Pepe, Pepito y Pepón se van de excursión
 

    Autores:        Alumnado de la Escuela de Magisterio, especialidad de Educación Infantil, curso 99/00

    Contenidos matemáticos: medida cualitativa de tamaño: grande, mediano, pequeño

    Dirigido a:        párvulos de 3 - 4 años
 

    Había una vez un conejo llamado Pepe que era muy, muy listo. El otro día su maestra le contó en el colegio que en otoño se caían las hojas de los árboles. Pero…. en la ciudad había muy pocos árboles para observar el fenómeno por lo que decidió ir de excursión al campo y, de paso,  visitar a sus primos.

    Cuando bajó del tren, sus primos lo estaban esperando en la estación y le sorprendió ver lo grande que era Pepón y lo pequeño que era Pepito.

    ¡Qué sorpresa! Allí si que había árboles y tantas, tantas hojas en el suelo que parecía una alfombra amarilla.
Llegaron a sus madrigueras y la de Pepón era tan grande que había que saltar para llegar a la cerradura. La de Pepito era tan pequeñita que para abrirla había que agacharse. Entonces Pepe pensó:

    -“Mi madriguera es mediana. No es ni grande ni pequeña.”

    Como el viaje había sido muy largo, Pepe tenía mucha hambre y decidieron preparar la cena. Pero cuando llegaron al comedor con Pepón, la mesa era tan grande que no llegaba al plato.

    -“¡Vamos a mi madriguera!- dijo Pepito.

    Pero en su madriguera la mesa era muy pequeña, tanto que sus rodillas chocaban con ella. Por eso decidieron comer en el bosque tres hermosas zanahorias. Una era muy grande y se la comió Pepón; otra, que era mediana, se la comió Pepe, y la más pequeñita se la comió Pepito.

    Con la barriguita llena les entró mucho, mucho sueño y pensaron en echarse la siesta. ¡Qué problema! La cama de Pepito era muy pequeña y Pepe no cabía en ella, y la de Pepón era tan grande que Pepe no podía subir a ella.

    Pepe se acordó de su cama mediana, que no era ni muy grande ni muy pequeña. Así que, un poco triste por dejar el bosque que era tan bonito en otoño, Pepe decidió volver a su casa en la ciudad, donde todo era mediano, ni grande ni pequeño.

    Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.