TRATAMIENTO DE LAS HERIDAS SIN SUTURAS

 

 

 

 

Rafael Guisado Barrilao

 

Catedrático del Departamento de Enfermería y Fisioterapia

Universidad de Granada. E.U. de Ciencias de la Salud

Cirujano General y Digestivo

Traumatólogo y Cirujano Ortopédico

 

RESUMEN

 

            Se comenta una nueva corriente terapéutica en el tratamiento de las heridas, se describe el producto adhesivo, sus propiedades y acción general, además del breve tiempo en que se aplica y su bajo costo con respecto a la sutura convencional. No obstante, de generalizarse su uso, prevemos un detrimento valorable a largo plazo en contra del uso de la técnica quirúrgica básica, del instrumental al uso y de las normas básicas de la praxis operatoria elemental.

 

PALABRAS CLAVE

 

            Suturas, Tratamiento de las heridas, Adhesivos tisulares, Alternativas a la sutura

 

 

            Mucho tiempo ha pasado desde los primeros intentos conocidos del hombre para cerrar las soluciones de continuidad de la piel, las heridas. A lo largo de la historia, los métodos han sido variados, ingeniosos y hasta extraños hoy día, pero sumamente importantes en su época.

            Desde el uso de mandíbulas de hormiga hasta productos animales varios (crin de caballo, huesos, intestino, tendones, etc.), se han empleado un sinfín de materiales de reparación, unos absorbibles, otros no absorbibles y otros intermedios con un tiempo de duración-actuación suficiente para conseguir su propósito y evitar las maniobras de retirada (1).

            Es así que durante las últimas décadas ha aparecido distintos materiales  adhesivos, cuya misión era la de unir y pegar tejidos, casi siempre parénquimas nobles (hepático, esplénico, etc.), y que el cirujano ha venido usando con cierta asiduidad y con buenos resultados clínicos.

            Pero he aquí, que le llega el turno a la piel, a ese órgano tan extenso (el que más) e importante de nuestra economía, y aparecen pegamentos o adhesivos para ella. En cirugía dermatológica y cosmética son aplicados hace tiempo en heridas e incisiones pequeñas, con fines estéticos principalmente, y por tanto ya conocidos. Es ahora cuando llega esta técnica y sistemática a la “piel de la práctica quirúrgica general”, la que siempre hemos tratado con suturas o grapas, con la técnica quirúrgica más idónea posible al tipo de herida que encontrábamos, y comienza a aplicarse en gran número de pacientes.

            Uno de los pioneros de esta práctica ha sido el Dr. Quinn del Centro Médico de la Universidad de Michigan (EE. UU.). Sus recientes estudios los ha llevado a cabo tanto experimental como clínicamente, preconizando que el uso de estos compuestos adhesivos es una buena alternativa (aunque no siempre) a la sutura convencional. Fue en 1949 cuando se usó por primera vez el cianocrilato y publicados sus resultados clínicos diez años más tarde, en 1959 (2). Hace solo unos meses, el Dr. Quinn y sus colaboradores (3), preconizan como opción al cierre de heridas el uso de este “pegamento tisular”, el octilcianocrilato, con un menor dolor para el paciente, ya que no se usa anestesia previa.

            Pendiente aún de su autorización definitiva por la F.D.A. (Food and Drug Administration de EE. UU.), se puede decir que este producto es la “punta del iceberg” de una nueva tecnología en el cierre de heridas y cuidado de quemaduras. Tanto es así, que se está estudiando una nueva presentación en aerosol del producto para el revestimiento de quemaduras (acción real?) estando también en fase experimental su acción sobre injertos óseos, cirugía oftalmológica, pérdidas de L.C.R. en Neurocirugía y problemas gastrointestinales (perforaciones), además de unas aplicaciones más asequibles como lesiones deportivas, domésticas o casuales.

            Para aplicarlo, se deben de exprimir y unir los bordes de la herida, apretándolos entre sí y aplicando el pegamento en superficie y no en la pared cruenta de la herida, ya que actuaría de cuerpo extraño y haría de barrera para proceso de curación. En un periodo de 7 a 10 días se renuevan las células de la piel, siendo el poder tóxico casi nulo y la probabilidad de infección local de tres veces menos que en las heridas en que se aplicó sutura convencional. Respecto al tiempo empleado en la reparación, una media de 3,5 minutos se emplearon con el pegamento frente a 12,5 para la sutura, además de no emplear anestesia local alguna. Por último, concluye Quinn, el riesgo de infección sobreañadida por la aguja de sutura desaparece, y el coste es de 10 a 15 veces menos.

            En Julio de 1997, Quinn y colaboradores (4), comprueban el efecto protector contra la infección de este compuesto adhesivo frente a la sutura normal (monofilamentos de 5 ceros). Contaminaron las heridas con Stafylococcus Aureus y observaron que las heridas en donde se usó el adhesivo, tuvieron mucho menor índice de infección (tanto clínica como bacteriológica) que las que fueron suturadas (polipropileno). El mecanismo exacto del efecto antimicrobiano del cianocrilato, no está totalmente aclarado, si bien es probable que sea un mecanismo a nivel de la membrana celular, pues su acción es sobre todo contra los gérmenes gram positivos. Una posible explicación sería la fuerte carga electronegativa de este polímero, que reaccionaría contra la membrana celular de los organismos gram positivos, que tienen una carga positiva en ella. Los gram negativos serían relativamente indemnes, puesto que su membrana de lipopolisacáridos aíslan la pared celular.

            No obstante, es un hecho que los adhesivos o pegamentos tisulares no pueden sustituir a las suturas profundas, o en áreas de prematura descamación del adhesivo (manos, pies, sobre articulaciones, etc.), aunque también se han usado en cierre de heridas quirúrgicas (5). A pesar de sus limitaciones, podría representar una potencial revolución en el cuidado y tratamiento de las heridas: es prácticamente indoloro su uso, rápido de aplicar, de resultados cosméticos excelentes si se usa adecuadamente, y con unos requerimientos de habilidad técnica, destreza y conocimientos quirúrgicos mínimos y a veces ausentes. A pesar de estos beneficios para el paciente, pensamos que oponerse al progreso sería anacrónico, desleal y poco universitario, aún cuando podríamos caer en determinadas circunstancias en que fuese difícil distinguir una actuación terapéutica de una reparación doméstica.

            Todo esto nos evoca un sentimiento pasado algo romántico y nostálgico, de ilusión por aprender a aplicar nuestros primeros puntos de sutura, las distintas técnicas y habilidades manuales, el sentimiento que da la actuación personal satisfactoria, la sensación de bienestar por saber aplicar lo aprendido, la impronta personal de la segura pero deseable estética de la cicatriz que resulte, y el bienestar que proporciona la adquisición de un nuevo conocimiento, técnica o aplicación clínica.

            Esperemos que esto no contribuya a acabar con la buena praxis manual quirúrgica. Es nuestra esperanza docente y deseo personal.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

1.       Selva Otaolaurruchi, J; Sastre Lorca, JJ: Manual de suturas. Murcia. Ed. Lorca Marín, S.A., 1991

  1. Coover, HN; Joyner; FB; Sheere; NH: Chemistry and performance of cyanocrylate adhesive. J. Soc. Plast. Surg. Eng. 1959; 15; 5-6
  2. Quinn, J; Wells, G; Sutcliffe, T; Jarmuske, M, Maw, J; Stiell, I; Johns, P: A randomised trial comparing octylcyanocrylate tissue adhesive and sutures in the management of lacerations. JAMA, May 21, 1997; vol. 227; nº 19, 1527-1530
  3. Quinn, J; Maw, J; Ramotar, K; Wenckeback, G; Wells, G: Octylcyanocrylate tissue adhesive versus suture wound repair in a contaminated wound model. Surgery, July 1997, 122: 69-72
  4. Maw, JL; Quinn, J; Wells, G. et al. A prospective comparison of octylcyanocrylate tissue adhesive and sutures for de closure of head and neck incisions. J. Otolaryngol., 1997; 26; 26-30.