El director entra y hace una pronunciada reverencia
ante el público. Permanece así inclinado mientras realiza
diversas acciones con las manos al nivel del suelo, como por ejemplo:
atarse los cordones de los zapatos, estirarse los calcetines, limpiarse
los zapatos con un trapo, recoger motas de polvo del suelo, etc. La
actuación termina cuando el director se incorpora y sale.