LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN
Las líneas de investigación en las que he venido trabajando desde 1988 y hasta la actualidad se centran en los siguientes ámbitos:
1. Relaciones políticas e institucionales entre el reino de Aragón y la Monarquía hispánica (siglo XVII).
2. Diplomacia y relaciones internacionales entre la Monarquía hispánica e Inglaterra durante el siglo XVII.
1. Relaciones políticas e institucionales entre el reino de Aragón y la Monarquía hispánica (siglo XVII).
La historia política e institucional ha constituido el objeto central de mis investigaciones, entendida ésta desde la perspectiva del dominio de la decisión humana, del análisis del poder (patronazgo) y de su reparto o del juego de influencias cortesanas. Una historia que ha podido ser fundamentada en l a riqueza y pluralidad de enfoques incorporando cuestiones, aportaciones y puntos de vista procedentes de las ciencias económicas, del derecho, de la historia militar y de la historia socio-cultural. En este sentido, l a búsqueda de espacios integradores nos ha permitido acercarnos con mayor grado de conocimiento a la complejidad de la realidad político-institucional, en este caso, entre el reino de Aragón y la Monarquía de los Austrias.
Los estudios de carácter político-institucional nos han permitido profundizar en otro tipo de pautas, como las relativas al mundo hacendístico-militar . En efecto, la conducta –en ocasiones cambiante, de los dirigentes locales y provinciales- las medidas políticas adoptadas o las consecuencias de las acciones emprendidas, las facciones y las clientelas, la complejidad del sistema fiscal-financiero, etc.. todos ellos son aspectos que explican un complicado conjunto de mediaciones e intereses personales entre gobernantes y gobernados, entre capital y territorios.
En este campo de investigación he publicado más de una veintena de estudios (vid. curriculum) y dos monografías. Con la aparición de nuestra Política, Hacienda y Milicia en el Aragón de los últimos Austrias (1640-1680). [Zaragoza, 1997], se ofrecía una monografía, fruto de la Tesis Doctoral (dirigida por E. Solano Camón), que recogía en síntesis la dinámica que orientó las relaciones entre la Corona y el Reino durante dicho periodo atendiendo no sólo a los recursos y capacidades de Aragón sino también a la vigencia de su sistema jurídico e institucional, inmersos en una aguda coyuntura bélica. La guerra acercaría más que nunca a rey y reino en una colaboración que debía llegar acompañada, en buena medida, por los cambios experimentados en la clase dirigente aragonesa, con una voluntad integradora que la predisponía a integrarse en la administración de la monarquía hispánica.
Esta voluntad integradora no daba sino muestras de la aparición de una nueva cultura política que se estaba gestando en Aragón a mediados del siglo XVII, como puse de manifiesto en un libro posterior con el título: Estrategias de poder y Guerra de frontera. Aragón en la Guerra de Secesión catalana (1640-1652) . (Monzón-Huesca, 2001). Se repasan en este estudio cuestiones como el pensamiento político, la propaganda, la defensa del Pirineo, la invasión francesa de Cataluña y las actitudes tomadas por los aragoneses ante un conflicto que reforzaría los lazos de lealtad a la Corte. Un afianzamiento en las relaciones Corona-Reino que tendría como telón de fondo la sucesiva contribución financiera y militar de los aragoneses a la Monarquía. En suma, las relaciones de carácter político e institucional entre el reino de Aragón y la Monarquía de los Austrias en unos años tan dependientes de la coyuntura bélica, permitieron a la Corona, gracias a estrategias como las de “seguridad” y “defensa”, disponer más fácilmente del erario del Reino y de los principales municipios aragoneses, mientras, en el orden militar, se salvaban las reticencias de los aragoneses a enviar tropas más allá de sus fronteras, contradiciendo el espíritu y la letra de sus fueros.
2. Diplomacia y relaciones internacionales entre la Monarquía hispánica e Inglaterra durante el siglo XVII.
Desde una perspectiva, en donde la interdisciplinariedad y la historia comparada, sin olvidar la de larga duración, deben ayudarnos a cubrir importantes lagunas en el conocimiento de la historia diplomática y de las relaciones internacionales, comenzamos nuestra tarea de investigación, gracias a una beca post-doctoral en el Reino Unido, que concluyó con la tesis defendida en la Universidad de Birmingham a finales de 1995 (Mphil Arts), con el título Diplomacy and Anglo-Spanish Political Relations during the Thirty Years War (1618-1648), tras diversas estancias de investigación por los archivos españoles y del Reino Unido. Después de haber traducido el estudio originalmente en inglés, someterlo a sucesivas revisiones y a la actualización bibliográfica correspondiente, con nuestra Diplomacia hispano-inglesa en el siglo XVII. Razón de Estado y Relaciones de Poder durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) [Cuenca, 2002], esperamos ofrecer unas pautas para el desarrollo de futuros trabajos en las relaciones entre España y, en su extensión, la Monarquía hispánica e Inglaterra, como ya hemos venido desarrollando en otros artículos durante los últimos años. En este tipo de aportaciones, esperamos ayudar a comprender no sólo la política exterior hispano-inglesa sino también el complicado contexto en que se fraguó, con relación a las Provincias Unidas, Francia, Suecia, Dinamarca, el Imperio y otros estados.
El acercamiento hispano-inglés tras el Tratado de Londres, firmado en 1604, con el que se abría nuevamente el canal de la Mancha al transporte español, permitió a la Monarquía hispánica afrontar con mayor decisión militar el problema de los Países Bajos. La tarea de Gondomar en Inglaterra, desde su primera embajada en 1613, sirvió para inaugurar una nueva etapa en las relaciones entre ambos países, donde el Spanish match, fue punto de encuentro en todas las conversaciones. Precisamente el fracaso en el logro de la alianza española produjo un inevitable enfriamiento en las relaciones políticas hispano-inglesas, complicadas por la cuestión del Palatinado en la que ambos países tenían sus intereses. Las esporádicas intervenciones militares inglesas en la guerra continental, a través de Mansfeld y las expediciones fallidas a Cádiz y a la isla de Ré, junto a La Rochelle no venían sino a demostrar que el camino hacia la guerra entre ambos países, fue tan breve como episódico.
Las relaciones anglo-españolas en el período 1640-1648, estuvieron muy influidas por los problemas domésticos . La conveniencia mutua de «no beligerancia» abrió nuevos contactos en estos años, una vez más, sin resultados aparentes. El desarrollo de la guerra civil en Inglaterra y la aparición de las revueltas en Cataluña y Portugal, pusieron de manifiesto la importancia de los asuntos internos hasta relegar las políticas exteriores a un segundo plano. De acuerdo con las reglas de la diplomacia del siglo XVII cuando las circunstancias lo requerían se acudía, como norma habitual, al fraude y al engaño político, maniobras diestramente utilizadas por Olivares, Buckingham y tantos otros diplomáticos que, sin duda, formaban parte de un conjunto de argumentos esgrimidos a la luz de la razón de Estado .