Cómo se funda una caja rural. Para los cooperadores del el Piñeiro
En: El Sembrador, nº15, 1918; 01/01/1918
1 DE ENERO DE 1918
Cómo se funda una Caja Rural
Para los cooperadores de El Piñeiro
Había ofrecido a la Junta directiva de la Cooperativa de Consumo de el Piñeiro ir a darles una o varias conferencias sobre la creación y desarrollo de una Caja Rural, pero por causas de fuerza mayor, tuve que salir de La Coruña antes de cumplir mi compromiso, y ahora voy a exponer en esta cuartillas lo que con tanto gusto hubiese dicho de palabra a los entusiastas cooperadores gallegos.
Por aquellos campos la usura se ejerce en forma despiadada, y por esto el altruismo de los agricultures y ganaderos que patrocinan la idea de fundar una Caja rural, merece los más sinceros plácemes.
La empresa es tanto más fácil de llevar a feliz término, cuanto que hay personas de cultura y gran desinterés que se encarguen de traducir esta iniciativa en venturosa realidad.
El capital para empezar la Cajar Rural a hacer préstamos espero que se reúna suscribiendo los socios acciones en número bastante pero, si se considerara conveniente disponer de mayores recursos éstos se encontrarían sin dificultad en el Banco de León XIII, institución que se ha fundado con el fin 1 nobilísimo de ayudar a los agricultores y ganaderos que quieran redimirse de la tiranía de la usura y acometer la empresa de mejorar los cultivos.
La cuestión primera a resolver es, si la Caja Rural fijará en sus Estatutos la responsabilidad subsidiaria ilimitada o si por el contrario, los socios precisaran hasta qué extremo quieren llegar en sus obligaciones pecuniarias.
Tengo dicho en diversas ocasiones, que soy opuesto a la responsabilidad subsidiaria ilimitada, (1) porque ella aleja a los medrosos de nuestras instituciones, y porque nuestra educación no llega desgraciadamente al alto nivel que tiene en Alemania, de donde estas novedades se han importado a España.
Nadie ha leído Con mayores devociones que yo cunnto a este propósito dijo a sus compatriotas el gran sociólogo alemán
Raiffeisen, pero hay que procurar que nuestras instituciones se adapten a las condiciones de vida del país en que se establecen dejando a lo sumo como bello ideal todos aquellos particulares que aquí no han de encontrar ambiente adecuado para su arraigo y desarrollo.
Opino, por lo tanto, que debe hacerse una emisión de acciones con el 3% de interés, que se irán amortizando según lo permitan los recursos de la Caja Rural. Fijo el 3% de interés, porque si la Caja tiene sobrantes puede colocarlos fácilmente hasta que encuentre adecuado empleo en uno de los muchos establecimientos particulates y oficiales que pagan a los imponentes como mínimo el 3%. No se trata de una cuestión baladí, pues ya en Murcia se dió el caso de que teniendo la Caja Rural dinero en abundancia los préstamos eran poco numerosos, y el superávit amenazaba crear una situación complicada, por lo mismo que había de seguir abonando el 3% de interés a dinero que se encontraba improductivo. El conflicto se conjuró gracias a los buenos oficios del banquero Sr. Peñafiel, que era uno de los socios más entusiastas de la Cajara Rural.
(1) en este particular de la opinión de nuestro ilustre colaborador. La inmensa mayoría de las Cajas rurales de nuestros Sindicatos funcionan sobre la base de la responsabilidad solidaria e ilimitada. –N. de la R.
Estas instituciones he procurado siempre que favorezcan el ahorro popular, y a este propósito sus Estatutos dan las normas para que las economías de todas las clases sociales puedan destinarse a préstamos agrícolas recibiendo el 3% de interés.
Cuando fundé la Caja de Alhama de Murcia todos creyeron que soñaba con una quimera al hablarles del concurso que podía esperarse del
ahorro popular. Un pueble pequeño, esencialmente agrícola que sufría el azote de la usura de manera cruel, nadie sospechó que pudiera llevar a la Caja de Ahorros caudales en la proporción en que hoy los tiene, pues se cuentan por miles de duros. El interés de los présltamos hay que procurar que no exceda 6%.
Las Cajas Rurales atienden con preferencia a ,los colonos y modestos propietarios, pues los grandes hacendados tienen en el Banco de España e Hipotecario las puertas abiertas, y pueden cubrir sin dificultad sus apremios económicos.
Lo mismo los Sindicatos Agrícolas que las Cajas Rurales marchan por caminos de prosperidad, si se colocan a su frente personas de cultura y de altruismo bien probados. Cuando esto sucede hay dinero sobrado pa,ra todas las empresas, y e número de socios aumenta de día en día. Si la institución se pone al servicio de bastardas aspiraciones caciquiles, el desastre es inevitable e inmediatamente, en vez de una obra redentora, se realizará un infame engaño de resultados perniciosos para todos.
De ahí que la elecci6n de personas para los cargos sea un particular de valor extraordinario. A este respecto, lo mismo que en lo que atañe a los préstamos hay que dar al olvido los vínculos de familia , los lazos de amistad y los compromisos po!ílicos a fin de orientar todos los actos en los más puros dictados de la Ética.
Las Cajas Rurales alemanas exigen, en mi sentir con buen acuerdo, que al solicitar los préstamo", se precise la inversión que se piensa
dar al dinero. También merece recomendarse1a previsión de poder hacer los contratos por plazo relativamente breve, pues si los
deudores llevan vida irregular se está en condiciones de retirarles el dinero que la Caja les entregó, pero si su conducta no ofrece
tacha, el préstamo puede renovarse indefinidamente.
En todas las comarcas donde las Cajas de Ahorro y Préstamo llevan vida normal se aprecia el fenómeno social de aumentar los imponentes en la proporción que se reduce la clientela de las casas de bebidas.
Entiendo que para garantir os prestamos, basta que a la firma del peticionario se sumen otras dos que la Junta directiva de la Caja considere de solvencia bastante.
Los agricultores y ganaderos de El Piñeiro no deben confundir la misión de la Caja ruralcon la de los Sindicatos Agrícolas y Pecuarios, pues la primera limita su cometido a matar la usura en los campos; y los segundos se encargarán de realizar todas aquellas iniciativas que pueden contribuir al desarrollo de las riquezas de la región.
RIVAS MORENO.
Cómo se funda una caja rural. Para los cooperadores del el Piñeiro
En: El Sembrador, nº15, 1918; 01/01/1918
1 DE ENERO DE 1918
Cómo se funda una Caja Rural
Para los cooperadores de El Piñeiro
Había ofrecido a la Junta directiva de la Cooperativa de Consumo de el Piñeiro ir a darles una o varias conferencias sobre la creación y desarrollo de una Caja Rural, pero por causas de fuerza mayor, tuve que salir de La Coruña antes de cumplir mi compromiso, y ahora voy a exponer en esta cuartillas lo que con tanto gusto hubiese dicho de palabra a los entusiastas cooperadores gallegos.
Por aquellos campos la usura se ejerce en forma despiadada, y por esto el altruismo de los agricultures y ganaderos que patrocinan la idea de fundar una Caja rural, merece los más sinceros plácemes.
La empresa es tanto más fácil de llevar a feliz término, cuanto que hay personas de cultura y gran desinterés que se encarguen de traducir esta iniciativa en venturosa realidad.
El capital para empezar la Cajar Rural a hacer préstamos espero que se reúna suscribiendo los socios acciones en número bastante pero, si se considerara conveniente disponer de mayores recursos éstos se encontrarían sin dificultad en el Banco de León XIII, institución que se ha fundado con el fin 1 nobilísimo de ayudar a los agricultores y ganaderos que quieran redimirse de la tiranía de la usura y acometer la empresa de mejorar los cultivos.
La cuestión primera a resolver es, si la Caja Rural fijará en sus Estatutos la responsabilidad subsidiaria ilimitada o si por el contrario, los socios precisaran hasta qué extremo quieren llegar en sus obligaciones pecuniarias.
Tengo dicho en diversas ocasiones, que soy opuesto a la responsabilidad subsidiaria ilimitada, (1) porque ella aleja a los medrosos de nuestras instituciones, y porque nuestra educación no llega desgraciadamente al alto nivel que tiene en Alemania, de donde estas novedades se han importado a España.
Nadie ha leído Con mayores devociones que yo cunnto a este propósito dijo a sus compatriotas el gran sociólogo alemán
Raiffeisen, pero hay que procurar que nuestras instituciones se adapten a las condiciones de vida del país en que se establecen dejando a lo sumo como bello ideal todos aquellos particulares que aquí no han de encontrar ambiente adecuado para su arraigo y desarrollo.
Opino, por lo tanto, que debe hacerse una emisión de acciones con el 3% de interés, que se irán amortizando según lo permitan los recursos de la Caja Rural. Fijo el 3% de interés, porque si la Caja tiene sobrantes puede colocarlos fácilmente hasta que encuentre adecuado empleo en uno de los muchos establecimientos particulates y oficiales que pagan a los imponentes como mínimo el 3%. No se trata de una cuestión baladí, pues ya en Murcia se dió el caso de que teniendo la Caja Rural dinero en abundancia los préstamos eran poco numerosos, y el superávit amenazaba crear una situación complicada, por lo mismo que había de seguir abonando el 3% de interés a dinero que se encontraba improductivo. El conflicto se conjuró gracias a los buenos oficios del banquero Sr. Peñafiel, que era uno de los socios más entusiastas de la Cajara Rural.
(1) en este particular de la opinión de nuestro ilustre colaborador. La inmensa mayoría de las Cajas rurales de nuestros Sindicatos funcionan sobre la base de la responsabilidad solidaria e ilimitada. –N. de la R.
Estas instituciones he procurado siempre que favorezcan el ahorro popular, y a este propósito sus Estatutos dan las normas para que las economías de todas las clases sociales puedan destinarse a préstamos agrícolas recibiendo el 3% de interés.
Cuando fundé la Caja de Alhama de Murcia todos creyeron que soñaba con una quimera al hablarles del concurso que podía esperarse del
ahorro popular. Un pueble pequeño, esencialmente agrícola que sufría el azote de la usura de manera cruel, nadie sospechó que pudiera llevar a la Caja de Ahorros caudales en la proporción en que hoy los tiene, pues se cuentan por miles de duros. El interés de los présltamos hay que procurar que no exceda 6%.
Las Cajas Rurales atienden con preferencia a ,los colonos y modestos propietarios, pues los grandes hacendados tienen en el Banco de España e Hipotecario las puertas abiertas, y pueden cubrir sin dificultad sus apremios económicos.
Lo mismo los Sindicatos Agrícolas que las Cajas Rurales marchan por caminos de prosperidad, si se colocan a su frente personas de cultura y de altruismo bien probados. Cuando esto sucede hay dinero sobrado pa,ra todas las empresas, y e número de socios aumenta de día en día. Si la institución se pone al servicio de bastardas aspiraciones caciquiles, el desastre es inevitable e inmediatamente, en vez de una obra redentora, se realizará un infame engaño de resultados perniciosos para todos.
De ahí que la elecci6n de personas para los cargos sea un particular de valor extraordinario. A este respecto, lo mismo que en lo que atañe a los préstamos hay que dar al olvido los vínculos de familia , los lazos de amistad y los compromisos po!ílicos a fin de orientar todos los actos en los más puros dictados de la Ética.
Las Cajas Rurales alemanas exigen, en mi sentir con buen acuerdo, que al solicitar los préstamo", se precise la inversión que se piensa
dar al dinero. También merece recomendarse1a previsión de poder hacer los contratos por plazo relativamente breve, pues si los
deudores llevan vida irregular se está en condiciones de retirarles el dinero que la Caja les entregó, pero si su conducta no ofrece
tacha, el préstamo puede renovarse indefinidamente.
En todas las comarcas donde las Cajas de Ahorro y Préstamo llevan vida normal se aprecia el fenómeno social de aumentar los imponentes en la proporción que se reduce la clientela de las casas de bebidas.
Entiendo que para garantir os prestamos, basta que a la firma del peticionario se sumen otras dos que la Junta directiva de la Caja considere de solvencia bastante.
Los agricultores y ganaderos de El Piñeiro no deben confundir la misión de la Caja ruralcon la de los Sindicatos Agrícolas y Pecuarios, pues la primera limita su cometido a matar la usura en los campos; y los segundos se encargarán de realizar todas aquellas iniciativas que pueden contribuir al desarrollo de las riquezas de la región.
RIVAS MORENO.