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La chispa que
propició la dramática transformación del mundo
del arte no se originó en New Brunswick sino en la propia
ciudad de Nueva York, más concretamente en dos cursos vespertinos
titulados "Composición" (1956-58) y "Composición Experimental"
(1958-60) que John Cage impartió en la New School for Social
Research entre 1956 y 1960 (1).
Entre los asistentes a dichos cursos cabe mencionar a Allan Kaprow,
George Brecht, Dick Higgins, Al Hansen, Jackson Mac Low, Toshi Ichiyanagi,
Florence Tarlow y Scott Hyde. La mayor parte de ellos se apuntaron
individualmente entre 1957 y 1959 y casi todos asistieron al curso
de verano de 1958. George Segal acudió con Kaprow en varias
ocasiones. Robert Whitman, Robert Watts y Larry Poons también
asistían de vez en cuando. La mayoría de ellos no
estaban oficialmente apuntados al curso, sino que habían
sido invitados personalmente por el propio Cage. La práctica
totalidad de los asistentes carecía total o parcialmente
de formación musical. Kaprow, por ejemplo, estaba allí
porque quería aprender cómo mejorar el aspecto sonoro
de sus environments, creados mediante juguetes de cuerda, campanas
y otros objetos generadores de ruido. Quería crear sonidos
más complejos, aleatorios mediante la utilización
de cintas magnetofónicas, campo en el que Cage era un experto.
Cuando a finales de 1957 o principios de 1958, Kaprow le pidió
consejo a Cage, éste le dijo que se pasase por su clase,
para charlar después de que hubiera terminado. Kaprow disfrutó
tanto de la velada que se apuntó al curso, volviendo a apuntarse
en varias ocasiones (2).
Sin embargo, la motivación de Hansen para asistir al curso
en el verano de 1958 no tenía nada que ver con la música;
él se inscribió porque su mujer asistía a una
clase de filosofía en la New School que tenía el mismo
horario. El primer día, Cage le preguntó pacientemente
a Hansen cuál era su experiencia en la música, descubriendo
con creciente interés que su alumno nunca había estudiado
música, ni aprendido a tocar instrumento alguno (3).
A pesar de que según los criterios de la Julliard School
los alumnos de Cage eran unos incapacitados, muchos ellos se convirtieron
en destacados artistas de vanguardia en los cinco años siguientes.
Resulta
evidente que Cage no impartía un curso de música convencional.
El tipo de composición que enseñaba era su propia
música de vanguardia, que se basaba en sonidos encontrados
(sonidos de carácter cotidiano, no instrumental) y en el
azar. Entre sus obras recientes destacaban Water Music (1952),
en la que "un único performer además de tocar el piano,
un silbato-sirena y una radio debe barajar y repartir siete cartas,
hacer sonar un reclamo de pato en un tazón con agua y preparar
el piano sobre la marcha con cuatro objetos en poco más de
treinta segundos" (4). Imaginary
Landscape No. 4 (1952) constaba de doce aparatos de radio RCA
Victor colocados en un escenario desde el que emitían programas
en directo mientras los performers modificaban periódicamente
el volumen y la sintonización. Imaginary Landscape No.
5 (1952) es música electrónica -cintas magnetofónicas
cortadas de forma aleatoria y posteriormente empalmadas. Inspirada
en las White Paintings de Robert Rauschenberg, que capturan
las sombras, la suciedad y los reflejos del espacio de exposición,
la obra de Cage 4'33" (1952) pedía al performer que
abriese y cerrase la tapa del piano tres veces en un periodo de
cuatro minutos treintaitrés segundos, una vez por cada uno
de los tres movimientos -el sonido ambiente era la música.
Winter Music, compuesta en 1957 y dedicada a Rauschenberg
y a Jasper Jones, permitía al intérprete determinar
la composición. Todas estas obras fueron resultado de la
utilización del azar, a menudo mediante el uso del I Ching,
libro taoísta de adivinación.
Mientras
que en el mundo de la música a menudo no se lograba comprender
o ni siquiera tomarse en serio el trabajo de Cage, él gozaba
de una gran reputación en el ámbito de las artes plásticas,
la literatura y la danza, donde sí se supieron apreciar los
planteamientos filosóficos de su obra, que comprendían
el componente visual de su música (4'33" también
trata sobre el aspecto visual implícito en la activación
del cronómetro y la apertura y el cierre de la tapa del piano).
La motivación subyacente a su música radical no era
una mera ampliación de sus fronteras (algo a lo que sí
contribuyó), ni tampoco un mero ejercicio formalista. El
principio rector de su obra era el deseo de Cage de reconciliar
a los oyentes con la vida moderna, algo que podía lograrse
mediante la eliminación de la distinción entre el
arte y la vida. En otras palabras, concebir los sonidos convencionales
como arte (5).
La
visión que Cage tenía de la vida estaba esencialmente
teñida de una perspectiva Zen, que en gran medida adquirió
directamente de Daisetz Suzuki durante el curso que éste
impartió en la Universidad de Columbia sobre Budismo Zen.
Simplificando mucho podría decirse que dicha perspectiva
plantea la idea de que el universo está compuesto por una
cantidad infinita de seres y cosas y que cada uno de ellos es único.
Según los términos empleados por Cage, cada elemento
está "en el centro" y es, por lo tanto, "el más honorable
de todos". Asimismo "cada de uno de los 'más honorables'
está constantemente moviéndose en todas direcciones,
penetrando y siendo penetrado en cualquier momento o lugar por los
demás" (6). El crisol
aglutinador de esta unicidad e interpenetración es el momento
presente y, en el caso de los seres humanos, el objetivo es simplemente
experimentar dicho momento, que es único y no puede ser repetido.
No hay valores adscritos a los objetos de la experiencia, lo que
no quiere decir que el Zen carezca de principios morales. Tampoco
hay explicaciones, debido a que en el Zen no hay causa ni efecto.
Lo que ocurre simplemente ocurre. La vida no es más que una
interminable sucesión de eventos que tienen lugar en el espacio
y en el tiempo. Y la música no es sino uno de esos eventos,
por lo que debería tener el mismo grado de aleatoriedad e
indeterminación que cualquier otro.
Las
clases de Cage consistían en una descripción de su
propia música y filosofía, aunque también hacían
referencia a algunos de los compositores más relevantes del
siglo XX, tales como Arnold Schoenberg, Anton von Webern, Karlheinz
Stockhausen, Morton Feldman, Richard Maxfield y Earl Brown (durante
este periodo Feldman y Maxfield sustituyeron a Cage como profesores
en alguna ocasión). Todas las semanas Cage encargaba la composición
de una breve partitura, que era presentada y discutida en la siguiente
clase. Dichos encargos normalmente consistían en unas instrucciones
específicas, tales como 'crear una pieza que dure treinta
segundos', 'que se limite al uso de la radio' o 'que utilice un
cuadro abstracto de algún compañero de clase a modo
de partitura'. El resultado de dichos ejercicios fue la creación
por parte de Kaprow, Brecht, Higgins y Hansen de lo que algunos
consideran como sus primeros happenings o events. Los cuatro
asistieron al histórico curso de verano de 1958.
Sin
embargo, en una entrevista reciente Kaprow se refiere a las obras
que creó para la clase de Cage como prototipos de
sus happenings y no como auténticos happenings
(7). Aunque Kaprow las describe como "prototípicamente
musicales", dichas obras en vez de utilizar notas y pentagramas
convencionales están orquestadas mediante la técnica
moderna de especificar el objeto que ha de producir el sonido y
la duración del mismo. Estas primeras piezas se caracterizan
por carecer de fecha y título y constar de cuatro partes,
para las que Kaprow especifica, respectivamente, la utilización
de un tenedor, un sonajero, un piano ("el Si situado a dos octavas
por encima del Do central.... atacar con fuerza) y un reloj para
la primera parte; una pantalla, una botella azul ("soplar", "golpear"),
una botella verde ("golpear") y un cuchillo para la segunda; un
perro [de juguete], una voz ("que dice 'toc' sin inflexión
alguna"), un huevo de pascua, una cerilla ("frótese ejerciendo
una presión constante") y un letrero ("sostener con
la parte roja hacia arriba" y "volcar hacia AH")
para la tercera; y, de nuevo, un reloj ("hacer sonar la alarma"),
unas cajas chinas, un patito de goma ("levantar el pie para que
salga el sonido"), una campana ("golpear fuerte y permitir que resuene")
y un segundo reloj ("hacer que suene el tic tac y mantenerlo") para
la cuarta (fig. 1). Si bien se facilitó a los performers
los tiempos dentro de los que debían trabajar, los cuales
probablemente habían sido determinados aleatoriamente, éstos
podían decidir, dentro de las limitaciones planteadas por
Kaprow, cuándo producir los sonidos y cómo darles
forma. Aunque dicha pieza tiene un carácter esencialmente
sonoro, también presenta un componente visual. El perro que
da vueltas o el cuchillo que vibra -con la punta clavada en una
tabla han de ser vistos además de oídos. En una de
las obras que compuso para la clase, los intérpretes se mueven
por el espacio al tiempo que generan los sonidos, mientras que en
otra de las partituras, Kaprow da instrucciones a un performer para
que salga al pasillo y beba de un surtidor de agua. Aunque limitadas
por el carácter musical del curso y por el espacio físico
del aula, las obras de Kaprow eran similares a las de Cage a nivel
conceptual. Sin embargo, hasta que no combinó lo aprendido
en sus clases con los environments que por aquel entonces exhibía
en la Hansa Gallery, no logró crear el arte revolucionario
que le habría de hacer famoso.

Fig.
1 Partitura escrita por Allan Kaprow durante su asistencia a la
clase de Cage en la New School for Social Research, Nueva York,
alrededor de 1958. Perteneciente a la colección del artista.
Las
primeras obras que Brecht compuso para la clase de Cage también
están concebidas en unos términos que tienen más
de sonoro que de visual. Los cuadernos de notas de Brecht mencionan
el 24 de Junio de 1958 como primer día del curso de verano
(8). Dichos cuadernos son una fuente de información
valiosísima tanto en relación a las clases de Cage
como a los proyectos del propio Brecht. La anotación del
día 24 termina con una cita: "Eventos en el espacio y en
el tiempo (J.C.)"; la definición que Cage da de la música
pone un énfasis mayor en la acción o la experiencia
en el tiempo que en los propios sonidos, además de plantear
un concepto que habría de sustentar gran parte del trabajo
de Brecht, hasta tal punto que éste llamó a sus obras
'Eventos' (9). Esta cita
va seguida de una descripción de la "primera pieza [suya]
que se interpretó en la clase de Cage" que es una partitura
que Brecht compuso para celofán (el cual debía ser
arrugado), voz y maza y que constaba de tres secciones cuya duración
y altura están determinadas aleatoriamente
(10). A pesar de que el cuaderno no lo explica,
parece que la partitura era una complicada tabla de letras y números
que especificaba el instrumento, el punto de inicio y la duración.
Hay una nota que indica que "el performer debe rellenar los espacios
alternos con sonido, eligiendo la amplitud que desee."
Las
siguientes obras compuestas por Brecht experimentan con sistemas
para disparar el sonido o la música, si bien el resultado
al que llegan es similar. En Confetti Music , unas minúsculas
tarjetas de colores (confeti) son lanzadas sobre un conjunto de
quince baldosas agrupadas en un recuadro de cinco baldosas de alto
por tres de largo. Las baldosas representan una duración
de veinte segundos y los cuatro performers, situados en cada uno
de los lados del recuadro, han de interpretar el recuadro según
un orden preestablecido, estando la entrada de sus respectivas intervenciones
indicada por las tarjetas de colores situadas en dicho recuadro.
Los instrumentos eran gong japonés, tom-tom, xilófono
indonesio (que probablemente estaban en el armario de la clase)
y piano preparado (el único instrumento musical siempre presente
en el aula) (11). En su
siguiente obra, 3 Coloured Lights , la entrada de los intérpretes
se indica mediante una serie de luces de colores. Aunque en un primer
momento Brecht utilizó linternas de color rojo, azul y amarillo
para dar la entrada a los intérpretes, con el transcurso
del verano desarrolló un sistema electrónico de iluminación
accionado mediante interruptores. Cada uno de los intérpretes
tenía una partitura consistente en una única tarjeta
con indicaciones vagas acerca de la amplitud y duración de
su intervención instrumental, la cual debía comenzar
cuando se encendiese una de las luces de colores. Dentro de un aula
en penumbra, el "director" enciende y apaga las tres luces de acuerdo
con las indicaciones de la partitura que, al igual que las tarjetas
o partituras de los intérpretes, había sido determinada
por medio de una tabla de números aleatorios.
En
el verano de 1959 Brecht asistió de nuevo al curso y su música
se transformó considerablemente al otorgar una mayor libertad
al intérprete -cambio que tal vez tuviese algo de respuesta
a la queja formulada por Cage, quien afirmó: "nunca me había
sentido tan controlado" como cuando toqué el piano preparado
en 3 Coloured Lights (12).
En Candle Piece for Radios, Brecht establece la utilización
de una radio y media por persona. Las radios deben estar distribuidas
por una habitación en penumbra, enchufadas a la corriente
y con el volumen al mínimo. Encima de cada radio se coloca
un mazo de tarjetas con instrucciones y una vela de cumpleaños.
A una señal del director, se encienden las velas y da comienzo
la pieza. Los intérpretes ejecutan las instrucciones de la
primera tarjeta del mazo, que pueden ser "subir" o "bajar el volumen"
o bien "derecha" o "izquierda", estas últimas referidas a
la dirección de los cambios de sintonización del aparato.
A continuación, el performer coloca la tarjeta de instrucciones
al final del mazo, se dirige hacia alguna de las radios desocupadas
y ejecuta las instrucciones de la primera tarjeta del nuevo mazo.
La performance finaliza cuando termina de arder la última
vela. Esta pieza guarda una relación evidente con Imaginary
Landscape No. 4 de Cage, obra compuesta a raíz de un
encargo académico consistente en escribir una obra para radio
y en la que se emplean doce transistores. Candle Piece for Radios,
que habría de convertirse en una de las obras de Brecht más
interpretadas en los años 60 y una de las preferidas en los
primeros festivales Fluxus, resalta el componente visual gracias
a las velas encendidas y al continuo movimiento de los performers
por el espacio. Asimismo, produce una mayor sensación de
libertad debido a que los performers van de una radio a otra según
su propio criterio.
En
su obra Time-Table Music , presentada a la clase el catorce
de Julio, Brecht prescinde de los "instrumentos", permitiendo que
los performers decidan cómo hacer los sonidos y transformando
la música en un "evento" que, aunque en la práctica
puede abarcar cualquier elemento visual, sonoro o táctil
que ocurra durante la pieza, termina poniendo un mayor énfasis
en el aspecto sonoro. Esta es la partitura completa:
TIME-TABLE
MUSIC
Los
performers entran en una estación de tren y piden unos horarios.
A
continuación se sientan o se quedan de pie de forma que puedan
verse entre sí y, una vez preparados, ponen en marcha sus
cronómetros simultáneamente.
Cada
performer interpreta las indicaciones horarias contenidas en la
tabla en términos de minutos y segundos (p. ej. 7:16 es 7
minutos y 16 segundos) y elige una de las horas al azar para establecer
la duración total de su intervención. Una vez hecho
esto selecciona una línea o columna y produce un sonido en
todos aquellos puntos en los que las indicaciones horarias de dicha
línea o columna queden dentro de la duración total
de su performance.
La
faceta más radical de esta obra consiste en que no está
diseñada para el aula ni para la escena, sino que debe ser
presentada en una estación de tren, donde el arte se mezcla
con la vida. Los cuadernos de Brecht contienen varios borradores
similares de dicho event; en uno de ellos se indica la posibilidad
de utilizar "un espacio público" en lugar de "una estación
de tren". Aunque Time-Table Event fue presentado en
la clase de Cage, es posible interpretarlo en cualquier sitio, concepto
que Brecht atribuye en su cuaderno a Al Hansen
(13).
Si
dicho comentario provino de alguno de los alumnos, forzosamente
tuvo que ser Hansen quien lo hiciera. Es probable que fuera el más
emprendedor y alborotador de la clase, para quien cualquier propuesta
era válida, tanto si le concernía a él o a
los demás. El carácter no restrictivo de sus partituras
y su actitud de laissez-faire contrastaban con las piezas
férreamente controladas que Brecht y Kaprow compusieron en
1958. Este espíritu libre y lúdico tiene una importancia
capital en Alice Denham in 48 seconds, obra compuesta para
el curso de verano de 1958 y uno de los happenings más famosos
de Hansen. Según el autor, Alice Denham era una "escritora
y modelo" que le impresionaba por aquel entonces (14).
Hansen transformó su nombre en números mediante el
sistema de Cage de asignar un número a una letra -por ejemplo,
la 'a' es 1, la 'b' es 2, etc.- de manera que el nombre pasa a ser
1,12, 9, 3, 5, 4, 5, 14, 8, 1, 13, serie que a su vez se convierte
en la partitura de la obra. El primer número designa un sonido
o "instrumento" (cada instrumento tenía un número
asignado), el siguiente una duración, el tercero de nuevo
un sonido, el siguiente una nueva duración y así hasta
el final. La partitura era escrita sobre un enorme papel que se
colgaba de la pizarra al tiempo que se distribuían juguetes
entre los miembros de la clase (fig. 2). Hansen describe la confusión
de los músicos ante esta escueta partitura:
La
primera vez probamos [a interpretar] Alice Denham utilizando
juguetes... yo sentía debilidad por los juguetes que hacen
ruido. Aquellos juguetes que producían sonidos cíclicos
-como el ruidoso chisporroteo de las sirenas o los tanques de juguete
a cuerda o los ratones de goma- eran distribuidos entre los miembros
de la clase.
Cage
disfrutaba mucho con todo aquello. Algunos de los compañeros
de clase no parecían saber cómo empezar la pieza.
Creo que Cage me preguntó cómo empezaba y le dije
que "desde el principio". Así que Cage dijo, "pensemos que
se trata de un picnic. Cuando uno llega al lugar del picnic se dedica
a hacer lo que habitualmente hace en los picnics y al cabo de un
rato se marcha a casa o a otro lugar". Así, cada uno podía
empezar en un punto cualquiera de la larga serie de números
escrita en la pared y desde ahí moverse en cualquier dirección.
En la obra lo único que permanece estático es la notación;
ésta no es más que una puerta o trampolín para
el intérprete, que tiene una libertad total a la hora de
moverse en cualquier dirección por la serie de números
o incluso ignorarla conscientemente (15).



Fig.
2 Clase de composición experimental de John Cage en la New
School for Social Research, Nueva York, verano de 1958. Alumnos:
Al Hansen, Allan Kaprow y George Brecht. Fotos: Fred W. McDarrah,
Harvey Gross.
La
partitura de Alice Denham no era otra cosa que un pretexto
para hacer que ocurriese algo que luego pudiese ser llamado arte.
Es una prescripción para la anarquía. Todo está
sujeto a cambio -los instrumentos, la duración, tal vez incluso
el espacio. La obra era de hecho un "happening" (incidente,
N.T.), en aquel sentido del término 'distinto del empleado
en la historia del arte', ya que resultaba completamente impredecible.
La obra no sólo consiste en el sonido sino también
en las acciones y los efectos visuales. Todo lo que ocurriese en
el tiempo y en el espacio era parte de la obra. Por mucho que Cage
disfrutase con Alice Denham , él nunca habría
prescindido hasta ese punto del control sobre sus obras.
Para
cuando terminó el verano de 1958 Cage tuvo poco menos que
echar con buenos modos a los alumnos de su clase, algunos de los
cuales habían repetido el curso varias veces. Según
Hansen "nos dimos cuenta de que no podíamos seguir allí
para siempre... Todas las semanas después de clase Dick Higgins,
yo y algunos otros solíamos reunirnos ... y discutir la manera
de mantener vivos los contactos y el trabajo emprendido una vez
que el curso hubiese terminado"(16).
El problema era cómo presentar sus trabajos fuera del aula.
Kaprow fue el primero que lo logró, y lo hizo cuando todavía
asistía a dicho curso. Como se discute en el ensayo de Joan
Marter, "Introduction and Acknowlegments" (17),
él realizó experimentos planteados desde esta nueva
óptica en New Brunswick, donde el 22 de Abril de 1958 presentó
un performance sin título en el Douglass College así
como una obra titulada Pastorale que fue realizada en el
picnic organizado aquel verano por la Hansa Gallery en la granja
de George Segal (dicha obra fue interrumpida por unos borrachos
vocingleros liderados por Aristodemus Kaldis, los cuales creían
estar en una fiesta -como de hecho ocurría- y no en un evento).
Durante
el invierno de 1958-59 Hansen y Higgins encontraron un local de
Nueva York, The Epitome Coffee Shop, situado en la calle
Bleecker Street, de Greenwhich Village, que pertenecía a
Larry Poons y a otros dos socios (18).
En The Epitome , que abrió sus puertas en Enero
de 1959 y las cerró a principios de 1960, podía verse
actuar a Higgins, Hansen y Poons casi todos los viernes y sábados
por la noche (19). Allí
se les sumaban poetas como Allen Ginsberg, Joel Oppenheimer, Ray
Bremser, Ted Joans, William Morris y Diane DePrima que, en parte,
eran invitados para conseguir atraer al público. Higgins
comenta; "hice varios conciertos y leí fragmentos de Orpheus
Shorts y de Machines in the Wind así como de otros
poemas míos. Organizamos conferencias y lecturas de textos
dada, letristas e Illiazd"(20).
Las performances del café se centraban casi exclusivamente
en el lenguaje o, como explica Hansen -el cual hacía lecturas
de su propia poesía- existía una "predilección
por las piezas de carácter vocal" (21).
Sin
embargo, The Epitome Coffee Shop no era solamente un
punto de encuentro Beat en el que se hiciesen lecturas de
poesía vanguardista, sino que algunas de las obras allí
presentadas incluían elementos visuales y musicales. Una
de las performances preferidas de Hansen era Requiem for W.C.
Fields Who Died of Acute Alcoholism, en la que, como describe
el propio Hansen, "yo proyectaba películas de W. C. Fields
-hacia atrás y con la imagen cabeza abajo- sobre mi propio
pecho cubierto por una camisa blanca. Las películas habían
sido montadas intercalando noticias en formato cinematográfico
así como otros elementos" (22).
Poons creó una pieza cuya naturaleza se acerca sobre todo
al ámbito musical. Se trata de Tennessee que, según
Hansen,
implicaba
el uso de una motocicleta, una guitarra eléctrica y una pelota
azul de baloncesto. Creo que también había alguna
otra sección dentro de su orquesta de locos. La idea consistía
en repartir a la gente en varios grupos: el Grupo I estaba formado
por todos aquellos que pudieran ser agrupados entorno a una guitarra
eléctrica puesta sobre un pie de manera que (si eran cuatro)
uno podía dedicarse a tensar y destensar las cuerdas, otro
a tocarlas, otro a manejar uno de los controles y el último
de ellos a manejar el otro al tiempo que giraban en torno a la guitarra
de alguna forma. El Grupo II se encargaba de la motocicleta -de
arrancarla y apagarla, de tocar el claxon y cosas por el estilo-
... creo que había una persona encargada de botar la pelota
azul de baloncesto y toser. O tal vez fuese otro grupo el que tosía
de vez en cuando. La pieza duraba un minuto
(23).
Aunque
Tennessee desplegase un fuerte contenido visual (como ocurre
en el teatro), éste era resultado de la producción
de sonidos, que de hecho es el eje central de la pieza. En general
las obras creadas en The Epitome Coffee Shop tenían un carácter
sonoro y estaban más orientadas hacia el lenguaje que a lo
musical.
Hansen,
Higgins y Poons decidieron llamarse 'New York Audio Visual Group'.
Su participaron en "A Program for Advanced Music" celebrado en el
YM-YWHA Kaufman Theatre sito en la calle 92, el día 7 de
Abril de 1959 constituyó su debut en una sala de conciertos.
En esta ocasión alumnos y profesor compartían programa,
ya que Music for Changes de John Cage figuraba en el mismo.
La Suite de Christian Wolff también estaba incluida
y, al igual que la pieza de Cage, fue interpretada por David Tudor.
La velada comenzó con Alice Denham in 48 Seconds de
Hansen y concluyó con los Six Episodes del Aquarian
Theatre de Dick Higgins. Tanto Alice Denham como los
Six Episodes fueron interpretados por el Audio Visual
Group, que en aquella ocasión incluía a Hansen, Higgins,
Poons, Florence Tarlow, Robert Bravermann, Harry Koutoukas y un
tal Ivor (24). Todas las
obras fueron calificadas de 'música', no de happening o event,
y recibieron de los periódicos más importantes críticas
negativas en las que, igualmente, se las consideraba música
(25).
A
pesar de la mala prensa, el concierto fue un verdadero acontecimiento
mediático, hasta el punto de que esa misma primavera el New
York Audio Visual Group fue invitado a presentar su nueva forma
artística en el Henry Morgan Show . Ofrecieron The
escape of the goose from the wild bottle, un episodio del Aquarium
Theatre de Higgins (26).
Hansen describe la performance:
Dick
Higgins entró ataviado con una bata confeccionada en Terry
cloth y una gorra de paleto. Se quitó la bata, dejando
ver un bañador pasado de moda y se introdujo en la enorme
bañera de latón de estilo colonial donde se empapó
de tinta verde para, a continuación, salir lentamente y revolcarse
pesadamente sobre una enorme hoja de papel, creando una obra bidimensional
con las huellas en tinta verde de sus manos, pies y tronco. Al mismo
tiempo, David Johnson tiraba los dados y escribía los resultados
en una pequeña pizarra, que levantaba para que los demás
pudiésemos verla. Después limpiaba la pizarra y se
preparaba para volver a tirar los dados mientras nosotros hacíamos
durante un minuto lo que él nos había indicado. David
movía el brazo de abajo arriba, lo que nos servía
de referencia metronómica para calcular la duración
del minuto.
Una
vez terminada la pieza Henry Morgan le preguntó a Dick Higgins
de qué se trataba todo aquello.
Dick
le respondió: "es sobre el arte".
"Bueno,
y ¿a qué conclusión habéis llegado?".
Dick
señaló a la pintura. Morgan dijo "Bien, vosotros sois
el Grupo Audio Visual de Nueva York y lo que veo ahí es una
pintura pero, ¿hace algún sonido?".
Mientras
decía esto, yo cogí uno de los tiestos con flores
y lo lancé por el aire. El tiesto pasó justo por encima
de su hombro y fue a estrellarse en medio de la pintura de Dick,
que estaba en el suelo, lo que hizo que todo el mundo estallara
en carcajadas- ahí estaba el sonido. Entonces Morgan se me
acercó y me preguntó si creía que eso era música
y yo le dije, "es la música de nuestro tiempo"(27).
El
incidente del tiesto es un clásico ejemplo de cómo
un guión o partitura no son, en la estética de Hansen,
otra cosa que un recurso para provocar un suceso en el tiempo y
el espacio. Asimismo, pone de manifiesto el humor de su obra, la
medida en que el arte no puede tomarse demasiado en serio y la imposibilidad
de distinguir entre uno de los actos espontáneos y corrientes
de la vida -como tirar una maceta- y el arte.
Nadie
sabía cómo calificar este nuevo fenómeno que,
si bien parecía estar más íntimamente identificado
con la música, a menudo tenía un carácter más
visual que sonoro, como señaló Henry Morgan respecto
de la pieza de Higgins. El nombre New York Audio Visual Group fue
un intento de englobar los dos componentes -sonoro y visual- de
estas obras. Aunque el elemento visual a menudo estaba muy marcado,
como ocurre en el teatro, el aspecto sonoro captaba gran parte de
la atención. El hecho de que las piezas se desarrollasen
sobre un escenario también contribuía a vincularlas
con la música y lo interpretativo, especialmente con lo teatral.
Sin embargo, la conexión entre estas obras y el mundo de
las artes plásticas no surgió de la clase de Cage,
ni del Epitome Coffee Shop, el Kaufmann Theatre o de un estudio
de televisión. El responsable de dicho cambio fue Allan Kaprow.
___________________________
Este
texto forma parte de su artículo "Crashing New York
A la John Cage" incluido en el catálogo OFF Limits.
Rutgers University and the Avant-garde, 1957-1963, The Newark
Museum, Nueva Jersey/ Rutger University Press, New Brunswick, Nueva
Jersey/Londres, 1999.
Traducción:
Pablo Abril.
.
1.
Para una breve historia del impacto de la clase de Cage en el arte
contemporáneo véase Barbara Moore, "New York Intermedia:
Happening y Fluxus en la decada de 1960" en Christos M. Joachimides
y Norman Rosenthal, eds., American Art in the Twentieth Century
(London: Royal Academy of Arts and Prestel, 1993), 99 -106. (R)
2.
Existen ciertas dudas acerca de la fecha exacta en que Kaprow se
incorporó a las clases de Cage. Kaprow está seguro
de que tuvo lugar antes de que él y Watts invitasen a Cage
a hacer una performance en el Douglass College el 11 de Marzo de
1958. Es posible que ya estuviese asistiendo a sus clases a finales
de 1957, ya que en 1959 tenía fama de haber repetido el curso
más veces que el resto de los alumnos. Según Scott
Hyde Cage le tomaba el pelo a Kaprow ofreciéndole una beca
para que pudiese seguir asistiendo a sus clases de por vida (Scott
Hyde en una entrevista telefónica con el autor, 18 Febrero
de 1998). Kaprow confiesa que en 1959 Cage empezó a animarle
a que se "graduase". (Kaprow, conversación con el autor,
Nueva York, 3 de Marzo de 1998). (R)
3.
Al Hansen, A Primer of Happenings and Time/Space Art (New
York: Something Else Press, 1965), 91-94. En otra referencia de
caracter más serio, Hansen admite que también se apuntó
a las clases porque "quería contactar con personas que pudiesen
hacer bandas sonoras para mis películas experimentales",
ibid., 91. (R)
4.
David Revill, The Roaring Silence: John Cage, A Life (New
York: Arcade, 1992), 160. (R)
5.
Para una exposición sobre la filosofía de Cage ver
ibid., 107-125. (R)
6.
Ibid., 111. (R)
7.
Allan Kaprow, entrevista con Joan Marter y el autor, Newark, New
Jersey, 8 de Diciembre de 1995. (R)
8.
George Brecht, Notebooks 3 vols., editados por Dieter Daniels y
Hermann Braun (Cologne: Verlag der Buchhandlung Walther Kànig,
1991). Brecht oyó hablar de Cage hayá por 1951 y le
conoció en 1956, cuando Cage le visitó en New Jersey
después de que Brecht le hubiera remitido un primer borrador
de su ensayo "Chance Imagery", ver Henry Martin, An Introduction
to "Book of the Tumbler on Fire" (Milan: Multhipla Edizioni) 83,
91, 148. (R)
9.
Cage llamó a su famoso Happening del Black Mountain de 1982
'The Event'. Ver Calvin Tomkins, Off the Wall (New York: Penguin
Books), 74-75. (R)
10.
Brecht, Notebooks , 1: 5-6. (R)
11.
Brecht utiliza el término "gamelan" en lugar de "xylófono".
(R)
12.
Martin, An Introduction, 115. (R)
13.
Brecht Notebooks, 3: 105. (R)
14.
Hansen, A Primer of Happening, 96. Dick Higgins describe a Alice
Denham y la concepción de la pieza de manera un tanto distinta.
Hansen "se había encontrado por la calle con cuatro o cinco
grupos de números que sumados daban un resultado de 48. Los
escribió en un trozo de papel en forma de cuadrado. En su
mano tenía una revista. En ella aparecía un bonito
desnudo de una pelirroja llamada Alice Denham. En la revista también
aparecía una historia suya muy buena". Dick Higgins, "Postface",
en Dick Higgins, ed., The Word and Beyond, (New York: The Smith,
1982), 50-51. (R)
15.
Hansen, A Primer of Happenings , 98. (R)
16.
Higgins, "Postface", 52. (R)
17.
"The forgotten legacy: Happenings, Pop Art, and Fluxus at Rutgers
University", OFF Limits. Rutgers University and the Avant-garde,
1957-1963, The Newark Museum, Nueva Jersey/ Rutger University
Press, New Brunswick, Nueva Jersey/Londres, 1999. (R)
18.
Durante el verano de 1959 Higgins, Hansen and Kaprow siguieron asistiendo
de vez en cuando a las clases de Cage. (R)
19.
Según Dick Higgins, conversación telefónica
con el autor, 12 de Diciembre de 1997. Hansen afirma que el grupo
se reunía los domingos por la mañana. Ver Hansen,
A Primer of Happenings, 103. (R)
20.
Higgins, "postface", 52. (R)
21.
Hansen, A Primer of Happenings, 103. (R)
22.
Ibid., 105. (R)
23.
Ibid., 103-104. (R)
24.
Dick Higgins, conversación telefónica con el autor,
8 de Enero de 1998. (R)
25.
Higgins, "Postface", 52. (R)
26.
El guión o la partitura de esta pieza está incluida
en Dick Higgins, foew&ombwhnw (New York: Something Else Press,
1969), 255. La descripción de Hansen sobre la performance
hace que parezca como si el grupo estuviera interpretando de manera
simultánea una segunda obra, que parece similar a Alice Denham.
El director tiraba los dados para determinar cuál de los
pianos, xylófonos de juguete o juguetes a cuerda debía
ser tocado y durante cuánto tiempo, y los números
eran apuntados en una pizarra. Ver Hansen, A Primer of Happenings,
107. (R)
27.
Hansen, A Primer of Happenings, 108-109. (R)
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