Artículos de prensa

La fiesta del pájaro
E: El Sembrador, 1917; 15/08/1917

LA FIESTA DEL PÁJARO

Resulta baldía mi campaña a favor de la Fiesta del pájaro; pero dista mucho lo conseguido, del éxito franco que tan buena causa merece.
Algunas poblaciones han asociado la fiesta del árbol a la del pájaro, y los niños y las personas mayores se regocijaron mucho al ver en libertad unos cientos de aves insectívoras que completamente desorientadas tomaban las más opuestas direcciones.
Los pájaros al verse en libertad, celebran con alegres cantos el poder gozar de los placeres de la naturaleza.
Hay que soltar las aves en fecha distinta a la en que se celebra la fiesta del árbol, y debe procurarse haya una arboleda inmediata con nidos artificiales a fin de que los pájaros no abandonen la comarca donde se deseee que presten sus buenos servicios.
Nuestros pequeñuelos siempre que ven un pájaro al alcance de la mano le lanzan la piedra o el palo, muy al contrario de lo que hemos visto en otros países, donde los niños y los gorriones viven en gran cordialidad, ya que los primeros tienen siempre unas migas de pan que ofrecer a los que tanto alegran sus ratos de asueto con sus porfías por llevarse la comida.
Hace bastantes años que vivo en puerto de mar y jamás he visto que las gaviotas sean acosadas por los mozalbetes que frecuentan los sitios donde en mayor cantidad se encuentran dichas aves. No abona este suceso el hecho de que la carne de gaviota no es apetitosa, pues los niños que lanzan piedras contra los gorriones no se acuerdan de si el ave tiene la carne más o menos sabrosa.
Se trata en estos casos de simple ejercicio de sport, por esto conviene divulgar en las escuelas, enseñanzas de gran interés relacionadas con la propagación de las plagas del campo y de los servicios que las aves insectívoras prestan para su extinción.
La guerra implacable que ha hecho a las aves insectívoras los que se dedicaban a la exportación de plumas ha sido causa de que la plaga de langosta adquiera en algunas comarcas proporciones asoladoras.
A los niños hay que convencerles de que deben emplear sus actividades en recreos que no puedan contribuir a las ruinas de sus familias.
La ley de caza debe aplicarse con extremado rigor en las épocas de veda, aun cuando mejor que las leyes penales son las sanas costumbres que hacen innecesario el acudir a medios coercitivos.
El comercio de plumas pudo encontrar en la caza de gaviotas una base para una buena especulación, pero si alguno se aventurase a realizar esta empresa, una protesta general se le presentaría como obstáculo invencible. Esto demuestra que hay que crear buenas costumbres para que en ellas se cimente una legislación de aplicación fácil y eficaz, por lo mismo que está encarnada los pueblos que ha de cumplirla.
El campesino, que tantos provechos ha de reportar al árbol y al pájaro, fue siempre tenaz enemigo de los dos y es labor bien liviana la de poder evidenciar a las inteligencias más toscas, los provechos sin tasa que para la población rural reportan el arbolado y las aves insectívoras.