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"... esta ciudad no ha sido célebre únicamente por sus grandiosos monumentos, por su importancia como corte goda, árabe y castellana, y por la primacía de su Santa Iglesia, riqueza y poderío de su Prelados, sino que también brilló con el esplendor de las ciencias y las artes que aquí se profesaron y enseñaron desde muy antiguo con gran provecho de los que se dedicaron a ellas y no escasa honra para la población que los ha visto nacer..."

Sixto Ramón Parro,

Toledo en la mano

 

El germen universitario de Toledo fue el colegio de Santa Catalina, fundado en 1485 por el maestrescuela Francisco Álvarez de Toledo, que la dotó con dos cátedras de artes y otras dos de derecho canónico. El mismo maestrescuela de la catedral toledana consiguió en 1520 una bula de León X por la que se creaba la Universidad de Toledo, que desde entonces pudo impartir grados "como en la Universidad de Salamanca y demás universidades del reino". Sería el sobrino del fundador, don Bernardino Zapata, quien ordenase poco después las Constituciones de Grados Académicos, confirmadas por Real Cédula de 1529. Quedaba así definitivamente constituida la Real y Pontificia Universidad de Toledo, en cuyas aulas impartirían su docencia profesores como Juan de Vergara, Melchor Cano, Álvar Gómez de Castro, Alonso de Villegas o Francisco de Pisa; y las frecuentarían estudiantes tan conocidos como Francisco de Quevedo y, más tarde, el poeta Zorrilla.

 

Al ambiente universitario de la ciudad contribuyeron también los estudios conventuales de agustinos y franciscanos, aunque sin duda fueron los más importantes los Estudios Generales de Artes, Teología y Derecho Canónico que los dominicos desarrollaron, desde el siglo XVI, en su espléndido convento de San Pedro Mártir, actual sede de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales en el campus toledano de la Universidad de Castilla-La Mancha.

 

Los aires de la Ilustración que dinamizaron algunos ambientes intelectuales del país en el siglo XVIII dejaron su huella en el devenir de esta Universidad. Por un lado, la proliferación de Academias, como las de Filosofía, de Teología y la Real Academia de Cánones y Leyes que, con el título de San Juan Nepomuceno, se transformó en Academia de Jurisprudencia en 1788; por otro, la adquisición de un edificio propio para la Universidad, que hasta entonces había compartido instalaciones con el colegio de Santa Catalina. Pero antes hubo de pasar por emplazamientos temporales, como la recién extinta Casa Profesa de la Compañía de Jesús, donde estuvo entre 1771 y 1778, y el propio convento de San Pedro Mártir, donde fue acogida hasta 1799. Terminaba el siglo ilustrado cuando el patronazgo del cardenal Lorenzana cristalizó en la magnífica sede propia de la Universidad, el palacio neoclásico que hoy alberga al Vicerrectorado del Campus de Toledo.

 

La falta de apoyos económicos y la crisis bélica motivaron una momentánea suspensión de la actividad de esta institución a comienzos del siglo XIX, pero en 1813 pudo reabrir oficialmente sus puertas gracias al empeño de la Diputación. Sin embargo, la integración de varios centros de enseñanza superior en la Universidad Central supuso el definitivo cierre en 1845, convirtiéndose el todavía flamante edificio de Lorenzana en Instituto de enseñanzas medias.

 

A comienzos de la década de los 70, ya en el siglo XX, volvieron a Toledo los estudios universitarios, si bien integrados en la Universidad Complutense de Madrid. En 1982, en fin, y al tiempo que se constituía la Comunidad Autónoma, nacía la Universidad de Castilla-La Mancha, que en la actualidad cuenta con 33.000 alumnos que realizan sus estudios en seis campus universitarios.

 

En el Campus de Toledo cursan sus estudios 7.500 alumnos en las titulaciones de Derecho, Administración y Dirección de Empresas, Gestión y Administración Pública, Humanidades, Ciencias del Medio ambiente, Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, Ingeniería Técnica Industrial, Química, Enfermería, Fisioterapia y Magisterio. Todas ellas están ubicadas en edificios históricos completamente rehabilitados en el casco antiguo de la ciudad o en un campus tecnológico de nueva planta, la antigua Fábrica de Armas de Toledo, fundada en el siglo XVIII por Carlos III junto a la ribera del río Tajo.

 

Centros de investigación, como la prestigiosa Escuela de Traductores de Toledo, el Centro de Estudios de Consumo o el Centro de documentación Europea completan la oferta educativa de la Universidad de Castilla-La Mancha en el Campus de Toledo, una ciudad histórica que por su antigüedad y rico patrimonio fue declarada por la UNESCO "Ciudad Patrimonio de la Humanidad". 

Texto revisado por el Prof. Dr. D. Fernando Martínez Gil

Profesor Titular de Historia Moderna en la UCLM


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