Ildefonso Cerdà, pionero del urbanismo moderno


La libertad individual, la privacidad familiar, la ventilación, el asoleo y la iluminación natural en todas las viviendas, la voluntad igualitaria de calidad y servicios para todos los barrios, la ordenación de los flujos como componentes esenciales en el uso del territorio fueron algunos de los objetivos de la ciudad integral. Las principales características de esa ciudad, en la "nueva civilización" resultante de la implantación del vapor, serían la movilidad y la comunicatividad. Esas ideas informaron el Proyecto de Ensanche de Barcelona de 1859 y constituyeron las bases de la Teoría General de la Urbanización de 1863, las dos obras fundamentales de Ildefons Cerdà, un ingeniero de caminos dedicado entera y vitalmente al urbanismo.

Recientes descubrimientos de la producción teórica de Cerdà, una parte importante de la cual se había dispersado por diferentes archivos, aconsejaron organizar la Mostra Cerdà. Urbs i Territori (Barcelona, setiembre 1994 - febrero 1995) para facilitar el conocimiento del que ha sido considerado el pionero del urbanismo moderno y el más importante tratadista, que ha resistido durante un siglo y medio el test de la aplicación en Barcelona de sus ideas.

Más que el indudable valor histórico, ha sido la validez actual de las ideas de Cerdà la impulsora del proyecto de presentar en diversas ciudades del mundo la Exposición itinerante Cerdà. Ciudad y Territorio para aportar soluciones a los graves y crecientes problemas de las aglomeraciones urbanas, muchas de ellas inmersas en un caos informe. El Proyecto de Ensanche, en realidad el proyecto de una nueva ciudad, ha permitido a la Barcelona cerdaniana mantener todavía hoy una calidad excepcional, como se ha empezado a reconocer universalmente a raíz de la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992.

Es chocante que el urbanista posiblemente más importante, tanto en el ámbito teórico como en el de la aplicación práctica, haya sido tan desconocido. No es un caso único en la historia. Rescatarlo del olvido y contribuir a evitar los desastres en un mundo cada día más urbanizado son el mejor homenaje a Ildefons Cerdà, un progresista convencido de que ideas sencillas pueden catalizar grandes soluciones.


Albert Serratosa - Comisario de la Exposición Cerdà



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