1.
Interrelación entre leer y escribir. El Aprendizaje de la
lectoescritura.[1]
Lectura y
escritura son procesos interpretativos a través de los cuales
se construyen significados. Es decir, nos permiten construir y
ampliar nuestro conocimiento del mundo que nos rodea. Estos procesos
se enmarcan en un entorno social y cultural determinado, dado que se
sitúan en el ámbito de los intercambios comunicativos. Desde esta
perspectiva constructiivista
[2]
dada su interrelación, lectura y escritura deben abordarse de manera
global. "El objetivo básico de la adquisición de la lectoescritura
es favorecer y propiciar nuevos y más efectivos canales de
comunicación entre los niños y su entorno social y cultural"[3].
Este modelo
se aleja de consideraciones tradicionales que consideran la lectura
y la escritura como el dominio de un conjunto de símbolos que se van
segmentando en unidades más pequeñas para facilitar su aprendizaje y
que exigen un dominio previo antes de su utilización para
comunicarse.[4]
Ésta es la
apuesta de la actual reforma educativa, cuyos precedentes hay que
buscarlos en Ferreiro y Teberosky.[5]En
este contexto integrador la lectoescritura se presenta como uno de
los principales retos de la escuela, en donde docente, alumnado y
contenido van íntimamente relacionados. Es decir, el niño ha de
tener un papel activo, ha de pensar sobre lo que lee y escribe. El
papel del profesor es la educación del pensamiento, debe facilitar
la comprensión de la realidad.
Debemos
partir de los conocimientos previos de los alumnos: "¿Qué saben los
niños y las niñas sobre el lenguaje?"[6]
Antes de
llegar al colegio los niños tienen ya unos conocimientos acerca del
lenguaje vinculados al significado y al uso. Se trata de un proceso
cuya evolución sigue una serie de etapas. El conocimiento de esas
etapas permitirá al profesor planificar una serie de actiividades.
Teberosky ha estudiado dichas etapas.[7]
[fotocopiar
Díez de Ulzurrun p. 13 y recuadro de p.14]
Para medir
estos cuatro niveles hacemos una prueba individual. Pedimos a cada
niño que escriba su nombre y se le dicta unas palabras:
-Una de una
sílaba: (por ej.: sol)
-Una de dos
sílabas: (por ej.: gatos)
-Una de tres
sílabas: (por ej.: manzana)
-Una de
cuatro sílabas: (por ej.: elefante)
-Una frase
que tenga una de esas palabras (por ej.: el gato hace miau)
A
continuación le pedimos que nos lo lea acompañándose del dedo. Y
recogemos los resultados en una plantilla (vid. fotocopia).
Puesto que los alumnos tendrán distintos niveles debemos adaptar el
currículum de modo que cada alumno pueda avanzar desde donde se
encuentre.
1.1. El
entorno social.
El
aprendizaje de la lectoescritura es un proceso que el alumno no
puede realizar sin ayuda. En cualquier caso, el alumno parte de unos
conocimientos previos. Estos conocimientos varían de unos niños a
otros en función de sus experiencias comunicativas. De ahí la
necesaria atención a la diversidad. El docente actuará como
mediador, pues se trata de que el alumno vaya construyendo sus
conocimientos de forma autónoma.
Debemos
movernos dentro de lo que Onrubia
[8]
llama "zona de desarrollo próximo", es decir, entre lo que el niño
realizará con ayuda y lo que realizará solo, en función del momento
en que se encuentre.
1.2. Algunas
recomendaciones metodológicas.
-Propiciar
la participación del alumnado.
Una
actividad en la que pueden participar es en la selección de cuentos.
-Facilitar
la opcionalidad de elección, la diversifi-cación curricular y la
ayuda pedagógica.
Para ello
nos va a ser útil tener los rincones adaptados a las actividades de
lengua. Un rincón debe ofrecer opcionalidad. No todos los niños
tienen que hacer lo mismo en el mismo momento. Por ejemplo. los
cuentos: pueden servir para hojearlos, para escucharlos, si tenemos
un casete y auriculares... Se pueden inventar cuentos con títeres, o
se pueden componer palabras con diferentes tipos de letras
(magnéticas, adhesivas, recortadas de revistas...)
-Tener en
cuenta los conocimientos previos de los niños. Empezar por donde de
encuentran.
El niño ha
tenido ya contacto con la escritura: en la calle, en casa...
-Negociar
significados con ellos.
-Comunicar
y consennsuar los objetivos y los criterios de evaluación.
-Anticipar
a los niños y a las niñas el tema que se trabajará.
-Tener en
cuenta la motivación, los intereses del alumnado.
-Vigilar
que el aprenndizaje de la lectoescritura sea funcional,
significativo.
Es decir,
que las actividades sean cercanas a las situaciones reales.
-Establecer
relaciones constantes entre lo que el escolar sabe y el contenido
nuevo.
Es lo que
Onrubia llama ZDP (Zona de Desarrollo Próximo) a la que me he
referido antes.
-facilitar
la interacción.
Debe haber
intercambio de información entre los niños.
-Plantear
actividades de lectura y de escritura con sentido, facilitando la
interacción: actividaes en gran grupo en pequeño grupo, por parejas,
individuales.
-Recoger
las aportaciones de los alumnos más desfavo-recidos.
-Facilitar
el intercambio de alumnos de una misma zona de desarrollo próximo
(ZDP).
No se trata
de agrupar a los alumnos con este criterio, sino de posibilitar el
intercambio. La distribución de las mesas se debe hacer atendiendo
al criterio de heterogeneidad.
-Propiciar
la participación del alumnado en la evalua-ción.
-Evaluar
a cada escolar teniendo en cuenta sus esfuer-zos.
Es bueno que
los alumnos comparen sus primeros trabajos de escritura con los
últimos y vean los cambios. En este sentido es muy útil el corro,
que se debe utilizar después de una actividad de lectoescritura para
revisar cómo ha ido la sesión. Otro instrumento fundamental es la
observación, que permite al profesor intervenir donde sea más
necesario. La corrección es igualmente inportante, y ha de
ser inmediata y adecuada cuando el alumno pregunta si lo hace bien.
Son interesantes las actividades de corrección colectivas, como
corregir un texto utilizando la pizarra.
-Interpretar
continuamente lo que hacen.
-Aprovechar
los errores.
Debemos
razonar el error, no reprenderlo.
-Favorecer
la trasferencia de control del enseñante hacia el escolar para
facilitar su autonomía.
-Facilitar
la opcionalidad, la diversificación curricular y la ayuda pedagógica.
-Facilitar
actividades de lengua suficientemente amplias para que todo el
alumnado pueda participar en ellas.
Por ejemplo,
la escritura de un texto.
-Propiciar
la autoestima.
-Favorecer
el clima de clase.
1.3. Objetivos.
[fotocopiar Díez de Ullzurrun, I, pp. 20-24]
Estos
objetivos son una guía orientadora. Pero no podemos olvidar que será
necesario adaptarnos siempre a la diversidad del alumnado que
tengamos en clase.
1.4. Modelos de actividades por modalidades de texto.
Formar dos
grupos de trabajo:
-Grupo 1:
Actividades para P3, P4 y P5 (párvulos de 3, 4 y 5 años)
-Grupo 2:
Actividades para primer ciclo de primaria (vols. I y II)
Esquematizar
y presentar algunas en clase, con materiales (periódicos, botones,
piedras, etc.) según la actividad.
Desde una
perspectiva constructiva la enseñanza de la escritura pasa por
considerar un trabajo previo que nos permite preparar iniciativas
innovadoras. Entre otras cosas debemos saber qué se aprende y cómo
se aprende. Es decir, el punto de partida es la comprensión del
proceso que realiza el alumno en su aprendizaje. Debemos plantearnos
la escritura desde el punto de vista del niño.
Vamos a
simplificar todo esto reduciéndolo a 3 etapas:
-Aprender
sobre lo escrito.
-Aprender
lenguaje escrito.
-Aprender a
escribir.
Y cada uno
de estos temas debe abordarse a partir de 4 cuestiones esenciales:
-La
selección de los materiales
-La
información verbal provista por el profesor
-Las tareas
y las actividades de aprendizaje de los alumnos
-Una
secuenciación entre las tareas
2.1. Aprender sobre lo escrito.
Los niños y
las niñas se familiarizan pronto con lo esscrito que se presenta en
diferentes soportes gráficos: libros, periódicos, carteles, cartas,
diccionarios. Estos tipos de escrito presentan diferentes tipos de
texto: cuentos noticias, definiciones, etc. Observar en clase los
diferentes tipos de escrito y de textos que se usan como materiales
supone una reflexión sobre el currículum oculto de lo escrito Es
fundamental la selección del material escrito y de lectura a la hora
de eleborar el currículum.
2.1.1. La selección de los materiales.
Conviene
iniciar a los alumnos en la confrontación con diferentes formas
gráficas: tipografía impresa, escritura manuscrita, observación de
modelos de escritura adulta. Debemos trabajar en clase con los
textos y los soportes que circulan en la vida cotidiana y manipular
este material, recortarlo, clasificarlo, hacer colecciones, etc. De
este modo contextualizamos el aprendizaje de lo escrito con el
ambiente social, con lo escrito fuera de la escuela.
2.1.2. La información provista por el profesor.
Hemos visto
cómo el niño está familiarizado con diversas formas de escritura y
diversos soportes. El profesor lo que hace es guiar la observación
de los materiales: tipo de papel forma de lo impreso, presencia de
dibujos o de fotos, tipografía... De este modo comienzan a ser
familiares denominaciones del tipo: título, letras, números,
nombres...
2.1.3. Las tareas y las actividades del aprendizaje de
los niños.
Los niños no
sólo observan el material gráfico, sino que lo manipulan, lo hojean,
recortan, pegan... Se pueden realizar colecciones de títulos, de
letras, de tipos de gráficos; álbumes de dibujos y fotos de animales
o de plantas de logotipos publicitarios, etc.
2.1.4. La secuenciación de las tareas.
Tanto la
exploración del material gráfico como la información que proporciona
el adulto son anteriores al dominio de las habilidades de escribir o
de descifrar. Son procedimientos de construcción individual del
conocimiento que le ayudan a inferir propiedades de los caracteres y
de su combinación.
2.2. Aprender lenguaje escrito.
El maestro
debe leer en voz alta el material gráfico con que se trabaja. Esa
lectura permite asociar los signos gráficos con el lenguaje, el
lenguaje con los tipos de textos los géneros y los soportes
materiales. En fin, la lectura en voz alta ayuda al niño a
desarrollar una competencia sobre el lenguaje escrito.
2.2.1. La selección de los materiales.
Los cuentos
son muestras eficaces de lenguaje escrito. Conviene, por tanto,
limitar el papel de las fichas, muy frecuentes aún en la educación
infantil y primaria. Se trata de facilitar la entrada en el mundo de
los textos.
2.2.2. La información provista por el profesor.
El profesor
debe verbalizar literalmente lo escrito, es decir, leerlo.
2.2.3. Las tareas y las actividades de aprendizaje de los
niños.
Los niños no
deben tener una actitud pasiva mientras la maestra lee. Se les debe
involucrar en el texto: mirando las imágenes mientras ella lee,
aprendiendo a reproducir respuestas sobre lo escuchado, memorizando
historias...
La
interacción con el libro puede llevar a que los niños asuman roles
de algunos personajes, repitan canciones, estribillos...
¿Qué
aprenden los niños al oír leer cuentos?
-Listas
Nombres de
objetos, nombres de personajes, sucesión de eventos que suelen
presentarse como listas en los cuentos. Por ejemplo, en La ratita
presumida: listas de animales y sus voces, y la lista de los
mismos eventos que se suceden a medida que pasan los animales por la
ventanita de la ratita.
-Repeticiones.
En los
cuentos se repiten palabras, estribillos, canciones, etc. Esto
permite crear expectativas y hacer más predecible la estructura del
cuento. Se repiten elementos léxicos y estructuras sintácticas. Esto
le ayuda al niño a memorizar.
-Discurso
directo.
Hay una gran
relación para el aprendiz entre discurso directo (reproducción de
las palabras del otro) y lenguaje escrito. Además los cuentos con
discurso directo que tienen estructuras que se repiten hacen también
más predecible la estructura y facilitan la lectura compartida.
-Vocabulario.
La lectura
de cuentos permite el aprendizaje de vocabulario, aparte del
vocabulario de referencia contextual que pivota en torno al
vocabulario textual.
-Definiciones.
Los cuentos
suelen traer definiciones, que se prestan a explicaciones por parte
del profesor.
-Formas
de decir.
Las
canciones, aliteraciones, adivinanzas, canciones, rimas, etc.
refuerzan la atención hacia los sonidos de la lengua.
-Decir y
querer decir.
Escuchar
leer en voz alta permite al niño comprender la diferencia entre lo
que dice el texto y su interpretación.
-La
secuenciación de las tareas.
La lectura
de textos diversos en voz alta por parte del adulto debe anticiparse
al domino de habilidades de lectura por parte del niño. A partir de
los 3 años el niño puede aprender formas del lenguaje de fuentes
indirectas, pretendidas por el adulto: lectura de cuentos o
programas de televisión. Hasta los 8 o 9 años no son lectores
autónomos.
2.3.
Aprender a escribir.
La
producción de escrituras por parte del niño se posibilita a partir
de la naturaleza de objetos escritos que hay en la clase y a la
actitud de la maestra que facilita la exploración de los materiales.
2.3.1. El
material.
Se comienza
por escribir el nombre propio, con el que los niños están
familiarizados pues sus posesiones están marcadas con sus nombres.
El tipo de
letra para aprender a escribir en un comienzo es la mayúscula de
imprenta. Es un tipo de letra que presenta una gran facilidad
caligráfica y permite identificar fácilmente los diferentes
caracteres. Con trazos rectos y curvos se pueden hacer todas las
letras del alfabeto.
2.3.2. La
información que proporciona el profesor.
"La
información que da la profesora consiste tanto en verbalizar
sobre lo escrito como en verbalizar literalmente lo escrito"[10].
Verbalizar
sobre lo escrito significa hacer circular denominaciones como
línea, espacio, letra, la ce, mayúscula,
título, ... Verbalizar literalmente lo escrito equivale a
abundar en el proceso de distinción entre escritura y dibujo. Desde
los 4 años los niños conocen esa distinción. No podemos leer
literalmente los dibujos, pero sí podemos leer literal-mente el
lenguaje escrito. A partir de ahí el niño observa una relación de
estabilidad en que los símbolos corresponden a palabras (a nombres,
en la concepción infantil). Esos nombres mantienen relación con
alguna unidad del lenguaje oral (inicialmente, la sílaba: la ba
de ballena).
2.3.3.
Las tareas y las actividades de aprendizaje de los niños.
Son dos: la
tarea de dictar al otro y la tarea de escritura conjunta con un
compañero.
Debemos
realizar actividades de "escritura en voz alta". El dictado entre
compañeros se asemeja a la construcción conjunta de textos. Se puede
dictar al casete, cambiar los roles entre quien dicta y quien
escribe, dictar a un compañero más experto, etc. Esto permite a los
niños controlar el lenguaje que se escribe durante el proceso mismo
de escribirlo. Aprende a diferenciar entre hablar y dictar
o escribir, a controlar las palabras que se dictan o
escriben, etc.
Los niños
cuando comienzan a aprender a escribir escriben nombres y textos. La
elección de unos y otros depende de los objetivos de enseñanza.
2.3.4. La
secuenciación entre las tareas.
Se debe
trabajar desde pequeños sobre la base del texto. Las palabras
siempre vienen en el contexto de los textos y es en ese contexto
donde se definen. Naturalmente las podemos aislar para ser escritas.
No parece
hoy adecuado un esquema progresivo lineal: una combinación de letras
nos da una palabra; una combinación de palabras nos da un enunciado;
una combinación de enunciados nos da un texto. O "primero las
vocales, luego las conso-nantes", o "primero lo oral y luego lo
escrito".
3.
Conclusión.
Primero la
familiarización con lo gráfico, junto con la práctica de escuchar
textos leídos.
Se facilita
el comienzo de la escritura con la escritura de nombres. El nombre
propio se puede representar de forma aislada, lo que le convierte en
prototipo de "lo que se escribe" desde el punto de vista del niño.
Los nombres se presentan en listas, y las listas son formas
embrionarias de textos.
Es
fundamental determinar los materiales, la información que aporta el
profesor, las tareas. En fin, se trata de facilitar la actividad de
escribir antes de saber escribir.
Los
profesores que trabajan así sostienen que ésta es una forma
constructiva de aprender no sólo para los alumnos sino también para
ellos mismos.
4. ¿Qué
es leer? Premisas.
"leer es
un proceso de interacción entre el lector y el texto, proceso
mediante el cual el primero intenta satisfacer [obtener una
información pertinente para] los objetivos que guían su lectura"[11].
Así
entendida, la lectura se sitúa en un complejo proceso interactivo
que parte de algunas premisas relativas a la comprensión lectora, al
papel que desempeña la enseñanza en su aprendizaje, la tarea del
lector, etc. Vamos a ver dichas premisas:[12]
4.1. Poder
leer, entendiendo "leer" como la capacidad para comprender e
interpretar textos escritos de diverso tipo con diferentes
intenciones y objetivos contribuye decisiva-mente a la autonomía
personal.
4.2. El
lector es un sujeto activo. El lector experto atribuye sentido al
texto, le aporta sus conocimientos y experiencias.
4.3. El
aprendizaje de la lectura y de estrategias adecuadas para comprender
los textos requiere una intervención dirigida a dicha adquisición.
Es decir, el aprendiz lector necesita el apoyo del maestro. No es
posible la adquisición espontánea o individual, de la misma manera
que no es posible apostar por un método único, cerrado, aplicable a
cualquier caso, contexto o alumno.
4.4. El
aprendizaje de la lectura es una tarea que se encomienda a la
escuela. Ésta es una apuesta razonable. No lo es el situar la
enseñanza de la lectura en el ciclo inicial.
"Voy a defender
en esta obra que el trabajo de la lectura debe extenderse a lo largo
de toda la escolaridad"[13].
4.5. En
consonancia con lo anterior, la enseñanza de la lectura es una
cuestión de escuela, de proyecto curricular y de todas las
materias en que interviene. No hay ni una sola materia para la que
no sea necesario leer.
4.6. Enseñar
y aprender a leer son tareas complejas. Pero a la vez son muy
gratificantes, tanto para el maestro como para los alumnos.
Retomando la
pregunta inicial: ¿Qué es leer?, hay que insistir en la necesidad de
considerar los objetivos de lectura. Siempre leemos para algo. De la
definición inicial se deduce también que leer implica comprender el
texto escrito. Es insistir en la perspectiva interactiva. Para leer
necesitamos simultáneamente manejar con soltura las habilidades de
descodificación y aportar al texto nuestros objetivos, ideas y
experiencias previas; necesitamos implicarnos en un proceso de
predicción e inferencia continua..."[14]
El modelo
interactivo supone una superación de los 2 modelos que venían
utilizándose históricamente: el modelo ascendente -bottom up-
y descendente -top down-.
El primero
considera que el lector procesa elementos componentes del texto,
empezando por las letras, continuando con las palabras, frases... en
un proceso ascendente que conduce a la comprensión del texto. Este
modelo atribuye gran importancia a las habilidades de
descodificación. Es un modelo centrado en el texto, incapaz de
explicar fenómenos como la inferencia o el que podamos comprender un
texto sin necesidad de entender cada uno de sus componentes.
El modelo
descendente -top down- sostiene lo contrario. El lector no
procesa letra a letra, sino que hace uso de su conocimiento previo
para establecer anticipaciones sobre el contenido del texto, y se
fija en éste para verificarlas. A partir de hipótesis y
anticipaciones previas, el texto es procesado para su verificación.
Se ha insistido en que este método permite un reconocimiento global
de palabras.
El modelo
interactivo,por su parte, no se centra de modo exclusivo en el texto
ni en el lector, si bien da gran importancia al uso que éste hace de
sus conocimientos previos para la comprensión del texto. Para leer
es necesario dominar las habilidades de descodificación y aprender
las distintas estrategias que conducen a la comprensión. El lector
es un procesador activo del texto, y la lectura es un proceso
constante de emisión y verificación de hipótesis conducentes a la
construcción de la comprensión del texto, y de control de esta
comprensión.
5. La
lectura en la escuela.
Que los
alumnos aprendan a leer correctamente es uno de los múltiples retos
que la escuela debe afrontar. Quienes no logran ese aprendizaje se
encuentran en una situación de profunda desventaja. Afortunadamente
ya no podemos hablar de analfabetismo masivo como ocurría hace
algunas décadas. Pero aún tenemos cifras preoocupantes. Según datos
del diario El País (5-11-90) el 4,18% de la población adulta
española es analfabeta, lo que representa 1.300.000 personas mayores
de 15 años. Si miramos atrás, en 1981 la cifra era de 6,3%, según
datos que publicaba el MEC. En ambos casos hablamos de analfabetos
absolutos.
El problema
se agrava cuando hablamos de analfabetos funcionales. Se trata en
este caso de personas que pese a haber asistido a la escuela no
pueden utilizar de forma autónoma la lectura y la escritura en las
relaciones sociales ordinarias. Este tipo de analfabetismo crece
regularmente en las sociedades occidentales. En España, según datos
de El País (5-11-90), la cifra es de más de 10 millones de
personas de entre 18 y 35 años. En este último caso se trata de
personas que tienen el certificado escolar.
En cuanto a
los datos sobre venta de libros en España y prensa demuestran la
escasa afición a la lectura.
Este tipo de
datos propicia frecuentes debates centrados casi exclusivamente en
los métodos de lectura que se utilizan en la escuela. Pero el
problema no es el método, sino el concepto mismo de lectura, la
valoración que hace el centro de ella, el papel que se le asigna en
el Proyecto Curricular del Centro y también las propuestas
metodológicas. Esto último es importante, pero no lo más importante.
La discusión debe centrarse en los aspectos de descodificación y su
relación con la comprensión lectora.
La lectura
es un objeto de conocimiento, un medio para la realización de
aprendizajes y en último término nos permite comprender y aprender.
6. LA ENSEÑANZA DE LA LECTURA.
No parece
recomendable ofrecer un método para enseñar a leer. Pero sí ofrecer
propuestas metodológicas que debida-mente contextualizadas faciliten
la tarea.
6.1. La
alfabetización.
Se viene
entendiendo tradicionalmente como un proceso que nos permite
aprender a leer y a escribir. Es decir, se restringe la noción de
alfabetización al lenguaje escrito, que necesita una instrucción
formal, mientras que el lenguaje oral se desarrolla de forma
natural. Esto último es erróneo.
"el logro de
la alfabetización implica aprender a hablar, leer y escribir de
forma competente".[15]
En este
proceso es fundamental el aprendizaje de las habilidades de
descodificación. Otra cuestión, bastante polémica, es si hay que
enseñar o no dichas habilidades.
6.2.
Código, conciencia metalingüística y lectura.
"Aprender a
descodificar supone aprender las correspon-dencias que existen entre
los sonidos del lenguaje y los signos o los conjuntos de signos
gráficos -las letras y conjuntos de letras- que loss representan".[16]
El primer
problema con el que se encuentra el niño es aislar e identificar los
sonidos del lenguaje. Los sonidos no existen aislados en la cadena
hablada, salvo excepciones. Incluso aislar palabras es un problema
para el niño aprendiz. El niño oye "¿Quieresagua?" Y tiende a
reproducirlo así por escrito. Los niños son competentes en el uso
comunicativo del lenguaje. Pero necesitan desarrollar una cierta
conciencia metalingüística para poder pensar en una palabra, en un
sonido, aislarlos y diferenciarlos. De modo espontáneo los niños dan
muestra de reflexiones sobre el lenguaje. Se dan cuenta de errores
propios y ajenos, y corrigen a veces a los adultos. Poseen ciertas
ideas acerca del sistema de escritura y las relaciones que se
establecen entre él y el lenguaje oral (Ferreiro y Teberosky 1979).
En
definitiva, cuando el niño se enfrenta al lenguaje se encuentra con
algo conocido. En el proceso de adquisición juegan un papel
fundamental las experiencias de lectura del niño en el seno de la
familia. Los padres deben leer a sus hijos relatos e historias y
conversar después con ellos en torno a esas historias. Estas
experiencias van a mejorar su conciencia metalingüística y van a
propiciar, por tanto, un creciente manejo de la lectura y la
escritura. Debemos hacer que el niño descubra que leer es divertido,
que escribir es apasionante y que él puede hacerlo con ayuda.
6.2.1. La
enseñanza inicial de la lectura.
La pregunta
"¿Qué pone aquí?" cuando un niño ve un anuncio, un diario, un bote
de cualquier producto demuestra el interés del niño por descubrir el
mensaje de lo escrito, por acceder al significado del texto. "...el
acceso al código debe inscribirse siempre en contextos
significativos para el niño".[17]
Un
viejo debate, no cerrado aún, gira en torno al código, que implica
la enseñanza de los fonemas. La correspondencia entre sonidos y
letras se hace, en algunos casos, de forma aislada haciendo
corresponder un sonido con una letra, para pasar después a las
excepciones -sonidos que pueden representarse de diversas formas-.
Otra aproximación más frecuente hoy en día parte de la palabra, de
la que se aíslan los sonidos que la componen.
Otros parten
de la frase para leer "globalmente". Se trata de frases con una
estructura muy simple, que se repite -"ésta es María", "éste es
Paco", etc.- Se utiliza un lenguaje poco familiar para el niño. Hay
otras propuestas metodológicas, si bien todas adolecen de alguna
limitación. Los niños no diferencian más de 40 palabras de forma
global. Es preciso buscar nuevas estrategias.
El niño
aprende en la medida en que utiliza integrada-mente diversas
estrategias: índices contextuales, textuales y grafofónicos para
construir el significado. La enseñanza de estrategias lectoras no es
un fin en sí mismo, sino un medio para que el niño pueda interpretar
el texto. La correspon-dencia entre fonemas y letras debe combinarse
con la información procedente del texto y el conocimiento previo del
lector.
Lo que más
mootiva a los niños a leer y a escribir es ver leyendo o escribiendo
a los adultos significativos para él, asistir a lecturas en pequeño
o gran grupo, probar y sentirse apoyado en sus intentos.
"La
lectura y la escritura son procedimientos... Para enseñar los
procedimientos es necesario mostrar- los... En esencia consiste en
ofrecer al niño las técnicas, los "secretos" que utiliza el
maestro cuando lee y escribe, de modo que pueda progresivamente
hacerlos suyos"[18]
7. ¿Qué es
una estrategia?
Las
estrategias se ubican en el ámbito de los procedimientos.
"Un
procedimiento -llamado también a menudo regla, técnica, método,
destreza o habilidad- es un conjunto de acciones ordenados y
finalizados, es decir, dirigidos a la consecución de una meta".
[19]
Por su parte el
Diseño Curricular Base del MEC distingue entre procedimientos
más o menos generales y otros más específicos en función de que
vayan asociados a contenidos generales o concretos.
Una
estrategia es una apuesta, más o menos arriesgada, acerca del camino
más adecuado que hay que tomar. Las estrategias de comprensión
lectora las vamos a considerar como procedimientos de carácter
elevado, que conllevan unos objetivos, la planificación de acciones,
su evaluación y posible cambio. debemos enseñar estrategias para la
comprensión de los textos.
Quienes se
han ocupado del tema coinciden en que cuando se posee una habilidad
razonable para la descodificación, la comprensión lectora es
producto de 3 condiciones:
1º. Claridad
y coherencia del contenido de los textos. El léxico, la sintaxis, la
cohesión interna han de tener un nivel aceptable. Es decir, han de
tener "significatividad lógica (Ausubel).
2º. El
conocimiento previo del lector ha de ser pertinente para el
contenido del texto. Es decir, ha de tener "significatividad
psicológica" (Ausubel).
3º. Las
estrategias que el lector utiliza para construir una interpretación
del texto. Dichas estrategias las utilizamos de forma inconsciente.
Se trata de
enseñar estrategias de comprensión lectora si queremos formar
lectores autónomos.
7.1. ¿Qué
estrategias? ¿Cómo enseñarlas?
Podemos
agrupar las estrategias del modo siguiente:
-Las que
permiten dotarse de objetivos de lectura y actualizar los
conocimientos previos relevantes (I. Solé, capítulos 5 y 6)
-Las que
permiten establecer inferencias de distinto tipo (capítulo 6)
-Las
dirigidas a recapitular el contenido (capítulos 6 y 7)
En cuanto al
cómo enseñar estrategias, hay que tener claro que el profesor ayuda
al alumno a construir sus aprendizajes. Es una ayuda, aunque
"insustituible, pues sin ella es muy dudoso que las niñas y los
niños puedan dominar los contenidos de la enseñanza y lograr los
objetivos que la presiden".[20]
Baumann[21]
divide en cinco etapas el método de enseñanza directa de la
comprensión lectora:
1º.
Introducción. Se explican los objetivos.
2º.
Ejemplo. Se ejemplifica la estrategia.
3º.
Enseñanza directa. El profesor muestra, explica y describe la
habilidad, dirigiendo la actividad.
4º.
Aplicación dirigida por el profesor. Éste puede realizar un
seguimiento de los alumnos.
5º.
Práctica individual. El alumno debe utilizar
independientemente la habilidad con material nuevo.
2.
Descriptivo: los propios libros de texto suelen traer
3.
Expositivo: frecuentes también en libros de texto.
4.
Instructivo-inductivo: consignas, instrucciones de
montaje o de uso, etc.
Hay que
tener presente, no obstante, que la selección de textos compete, en
última instancia, al profesor que es quien determina su adecuación a
los alumnos en cada momento.
[fotocopiar
pp. 193.203 (I. Solé), propuestas de comprensión lectora para
Primaria y para Infantil]
8. La enseñanza y la evaluación de la lectura.
Hay una
evaluación inicial, con la que averiguamos el bagaje con que el
alumno aborda la lectura; la evaluación sumativa, con la que
hacemos al final del proceso un balance de lo que el alumno ha
aprendido; y la evaluación formativa, que nos informa del
desarrollo del propio proceso y nos permite intervenir para
ajustarlo progresivamente.
Quizá
convenga hacer hincapié en la evaluación forma-tiva, que nos
permite una intervención didáctica durante el proceso. Es
importante, asímismo, tener claros algunos criterios para evaluar
formativamente:
-La actitud
emocional del lector ante el texto; es decir, el interés que
muestra.
-Si la
lectura se ajusta a los objetivos que se persiguen.
-Si el
alumno puede manejar fuentes escritas, si sabe dónde y cómo buscar
ciertas informaciones.
-Sobre el
proceso de construcción del significado, núcleo del proceso de
comprensión: capacidad para hacer predicciones, para encontrar las
ideas principales de un texto y para resumirlo, etc.
-Sobre el
grado en que el lector controla su propio proceso de comprensión.
-Sobre la
oralización de la lectura y la velocidad lectora.
Finalmente,
concluimos diciendo que la enseñanza de la lectura es una cuestión
de equipo, de proyecto curricular del centro.
[23]
[1].-Díez
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[2].-Barberá,
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[3].-Díez
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[4].-Guix,
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[5].-Los
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[6].-Díez
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[8].-Medició
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[9].-Ana
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(Col. "Claves para la Innovación Educativa", 2", 2000, pp.
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[10].-A.
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[11].-Solé,
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Barcelona/Graó, 1997 (7ª ed.), p. 21.
[12].-I.
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[13]
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[14].-Op.
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[15].-Garton,
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alfabetización... Barcelona, Paidós/MEC, 1991, p. 20.
[16].-I.
Solé, p. 52.
[17]I.
Solé, p. 58.
[18]I.
Solé, p. 64.
[19]Coll,
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psicopedagógica a la elaboración del currículum escolar.
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[20]I.
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eficacia de un modelo de instrucción directa..." En:
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[22]"Réflexión
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