ALGUNOS PRINCIPIOS HINDUISTAS

La ley del "dharma"
Dharma proviene de una palabra sánscrita cuya raíz "dhr" significa sostener, mantener. El dharma es la ley que mantiene el orden del universo. Esta noción es fundamental en el hinduismo (La ley eterna). El orden que existe en el universo, el de los dioses y sus relaciones, la naturaleza y su ciclo de astros, estaciones que regulan las cosechas y el brote de las plantas, el hombre y sus relaciones sociales con sus jerarquías de las castas y el orden moral de cada hombre. El "dharma" es el funcionamiento armonioso del universo. Pero existe un "a-dharma" o ausencia de orden, una especie de mal que todo lo distorsiona y que se traduce en sed de ganancia, violencia, apetito de los placeres, ganancias, éxito... Todo eso aleja el momento de liberación. Por eso el respeto el "dharma" exige aniquilar en uno mismo la ambición y la concupiscencia (el "a-dharma"). El culto y ritos ayudan a ello y sobre todo la devoción o "bhakti" (relación espiritual y mistica del fiel y su dios).

La doctrina del Karma
Esta palabra, en sánscrito, significa "acto", "obra". Más concretamente, el karma es la fuerza "invisible", que emana de todos los actos humanos. Esta energía es la que hace al alma, prisionera de un cuerpo y le obliga a reencarnarse. El karma hinduista es algo así como el balance de nuestros actos: de nuestras y malas acciones. Así dice la ley del karma: "somos lo que hemos hecho, seremos lo que hagamos o haremos". Pero la conciencia del débito acumulado desaparece con la introducción del atmán en otro cuerpo. Para evitar la pesadez del karma, se puede realizar mediante la devoción o los sacrificios a su divinidad preferida: Visnú, Siva, Krisna... o el yoga, desatando así todos los vínculos con el mundo. Los "Shadus" o santones hindúes y "Yoguis" o ascetas son numerosos en la India y parte de su conglomerado socio-religioso. De esta manera la ley del Karma queda paliada en su fatalismo ya que depende de los esfuerzos del hombre para liberarse de dicho peso. Esta esperanza da sentido a la existencia del hombre. El objetivo de la existencia, a pesar de los renacimientos es la liberación. Los hindúes la llaman "moksa". Dicha liberación deja el alma libre del "karma"

La doctrina del Samsara
Es lo que llamamos comúnmente la "trasmigración de las almas". La palabra viene de "Sam si" (fluir con). El samsara es la corriente perpetua que arrastra el alma individual a través de las reencarnaciones sucesivas. Está simbolizado en una rueda siempre en movimiento, o también en la sucesión de las olas de un río incesante. El "atmán", el alma eterna, está desterrado en el cuerpo. A esta situación de cautividad se le llama "hamsa". Como un ave migratoria, el "hamsa" va volando de cuerpo en cuerpo, sin fin, durante toda la duración del ciclo cósmico, antes de romper definitivamente con esa sujeción. Pero entorpecida por el peso de sus malas acciones, va bajando en la escala de los seres, renaciendo en el cuerpo de un hombre de categoría inferior, y hasta de un animal o una planta. O bien, aligerada por sus buenas acciones, se va elevando en esta escala de reencarnaciones.

PANTEON HINDUISTA
Hablar de dioses en el hinduismo es una cuestión compleja y equívoca. Se habla, por una parte de "una sola divinidad central: Brahma (el Ser-Unico-Total)". Así no existe más que esa fuerza cósmica de Brahma, que es el gran principio universal. Una fuerza abstracta. Existe una especie de "Dios que preside el universo", el "alma del mundo" tal como dicen las antiguas sentecias. Pero a su vez existen una legión de dioses (que cambian de nombre, según épocas, aldeas, funciones...avatares...) venerados por los hindúes. Cuando contemplamos la religión hindu nos parece como si Brahma hubiera sido olvidado. La mayoría de los hindúes adoran los dioses de la familia y del pueblo, y al mismo tiempo las dos grandes divinidades Visnú y Shiva. Esta diversidad está presidida por una especie de "trimurti" o trinidad a la que se reducen todos los aspectos de lo divino: la creación cósmica (Brahma) , la conservación (Visnú) y la destrucción (Siva).
Brama. Es el "creador", el "señor de las criaturas", el "ordenador del mundo", el "único más allá de los dioses". Es el primer personaje de la "trimurti". Representa el ser por excelencia en lo que todo existe. Es una especulación intelectual y por lo tanto no supone culto ni santuario popular. Lo que se venera es "el poder de Brahma", personificada bajo la forma de "Saravasti" (la esposa de Brahma). De ahí que se le represente como una gran diosa como la concentración de todos los aspectos femeninos: virgen, amante de su esposo, esposa fiel y madre. Tambien se le puede representar dentro de la Trinidad Hinduista
Visnú. Es la segunda manifestación de la "trimurti". Resulta tan dificil de captar como Brahma. En su raíz "vis" significa penetrar. Es el que penetra (como el sol) y hace vivir. Visnú es el Dios del espacio. Un dios benévolo y responsable del universo. Visnú es el vigilante de la ley del "Dharma" interviene periodicamente en forma de "avatares" para aniquilar los "asuras" maléficas y restaurar el orden en el mundo.
Siva. Es el tercer personaje de la "trimurti". A la vez engendrador y destructor, protector y justiciero. Es un dios dual: crea, actúa y dstruye sin fin. Es la contradicción que engentra a la vez la vida y la muerte. Siva es el dios ambiguo del tiempo. A través de él nos conduce a la muerte, pero también, a través de ella, a la liberación y a la bienaventuranza. Los seguidores de Shiva (Sivaítas) han representado la fuerza creadora del dios a través de distintas representaciones.

FORMA DE VIDA Y RITOS HINDUISTAS
No se puede hablar de unos ritos o formas de vida similares para todo el hinduismo, aunque si encontramos algunos rasgos comunes:
La búsqueda de la paz. En la búsqueda de la paz se integran los ideales de la ética hindú, el camino que conduce a Brahma se resume así: pureza, verdad, dominio de sí mismo, no violencia, misericordia y compasión hacia todo viviente. Destacamos a continuación alguno de estos elementos:
a. El respeto a todo viviente: El respeto religioso a todos los vivientes es debido a que los hindúes ven a Brahma en todas las realidades que constituyen el mundo: puede ser una piedra, un árbol, un río, un ave, una hormiga o una vaca... Característica única en el mundo en la veneración de los hindúes por las vacas. Estas se pasean libremente por las ciudades y los campos, en un país donde millones de hombres se mueren de hambre. Las vacas son una especie de animales legendarios. Matar a una vaca es más grave que un homicidio. Se lee en los antiguos libros sagrados: "Quien mate una vaca irá al infierno tantos años cuantos pelos tenía el cuerpo de la vaca". Igual respeto tienen los hindúes con las serpientes a las que dan de comer si se introducen en sus casas y se guardan mucho de ahuyentarlas. O por los elefantes que consideran sacrílego el usarlos para trabajar. En todos estos seres ve el hindú una ocasión de manifestar su amor a la creación, a Brahma.
b. La renuncia al mundo El hombre verdaderamente religioso renuncia al mundo y se dedica exclusivamente a Brahma. En la India se encuentran por todas partes los "Shadus", o monjes hindúes. Alejados del mundo viven dedicados exclusivamente a la meditación. Comen una sola vez al día de la caridad de las gentes piadosas. Esta disciplina del cuerpo, del alma y del espíritu se llama yoga. El yoga es el método filosófico-ascético para llegar al a la identificación con el absoluto de Brahma y así llegar a la liberación. El método estriba en el control del cuerpo y especialmente de la respiración para llegar al dominio de sí mismo y así libera energía vital.

Uno de los sistematizadotes mejores del Yoga fue Patanjali ( 200 a JC) que establece 8 etapas de renuncia del mundo, 4 de ellas de simples renuncias exteriores y 4 de refinamiento de control de las actitudes personales: -Conducta moral irreprochable
-Pureza interior y exterior
-Dominio de ciertas posiciones del cuerpo y manera de sentarse
-Dominio de la respiración a voluntad
-Liberar la atención de las impresiones de los sentidos
-Fijación del pensamiento
-Meditación
-Contemplación absoluta
Cuando el yogui por el control de la respiración se "olvida" por completo de su cuerpo, pierde la conciencia del mundo exterior y concentrándose en un solo punto se disuelve y la inteligencia cósmica le sustituye produciéndose la liberación total. La mentalidad occidental hace que nos fijemos tan solo en lo más externo del yoga. Es un error considerarlo tan solo una técnica de relajación o de variante de gimnasia.

c. Los ritos:
La diversidad de dioses hace que el hinduismo acepte tranquilamente la múltiple adoración de innumerables divinidades con gran diversidad de ritos. El mundo fantasioso y legendario del panteón hindú, con sus divinidades en forma de hombres o de animales, rodeadas de héroes, demonios y bailarinas celestiales.... lleva al pueblo de las castas inferiores a realizar un culto a los dioses a quienes tratan como si fueran de carne y hueso: les traen alimentos para comer, los bañan con agua, los visten con telas de colores, les traen flores. Las flores de las ofrendas las seleccionan por colores pues cada divinidad tiene sus preferencias. Visnú prefiere los jazmines blancos. A Siva le gusta el color azul...etc.
La fantástica imaginación de los hindúes no halla inconveniente delante de las formas corporales más diversas de los dioses. La multiplicación de brazos representa plásticamente el poder extraordinario del dios. La grandeza de espíritu se puede representar por la diversidad de cabezas en una sola estatua. La omnipotencia de dios se representa muchas veces por la reiterada repetición de la misma imagen (sobre todo en las fachadas de los templos)...etc. Un rito muy importante en la religiosidad hindú es el baño sagrado. A la salida del sol todos los hindúes se bañan en un río o estanque. El agua es sagrada por su poder purificador. El río más sagrado es el Ganges. Lo llaman "Nuestra madre Ganges"
A la orilla occidental el Ganges se asienta Benarés, la ciudad religiosa, centro del hinduísmo. Los hindúes van allá en peregrinación para visitar los innumerables templos (más de 1400) y tomar el baño purificador en el río sagrado. Cuando un hindú piensa que sus días están contados, viaja, por poco que pueda, a la ciudad santa de Benarés. Allí espera el más grande acontecimiento de su vida: la muerte. Por ella confía liberarse definitivamente de la larga condena de reencarnaciones. Por las calles de Benarés pululan ancianos, enfermos, viudas y miles de peregrinos de toda edad y condición. Unas anchas escaleras de piedra distribuidas a lo largo de toda la ciudad bajan de los templos hasta el río. En los escalones se suelen leer inscripciones que ambientan la actitud religiosa de los que por ellos van o vienen del baño sagrado. Los hindúes esperan conseguir la purificación de todos sus pecados mediante un baño, a la salida del sol, en las aguas santas del río. Todos los hindúes desean morir en Benarés. Los que allí mueren son trasladados a la orilla del río. Se prepara una hoguera y el cadáver es incinerado. Las cenizas del muerto son recogidas y trasladadas en barca al lugar santo, donde las aguas azules del mar se unen con las oscuras del ganges, y en unión de pétalos de flores, son esparcidas sobre el agua.

 

   

 

 

Departamento de
Historia del Arte

Universidad de Castilla-La Mancha