned habrán mejorado ostensiblemente e incluso pueden tornarse agresivas según los casos.
Este marrón es un caso especial y peligroso
que suele desarrollarse en tres fases.
En principio comienza como un encargo, bien sea de
tu jefe directo o de un compañero de otro departamento,
cuya realización no parece plantear ninguna dificultad.
Esta primera impresión constituye el primer error a evitar,
ya que, debido a dicha sencillez aparente, el marrón es
asumido ingenuamente por el incauto browned. Esta es la
Fase de Comida.
Sin embargo, en cuanto uno comienza a trabajar en
el asunto se va dando cuenta de que la cosa no es tan sencilla,
de que va a llevar bastante más trabajo del esperado, y
de que encima se lo hemos prometido para ya mismo al browner.
Esta es la Fase de Furia, reconocible porque el sujeto
arrejunta las cejas y/o empieza a murmurar (o gritar, según)
frases del estilo de: "...si es que soy un gilip...",
o "¡quién c... me mandaría a mí...!".
No obstante, el daño ya esta hecho y se entra en la Fase de Apagar Fuegos. Sólo caben dos salidas: comerse el marrón entero, la más habitual; o bien marear la perdiz en la medida de lo posible aduciendo imprevistos y dificultades asociadas a la tarea. "No, es que el programa calcula forlayos, pero para obtener filostros hay que modificarlo y eso llevaría un par de días" es una frase muy socorrida en estos casos que no dudamos que el lector sabrá adaptar a su caso concreto.
El más temido y a la vez el más odiado.
Es el que te endiñan cuando, al final de la jornada laboral
establecida en el convenio (risas), y tras recoger tus
cosas para irte a casita, se acerca el jefe (o similar) y pronuncia
la siguiente sentencia (algunos la llaman invocación demoniaca):
"¿Tienes un momentito?".
A partir de ese instante, sólo una mente rápida será capaz de inventar una excusa plausible que permita la pronta huida. Es conveniente disponer de un amplio repertorio, ya que el excusarse alegando citas con el dentista o similar una y otra vez puede llegar a despertar el chip de alarma del jefe.
En condiciones normales, el browner, ignora,
desconoce, desestima e incluso rehusa la esencia del brown
por distintas y numerosas razones. Pero existen casos de browns,
en los que el browner, no es que no sepa, desconozca, ignore,
etc.... la esencia del brown, es que no vislumbra ni en
su mejor sueño de que trata el brown.
Es en estos casos, cuando el browner hace
uso de uno de los browned (normalmente utiliza a los más
resolutivos) para que saque adelante un brown auténtico
(suelen ser Black Leg Browns).
El proceso consiste en pasar a la víctima
una documentación escasa, pobre, e ininteligible para que
descifre, planifique y finalmente resuelva el brown en cuestión.
Es entonces cuando se habla de Autodetección del Marrón.
Este proceso debe de realizarse con suma delicadeza.
Durante el tiempo que dure, puede que el browned quede
bloqueado (hanged). Este hecho puede ser totalmente asintomático
por lo que el browner debe de estar atento a todo el proceso.
También puede manifestarse de muy diversas formas; vista
fija e inmóvil en el pseudodocumento entregado, emisión
de balbuceos en bajo volumen que pueden tornarse a sollozos, caras
desencajadas, juramentos desgarradores (irreproducibles según
el libro de estilo de esta redacción), suspensión
de toda actividad sexual (si es que la hubiese), sudor frío...
Si se llegase a este punto, debe de resetearse al browned.
Para ello, el browner, si desea el éxito,
no debe utilizar la formula "Venga déjalo.. es
igual, sigue con lo que estuvieras haciendo". ¡Eso
equivaldría a admitir la derrota! El browner utilizará
esta otra: "Vete a casa y ven mañana"
(los lectores más suspicaces, se habrán percatado
del paralelismo existente con las nuevas tecnologías del
plajanplei, siguiendo la máxima de que o va a
la primera o ya no va a ir nunca).
Esta es la razón, por la que los browners
intentan eludir este tipo de browns. Tienen miedo de que
algunos de sus mejores brownable-people queden inutilizados
durante algunas horas e incluso días. No hay datos oficiales
pero hay quien ha llegado a asegurar que en algunos casos los
daños producidos por este proceso son irreversibles.
No obstante, si el browned consigue completar
el proceso y salir adelante, le queda la insatisfacción
de haber conseguido algo que nadie le va a reconocer, ya que sólo
él puede saber lo que ha tenido que hacer para sacar esto
adelante, puesto que los demás browned se limitan
a presenciar ajenos a todo, la secuencia antes descrita, y el
browner por su lado, bastante tiene el pobre (fíjate)
con resetear al browned si fuera necesario.
He aquí pues, una versión agresiva de Brown, con la salvedad de que no sólo es temida por los browned, si no que también siembra el pánico entre los más aguerridos browners.
Otra de las variantes en las que podría englobarse
el tipo anterior, podría ser el de Marrones Sonda.
En el fondo, todos y cada uno de los marrones, podrían
calificarse como sonda, aunque hay casos muy claros en los que
se esta dando un auténtico Probe Brown, al igual
que hay otros casos que no se podrían calificar de tales,
como es el caso de los Marrones Fulminantes (Flashing Browns).
Es ciertamente difícil describir con precisión
las características de este tipo de browns, ya que
como hemos dicho, casi la totalidad de los browns, tienen
algo de sonda. Pero si hay un detalle claro y evidente, ese es
el comienzo de un Sonda: "Oye mira es que el tema
ese de ....." - "No, no, si ya..." - "Mira
oye, fíjate un momento en esto...." -"Oye te
has dado cuenta de esto...... es que quizás se podría
hacer esto otro si.....". El browner, deja caer
en un primer contacto, una serie de frases comprometedoras, esperando
que en cualquier momento, el browned (inocente de él)
le de alguna contestación al respecto.
Esto se conoce como sondeo del marrón. Se
deja caer con suavidad como flotando, como si en realidad no fuera
un brown, a ver que pasa, a ver si cuela, a ver si suena
la flauta. ¡Punto fundamental este! Es necesario hacerse
el sueco con naturalidad; de no ser así, el browner
asignará el marrón con el agravante de recochineo
(esto puede reconocerse por las risas retorcidas que dejará
escapar al volver a su puesto).
En estos casos, los browner, tienen un comportamiento
ciertamente tierno cual corderos camino del matadero; pero
lo que ignoran los browned susceptibles de convertirse
en víctimas (evidentemente los mas talludos no caerán
en este truco) es que detrás de esta fachada se puede esconder
el marrón de su vida (o el que acabe con ésta).
Se han dado anécdotas, como la acaecida en
una pequeña empresa de cuyo nombre no quiero acordarme,
en la cual casi la totalidad de los browned, fueron dados
de baja, quedando unos pocos, y siendo todos estos unos browned
ya quemados, endurecidos, y con una larga lista de browns
marcados a sangre y fuego en sus rostros (todos ellos "pata
negra", claro está). Esta circunstancia, hizo que
los browns, o eran tales, o no había nada que hacer.
Es decir, o el browner entraba a saco a por el browned
(haciéndolo unavoidable) o que si quieres arroz,
Catalina, Evidentemente, en esta situación los marrones
sonda no tienen razón de ser, porque si a algún
browner se le ocurriese soltar una sonda, tendría
las mismas posibilidades de volver a verla, que de volver a ver
el Halley. Quizás su segunda o tercera generación
pudiera tener noticias de aquella.
La siguiente lista pretende mostrar algunas de las situaciones más frecuentes relativas a los marrones y su entorno. La lista, aunque exhaustiva, no es completa. Como suele decirse, no están todos los que son, pero si son todos los que están.
Se trata de la técnica básica a través
de la cual el browner le cuela un marrón al currito.
Existen varios formatos de throwing. La mayoría de ellos implican rodeos y frases agradables acompañadas de sonrisitas por parte del jefe. Estos suelen ser los marrones más peligrosos: como regla general, desconfía de tu jefe cuando se te acerque con una sonrisa en los labios y/o te invite a café. Otros marrones, sin embargo, se presentan en la forma de ordenes directas del jefe (correspondiendo a la categoría de unavoidable browns) y ante ellos, por regla general, no hay defensa.
Erróneamente denominado por algunos enteradillos
como Brainstorming, el Brown Stroming es una situación
en la que un grupo de sujetos activos y pasivos se reúnen
en una sala con la sala intención de soltar paridas y pasar
un rato agradable.
El objetivo final del Brown Storming es, sin embargo, mucho más siniestro; ya que los browners presentes recogen las paridas pronunciadas y las retocan convirtiéndolas en ideas geniales, (suyas, por supuestos) que degeneran en multitud de pequeños marrones (o un único marrón king-size) para los browneds presentes o incluso ausentes de la reunión.
El Brown Raining, o lluvia de marrones, es
una desagradable situación en la que una gran cantidad
de marrones son engendrados sin previo aviso y comienzan a ser
repartidos entre la gente por los browners o los dispatchers.
El Brown Raining tiene varias variantes. La más conocida y temida es la eufemísticamente llamada Situación de Emergencia (o "Sálvese quien pueda") en la que ante la inminencia del cumplimiento de los plazos de un determinado proyecto, las tareas del mismo se subdividen y barajan aleatoriamente y se empiezan a repartir entre la plantilla, independientemente de su nivel de conocimientos o del trabajo que en ese momento estuvieran haciendo. Esta situación convierte automáticamente al despacho y/o departamento en Brown Zone y a sus ocupantes en Brown Eaters.
El Brown Shower es una variante apocalíptica
del Brown Raining en la que la lluvia de marrones se concentra
sobre un desdichado individuo que la recibe en su gloriosa totalidad.
El sujeto receptor de una ducha de este estilo no es, en rigor, un comemarrones; pero adquiere el titulo a nivel honorario.
Se denomina así a aquella situación
en la que el jefe, o cualquier otra persona que tenga cierta ascendencia
o poder sobre uno (ya sea fáctico, teórico o cualquier
combinación de ambos) presiona una y otra vez hasta que
consigue colarnos algún marrón.
Los browners que practican estas técnicas
suelen reincidir en ellas ya que, por lo general, suelen darles
buenos resultados pues al final consiguen endiñar algún
marrón cuando alguien no consigue soportar la presión.
Una táctica de pressing muy usada es
la de atacar a la víctima por varios frentes a la vez (ya
sea entre varios browners, o uno solo), de tal forma que
le acaban colando al menos un marrón. A veces estos marrones
son, en realidad, señuelos que se utilizan para despistar
a la víctima, la cual acaba aceptando el verdadero marrón
como mal menor.
Como técnica para evitar comerse un marrón de este tipo conviene siempre fijar al contrario, sin dejarle barajar los marrones; de tal forma que estos se vayan planteando de uno en uno a fin de poderlos esquivar más cómodamente.
Es la situación en que, tras esfuerzos heroicos y sobrehumanos, se consigue esquivar el marrón haciendo que este se diluya en la nada. Esta técnica suele venir acompañada de un ágil movimiento de cadera, del que recibe el nombre. Es conveniente, pues, entrenarse bailando salsa para conseguir un elevado porcentaje de Sucessful dodgings.
Es la técnica en la que, por medio de trucos
y añagazas, generalmente sucios, se consigue endiñarle
el marrón a un compañero.
Los argumentos que suelen emplear en estas situaciones
giran en torno a la gran ignorancia propia para hacer frente al
trabajo encomendado (nótese que jamás deberá
emplearse la palabra marrón si se desea hacer un passing,
o el jefe se dará cuenta del intento) y la gran valía
y amplitud de conocimientos del (incauto) compañero. Algunas
frases de uso común son: "Sí, hombre; si
a mí ya me ha hecho él alguna vez cosas parecidas"
o "Pues la verdad es que yo de eso no tengo ni p... idea.
¡El que sabe mucho es...!"
Para garantizar un buen Passing es conveniente,
asimismo, hacer notar la gran cantidad de marrones que uno tiene
encima frente a la alta disponibilidad del compañero.
Si el Passing se realiza en la manera adecuada no sólo sirve para esquivar el marrón, sino que además, con cierta gracia y astucia, el compañero puede llegar a agradecerlo ya que le supondrá una inmejorable ocasión para ganar puntos ante el jefe a la par que para adquirir experiencia en temas nuevos.
Se llama así a la técnica de defensa
más difícil de cuantas existen, y por medio de la
cual se consigue que el marrón rebote sobre uno mismo y
vuelva a su destinatario, el cual se encontrará con una
bonita patata caliente entre las manos.
Los individuos que consiguen realizar con éxito
un Swapping suelen ser aclamados en silencio por sus compañeros
de trabajo (y a voces a la salida del trabajo) y acostumbran a
experimentar un periodo de euforia personal cuya duración
está determinada por el tiempo de aparición del
siguiente marrón.
Por supuesto, un buen Swapping debe generar reflexión especular. Si existe el más mínimo resquicio en la argumentación que pueda dar lugar a que parte del marrón se refracte, el browner deshará el swapping y el marrón volverá a caer sobre uno en su variante de unavoidable. La técnica para conseguir un coeficiente de reflexión de módulo 1 requiere un master avanzado en la Universidad de Brownachussets, cuyo contenido excede el alcance de este texto.
Esta es la situación en la que uno no tiene
más remedio que introducirse en el despacho de jefe, (para
entregarle algún informe, para preguntarle algo, etc.)
cuando en este se ciernen nubes de marrón, lo que motiva
que la densidad de probabilidad de la nube marronera que pueda
flotar en dicho despacho comience a concentrarse sobre uno.
Evidentemente, la aparición en tales circunstancias
de un sujeto brownable condensa la nube haciendo que esta
descargue. La densidad de la lluvia está en proporción
directa a lo espeso del ambiente, pudiendo degenerar en Brown
Raining o incluso en Brown Shower (ver arriba).
El meterse en la boca del marrón es una de las características de los Brown Finders, pero hay veces en las que no existe otro remedio. No queda, en tales casos, más que armarse de valor y tirar p'alante.
Se llama así al estado durante el que el browned se encuentra en medio de un marrón y no es capaz de divisar su hipotético final.
A fin de ayudar a lector a evitar en la medida de
lo posible la afluencia de marrones sobre su persona, incluimos
a continuación un método para calcular la densidad
de probabilidad de llevarse un marrón a cuentas, en un
momento dado.
El siguiente teorema es fruto de los sesudos esfuerzos
de los profesores Johnnie Esparzin y Julius Braun de la prestigiosa
Universidad de Brownachussetts (La Moraleja, USA).
La densidad de probabilidad de llenarse de caca (Pkk)
en un lugar de trabajo responde a la siguiente expresión:
donde:
| Factor | Descripción | Unidades |
| F: | Factor de corrección de Fakin-Vossman, que depende básicamente del ángulo de visibilidad que tenga el jefe de tu sitio. Este factor incluye así mismo correcciones sobre el grado de inesperabilidad del marrón, que hacen tender el valor del factor a 1. | adimensional |
| p | Prisa del abnegado trabajador por salir ese día. | hurrys |
| Bt | Constante de Factores Medioambientales. Esta constante tiende a infinito cuanto mejor está el día. | güeters |
| Oc | Nivel de Ocupación del trabajador. | busys |
| In | Media estadística de la densidad de probabilidad de la función de Inutilidad del marrón esperado. | |
| Ts | Constante directamente proporcional al tiempo que resta teóricamente para tu salida de la empresa. Cuanto menor sea este tiempo, mayor será la probabilidad de browning. | segundos |
Sobre el factor de corrección de Fakin-Vossman, hay que
tener en cuenta que se compone de varios términos:
donde:
| Factor | Descripción | Unidades |
| Pj | Probabilidad de que te encuentre el jefe. Este factor depende de la distancia a la Brown Zone más próxima y de la movilidad relativa del jefe. | adimensional |
| Ch | Capacidad de huida. Este parámetro es inversamente proporcional a lo lejos que esté la salida. Evidentemente, Ch << 1. | runaways |
| Angulo con el que el jefe ve tu mesa según sale de su despacho. | grados | |
| E | Esperabilidad del marrón. | ingenuitys |
La mayoría de los parámetros que intervienen
en la expresión de Braunin-Esparzin son de difícil
cuantificación y en su mayoría son fruto de cuidadosos
procesos de medida. Así, la experiencia dicta que la probabilidad
de que te encuentre el jefe (factor Pj de Fakin-Vossman)
es siempre mayor que 0.5.
Existen tablas empíricas que ofrecen los valores
de estos parámetros. Estas tablas están recogidas
en el informe I-666 del ITU-B: "Browning parameters for
the face: An empirical approach". Entre estas tablas
se encuentra las tablas de corrección de Brownfinni, que
corrigen algunos de los parámetros anteriores en base al
valor de otros.
En lo que respecto al parámetro Ch,
no se tiene constancia de que Ch pueda ser igual a
1. El lector deberá suponer siempre que Ch
[0, 1).
Para el factor de esperabilidad, E, tan sólo
se han podido realizar cálculos de tipo empírico.
Estos cálculos se han basado en la observación del
grado de felicidad de los incautos futuros browned. Se
puede observar claramente en la expresión de Fakin-Vossman
que 1 runaway = 1 ingenuity, con lo que F es adimensional.
Un último detalle es que el lector avispado
habrá podido observar que la fórmula de Braunin-Esparzin
puede dar lugar a probabilidades de comida de marrón mayores
que 1. Esto, que parece contradecir toda la teoría clásica
de estadística, no es más que un efecto relativista
debido a la velocidad con que se suelen generar los marrones.
Los marrones no se generan a c (velocidad de la luz), pero
muchas veces van a 0.9c. El resultado de este molesto efecto
(denominado efecto Brown-Warp) es que el sujeto pasivo
del marrón no se comerá uno, sino varios marrones
simultáneamente.
"Un marrón nunca viene solo"
donde:
| Factor | Descripción | Unidades |
| Pa | Probabilidad de aparición del siguiente marrón | adimensional |
| A | Amplitud del último marrón comido | brownies |
| Tm | Tiempo transcurrido desde el último marrón | segundos (sí, sí) |
NOTA: Esta función no es finita en el instante cero
e indica la alta probabilidad de que te cuelen varios marrones
de una sola vez.
"La función de asignación de marrones
es continua pero no derivable en el intervalo (0, ) y presenta
un máximo absoluto en el punto donde la pendiente de la
curva de despiste se hace infinita"
Lo que traducido al vulgo viene a decir que si no
tienes nada que hacer y se te nota estás jodido.
La no derivabilidad de la función implica,
además, que las técnicas de swapping no
son realizables en este caso.
Sea un trabajador A, que se encuentra cómodamente
situado en una mesa en forma de L a unos 10 metros de la salida
más próxima de la sala en que se encuentra. Es viernes,
24 de mayo, y hace una tarde fenomenal (27º y sin nubes.
Ligera brisa). Nuestro currante, A, ha quedado con su novia a
las ocho de la tarde para ir al cine y luego a cenar. Son las
seis menos cinco de la tarde y A ha trabajado duro para tener
listo encima de la mesa del jefe el último informe urgentísimo
sobre la exportación de margaritas de siete pétalos
(famosísimas porque siempre contestan que sí) a
Mozambique. Al lado de A se sienta otro trabajador, B, que tiene
tres años de antigüedad en la empresa más que
A y que lleva toda la tarde escribiendo extrañas misivas
sin moverse ni levantar la vista de la mesa.
Teniendo en cuenta que el despacho del jefe de A
se encuentra a unos 15 m de su mesa y hay visión directa
(30º) entre él y A, y que es de sobra conocida la
afición de dicho jefe por retocar los documentos ("Pues
este párrafo me lo pones en negrita, esta tabla en gris
y este título en rosa fosforito..."), calcule
la probabilidad de que la novia de A se vaya al cine con B.
Solución:
Este es un caso claro en el que aplica el Teorema
de Braunin-Esparzin.
El primer paso es obtener el valor del Factor de
Fakin-Vossman:
Dado que existe visión directa entre el jefe
y A, la probabilidad de que el jefe encuentre a A es directamente
mayor que 0.5. Aplicando la tabla de corrección por distancia
de Brownfinni tenemos que:
Por otro lado, dado que A se encuentra a 10 m. de
la salida más próxima es evidente que el factor
Ch será digno de consideración. Sin embargo,
el hecho de que su mesa sea en forma de L obstaculiza la posible
huida en función de la postura que esté adoptando
A cuando el jefe se levante de la mesa; en estos casos, la práctica
aconseja asignar a Ch un valor entre 0.4 y 0.3. Poniéndonos
en el caso peor, sea:
Por último, en lo que respecta al factor de
esperabilidad, es obvio que A no piensa en otra cosa que salir
de allí, lo que reduce el factor. Pero teniendo en cuenta
la actitud sospechosa de B, A podría llegar a mosquearse.
Esto, sumado a la experiencia acumulada de A en marrones en su
empresa, nos permite concluir que la esperabilidad del marrón
es del 50%, o sea 0.5 ingenuitys.
Con todo, el factor de Fakin-Vossman resulta:
Veamos ahora el resto de parámetros de la
expresión. Es obvio que habrá que aproximar algunos
de los valores. En particular es obvio que la media de la función
de inutilidad del trabajo es 1. A nuestro estimado currante no
le cabe duda de ello. Por otro lado, el enunciado dice que el
trabajo está terminado, por lo que a A tan solo le quedan
por hacer algunas cosillas de última hora y recoger la
mesa; puede suponerse sin cometer mucho error que está
a 0.1 busys de ocupación. Ts es de 300 segundos.
La prisa de A por salir de allí es bastante
alta, pues su novia le ha hecho saber reiteradamente que esta
harta de quedarse sola en casa esperando a que salga del trabajo
y que como no espabile él verá. Esto hace que su
nivel de prisa sea de 60 hurrys (véase la tabla 1437.23
del I-666 del ITU-B). Por último, la tarde es espléndida.
Consultando las tablas temporales del I-666 del ITU-B, en el cruce
de la columna del 24 de mayo con la fila de 27 grados (Celsius)
resulta un Bt de 173.7 güeters (ya corregido con
el modificador de brisa ligera).
Con todo ello:
de donde:
Lo que nos permite concluir que A ya puede ir pensando
en hacer una visita a la cafetería de "Lo que necesitas
es amor"
