III Jornadas Interuniversitarias de Cooperación al Desarrollo

 

 


- Ciudad Real -
3 y 4 de Octubre 2007

 

   Los inmigrantes de distintos orígenes y culturas han pasado a formar parte integrante de nuestra sociedad. Y éste, es un hecho social de importancia crucial, porque la presencia de estas personas está transformando ya nuestros sistemas de convivencia y relaciones, tanto desde una perspectiva demográfica y económica, como cultural y política.

   La consolidación de este proceso migratorio desvela también las razones por las que este colectivo ha venido a establecerse en nuestro país, fundamentalmente porque han encontrado oportunidades de mejorar sus condiciones de vida y de trabajo, y porque desde el mercado laboral español se necesitan trabajadores en distintas actividades productivas.

   La reagrupación ha venido a completar el ciclo migratorio, consolidando muchas familias y estabilizando de este modo el proceso.

   La inmigración aporta un valor añadido a la sociedad española desde varios ámbitos:

  • En primer lugar, en el contexto del mercado laboral y la seguridad social. Su tasa de actividad es de veinte puntos superior a la de la población española, ocupándose en sectores de gran utilidad social y económica (agricultura, construcción, hostelería, servicio doméstico, atención a personas dependientes…). Su contribución a la seguridad social es notable (en 2005 representaban el 10% de los cotizantes). Otras consecuencias se derivan de su importante contribución al crecimiento económico y su consolidación como sujetos fiscales.
  • En segundo lugar, en la estructura demográfica, porque, aunque la inmigración por sí sola no va a compensar la desequilibrada pirámide de población española, la estructura de sexo y edades de los inmigrantes sí que puede contribuir a incrementar la natalidad y a recuperar la tasa de fecundidad en España.
  • En tercer lugar, en el campo cultural, porque la inmigración fortalece la diversidad cultural y enriquece una sociedad plural como la española.
  • Por último, la población inmigrante contribuye a la mejora de las condiciones de vida de sus países de origen, tanto de sus familiares directos como del conjunto de la población. La importancia creciente de las remesas económicas y la difusión de ideas y prácticas sociales son elementos de retorno muy relevantes en los procesos migratorios.
   Por todas estas razones, conviene dar un nuevo y definitivo impulso a las políticas de integración, en el que se impliquen todas las administraciones, los actores de la sociedad civil, las propias asociaciones de inmigrantes y, por supuesto, el sistema educativo en su conjunto.

   En ese contexto, hay que plantear la educación desde nuevos enfoques, desde un modelo intercultural, concepto que ya se viene perfilando en la sociedad actual.

   Es necesario, por tanto, acercar esta realidad y sensibilizar a los jóvenes sobre un rasgo de la nueva sociedad que se está gestando: la diversidad cultural.

   El papel de la educación es crucial para esta nueva población de minorías y para su desarrollo personal. Si les falta esta formación básica, su acceso al trabajo y su integración social se hace muy difícil. Por ello, hay que buscar un tratamiento de interculturalidad en las aulas.

   Estos, entre otros argumentos, justifican la celebración de estas Jornadas Universitarias , que pretenden relacionar los conceptos de inmigración, interculturalidad y codesarrollo, para abarcar una comprensión multidisciplinar de un proceso que hoy día requiere una atención preferente.

 

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Universidad de Castilla-La Mancha