LOS   PANES  REGLETA
 
 
Hace muchos, muchos años, cuando había enormes árboles cuyas cúpulas no dejaban ver el intenso cielo azul, y cuando los arroyos fluían libremente entre monumentales montañas, existía un pequeño país oculto entre la espesura del bosque. En él reinaba un joven y bondadoso rey, que desde muy pequeño le gustaba el pan.
Tanta hambre tenía de pan, que el panadero se pasaba el día entero haciéndole panecillos en su horno. Como éste sólo tenía la regleta blanca para medir la longitud del pan, decidió ir la País de las Regletas a buscar otras más grandes.
Tras dos días de viaje, el panadero llegó al fabuloso y misterioso País de las regletas, donde las casas tenían forma de regleta, siendo unas más altas y otras más bajas, según cual de ellas hubiese sido utilizada. Así, había casas blancas de un piso, rojas de 2 pisos, verdes de tres, rosas de cuatro, amarillas de cinco, verde oscura de seis, negras de siete, marrones de ocho, azul de nueve y por último, las más altas, naranjas de diez pisos.

El panadero llamó a una puerta en la cual ponía: "Pancracia, Especialista en panes-regleta". Esta se abrió y apareció una mujercilla regordeta, con las mejillas sonrosadas manchadas de fina harina blanca, quien le dijo:

- Buenos días, ¿desea alguna cosa?

- Sí, -dijo tímidamente- soy Panreal, el panadero del reino vecino y quería que me ayudases.

- Pasa, pasa, que tengo los "panes-regleta" en el horno y se van a quemar, - le pidió.

Una vez dentro, Panreal le explicó su problema y le pidió ayuda. Ella le dijo que era muy fácil la solución pues simplemente necesitaba añadirle a la unidad, una más cada vez, logrando así panes tan largos como su rey quisiese.

Después de hacerse con una caja de regletas, nuestro panadero regresó feliz y contento a su país.

Una vez allí, Panreal expuso al Rey su hallazgo, y éste le pidió que cada día elaborase un pan que fuese una unidad mayor que el del día anterior. Así que, el primer día hizo un pan igual de largo que la regleta blanca, el segundo día uno igual que la regleta roja, al tercer día uno igual a la regleta verde, y así hasta hacer un pan igual de largo que la regleta naranja.

Al ver el rey que dicho pan era tan largo, invitó a todos los ciudadanos de su país a merendar pan con chocolate.

Desde entonces Panreal se hizo famoso en su país por hacer los más sabrosos y variados "panes-regleta".

Autoras:

Rocío Herreros Ortiz

Manuela López Candelas

Sagrario Muñoz Crespo

Azucena Sánchez Cambronero

Ana Isabel Trujillo Rodríguez

Ana Belén Vela Sánchez

E.U. de Magisterio de Ciudad Real, Especialidad de Educación Infantil, 2º curso