LA ACADEMIA NO ES UNA IGLESIA
Eduard Trier
Durante tres semanas se ha
venido prestando una atención exagerada a la polémica sobre
el profesor Beuys. Tras la fuerte disputa mantenida entre sus seguidores y
sus enemigos, en la que, para contrarrestar las críticas sufridas
por el artista, se ha resaltado en la justa medida su importante papel en la
generalización del arte, se trata ahora de hacer justicia a la
institución a la que también el profesor Beuys desea pertenecer.
Para que nuestra facultad
mantenga su vitalidad y su actividad, ha de ser protegida de la
intromisión de personas ajenas e irresponsables y de la agitación
partidista en su interior. Necesitamos tranquilidad para reflexionar sobre
nuestra institución. La desmedida ampliación del concepto
de arte (Beuys) no sólo
pondría en peligro el movimiento de reforma iniciado en 1965, sino
que además conduciría al absurdo la propia idea de una facultad
de artes plásticas.
¿No es sorprendente que
se intente cambiar de arriba abajo la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf,
conocida por su carácter liberal, y al mismo tiempo se la siga codiciando
como escenario seguro del show business revolucionario? Muchas de las ideas político-artísticas
que se están pregonando me dejan estupefacto: tanto las pretensiones
seudorreligiosas (academia = iglesia) como la intención de ampliar
al mundo entero la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf, que pronto
cumplirá doscientos años. .
Este espíritu
misionero lo tolero en la medida en que se entiende y se ofrece como arte. Pero
me opongo a él cuando se quiere imponer una doctrina de salvación
política en la casa de la que soy responsable, amenazando
así la libertad artística de otras personas.
"Die Zeit", 20-12-68