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Conferencia
pronunciada el 12 de diciembre de 1994 en la Fundació Tàpies,
Barcelona, con ocasión de la exposición "En el espíritu
de Fluxus".
Muy respetados
damas y caballeros: la tesis que pretendo defender es que Fluxus,
como ninguna otra corriente artística de la modernidad,
ha transformado la comprensión y el significado de la música
y ha visualizado las formas musicales.
Sólo
en el catálogo de la exposición "Broken Music",
celebrada en Berlín en 1988, y a continuación en
Grenoble, Sydney y Montreal, y que se ocupaba extensamente del
tema de los discos artísticos, se presenta una lista de
53 artistas adscritos a Fluxus y a su entorno. Uno de esos discos
es la grabación del concierto "In Memoriam George Maciunas"
del 7 de julio de 1978. Este dueto entre Joseph Beuys y Nam June
Paik en dos pianos de cola tuvo lugar con ocasión de la
muerte de George Maciunas, el fundador y guía espiritual
de Fluxus. El marco de aquel memorable y conmovedor concierto
fue el aula de la Academia Estatal de Arte en Düsseldorf,
un lugar en donde justamente quince años antes el propio
Maciunas, junto con Beuys, quien poco antes había tomado
posesión de un puesto de profesor de escultura en esa academia,
organizó uno de los primeros conciertos Fluxus. Partícipes
en este "FESTUM FLUXORUM FLUXUS" de los días 2 y 3 de febrero
de 1963 fueron, entre otros, Emmett Williams, Dick Higgins, Daniel
Spoerri, Tomas Schmit, George Maciunas, Joseph Beuys, Arthur Köpcke,
Wolf Vostell, Nam June Paik, Frank Trowbridge y Alison Knowles.
Precedentes fueron, entre el 3 y el 8 de diciembre de 1962 en
París, un "FESTUM FLUXORUM", entre el 22 y el 28 de noviembre,
en Copenhague, "FLUXUS -Música y antimúsica", y
el "FLUXUS * Festival Internacional de la Nueva Música"
en Wiesbaden, que duró desde el 1 al 23 de septiembre de
1962.
Dick Higgins,
quien junto a Emmett Williams, Benjamin Patterson, Nam June Paik,
Alison Knowles, George Maciunas y Wolf Vostell, interpretó
sus piezas en Wiesbaden, en su libro "Postface", aparecido en
1964 en Something Else Press, recuerda lo siguiente:
"FLUXUS Wiesbaden
fue el más ambicioso de todos los proyectos. Duró
un mes, a lo largo del cual tuvieron lugar cada fin de semana
tres, cuatro o cinco performances. Los otros festivales fueron
menores. Lo que tuvo de magnífico Wiesbaden fue que no
teníamos que preocuparnos por el tiempo -podíamos
ofrecer muchas piezas largas que jamás hubieran sido adecuadas
en otros festivales. Interpretamos la ópera alemana "Ja,
es war noch da" [Sí, aún estaba ahí]
de Emmett Williams, en inglés: fueron los 45 minutos más
largos de mi vida, que consistieron principalmente en sacudir
una sartén a un ritmo regular y a lapsos prescritos. Hicimos
una versión de una hora de "H - Fis gehalten",
de La Monte Young, sin variaciones, cantada y acompañada
al cello por Benjamin Paterson. Inventamos una pieza supuestamente
debida a un ficticio japonés, e improvisamos durante una
hora (dentro del programa de Young) -fue hermosísimo. Vostell
vino de Colonia -una gigantesca patata rubia de 150 kilos de peso,
con los pies más diminutos del mundo, de modo que oscilaba
fácilmente. Tocó "Arghh", golpeó
con un martillo algunos juguetes hasta hacerlos añicos,
rasgó una revista, destrozó algunas bombillas en
un cristal y lanzó tartas contra el vidrio. Una vez acabadas
las tortas de crema, enseguida desapareció de nuevo camino
de Colonia. Un frenético caos. Hicimos muchas de mis viejas
cosas -sin un motivo particular pasé por alto mis nuevas
composiciones- así como multitud de piezas de Brecht, Watts,
Patterson, Young, Williams y Corner. En "Danger Music nº3
" afeitamos mi cabeza y lanzamos al público panfletos
políticos; en "Danger Music nº 17", en la
que trabajamos algún tiempo con mantequilla y huevos, preparamos,
en lugar de una tortilla, una papilla incomestible. Eso era lo
que Wiesbaden necesitaba. Durante un tiempo volaron huevos por
el aire cada dos minutos. Durante la ópera de Emmett Williams
subieron desde el público algunos estudiantes, se plantaron
allí con ramas de abeto y cantaron diversas canciones estudiantiles.
Hicimos la rítmica con metrónomo de "In Memoriam
to Adriano Olivetti", de Maciunas: saludamos con nuestros
sombreros, chasqueamos nuestros dedos, jadeamos, nos sentamos
arriba y abajo, sacudimos las cabezas, etc. Así discurrió
la cosa a lo largo de tres semanas. En las "Piano Activities"
de Corner desmontamos un piano de cola y a continuación
subastamos los fragmentos. Mi "Requiem for Wagner the Criminal
Mayor" fue ejecutado en su mayor parte, para gran alegría
del dueño de la casa, quien desapareció en medio
del programa y regresó con toda su familia, los acontecimientos
les gustaron increíblemente. Paik hizo "Simple"
y Patterson sus "Variations for Contrabass."
Hoy es sabido
y reconocido en general que lo que desde los conciertos de Wiesbaden
es designado como "Fluxus" había surgido simultánea
e independientemente en distintos lugares del mundo ya antes de
1962. En Japón (Ay-O, Takehisa Kosugi, Shigeko Kubota,
Yoko Ono, Takako Saito, Mieko Shiomi), en los Estados Unidos (George
Brecht, John Cage, Dick Higgins, Alison Knowles, La Monte Young,
George Maciunas, Jackson Mac Low, Terry Riley, Robert Watts),
en Francia (Robert Filliou, Jean-Jacques Lebel, Daniel Spoerri,
Ben Vautier, Emmett Williams), en Holanda y Dinamarca (Eric Andersen,
Henning Christiansen, Arthur Köpcke, Willem de Ridder), en
Praga (Milan Knizak) y en Alemania en el ámbito de Colonia/Düsseldorf
(Joseph Beuys, Nam June Paik, Benjamin Patterson, Tomas Schmit,
Wolf Vostell).
Tempranos
puntos de encuentro fueron, en tanto que vivió en Nueva
York, los cursos de John Cage en la New School for Social Research
y las reuniones-performances en el loft de Yoko Ono, o,
si se vivía en Renania, la Galería Parnass en Wuppertal
y los conciertos de taller con Mary Bauermeister en Colonia.
Visto retrospectivamente,
resulta asombroso constatar en qué poco tiempo surgió
una densa red de información entre estos artistas y compositores
que vivían en diferentes ciudades, países y continentes.
Los unos sabían de los otros, sobre todo, a través
de los pocos que viajaban. Cage y La Monte Young visitaron en
Darmstadt los Internationalen Ferienkurse für Neue Musik,
Dieter Roth recorrió los Estados Unidos y Europa, Vostell
se movía entre París y Darmstadt, se intercambiaban
listas de direcciones. La gente no se conocía, o sólo
fugazmente, pero se comunicaba por correspondencia. El correo
se hizo portador de un intercambio de alcance mundial de ideas,
manifiestos y utopías: el más tarde llamado Mail
Art y el arte conceptual fueron ensayados y desarrollados en este
tiempo anterior a Fluxus. Este arte de ideas se hizo público
por vez primera en las revistas-"dé-coll/age" en Colonia
y en "An Anthology" editada por Mac Low y Young, conjuntamente
con Maciunas, en Nueva York.
Incluso hoy,
treinta y dos años después de su primera manifestación,
sigue sin haber una respuesta unívoca a las preguntas:
"¿Qué fue Fluxus? ¿Quién fue Fluxus?
¿Qué pretendía Fluxus?". Bajo la guía
de George Maciunas, Fluxus alcanzó su punto culminante
entre 1962 y 1965/66, en conciertos en los que a menudo se preveía
el escándalo. Desde la época de estos conciertos,
que con frecuencia eran interpretados por los mismos artistas
viajeros, quedó la idea de que había algo así
como un grupo Fluxus. Éste, a pesar de todos los esfuerzos
organizativos y editoriales de Maciunas, no existió como
tal. Presumiblemente, porque sus intenciones se orientaban demasiado
resueltamente en la dirección de una producción
"artística" anónima y colectiva, tanto divertida
(Gag) como útil (Design). Las reproducciones masivas no
firmadas ni fechadas de las ediciones Fluxus de los años
sesenta en cajas y maletas son producto de esta posición
antitética frente al establishment y el mercado
del arte.
El nombre
de "Fluxus" (=fluyente, en flujo, en movimiento) fue escogido
por George Maciunas en 1960 como título de una revista
que había de presentar las ideas de aquellos artistas que
con sus trabajos se sustraían a las formas y estilos acostumbrados.
La revista no apareció nunca. Pero para la serie de conciertos
"Neuester Musik" que Maciunas organizó en Wiesbaden en
1962 -en donde se encontraba de paso ocupado como diseñador
con el ejército americano- utilizó esa palabra.
"Lo más
importante de Fluxus es que nadie sabe lo que es. Cuando menos,
debe producir algo que los expertos no entienden. Yo veo Fluxus
allí donde yo también puedo entrar", dice Robert
Watts, y George Brecht explica: "En Fluxus no se ha dado nunca
ni siquiera la menor tentativa de alcanzar un acuerdo respecto
a fines o métodos; simplemente se han aliado personas individuales,
que tenían en común algo innombrable, para publicar
y presentar sus trabajos. Quizás este Algo en común
es su sentimiento de que los límites del arte están
fijados mucho más allá de lo que habitualmente parece,
para lo que el arte y los límites determinados, establecidos
desde hace tiempo, ya no sirven de mucha ayuda".
Jackson Mac
Low escribió en 1982, en el catálogo que apareció
con ocasión del 20º aniversario del primer concierto
Fluxus en Wiesbaden: "sólo muy pocos de aquellos que participábamos
en los conciertos Fluxus y en los festivales estábamos
efectivamente de acuerdo con las ideas de Maciunas sobre el anti-arte
o el arte realista. Muchos de nosotros ya nos habíamos
encontrado antes en la New School for Social Research, en la clase
de "Música experimental" de John Cage, donde éste
enseñó entre 1958 y 1960... Maciunas quería
por encima de todo llevar a la vida un movimiento Fluxus, y dirigir
su suerte. Por largo tiempo hizo que el nombre Fluxus se emplease
en cada uno de los trabajos que presentábamos durante un
concierto Fluxus o editábamos en las correspondientes publicaciones.
Promulgó el decreto de que esas piezas debían ser
listadas como piezas Fluxus en los programas impresos, y que las
representaciones que contuviesen una buena suma de ellas habían
de ser designadas como conciertos Fluxus. Si bien la mayoría
de nosotros ignorábamos tales decretos, éstos no
dejaron de irritarnos."
Es común
a todas estas declaraciones -las hay equivalentes también
en Dick Higgins, Emmett Williams o Tomas Schmit- la tendencia
a no querer fijar Fluxus en determinados fines sociales o contrarios
al establishment del arte, tal como quería Maciunas,
sino dejarlo abierto al igual que las instrucciones para las composiciones,
piezas y eventos Fluxus. "Mis eventos [events] son muy privados,
como pequeños conocimientos que quiero comunicar a mis
amigos, que después ya sabrán lo que hacer con ellos",
dice George Brecht sobre sus eventos de entre los años
1959 y 1963 (Edition FLUXUS 1963), reunidos y publicados en la
caja "Water Yam" impresos en pequeñas tarjetas. Y lo mismo
piensa y dice Addi Köpcke sobre sus 123 "Reading-Work-Pieces"
de entre 1958 y 1964, que no fueron publicadas hasta 1972 bajo
el título de "Continue", y la primera de las cuales reza:
"Music while you work". Para esta pieza cada intérprete
practica una determinada acción que, no obstante, sólo
se ejecuta cuando la música suena. Interrupción
musical= interrupción de la actividad. La pieza termina
cuando uno de los ejecutantes lleva a cabo su acción. La
interpretación, que duraba cerca de dos horas, tuvo lugar
en Berlín con Arthur Köpcke, Emmett Williams, Charlotte
Moorman, Caroline Scheeman, Marianne Filliou, Robert Filliou,
Valerie, Al Hansen, Eric Andersen y Tomas Schmit.
En términos
generales, Fluxus era algo de amigos para amigos, e incluso en
los, por lo regular, escasamente concurridos conciertos, quienes
se sentaban eran amigos o simpatizantes. Tomas Schmit reconoce:
"no había dinero que ganar, ni gloria que cosechar, el
resto de la escena del arte nos ignoraba, la prensa, en el mejor
de los casos, nos sacaba maliciosamente en las páginas
a color entre el becerro de cinco piernas y la boda del príncipe".
"Y, sin embargo",
pondera Emmett Williams en sus maravillosamente divertidos recuerdos,
"My Life in Flux- and Vice Versa", aparecidos en 1992, "podría
ser bueno o malo, pero Fluxus, frente a todas sus intenciones,
ha entrado en la arena de la historia. La gran pregunta es ahora,
¿qué vino antes, el FLUX o los USA? El representante
de la dirección de la escuela-USA es Dick Higgins. "Fluxus
existía antes de que tuviera un nombre", no se cansaba
de repetir, "y existe incluso ahora, tras muchos años,
como una forma y un principio de trabajo... Sus partícipes
nunca se han sentido como un grupo hasta que fueron descritos
como tales en conexión con el festival Fluxus de Wiesbaden
en 1962, un momento en que, sin embargo, los participante ya venían
ejecutando trabajos Fluxus desde cuatro o cinco años atrás".
George Brecht es el portavoz de la escuela FLUX. En su opinión,
"nadie habría designado todo esto de una u otra manera
no lo hubiera sido para Maciunas. Cada uno habría seguido
su camino y habría hecho sus cosas; el único punto
de referencia para toda esa gente, que valoraba -más o
menos- opuestamente sus trabajos y a sí mismos, era Maciunas.
Así que, al menos en lo que a mí concierne, Fluxus
es idéntico a Maciunas". Como quiera que sea, fue Maciunas
quien desde tiempo atrás, en 1961, abrió su diccionario
y puso sus dedos en la palabra "flux", "fluxus" en latín.
Valoraba la palabra a causa de sus "muchas, incluso notables significaciones"
que consignaba el diccionario. Había encontrado lo que
buscaba: el título para una publicación".
En 1982,
en la primera gran retrospectiva Fluxus en Wiesbaden, intenté
encontrar una respuesta a la pregunta: ¿Qué es Fluxus?,
a la que se dedicó una tarde de debate para la que George
Brecht había propuesto el motto: "Round and round
it goes and where it stops nobody knows". Fracasamos gloriosamente
en esta empresa.
Hay tantas
respuestas y explicaciones razonables como artistas, y otras tantas
gavetas que no se adaptan a ningún armario. Fluxus no es
ningún movimiento artístico, sino una actitud espiritual,
no un grupo de artistas confabulados, sino una extremadamente
laxa vinculación de solitarios y outsiders que,
apartados del mercado del arte, reflexionaban sobre las formas
de conducta y de configuración que hoy designaríamos
absolutamente como arte.
El desconcierto
del público, la irritación del espectador era intencionada
y se verificaba a través de su inclusión en el proceso
de producción. La tesis de que "todo hombre es un artista"
de Joseph Beuys, y también de Robert Filliou, remitía
directamente a la abierta y creativa actitud del espectador frente
al producto artístico, que como performance o como apunte
conceptual debía con frecuencia surgir sólo en el
espectador.
En un texto
de Tomas Schmit se dice: "lo que yo, junto a muchos otros, he
aprendido de f.: lo que puede ser llevado a cabo con una escultura,
no es preciso exigirlo como edificio; lo que se puede llevar a
una imagen, no es preciso hacerlo como escultura; lo que se puede
ejecutar con un dibujo, no es preciso hacerlo como imagen; lo
que se puede explicar en una nota, no es preciso convertirlo en
dibujo; y lo que se puede llevar a cabo en la cabeza, (para nada
necesita una nota! -qué hermoso es que en f. hubiera tantas
piezas pequeñas, simples, cortas".
La liberación
del sonido de las cadenas de la música.
Satie-Russolo-Duchamp-Cage
En una de
sus muchas y frecuentemente citadas declaraciones, Ben Vautier
califica a John Cage como su "padre", a Marcel Duchamp como su
"abuelo" y a Erik Satie como su "bisabuelo".
El compositor
francés Erik Satie, nacido en 1866 en Honfleur y muerto
en Arcueil en 1925, era, según sus propias palabras, "el
más singular músico de su tiempo". Esto tiene mucho
que ver con el hecho de que nunca se identificó con la
música como institución, ni con la profesión
de músico -ni, por tanto, con el funcionamiento musical
en sentido profesional o profesoral. Frente a estas formas de
funcionar reaccionó en términos anticlásicos
y antiacadémicos, con chanza y con el "glacial mordisco
de la ironía". En esta actitud es comparable a otros solitarios
como el compositor americano Charles Ives o incluso Marcel Duchamp.
No obstante, Satie era músico. Y, como músico, uno
de los más importantes innovadores de la música
francesa -y seguramente no sólo de ésta. Mientras
se ganaba su dinero como empleado de Correos en las cercanías
de París -Charles Ives era empleado de una sociedad de
seguros-, escribió muchas de sus ideas musicales y otros
textos en cientos de papelitos. Algo que más tarde haría
suyo Cage y cultivado por artistas del movimiento Fluxus.
Con Satie
comienza algo que podemos designar como "música conceptual",
y aquí se encuentran también los inicios de la "música
visual", como muestran su célebre "Composición en
forma de pera", o la música en forma de olas en la composición
"Le bain de mer", de 1914. En 1921 Satie concibió la probablemente
más larga composición de la literatura pianística,
"Vexations", que en una ejecución en tempo medio requiere
una duración de entre 18 y 19 horas. Fue regularmente ejecutada
por varios pianistas que se alternaban en el piano como en una
carrera de relevos y que, por así decir, se pasaban el
sonido. Por lo demás, la partitura de Satie era una pieza
para piano relativamente breve. Sólo que proveyó
esta pieza de la indicación de repetirla 840 veces. También
aquí parece encontrarse una referencia a Fluxus, a la composición
"X for Henry Flynt", de La Monte Young, que, tras su primera interpretación
por David Tudor fue conocida con el título de "566 for
Henry Flynt".
Como en el
caso de "Vexations", en la composición "Musique d'ameublement",
también concebida en 1917 y realizada en 1920, la extensión
temporal de la música se convierte en un factor decisivo:
la música, como los muebles en el espacio, debe estar a
la mano, permanente y evidentemente. El espacio mismo se convierte
en parte importante de la composición. Espacio y tiempo,
sonido y ambiente son descubiertos como importante material para
el posterior desarrollo de la música.
Junto a Satie,
dos artistas plásticos abrieron a principios de siglo decisivas
posibilidades de cara al desarrollo de las formas de creación
musical: el futurista italiano Luigi Russolo, nacido en 1885,
y el dadaísta francés Marcel Duchamp, nacido en
1887.
Puede que
los futuristas italianos, en torno a su cabeza espiritual Filippo
Tomaso Marinetti, representasen a comienzos de siglo las concepciones
más radicales. En sus manifiestos reclamaban la destrucción
de los teatros de ópera y los museos, y glorificaban la
guerra como un gigantesco espectáculo estético.
Aquí, sin embargo, la guerra había que entenderla
como una abstracción y, por tanto, no como algo comparable
a lo que hoy se nos transmite en los reportajes bélicos
en directo por la CNN-TV para entretenimiento en la sala de estar.
El 11 de
marzo de 1913, Russolo redactó su manifiesto musical "L'arte
dei rumori", que acompañó la presentación
de sus "Intonarumori", unos instrumentos productores de ruidos.
Russolo viajó por Europa con sus instrumentos, para los
que fueron compuestas algunas piezas. En París se los presentó,
lleno de esperanza, a Varèse, Ravel, Milhaud y Strawinsky.
Ninguno de los compositores se interesó por aquellos "entona-ruidos".
La falta de dinero para el transporte de vuelta obligó
a Russolo a, simplemente, abandonar sus intrumentos tras unos
conciertos en Praga y Londres. De más de treinta "Intonarumori"
construidos, no se ha conservado ninguno.
Aun cuando
el rendimiento directamente musical de los "Intonarumori" no podía
resistir la pretensión de la que se reclamaban, aun así
revolucionaron la representación convencional de lo que
había de ser la música. La inconsecuencia de los
futuristas italianos pudo haber estribado en que los ruidos que
nos rodean, esa música ready-made, los imitaron, en lugar
de utilizarlos directamente, como lo hizo, por ejemplo, el futurista
ruso Arnenij Avraamov en su Concierto de Sirenas, interpretado
en Baku el 7 de noviembre de 1922.
Russolo nunca
ha negado su condición de lego en música. Su manifiesto
termina con este párrafo: "Querido Pratella, a Tu genio
futurista someto mi proposición, y Te exhorto a la discusión.
Yo no soy compositor, y por consiguiente no tengo ni preferencias
acústicas ni obras que defender. Soy un pintor futurista
que quisiera traducir a un arte muy querido por él su deseo
de renovarlo todo. Por eso soy más osado de lo que podría
serlo un compositor profesional, y mi aparente incompetencia no
me preocupa. Puesto que estoy convencido de que a la osadía
le pertenecen todos los derechos y todas las posibilidades, he
podido concebir la gran renovación de la música
por medio del arte de los ruidos".
En esta declaración
de Russolo es interesante su propia estimación como lego
musical, como diletante. La historia ha mostrado que, con frecuencia,
son precisamente los llamados diletantes los que, en su ingenua
despreocupación, pueden producir las grandes transformaciones.
"Sabio por medio de la compasión -el puro necio", así
es caracterizado el outsider Parsifal por Richard Wagner,
un atributo que también podría convenir a los artistas
creativos. Y lo mismo cuando la fuente del conocimiento no es
la compasión, sino la ironía. La ironía,
que proporciona igualmente distancia y lejanía al medio
del artista, a la vida sin más; la que experimentamos de
manera ejemplar en la obra de Erik Satie y que reencontramos en
la obra y la vida de Marcel Duchamp.
En la "Boîte
verte", una colección de esbozos y reflexiones de entre
los años 1911 y 1920, se encuentra el siguiente concepto
para una escultura musical:
"Sculpture musicale
Sons durant et partant de différents points
et formant une sculpture sonore qui dure."
En conexión
con las ideas de los artistas Fluxus, lo que nos interesa particularmente
-si leemos esta indicación como una partitura- es la indeterminación
de la proposición, que permite una plétora de posibles
realizaciones. (No por azar cita George Brecht esta partitura
en su texto "EVENTS: scores and other occurrences", de 1961).
De particular
importancia, tanto para John Cage como también para Fluxus,
son dos piezas musicales de Duchamp del año 1913, el mismo
en el que Russolo publicó su manifiesto: "Erratum musical"
y "La mariée mise à nu par ses célibataires
même. Erratum musical". La composición "Erratum musical"
nació de un principio relativamente sencillo. Duchamp rasgó
un cartón dividiéndolo en pequeñas cartas
y escribió una nota en cada una de ellas. Después
mezcló todas las cartas en un sombrero y las extrajo una
por una. Las notas eran apuntadas según la secuencia en
que había sido extraídas. La partitura fue establecida
para tres voces (para sus dos hermanas y para él mismo).
Como texto puso una definición de la palabra "imprimir"
de un diccionario francés.
La segunda
composición de Duchamp es algo más complicada, puesto
que está hecha para realizarse siempre de nuevo: la elección
del (o de los) instrumento(s) se deja al (o a los intérprete(s).
Cuando ha sido elegido el instrumento, comienza el proceso de
composición, para el que se necesitan: un gran embudo,
cinco vagonetas abiertas enganchadas cada una a la otra, y varias
bolas, cuya cantidad se determina según la tesitura del
sonido del (o de los) instrumento(s) elegido(s). Las bolas tienen
números que corresponden a las notas individuales. Se echan
al embudo y caen en las vagonetas que se mueven a lo largo de
la salida del embudo. Cada vagoneta representa un "compás".
La duración de la interpretación de cada nota individual
en relación con las demás es determinada por la
cantidad de bolas en cada vagoneta. Se toman en el orden que se
quiera de una vagoneta y ese orden es anotado.
Estas dos
composiciones según las reglas del azar son precursoras
de la técnica de composición aleatoria en la que
al proceso de componer, a la invención de la partitura
se le da el mismo valor que al resultado determinado por el azar.
Aparte de esto, Duchamp dio el impulso para algo que adquirió
importancia precisamente para muchas composiciones Fluxus: hacer
visible, audible y experimentable el camino que lleva al sonido,
visualizar la música.
Los artistas
Fluxus se comportan en este punto de manera más teatral
que Cage, quien, como compositor, incluye ciertamente la técnica
del azar en el proceso de composición, pero no lo hace
como algo que deba completar el oyente -el oyente experimenta
sólo el resultado musical, es decir, ni más ni menos
que la obra musical.
Para Geoge
Maciunas, sin embargo, John Cage es el punto culminante desde
el que se estructura Fluxus: "We have the idea of indeterminacy
and simultaneity and concretism and noise coming from Futurism,
like Futurist music of Russolo. Then we have the idea of Ready-made
and concept art coming from Marcel Duchamp. Okay, we have the
idea of collage and concretism coming from Dadaists... They all
end up with John Cage with his prepared piano, which is really
a collage of sounds"1, dice
poco antes de su muerte en una vídeo-entrevista con Larry
Miller.
Ya en 1937
(reelaborado en 1958) redactó Cage su manifiesto, su credo,
que comienza con estas palabras: "I believe that the use of noise
to make music will continue and increase until we reach a music
produced through the aid of electrical instruments which will
make available for music purposes any and all sounds that can
be heard. Photoelectric, film and mechanical mediums for the synthetic
production of music will be explored. Whereas, in the past, the
point of disagreement has been between dissonance and consonance,
it will be, in the inmediate future, between noise and so called
musical sounds."2
Una música
que no intenta extraer los ruidos del ambiente, sino que los incorpora
conscientemente, esto es lo que desea Cage. En su música
no hay sino sonidos, sean notados o no notados. Todos los sonidos
y ruidos simultáneamente audibles quedan autorizados por
igual, unos junto a otros, como material acústico. El desarrollo
técnico permitía adicionalmente el empleo de material
previamente producido. La concepción duchampiana del ready-made
encuentra a través de Cage una puerta de entrada en el
mundo de la música, pero en todo caso sólo como
material de salida transformado. Esta transformación la
efectúa Cage desde los primeros años cincuenta con
operaciones de azar basadas en el libro oracular chino "I Ching".
Las "Chance
Operations" de Cage son el intento de añadir a la libertad
ya conseguida para los sonidos una libertad compositiva. Esto
le diferencia de sus precursores. La libertad del sonido, que
admite el estrépito, desemboca en la libertad de la composición
que deja intervenir al azar. Nuevos ruidos, nuevos instrumentos,
nuevas técnicas de composición, todo esto lleva,
lógicamente, a querer superar también el control
tradicional sobre el material compositivo, sobre el sonido mismo.
"One may give up the desire to control sound, clear his mind of
music and set about discovering means to let sounds be themselves
rather than vehicles for man-made theories of expressions of human
sentiments", escribe Cage en 1957. "Sounds, allowed to be themselves"3:
éste sería el último paso del sonido emancipado,
el momento en que éste pudiera seguir sus propias leyes
y nosotros dedicar nuestra atención simplemente a las actividades
sonoras.
En conexión
con Fluxus es de particular importancia la composición
4'33" de Cage. Esta pieza, también conocida como
"Silence", posibilita de manera ejemplar que sea considerado como
música todo ruido o sonido producido mientras dura la composición.
Aquí no es que la música sea llevada al silencio,
sino que el ruido es musicalizado.
Sólo
meses después de la muerte de John Cage, el 12 de agosto
de 1992, quedó terminado uno de sus últimos trabajos,
un homenaje al compositor Wolfgang Amadeus Mozart, "MOZARTMIX".
La obra consiste en 5 cassetes y 25 cassetes sin fin de distintas
duraciones que contienen las citas de 25 obras de Mozart. La edición
de 35 ejemplares corresponde a los años de la vida de Mozart.
"Mozartmix" fue presentado públicamente por vez primera
durante el festival Fluxus de Seúl el año 1993.
En este trabajo, Cage acentúa una vez más el carácter
objetual y espacial de su concepción de la música,
y a un tiempo deja a los receptores determinar, mediante el intercambio
de los casettes, la forma y manera de la realización, así
como la duración de la ejecución.
One Tone
Once
Así
como Fluxus no es un estilo, sino una actitud espiritual, la música
Fluxus no representa tampoco ninguna concepción o forma
musical unitaria, sino que es interesante precisamente por sus
principios diferentes y, a menudo, totalmente contrarios. Mundos
enteros parece haber entre las piezas tempranas, rigurosamente
conceptuales, de George Brecht, Robert Watts, La Monte Young o
Eric Andersen y las más bien expresivas contribuciones
de Nam June Paik, Milan Knizak, Joseph Beuys o Ben Vautier. Pero
también hay mundos entre las piezas a menudo basadas en
divertimentos musicales (entertainment) de George Maciunas, Benjamin
Patterson o Larry Miller y las composiciones surgidas de la tradición
musical de Philip Corner, Dick Higgins, Henning Christiansen,
Takehisa Kosugi o Giuseppe Chiari. Y luego están, por cierto,
los otros: Alison Knowles, Emmett Williams, Joe Jones, Addi Köpcke,
Tomas Schmit, Jackson Mac Low, Geofrey Hendricks...
Pero quizá
sí puede señalarse uno de los más valorados
aspectos de la "composición clásica Fluxus": que
busca el sonido, el resultado sonoro, fuera de las normas musicales
acostumbradas. El más pequeño posible, ateatral,
más bien inaparente evento cotidiano se convierte a menudo
en punto de partida de una "composición".
"La mejor
composición Fluxus es de un tipo lo más marcadamente
no personal, ready-made; como, por ejemplo, Exit, de Brecht:
no aspira a que cualquiera de nosotros la ejecute, puesto que
acontece a diario sin una ejecución especial. Así,
nuestros festivales se eliminarán a sí mismos (en
relación con la necesidad de nuestra participación)
cuando se conviertan totalmente en ready-mades (como Exit
de Brecht). Lo mismo puede decirse de las publicaciones y de las
otras actividades pasajeras...", escribe George Maciunas a Tomas
Schmit.
La forma
musical de la presentación descansa en la fórmula:
tiempo=música, y se orienta a las teorías musicales
de Satie y Cage. En 1956 enseñó Cage en la New School
for Social Research en Nueva York. Entre sus alumnos se encontraban
Allan Kaprow, Jackson Mac Low, George Brecht, Al Hansen y Dick
Higgins. En su libro "A Primer of Happenings", Al Hansen informa
detalladamente sobre aquella época, que también
ha tenido influjos en el trabajo de Cage: a partir de aquí
aumentaron los caracteres visuales (escénicos) de su obra.
En la "Theatre Piece" de 1960, por ejemplo, la notación
prevé una cantidad cualquiera de entre uno y ocho intérpretes
de cualesquiera disciplinas artísticas, cada uno de los
cuales elabora su programa. Un sistema de cartas y números
da a cada intérprete el tiempo y la duración de
su entrada en escena. Cage vio muy bien el peligro de "que el
intérprete pudiera intentar ejecutar acciones, por así
decir, interesantes (para el público)... pero también
ésta es una parte del azar de la composición".
Mientras
que a Cage no parecía interesarle cualitativamente el imprevisible
concierto, a George Brecht le interesaba precisamente el pequeño
evento en su deposición y particular significado. En su
caja "Water Yam" de 1963, una de las obras principales de Fluxus,
reunió una antología de estos pequeños eventos
que, al ser ejecutados desligados de su contexto, pueden convertirse
en grandes eventos. En su "Piano Piece (a vase of flower on(to)
a piano)", de 1962, la composición consiste en la situación
de poner sobre un piano flores en un jarrón. En la composición
de Brecht "String Quartet", cuatro músicos aparecen en
el escenario con sus instrumentos, se sientan a tocar, se levantan
de nuevo, baten las palmas y abandonan el escenario. En el catálogo
de la retrospectiva de 30 años de Fluxus en Wiesbaden,
en 1992, Gabriele Knapstein escribe lo siguente sobre la manera
de trabajar de Brecht:
"En las partituras
de los primeros años sesenta, George Brecht persigue preferentemente
el carácter musical (en el sentido de proceso) de los objetos
y acciones simples. En 1961, en la exposición "Environment
- Situations - Spaces", en la Martha Jackson Gallery de Nueva
York, por ejemplo, tomó parte en la realización
de "Three Chair Events". En los espacios de la galería
puso una silla negra, otra amarilla y otra blanca: tomar sitio,
percibir una silla amarilla, ver algo que hay en una silla blanca,
puede convertirse en un evento. Percibir objetos y acciones simples
como eventos, y viceversa, eventos como algo temporalmente limitado,
casi objetual -de ello se trata en la "investigación musical"
de Brecht:
"Imagínese
que la música no sea sólo sonido. ¿Qué
podría ser entonces? Meditando sobre esto hice una serie
de propuestas. Un cuarteto de cuerda, por ejemplo, donde los intérpretes
(solistas, instrumentalistas) simplemente baten las palmas...
Si la parte esencial de la música es el tiempo, entonces
todas las cosas que tienen lugar en el tiempo podrían ser
música... Yo creo que hoy todavía no sabemos si
la música debe tener sonido -si la música implica
necesariamente el sonido, o si no. Y si no lo hace, una posible
dirección de la investigación es ver lo que podría
ser. Lo que aquí tenemos es investigación musical
transformada en investigación del objeto".
Así
pues, como en el caso del "String Quartet", George Brecht se limita
en sus partituras, con frecuencia, a muy pocas palabras, y con
ello inclina la atención a un "Event" singular cualquiera,
como, por ejemplo, el batir de las palmas de cuatro músicos...
Como Cage, Brecht parte en su "investigación musical" de
un continuo de sonidos y eventos, de manera que todos los azarosos
momentos acústicos y visuales de la situación de
la ejecución pertenecen a la realización de la partitura.
A la pregunta de Henry Martin: "En este caso ¿son también
musicales las sillas?", responde: "Sí. Efectivamente, quizá
no hay nada en absoluto que no sea musical. Quizá no hay
ningún momento de la vida que no sea musical." Henry Martin:
"¿En virtud del hecho de que la vida se desarrolla en el
tiempo?". George Brecht: "Sí. Y también porque siempre
estamos oyendo algo".
Robert Filliou
subraya esta concepción en una proposición de su
escultura "Musique Télépatique nº 21", de 1984,
mientras explica: "Como una característica destacada de
los artistas asociados a Fluxus podría ser considerado
el acuerdo de concebir la vida entera como música. Como
un proceso musical en el que la parte acústica y visual
se sostienen en la balanza. Una mariposa voladora es un evento
musical tanto como el goteo de un grifo. Los atriles son signos
visuales de la música. En este ordenamiento no hay sitio
para un director. Los objetos montados se comunican directamente
entre sí. Como en un conjunto de cámara".
Filliou se
refiere también en esta declaración a una de las
radicales composiciones tempranas de La Monte Young. La "Composition
1960 #5 (1960)", conocida como "butterfly piece", lleva el siguiente
texto:
"Turn
a butterfly (or any number of butterflies)
loose in the performance area.
When the composition is over, be sure to allow the butterfly
to fly away outside.
The composition may be any length but if an unlimited of time
is available, the doors and windows may be opened before the
butterfly
is turned loose and the composition may be considered finished
when
the butterfly is away."4
Con la "butterfly
piece" da uno de los pasos decisivos para Fluxus más allá
de la "silent piece", 4'33", de Cage: éste intentaba
todavía considerar como música los ruidos que se
producían; para Young, esto se convierte propiamente en
accesorio. Young abandona el mundo de la música "audible"
y se dirige al de la "música visual" y de la acción.
En sus composiciones nº 3 y nº 4,
del mismo año, deja enteramente al público decidir
si lo que sucede es considerado como música o no.
"La
Monte Young, Composition 1960 n #3
Announce to the audience when de piece will begin and end
if there is
a limit on duration. It may be of any duration.
Then announce that everyone may do whatever he wishes for
the duration
of the composition"
"La
Monte Young, Composition 1960 n #4
Announce to the audience that the ligths will be turned off
for the duration
of the composition (it may be any length) and tell them when
the
composition will begin and end. Turn off all the lights for
the announced duration.
When the lights are turned back on, the announcer may tell
the audience
that their activities have been the composition, although
this is not at all necessary."5
En la "Piano
Piece nº 1 for David Tudor" la partitura pide: "Lleve una
bala de heno y un cubo con agua al escenario, con lo cual ha de
comer y beber el piano. El intérprete podría luego
dar de comer al piano o abandonar la escena para comer él
mismo. En la decisión por lo primero la pieza termina cuando
se le haya dado de comer al piano; en la decisión por lo
segundo termina cuando el piano come o no se decide por ello."
También
para Joseph Beuys es el silencio un importante momento acústico,
quizás incluso el más significativo.
Las relaciones
de Joseph Beuys con las teorías Fluxus fueron estrechas;
las que mantuvo con el grupo, laxas. Es cierto que él organizó
el concierto Fluxus de Düsseldorf y participó en distintas
representaciones, pero pronto desarrolló su propia concepción
a partir de contextos histórico-espirituales más
generales más allá de las experiencias Fluxus. Sus
acciones fueron más rigurosas y no dejaban espacio a las
casualidades requeridas por la forma libre de Fluxus. El discurrir
de sus acciones queda fijado enteramente en su persona y se encuentra
en oposición a la anti-individualidad demandada por Maciunas.
Beuys vio
en la forma musical de exposición una ampliación
de sus concepciones plásticas. Acuñó el concepto
de la plasticidad del ruido y el sonido como materiales plásticos.
"Yo soy un emisor, yo irradio", dijo Beuys en 1964 tras el canto
Fluxus de ocho horas "Der Chef/The Chief" en Berlín. En
sus acciones de medir los pasos en el espacio, como, por ejemplo,
en "Eurasia. Sibirische Symphonie 32. Satz" (interpretada en 1966
en Berlín), Beuys se servía de la música
como posibilidad de una captación paralela del tiempo.
Con frecuencia
surgían objetos de conciertos y acciones. De "Intento (hacer
que) te liberes" (1969, Berlín) surgió el "Konzertflügel/jomgulo
borealis", un piano de cola sin patas (como expresión del
desamparo frente a la ruda violencia con la que los estudiantes
habían interrumpido el concierto) con las partes clavadas
del violín verde de Henning Christiansen, que imprimió
las palabras "Música como verde". El piano de cola, símbolo
de la música, sonido, fue transformado en un símbolo
del silencio.
Para Beuys,
la música se mueve entre las posiciones extremas del silencio
y del estrépito, y, así, el piano de fieltro se
presenta como una "escultura sonora". Los "acústicos" son
en Beuys, frecuentemente, objetos "silenciosos": "Gramófono
mudo" (1963), "Infiltración homogénea para piano
de concierto" (1966), "Sí sí sí sí,
sí, na, na, na, na" (cinta magnetofónica sobre un
montón de fieltro, 1969), "Traje de fieltro" (1970), "El
silencio" (1973) o "Noiseless Blackboard Eraser" (1974).
"El pensamiento
musical de Beuys encuentra siempre entrada en su obra cuando de
lo que se trata es de acoger decursos acústicos en la complejidad
de una percepción plástica: por eso en muchos objetos
son fluyentes las transiciones de la posibilidad de interpretación
visual a la auditiva", escribe el médico y coleccionista
de Beuys, el Dr. Reiner Speck, en una investigación sobre
"Beuys und die Musik" de 1975.
Junto a las
interpretaciones, que constituyen expresiones musicales para un
tiempo limitado, para muchos artistas del movimiento Fluxus es
importante la presencia musical permanente. Surgen objetos sonoros,
esculturas sonoras, instalaciones sonoras. En "Mechanical Music
nº 1", de 1959, Dick Higgins emplea aparatos domésticos
completamente normales, eléctricamente controlados, que,
con la ayuda de un enchufe de aleación metálica,
provocan ruidos en lapsos irregulares y no programados.
En 1962,
en el desván de una casa en Canal Street en la que vivían
Dick Higgins y Alison Knowles, comenzó Joe Jones a construir
su instrumento musical. Jones, que había estudiado con
Earle Brown, y que a través de su profesor había
contactado con compositores próximos a Fluxus, vio en la
mecánica no tanto una técnica reproductiva de precisión
cuanto, más bien, un elemento interpretativo, propiamente
compositivo. La mecánica de sus máquinas musicales
determina autónomamente la altura de los sonidos, la dinámica
y el ritmo. Determina también los momentos de silencio.
Para sus composiciones para instrumentos de cuerda, como pianos,
guitarras o cémbalos, o para instrumentos de percusión,
como tambores, escalas, campanas y otros, se cuelgan en las proximidades
de los instrumentos pequeños motores eléctricos.
En las ondas motóricas se sujetan dos cables elásticos,
de modo que al rotar se produce un efecto propulsor. Al ser puestos
en marcha los motores, golpean los cableados contra las cuerdas
del instrumento y producen tonos y sonidos. Por medio del golpe
de retroceso, los motores entran en movimientos de vibración
a través de los cuales se incrementa la cantidad de las
cuerdas pulsadas, mediante las que, sin embargo, la pulsación
se hace inexacta: los cables pueden rotar entre las cuerdas o
tallarlas. Surge una música totalmente libre, politonal,
meditativa, no tocada en su fluir por mano humana, que sólo
sigue sus propios impulsos musicales.
Uno de los
más importantes trabajos de Joe Jones fue la "Music store",
abierta en 1967, una tienda corriente en una calle de Nueva York
en cuyo escaparate aparecían expuestos muchos de sus instrumentos
musicales preparados. Estos instrumentos podían ser hechos
sonar por los transeúntes, día y noche, mediante
un interruptor instalado en el exterior. Joe Jones murió
en febrero del año 1993.
Un largo
capítulo específico podría dedicarse a las
muchas iniciativas y hallazgos de Nam June Paik. Pero en los últimos
años se han publicado tantos artículos, catálogos
y libros sobre Paik, que aquí deberán bastar algunas
frases sobre este compositor y artista, nacido en Seúl
en 1932, que representa una de las posiciones musicales más
extremas.
Ya tres meses
antes del primer concierto Fluxus "oficial" en Wiesbaden, había
organizado Paik una velada de concierto en las sesiones de cámara
en Düsseldorf. Con el título de "NEO-DADA en la música"
se pudo escuchar el 16 de junio de 1962 piezas de y con Nam June
Paik, Dick Higgins, Toshi Ichiyanagi, George Maciunas, Benjamin
Patterson, Dieter Schnebel, Tomas Schmit y Wolf Vostell.
Algunos días
antes, en Wuppertal, a sólo unos pocos kilómetros
de distancia, George Maciunas había pronunciado en la galería
Parnass una conferencia sobre sus "Variacionas para contrabajo".
A esta galería Parnass fue invitado Paik un año
más tarde para su memorable y rupturista "Exposition of
Music. Electronic Television". Tomas Schmit, que asistió
a la organización, recordaba en 1976, en el catálogo
de la exposición de Paik en el Kunstverein de Colonia,
el disco de carne tártara, la televisión preparada
y los pianos preparados:
"lo
que en el primer piano (para addi köpcke y según
su "shut books")
está suelto no es visible, sino evidente:
por medio de una bandeja puesta debajo está fijado
el teclado; ninguna de las teclas se deja
tocar ni ninguna cuerda pulsar.
el segundo yace patas arriba, y su interior
(tanto las cuerdas arriba como la parte de abajo de la caja
del teclado) queda abierto:
es para tocarlo con los pies, pasando por encima...
"for all senses" los otros dos pianos; nuestro viejo mueble
cultural el piano
como vehículo para un espectáculo bastante total;
material de partida:
dos simples pianos (en uno de los cuales está quitada
la parte inferior
del revestimiento delantero, en el otro también la
superior):
principio: 'todo posible':
las partes del piano que por lo demás sólo brillan
negras, están cubiertas/adornadas/pegadas/roídas/atravesadas/estuchadas/armadas
con las más diferentes cosas/aparatos/piezas (ópticos,
acústicos y de otra clase).
análogamente el teclado; y todo lo táctil aguarda
a las yemas de los dedos:
una escudilla grasienta, puntas de tachuelas, lo blando, lo
áspero, etc.
la graciosa mecánica del piano es utilizada de tres
maneras:
pulso
una tecla, la tecla mueve el martillo y éste golpea
en
la/s cuerda/s; algunos de los martillos están preparados
dejándolos sueltos y muchas de las cuerdas
preparadas mediante toda clase de disposiciones, levantadas,
hundidas o entremetidas, otras están
en su situación original, algunas faltan.
pulso
una tecla, la tecla mueve el martillo, y éste mueve
lo
que hay en él metido o colgando; por ejemplo: hace
bascular arriba y abajo
un viejo zapato bamboleante sobre la tapadera.
pulso
una tecla, y ésta presiona, por ejemplo, un fuelle
rechinante
que tiene debajo; o un conmutador eléctrico:
las conmutaciones son de nuevo de tres clases, en cierto modo
conmutaciones de presión, de inversión y dobles;
ejemplos:
si presiono
el do sostenido, suena un transistor;
enmudece tan pronto como suelto el do sostenido.
si pulso
el fa, entra en agitación un electromotor
helicoidal (!...) en la caja de resonancia; se tranquiliza
de nuevo cuando pulso por segunda vez el fa.
si pulso el do, un calefactor de aire comienza a soplar
aire caliente en mis piernas; el botón que vuelve a
apagarlo se esconde bajo el la sostenido..
aparte de lo mencionado, se usan de este modo
diversos transistores,
uno o varios proyectores de cine, una sirena (¿y alguna
otra cosa?).
una tecla apaga por completo la iluminación del espacio
(y la enciende de nuevo
en el caso de que en la oscuridad vuelva uno a encontrarla)".
En 1964 Paik
se trasladó a Nueva York después de haber tomado
parte en todos los festivales Fluxus más importantes en
Europa. En Nueva York, por recomendación de Karlheinz Stockhausen,
Paik tomó contacto con la cellista Charlotte Moorman, que
organizaba el "New York Avantgarde-Festival", que tenía
lugar anualmente. Surgió un estrecho trabajo en colaboración
que trajo a la música una nueva dimensión: el sexo.
Las composiciones tempranas de Paik contenían ya fuertes
momentos sexuales, como su "Danger Music for Dick Higgins (Creep
into the Vagina of a Live Female Whale)", o su "Symphony nº
5", en donde una parte determinada está pensada para "tocar
(muy alto) al piano con pene erecto". Con Charlotte Moorman como
intérprete realizó muchas de sus "Músicas
sexuales". Durante la interpretación de la "Opera Sextronique"
en el Carnegie Hall de Nueva York, en 1967, Paik y Moorman fueron
detenidos por la policía.
Fluxus, inmediatamente
después de su primera aparición en Wiesbaden en
1962, fue celebrado y temido. Destruir un piano en un concierto
en un museo era escandaloso. El ataque a un piano parecía
un ataque a la sociedad burguesa y a su moral por antonomasia.
Aquí, la destrucción del piano de cola -por lo demás
viejo e inútil para conciertos- se basaba en un malentendido,
pues la composición de Philip Corner, "Piano Activities",
significaba sólo que al piano se le pueden sacar otros
sonidos aparte de melodías. A diferencia del futurismo
italiano, Fluxus nunca ha reclamado la destrucción, sino
más bien la transformación de los hábitos
auditivos y visuales. Fluxus, por subrayar una vez más
el espíritu de esta conferencia, significa alegría
por las pequeñas cosas cotidianas.
Déjese
tranquilamente cantar tarde tras tarde Madame Butterfly en los
teatros de ópera, pero dejemos también volar a la
mariposa. Como dijo John Cage en 1957:
"Any
sound may occur in any combination and in any continuity."6
Philip Corner
añadió algo después:
"One tone once".
Traducción:
Vicente Jarque
Rene Block:
"Fluxus Musik: das alltägliche Ereignis", Fluxus
in Deutschland 1962-1994, Instituts für Auslandsbeziehungen,
Stuttgart, 1995.
_______________________________________
1. La idea de indeterminación y simultaneidad
y concretismo y ruido la tomamos del futurismo, como de la música
futurista de Russolo. Luego tomamos la idea del ready-made y del
arte conceptual de Marcel Duchamp. Vale, la idea de collage y
concretismo la tomamos de los dadaístas... Todas ellas
desembocan en John Cage y su piano preparado, que es realmente
un collage de sonidos.[R]
2.
Creo que el uso del ruido para hacer música continuará
y se incrementará hasta que alcancemos una música
producida con la ayuda de instrumentos eléctricos que pondremos
a disposición de propósitos musicales y todos los
sonidos que pueden ser oídos. Se explorarán medios
fotoeléctricos, fílmicos y mecánicos para
la producción sintética de música. Allí
donde, en el pasado, el punto de desacuerdo lo ha sido entre disonancia
y consonancia, el futuro inmediato lo será entre el ruido
y los llamados sonidos musicales. [R]
3.
Uno puede renunciar al deseo de controlar el sonido, aclarar su
idea de la música y ponerse a descubrir medios para dejar
a los sonidos ser ellos mismos, más que vehículos
para teorías artificiales de la expresión de los
sentimientos humanos"... "Sonidos a los que se les permite ser
ellos mismos". [R]
4.
Déjese suelta una mariposa (o una cantidad cualquiera de
mariposas) en el área de la performance. Cuando la composición
termina, asegúrese de permitir a la mariposa salir volando.
La composición puede tener cualquier duración, pero
si se dispone de tiempo ilimitado, las puertas y ventanas pueden
abrirse antes de que la mariposa quede suelta y la composición
puede considerarse acabada cuando la mariposa se haya ido.[R]
5.
La Monte Young, Composición 1960 n#3
Anúnciese a la audiencia cuándo la pieza empezará
y terminará si hay un límite a la duración.
Puede ser de cualquier duración. Luego anúnciese
que cada uno puede hacer lo que desee durante el tiempo que dure
la composición.
La Monte
Young, Composición 1960 n# 4
Anúnciese a la audiencia que las luces permanecerán
apagadas mientras dure la composición (puede durar lo que
se quiera) y dígasele cuándo empezará y terminará
la composición. Apáguense las luces durante el tiempo
anunciado. Cuando las luces sean de nuevo encendidas, puede decirse
a la audiencia que sus actividades han sido la composición,
si bien esto no es absolutamente necesario. [R]
6.
Cualquier sonido puede suceder en cualquier combinación
y en cualquier continuidad...[R]
7.
Una vez un tono[R]
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