Las amistades de Juanito

Edad:                  4 - 5 años, una vez explicadas y manipuladas las regletas en clase

Contenidos:     Números de 1 a 5

Autores:             Alumnado de la Escuela de Magisterio, especialidad de Educación Infantil, curso 99/00
 
 

 
 
 
 

 Había una vez un niño muy bueno y bondadoso que vivía con su mamá. Los dos eran muy felices, pero también muy pobres y apenas tenían dinero para comer. Juanito, que así se llamaba el pequeño, decidió hacer lo siguiente:
 
 

     "Al bosque me iré
    y comida encontraré,
    aunque tenga que caminar
    día y noche sin descansar".

     Andando se fue Juanito
    siguiendo el caminito,
    cuando más cansado estaba
    vio lo que deseaba.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

     Era un manzano majestuoso
    lleno de frutos sabrosos,
    cuando coger uno decidió
    su estatura se lo impidió.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 

     Entonces se detuvo a pensar
    y ayuda se fue a buscar,
    con la regleta blanca se encontró
    y ésta su ayuda le ofreció.
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
 
 
 

     El niño encima se subió
    pero nada consiguió,
    la regleta roja que por allí cruzaba
    le dijo que una mano le echaba.

     "La regleta blanca mide uno nada más,
    como yo mido uno más,
    me pondré a su lado para que te subas con cuidado".
 
 


 
 

     Como Juanito aún no llegaba
    pensó que uno más necesitaba,
    la regleta verde que todo lo vio
    al lado de la roja se colocó.
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 

     El pequeño pudo ascender
    pero nada logró coger,
    en ese momento cruzó la regleta rosa
    que era muy cariñosa.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
 

     "Veo que uno más necesitas
    por lo que te echaré una manecita",
    con la regleta verde se colocó
    y el niño entonces subió.
 
 
 
 
 
 


 
 

     Esto de nada sirvió
    porque la fruta no alcanzó,
    la regleta amarilla que iba caminando
    pensó que la estaban necesitando.

     Ella medía uno más que la rosa
    y su ayuda podría ser valiosa,
    Juanito no se cansaba
    y subiendo continuaba.
 
 
 
 
 
 


 
 
 

     Como quería lograr su objetivo
    nunca se daba por vencido,
    y tuvo que pedir ayuda
    a la regleta verde oscura.

     "Yo mido uno más que la amarilla, puedes subir
    y así la fruta conseguir",
    el niño por fin llegó
    y las manzanas cogió.
 
 
 
 


 

     Desde aquel instante
    comida tuvieron bastante,
    siempre se ayudaron
    y gracias a su esfuerzo triunfaron.

     Si todos nos ayudamos
    cuando lo necesitamos,
    y de corazón lo hacemos
    más felices seremos.