| LOS HUMEDALES MANCHEGOS |
Marta
PEINADO MARTÍN-MONTALVO |
El término zonas húmedas proviene del inglés wetland que se traduciría como terrenos húmedos. En la Ley de Aguas de 2 de agosto de 1985, las zonas húmedas se definieron de forma como: "Las zonas pantanosas o encharcadas incluso las creadas artificialmente". Esta definición fue ampliada en el Reglamento del Dominio Público Hidraúlico, anexo a la citada ley, incluyendo: "Las marismas, turberas o aguas rasas, ya sean permanentes o temporales, esten integradas por aguas remansadas o corrientes y ya se trate de aguas dulces, salobres o salinas, naturales o artificiales". Sin embargo, y pese a esta definición oficial la expresión "zona húmeda" ha sido muy criticada. Así, -según Gónzalez Bemáldez (1992), dicho término "es incorrecto (precisamente la mayoría de los wetlands son manifestaciones azonales) y ambiguo, pues se presta a confusión con las áreas que, zonalmente, reciben más precipitaciones". Debido a esto se impuso en la comunidad científica el térrmino humedal. Una definición que ha sido ampliamente difundida es la de Gónzalez Bemáldez y Montes (1989): "Los humedales son cualquier unidad funcional del paisaje que no siendo un río ni un lago, constituye una anomalía hídrica positiva en relación con un territorio adyacente más seco. El exceso de humedad debe ser suficientemente importante como para afectar a los procesos biológicos". Como se puede observar, dicha definición responde claramente al punto de vista de los ecólogos, quienes ponen el énfasis en los procesos biológicos. Sin embargo, en un sentido estricto, según el Diccionario de la Naturaleza (VVAA, 1988) un humedal es "un territorio húmedo por su elevada capacidad de retención de agua". Se define pues, ante todo, como un terreno. Este hecho ha sido también destacado por Sanz Donaire (1992) quien ha rebautizado a los humedales con el nombre de higrocoras (del griego cora: lugar), poniendo el énfasis, ante todo, en que son terrenos húmedos.
Existen diferentes puntos de vista para clasificar un humedal. De este modo, se han realizado tipologías desde el punto de vista de la salinidad de las aguas, de la vegetación, de la fauna que habita en ellos. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, para conocer un humedal es imprescindible saber cuáles son los factores que han condicionado su génesis. Por ello, recogemos aquí una tipología genético-funcional. En esta se distinguen tres grandes apartados:
3. Deltas.
4. Zonas húmedas consolidadas (las creadas para su aprovechamiento cinegético) Tradicionalmente las lagunas manchegas han sido definidas como lagunas ESTEPARIAS Y ENDORREICAS (a excepción de las que tienen origen fluvial como las llanuras de inundación o tablas). Sin embargo, desde un punto de vista estricto esta definición es errónea, ya que el término Estepa hace referencia a un tipo de formación vegetal básicamente herbácea, con mínima representación de vegetación arbórea o arbustivo, en unas condiciones climáticas muy determinadas: inviernos severísimos y veranos cálidos y lluviosos, un clima BSk de la clasificación de Köppen (el que se da por ejemplo en la estepa rusa, en las grandes praderas norteamericanas, o en la pampa argentina). Así, no parece adecuado hablar de lagunas esteparias, ya que en La Mancha no se dan esas condiciones. Por otro lado, Endorreico es más una característica del humedal que un origen. Endorreica es aquella cuenca que no tiene salida al mar, o que no tributa sus aguas a otros colectores principales. Las principales causas del endorreismo son:
Como vemos, estos hechos son comunes en casi toda La Mancha, de forma que sí fueran éstos los factores que determinan la génesis de las lagunas, La Mancha estaría prácticamente cubierta de humedales. Sin embargo, los humedales se han originado en lugares muy concretos, Sanz Donaire y Díaz Alvarez (1992) han clasificado en dos grandes grupos los factores que explican la génesis de las cubetas: factores de origen endógeno y factores de origen exógeno.
B. Exógenos:
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