Cambie gradualmente de una sonrisa a no sonreir.
En el concierto, los intérpretes empiezan
la obra con una sonrisa, y durante la duración de la obra, cambian
la sonrisa muy despacio y gradualmente hasta llegar a no sonreir. El
director indica el comienzo con una sonrisa y determina la duración
con su ejemplo que debe ser seguido por la orquesta.