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SITUACIÓN CRÍTICA DE LA "ZONA HÚMEDA MANCHEGA" COMO ÁREA DE NIDIFICACIÓN DE AVES ACUÁTICAS

Alejandro DEL MORAL
Centro de Estudios del Agua y de los Humedales Manchegos. Ayuntamiento de Daimiel

INTRODUCCIÓN

Desde los informes de Bernis, Compte y Coronado de 1972, en los que se detallaba una completa relación de especies de la ornitofauna acuática del área manchega, hasta el proceso de degradación del área que ha tenido como resultado la disminución del número de aves acuáticas nidificantes y la desmembración del área en distintos núcleos que, a pesar de mantener entre ellos una dinámica dependiente, han proporcionado a la zona húmeda manchega un marcado carácter de discontinuidad espacial.

Nuestra aportación en este caso pretende ser la continuación del seguimiento del área como zona de nidificación con vistas a disponer de estudios a largo plazo que nos permitan conocer la dinámica de todo el sistema lagunar manchego.

Deseamos, asimismo, contribuir al establecimiento del grado de importancia de las lagunas que componen cada núcleo, no de una forma aislada, sino como conjunto interdependiente.

En principio, avanzamos aquí algunos datos sobre desplazamientos de colonias a lo largo del tiempo, lo que nos da una idea del carácter unitario del área y tipos de respuestas adoptadas por las aves ante variaciones de los biotopos de cría.

  1. Antecedentes.
  1. Bernis y Compte , 1972, en el informe que apoyaba la creación del Parque Nacional de Las Tablas, y Coronado, 1972, nos proporcionan la información de partida ya que sintetizan y reúnen los datos existentes hasta esa fecha sobre aves acuáticas nidificantes en el área, evaluando poblaciones y citando áreas o puntos concretos de cría.
  2. El Censo Nacional de Aves Acuáticas Nidificantes programado por el ICONA para la temporada de cría de 1983, es el primer censo de esta naturaleza que se realiza en España. Las especies a censar eran somormujos, zampullines, ánades y fochas; no obstante, el censo manchego, realizado por el equipo técnico del Parque Nacional Las Tablas de Daimiel, incluye un detallado recuento de las extensas colonias de larolimícolos de la zona, convirtiendo así el censo en un documento preciso y completo para valorar la evolución del área. En la realización del censo de nidificantes del 87 ha sido una continua referencia para nosotros.
  3. Sobre información ornitológica específica del área manchega cabe destacar las circulares del "Centro de Estudios Cinegéticos El Masegar", a través de los cuales hemos podido acceder a numerosos datos de cría y estado de las lagunas del sector más norteño de una forma periódica, así como sobre desplazamientos de colonias de larolimícolos. Autores de la información consultada han sido C. Llandres, P. Pereira, y R. Martínez.

El censo de nidificantes de 1987.

El censo de nidificantes del 87 surge como respuesta a la creciente necesidad de conocer el estado de las poblaciones de acuáticas indígenas de La Mancha, ante el grave deterioro de sus potenciales áreas de cría.

Han sido objeto de censo todas las especies de aves acuáticas no paseriformes.

Consideramos este censo como una aproximación para estimar la abundancia relativa de la población nidificante del área cubierta (13 humedales) que conforman la mayor parte de la zona, con vistas a conocer su evolución. En efecto, este censo, además de permitirnos un acercamiento al conocimiento de las poblaciones de aves nativas manchegas, nos ha aportado referencias numéricas concretas para establecer comparaciones con algunos datos anteriores de nidificantes y de esta manera valorar su evolución.

La relación de lagunas censadas, junto a las del censo de 1983, se exponen en el

DIFICULTADES EN LA VALORACIÓN DEL CENSO

Aparte de las dificultades inherentes al propio censo de nidificantes, la valoración de los resultados desde el punto de vista de la evolución del área, debe tener en cuenta una serie de cuestiones.

En primer lugar, el número de lagunas que han sido censadas, su cobertura sobre el total de la zona y su coincidencia o no con las mismas lagunas de otros censos.

Estimamos adecuados el número y la cobertura, pero no hemos tenido acceso a lagunas censadas en el 83 (Taray) y a otras no consideradas en censos anteriores (Dehesa de Monreal) y que posiblemente han acogido a contingentes de aves procedentes del área de cría censada.

Por otra parte hay que considerar la propia dinámica de las poblaciones, tanto de especies consideradas como irregulares, aún en situaciones óptimas del medio, como de otras con acusado carácter de variabilidad de sus poblaciones locales (Anas platyrrhynchos), dependientes de las situaciones hidrológicas.

La variabilidad del número de anátidas invernantes ha sido ampliamente tratado por diversos autores (Amat, et al., 1985), los factores que la determinan son aplicables a las poblaciones nidificantes en un área estepárica en donde la estacionalidad es el carácter predominante de la mayoría de sus humedales. Las fluctuaciones interanuales por tanto vienen también condicionadas por la condiciones climatológicas generales.

Estas consideraciones nos obligan sin duda a que la valoración de la evolución deberá basarse en datos continuados y a largo plazo

Evolución de la "zona húmeda manchega" como área de cría.

No es una novedad la desaparición o casi desaparición de núcleos importantes de nidificación y la de grupos de aves como las ardeidas, ni el deterioro general del área como ha sido puesto de manifiesto en múltiples ocasiones (Bernis, 1971, Coronado et al., 1974,; Armengol et al., 1975; Morillo, 1984; Sáez-Royuela y Santos Martínez, 1985; Fernández Cruz, 1986).

Con el comienzo de la década de los 70, se inicia también una acentuada regresión de los ecosistemas palustres manchegos.

Basten algunos datos para centrarnos en la situación actual: del año 1967 al 81 la superficie pasó de 25400 Has. a 8600; las causas: canalización de unos 200 Kms. de ríos, drenaje de lagunas y puestas en regadío de amplias zonas en base a aguas subterráneas. En 1985 se estimaban unas 5000 Has.

Entre 1980 y 83 sólo lo estaban la primera parte del año. Las previsiones del 83 de que estuvieran permanentemente secas a partir de esa fecha todo el año, salvo las ocasiones en que se produjeran avenidas del río Cigüela, también fueron ciertas.

Damos aquí algunos datos referentes a aves acuáticas que pueden ser tomados como indicadores de la evolución de estos ecosistemas en el tiempo y en el espacio, así como su estado de conservación.

La especie palustre más abundante en la zona fue, sin duda, la Focha Común (Fulica atra). En la década 60-70, el número de fochas nidificantes en promedio por año alcanzaba las 40000.

En 1983 la presencia de fochas en la época de cría se estimaba en 1000 ejemplares; en 1987 se han censado 300 parejas (excluidos Taray y Ruidera).

Para los tres grupos considerados indicadores, es decir, anátidas, garzas y larolimícolos, exponemos los siguientes datos:

Anátidas: Bernis, 1972*: 10 spp . Censo 1983: 7 spp. Censo 1987: 5 spp.

Del 72 al 83 la disminución del número de especies obedece a que no son censadas especies consideradas extremadamente escasa, raras o esporádicas (cercetas y rabudo), en el 83 se incluye, sin embargo, al Porrón Pardo.

Todas las especies disminuyen sus contingentes nidificantes.

Normalmente el orden de importancia por número de parejas está encabezado por el Azulón seguido del Colorado, que tenía aquí la más importante población ibérica (la evolución de este pato también es significativa: 1981, 500 parejas en las lagunas marginales al Gigüela, en Las Tablas de Daimiel -su principal núcleo en La Mancha- el censo fue nulo (Pereira, 1982); 1983, 396 pares censados; 1987, 70 parejas.

En el 83 el Porrón Común es la anátida más abundante, mostrando una gran irregularidad interanual.

Ardeidas: Bernis, 1972: 6 spp. Censo 1983. 4 spp. Censo 1987: (5) 1 sp.

En el 87 sólo se confirma la nidificación de Ardea purpurea.

Las colonias manchegas de garza imperial eran consideradas el núcleo más importante de cría de la especie. En el 72 la colonia mayor estaba en las Tablas de Daimiel. Desde esta fecha se destaca ya la fragmentación de los núcleos coloniales y una drástica disminución del número de parejas: 770 en 1970, 40 en 1983.

Las colonias mixtas (Bubulcus, Nycticorax, Egretta) en regresión hasta mínimas (Taray-Masegar), sin confirmar en el 87.

Desaparecido el Avetoro como nidificante.

Larolimícolos: Bernis, 1972: 10 ssp. Censo 1983: 9 ssp. Censo 1987: 9ssp.

Notable disminución del número de parejas nidificantes de todas las especies, salvo de Chorlitejo Patinegro, posiblemente por una mayor atención en el censado.

.En 1987, avocetas y cigüeñuelas se reducen a la mitad respecto al 83. La Pagaza Piconegra sufre una continuada reducción (530 pares en el 83, a 40 en el 87). El Fumarel Cariblanco no ha sido confirmado como nidificante en el último censo. La Gaviota Reidora pasa de una fase de expansión (Alcyon, 1971) a la de fragmentación y disminución de las colonias.

Atendiendo a las localidades de cría, la dispersión de las colonias ante la desaparición de puntos tradicionales de cría nos permite analizar las interdependencias de las lagunas de la zona y cómo actúan de puntos sustitutorios, siempre que las condiciones de las áreas receptoras sean las adecuadas.

La desaparición de las colonias de Alcázar (Laguna del Camino de Villafranca), desecadas en el 82, fue en palabras de los redactores del censo 83, "sin duda la causa del aumento registrado en otras lagunas, e incluso de la aparición de colonias nuevas, de manera que el cómputo total de nidos en La Mancha, apenas ha sufrido variación" (Parque Nacional Las Tablas de Daimiel, 1983).

Esta situación se ha venido manteniendo hasta el 87, en el que han fallado esas áreas sustitutorias, apareciendo colonias más lejanas al punto de origen y mucho más pequeñas .

Conclusiones.

La continuidad espacial de la "zona húmeda manchega" no existe como tal, habiéndose pasado a una situación de fragmentación del área en la que pueden ser delimitados núcleos de nidificación: núcleo del Campo de Calatrava, núcleo noroccidental y núcleo nororiental.

La pérdida de la unidad espacial no ha implicado, sin embargo, la de su unidad ecológica y de interdependencia para las poblaciones regionales de aves acuáticas nidificantes. Por tanto, el área entera debe ser considerada en conjunto aunque se puedan establecer subunidades.

Es necesario un seguimiento continuado como base para el conocimiento de las poblaciones nativas y su dinámica temporal y espacial.

Las distintas tipologías lagunares son básicas para el mantenimiento de la diversidad de especies nidificantes.

En consecuencia, los criterios para la valoración y conservación de los humedales manchegos deben de tener en cuenta estas circunstancias.

La valoración de esa capacidad de acogida habrá de considerarse, además de su potencial de nidificación, su aptitud o querencia para concentraciones post-cría y mancada, tan vitales en el ciclo biológico de las anátidas.

La conservación de los humedales manchegos requiere, en primera instancia, el conseguir la estabilidad de los núcleos, evitando el paulatino aislamiento de los puntos de cría.

En las áreas o núcleos confluyen lagunas con regímenes y tipologías distintos; en cada uno de ellos habría que determinar, para cada grupo de aves, el valor relativo de cada laguna en el conjunto, estableciendo grados de protección tanto en las lagunas estacionales o muy estacionales como en las permanentes.

Definido el papel que cumple cada humedal en el conjunto, su conservación debería estar encaminada al mantenimiento de sus funciones específicas, preservando su tipología, y no a la transformación en la que prime el potenciar únicamente especies "cinegéticas".

Para conseguir la estabilidad de los núcleos, cada uno debería contar al menos con un humedal permanente con características precisas para la nidificación de los grupos de aves que así lo requieren (ardeidas), por su parte, las semipermanentes y estacionales pueden disponer en algunos casos de mecanismos que aseguren el encharcamiento en el periodo de cría y así preservar las colonias ya establecidas

BIBLIOGRAFÍA

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SÁEZ ROYUELA, R. Y SANTOS MARTÍNEZ, T. (1985). Estudio sobre la biología migratoria del orden Anseriformes (aves) en España. ICONA. Monografías, nº 38.


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u.c.l.m.

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