Joseph Beuys
Düsseldorf-Oberkassel, 1 de octubre de 1972
Drakeplatz 4
Carta abierta
al Ministerio
de Investigación y Ciencia
A./a. del
señor secretario de Estado Schnoor
Düsseldorf
Volklingerstr. 49
Asunto:
Admisión en la Academia Nacional de Bellas Artes para el curso 1972/73
Referencia: Su
carta del 29 de agosto de 1972
Estimado señor secretario de Estado:
He recibido con sorpresa su notificación sobre el modo en que
el señor director Trier le ha informado de "mi intención"
de admitir en mi clase a estudiantes que han sido rechazados por la Comisión
de Admisión "como insuficientemente capacitados" porque se
había pasado el plazo de
inscripción.
A este respecto debo hacer constar que el señor Trier y yo
estábamos de acuerdo en que tal rechazo de los solicitantes es
incompatible con una resolución legal de la Academia Nacional de Bellas
Artes en este sentido, según la cual la admisión o el rechazo de
los solicitantes corresponde a los profesores competentes. (Véase
también el art. 16/1 de la Constitución del land de Renania del
Norte-Westfalia.) Después de todo, fue el señor Trier quien puso
a mi disposición las
Direcciones que
utilicé para admitir (antes de recibir su carta) a los estudiantes
rechazados. Es por ello que no puedo entender el escrito enviado por él
a estas mismas direcciones.
Por otra parte, soy consciente desde hace años de que el
método de selección (así como la aplicación del numerus
clausus en general), según mi propia idea de la justicia, es
claramente incompatible con los derechos garantizados en la Constitución
a los jóvenes que desean estudiar. (Los artículos 6/1, 8/1,16/1 y
18/1 de la Constitución del land de Renania del Norte-Westfalia son
bastante ilustrativos a este respecto, y completan lo dispuesto en el
artículo 12/1 y otros artículos de la Ley Fundamental). En este
sentido, tampoco han de pasarse por alto los artículos 1/3, 2/1, 3/3,
5/3 y 6/2 de la Ley Fundamental.
Por consiguiente no estoy dispuesto en absoluto a hacer que
paguen
precisamente los jóvenes perjudicados por la negligencia de los
responsables en cuanto a la realización de los derechos fundamentales,
la protección y promoción de los jóvenes, la cultura, el
arte y la ciencia, y la libertad de elección de profesión.
Sería demasiado injusto. La admisión en determinadas escuelas
siguiendo criterios que no sean la disposición e inclinación de
los jóvenes para esos estudios resulta totalmente inaceptable. Lo que no
puede hacerse es vaciar de sentido los derechos fundamentales, entre los que
figura el derecho a la libertad frente a cualquier intromisión del
estado, es decir, la salvaguardia de los derechos de padres y docentes, así
como el derecho a la formación, que según la Declaración
de los Derechos Humanos no puede negarse a ninguna persona. Respetar y proteger
estos derechos es tarea y obligación de cualquier poder público,
porque están directamente relacionados con los derechos inalienables de
la persona, como la dignidad y la igualdad ante la ley. Por otra parte, no cabe
utilizar como excusa la falta de espacio, medios y profesorado (tan lamentable
como irresponsable), mientras los fondos públicos, producto del trabajo
de todos, sigan manejándose anteponiendo otros intereses a los de los
jóvenes que determinarán el futuro.
En cuanto al rebasamiento del límite de capacidad de las aulas,
que usted considera injustificable, se trata sin lugar a dudas de una
consecuencia de lo anterior, lo que ha de constar aquí -por los motivos
citados- con toda claridad. No obstante, personalmente he comprobado que, pese
a suponer para mí una carga adicional de trabajo,
metodológicamente me resulta posible responder a las justas exigencias
de mi elevado número de estudiantes. Sin olvidar mi responsabilidad
personal respecto a los jóvenes que desean estudiar, me esfuerzo en la
medida de mis posibilidades por atenuar los inconvenientes causados a muchos
jóvenes por la violación señalada del principio de la
igualad de oportunidades. Me alegraría mucho que usted, señor
secretario de Estado, apoyase resueltamente mis esfuerzos en este sentido.
Agradeciéndole de antemano su interés, le saluda atentamente,
Joseph Beuys