Llorenç Barber: Textos

 

autoentrevista en cuatro respuestas.

 

1.¿ qué entiendes por "música"?

música es integrar, es generar acto integral: tiempo propio frente a tiempo común. música no es un mondo sonar algo. y mucho menos un anacrúsico son(AR!) y ya. pero música es sonar, y un sonar que se nos cuela por las costuras de la piel (soy todo oídos) y que sinestésico nos turba y trabuca, nos sumerge en memorias y abismos más o menos terribles (como los ángeles de rilke) o viajeros, o inefables o charlatanes y festivos que de todo hay.

2. ¿qué grado de incidencia tiene el público en tu pensamiento?

asombrado por "as delicias da imperfecçao" y creedor de las estéticas del receptor, del escucha (tras los descalabros del genialoide "auctor"), para mí el llamado público es "ese encontrarse mutuo" (Buber) donde no hay ganancia si no hay solaz/pesar/riesgo/etc. en ese temporal (instantáneo a veces) estar de dos en presencia recíproca. para mí público no es sólo "receptor". no es sólo cola (más o menos imprescindible) de esa hidra, puede que de varias cabezas, que es el hecho artístico, sino que por contra en él está el corazón, el núcleo de ese insondable encuentro que es el acto donde puede suceder cualquier desastre más o menos iluminador.

3. ¿crees que tu música puede transformar tu entorno ?

cuando componer no es solipsismo, ni verborréico yoear, ni máscara huidiza, sino un intuidor o pacienzudo tejer y destejer espacios y tiempos "entre" puentes, lugares de humano praesenciarse, tropezarse, entremezclarse y creerse en intimidades y/o suculentos entusiasmos compartidos y enredadores; entonces, atender o sumergirse en el son deviene com-pasión, acto que es en sí mismo revelación y despoje o deguste que desnorta, desescama, límpia, esto es, transforma memorias y deseos. zambullirse en ese "país extranjero" (rilke) que es el cósmico sonar, postula vivir(nos) de otras maneras también posibles: palpar la esfera de los entrevistos y entreoídos "entre".

4. ¿a qué paradigma estético te sientes más o menos vinculado? grado de ruptura de tu proponer.

es cierto, nos hemos alejado algo del asombro, del pro-vocar, para recrearnos en el con-vocar, en el encuentro de que hablábamos antes, y ahí rompemos (más o menos juntos y hasta confundidos) aguas de sufrimiento oceánico en el humanizado reino del ejercicio creador.

mi aquel de sonada ruptura toma cuerpo en el voluntario sonar las intempéries. en efecto, las paredes (ese aséptico "auditorium"), o las etiquetas, son a veces "el problema", pues en demasía sucede que es ese el recurso de la sociedad para desactivar una propuesta, un discurso: muchas propuestas artísticas - mis "conciertos de ciudad" o los asilvestrados y campestres "de sol a sol"- son eficaces sencillamente porque operan (crean pontificales "entre") allí donde no es previsible, esto es en el corazón de la banalidad, en las entrañas de la especulación y las prisas, en el centro del volcán, o del solitario destrozo. y por supuesto, mis propuestas participan del perfume de lo minimal, cantan también ellas esa metáfora que algunos llamamos minimalismo. último gran paradigma del s.XX que por fin se fue (ya era hora). ¡a otra cosa!. amén.

 

madrid. noviembre. 1999.

 

 

 

 

del lento y poroso caminar de llorenç barber

hacia la formulación de una música villana

 

nací en 1948, concretamente el año en que pierre schaeffer ponía en práctica aquello de "un sonido es un sonido (sea puro o complejo) y es inseparable de su situación en el espectro sonoro".

hubieron de transcurrir 40 años hasta escribir mi primer concierto plurifocal de ciudad (realización, 5 enero-89. ontinyent).

es de suponer que para llegar a formular y poner en pie esta sonada propuesta de fervor y exteriores fueron determinantes, entre otras muchas cosas:

- la lectura de "silence" de john cage (1969).

- la asistencia a los cursos "für neue musik" de darmstadt (1969-70).

- el catastrófico tropiezo con zaj (14 de marzo de 1970).

- el brotar en mí de un muy personal minimalismo ("homenatge en d". valencia, 1971).

- ramón barce, los "encuentros de pamplona" (1972).

- el crear el grup actum (valencia, 1973), impulsor de un activismo de perfumes diatónicominimales.

- los escritos sobre fluxus, zaj o los primeros encuentros con cage.

- el nacer de la "music/context" (londres, 1978).

- inventar el "taller de música mundana" (madrid 1978), en donde crecerá una voz/ballena llamada fátima miranda.

- dar a luz a los "ensems" (valencia, 1979).

- carles santos, toni caimari.

- poner en pie el "aula de música" (complutense, madrid) con sus cursos de creación, maratones, festivales de la libre expresión sonora o el colectivo elefante (del cerro, iges, etc.).

- construcción de un campanario de bolsillo (1981), portativo o móvil.

- apropiarse del habla como object trouvée o ready made concibiendo el flatus vocis trio, con fátima miranda y ferrando (valencia, 1987).

 

noviembre 1999.

 

sobre la meta(l)física del soul-sonar

 

a lo largo del siglo XX hemos ido perdiendo el valor y el sentido de lo "público". acosados por la especulación, las prisas, lo privado y los motores: lo comunitario se liliputizó ominosamente, pero el sentido de lo público, aun adormilado, estusiasma y nos devuelve el perfume de lo sagrado.

y un magnífico emisario del sonar perdido de lo público-sagrado es el cantar a cántaros de las campanas. Su omnibus sonar nos sienta en las afueras del tiempo, nos siembra brisas en los recuerdos, nos zumba la piel de eternidades, nos asienta y aploma... "la calle es nuestra" nos hace gritar.

también la música se inundó de privacidades, negocios y divos expulsadores de notas y virtuosismos. por contra el sonar de las campanas no admite ni sordinas ni plateas, juega con las distancias, se alía con humedades y vientos: no tiene dueño, nos adueña más bien. (nos "posee" y nos "inicia" como dice zambrano).

frente al constipado silencio -siempre mal llevado- de los auditoriums, frente a las músicas de cómoda e impositiva amplificación de altavoces, las músicas de paisajes y campanas gustan de saludos y respetuosas conversaciones, del incierto murmullo, de las fértiles sombras y del tejer de errabundas y promíscuas asociaciones. su huidiza esencia hay que atraparla mediante insistencia y suerte.

no olvidar: una comunidad, una villa, un barrio suena tanto mejor cuanto más equilibrada sea la convivencia de sus habitantes. más todavía: pueblo que cierra sus oídos se vuelve mudo.

 

 

vienne, 17 noviembre 1999

 

 

una música expósita

(sobre barberidades)

 

es verdad que el ya ex-auctor de este milenio, que va a crecer desde los ceros, es un hombre centrado en un proponer/hacer que sabe constante y repetidamente a sí mismo.

en efecto, ¿quién no reconoce a la legua el mismo sonar de máquina-piranesi de un conlon nancarrow, o el continuum de glisandi de nuestro xenaquis, o el flotar insistente de las armonías de un philip glass (tan copiadas ad nauseam por tirios y troyanos) o el ilusionismo "lux aeterna" de un ligeti o el melancólico fustigar ancestrales religatios de un arvo pärt?

todos, sin exclusión, estamos "marcados" por nuestras queridas fórmulas, insistencias, instrumentos, colores y temas.

quizás ello explique la necesidad de querer salirse de nosotros mismos y ex-cursionar y hasta teclear con regusto de infante pianos nunca todavía puede que por nadie sonados, pulsar registros de una desconocida elasticidad, probar nuestro ingenio en un terreno no familiar, recrearse -desnudo- en país extranjero, ofrecerse y descubrirse "otro", meterse en camisas de once varas sin casi instrumentos ni partituras ni por supuesto virtuosismos donde esconderse. y desde ahí virginearse y postular una música expósita, dejada ahí, sin documentos, sin hogar, sin patria. y además sin acabamiento, mero fragmento, atisbo. un sonar vecino de la fértil ocurrencia, del ¿por qué no?, o ¿por qué no de otra manera?

eso es barberidades: un friso de flecos que, -mostrando su obscena imperfección- participa de la música acción, la performance, la música hablada y el todo vale... menos la vaciedad, la rutina y el "entertainment". usted pone el resto. gracias.

 

madrid, noviembre, 99.

 

notas a la escritura de vortex temporum, alghero.

 

somos cuanto escuchamos. la escucha nos reinventa día a día. HOMO AUSCULTANS, la actividad más blanda y persistente de nuestro vivir - la escucha - testifica la transitoriedad permanente y profunda que somos y que es cuanto nos rodea.

ese vacío que es nuestra aurícula desvela cuanto vuela y parpadea por el aire y nos llena de "volaverunt", de goyescos fantasmas, que nos "signan", esto es, que nos dejan vivas huellas de su aleteante comunicarse.

pero también somos lo que sonamos: emitimos "signa", señales. somos HOMO SONORUS y entre los sonidos que generamos, el más íntimo es aquel que nace dentro de ese cajón que somos. HOMO PHONICUS, fonamos. somos nuestros pliegues - aireados y húmedos - fonan, emiten phonos que son "signa" de desastroso "yo" mal sentado en este cosmos.

para vivir, HOMO URBANUS construimos seguridades que amontonamos apoyándose las unas a las otras, formando calles y plazas, esto es pueblos y villas que cuando abultan se visten de mayores y las llamamos ciudades. y también tienen voz, también rugen desprediendo "sonido y furia" (al igual que el idiota ese que nos cuenta shakespeare en su macbeth).

pero también la urbs enmudece, y no porque falte el son, sino porque a base de olvidos y despistes y modorras, se pierden hasta las resonancias y los ecos y la villa se vuelve afónica, o mejor áfona, y ya ni habla, perdiendo consecuentemente hasta los saberes y sabores que tanto le adornaron y por los que tantos afrutados elogios era recordada.

algunos pueblos, peor que áfonos, viven en la monotonía: un voraz sonar plastofónico lo ensordece todo. un soltero son llena el aire de inapetencia y emasculados acribilles que impiden a sus moradores el recordar y hasta el imaginar. pura obscenidad pues.

en tales casos, sólo cabe para recuperar el énfasis y los pasos perdidos, así como las melancolías y los festejos, el atender a lo insólito, esto es al HOMO MAGICUS que a duras penas nos habita acurrucado.

se cuenta que en algunas ciudades, para superar afonías y monotonías de gravedad extrema, se practicaron todo tipo de sonados ceremoniales, exorcismos, colisión de contrarios e inflames fervorosos, y con muy diversos y variables resultados.

sábese con certeza que la ciudad de los ponientes - alghero - tras una profunda afonía que afectó hasta a los pájaros, logró amueblar, cual oasis, su aire civil de nuevos sonares, de ricas músicas con atributos.

y así se obró: se reunió "en el espacio de todas las promiscuidades y penares" a cuantos artistas, sacerdotes y usureros habitaban el locus, el lugar. se les obligó, con hartos esfuerzos a hacer dejación de egos, intereses y dogmas para cuaresmar en toda clase de inducidos silencios, algunos importados de muy lejanas tierras y parajes.

cuando tuvieron un buen montón de ellos - HOMO SILENS - los auscultaron parsimoniosamente y, una vez clasificados (silencios mudos, espesos, tranquilos, expectantes, secos, amargos, de séptimo sello, sombríos, vacíos y estruendosos entre otros muchos) los fueron distribuyendo de tejas abajo por cuantos edificios poblaban sus estrechas callejas que daban al mar. y sólo entonces viejos sonares nuevos y apetitosos volvieron a anidar y a adueñarse de las aurículas de sus habitantes. se volvió tras ello a las escuchas de antaño: espontáneas, perceptivas y reflexivas. HOMO HYEROPHONICUS también los hombres se llenaron repentinamente de re-sonancias, re-verberaciones y "verba".

para que nunca jamás volvieran los malos tiempos de piedra y opacidades ordenaron fundir - ARS INCOGNITA - vasos de bronce de muy plateado y suculento sonido-nido-ido-do-oh, y se les recomendó la dulce y esforzada tarea de sacralizar las brisas y de husmear los registros de memoria humana de forma que oir campanas - HOMO MUSICUS - devino escuchar aquel yo que fuimos, aquel tú que siempre quisiste ser, aquel ellos que también son los otros (Lo Otro), aquel nosotros que son historias memorables, aquel más allá que llena algunas mañanas de domingo, aquellos ecos de porosidades pascuales que conforman un "gradus ad parnassum" para subir a una inopia desde la cual llover SIGNA, cenizas, presagios, barruntos, arranques, intensidades y sigilos para que alghero atienda a alghero sin desmayo: crux domini dicor, fugite partes adversae.

 madrid, marzo, 2000.


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