OBESIDAD INFANTIL EN UNA POBLACIÓN ESCOLAR DE ALBACETE 1998
Autores:
Silvia Arcas Castillo
Natividad Benito Martínez
Nuria Gallardo Jiménez
Esther López Pedrosa
Inmaculada López Tendero
(Diplomadas en Enfermería)
Este trabajo ha sido tutorizado por Carmen Ortega Martínez, profesora de
la E. U. E. de Albacete.
Los problemas de salud, a
corto y largo plazo que conlleva la obesidad infantil y la consideración de que
en su mayoría estos niños obesos seguirán padeciendo este trastorno en la
edad adulta, nos ha llevado a investigar sobre este tema. A través de un
estudio descriptivo transversal y utilizando como fuentes de información la
medición de peso y talla y dos cuestionarios, hemos intentado conocer qué
factores están asociados a la obesidad.
Además de obtener la prevalencia real de obesidad infantil de 4 centros
escolares de la zona V B de Albacete, hemos descrito la posible etiología de
este problema y la calidad de la dieta que siguen los escolares de nuestra zona.
Las principales conclusiones obtenidas son:
-la prevalencia de obesidad entre 6-10 años en la zona estudiada es
similar a la prevalencia nacional (10-20%) (1).
-los factores que con más fuerza se relacionan con la obesidad infantil
han resultado ser el genético y la calidad de vida.
Escolar, Obesidad Infantil,
Alimentación.
La definición más
ampliamente aceptada de obesidad es la que la conceptúa como un aumento de la
cantidad de grasa corporal. Este aumento se traduce por un incremento de peso y,
aunque no todo incremento del peso corporal es debido a un aumento del tejido
adiposo, en la práctica médica el concepto de obesidad está relacionado con
el peso corporal. Así, clásicamente, se ha considerado obesa la persona cuyo
peso excediera el 120% del peso teórico. (Consejo Español 1995 para la
evaluación de la obesidad).
Atendiendo a las características de los adipocitos, pueden diferenciarse
dos tipos de obesidad: obesidad hiperplásica (característica de la edad
infantil) y obesidad hipertrófica (característica de los adultos).
La obesidad infantil es la enfermedad nutricional con mayor prevalencia
en países desarrollados. Actualmente, en nuestro país, ésta se sitúa en
torno al 10-20% (1), de ahí el interés de nuestro estudio.
Se considera que la principal causa de obesidad en la infancia es un
exceso de la ingesta calórica en relación con los gastos energéticos.
Los factores fundamentales que influyen en este problema pueden
clasificarse en intrínsecos y extrínsecos:
Factores
intrínsecos:
I. Edad: en la infancia se sitúa en torno al 10-20%, entre 30-40 años en torno al 23-31%, y entre los 50-60 años el 60% aproximadamente. (2).
En
relación a la infancia la obesidad puede ponerse de manifiesto a cualquier
edad, aunque aparece más frecuentemente durante el primer año de vida y a los
5-6 años (3).
II.
Sexo: ser mujer predispone a tener mayor cantidad de grasa: incluso antes
de la
pubertad,
las niñas tienen un 10-15% más de grasa que los niños (4).
III
Raza y etnia: la obesidad
es un problema que afecta más frecuentemente a la raza
blanca.
IV
Factor genético y hereditario: hay autores que defienden un origen genético
de la
Obesidad
ya que sólo el 10% de los niños serán obesos si ninguno de los padres lo es;
un 40% si sólo uno es obeso; frente al 80% si lo son los dos progenitores (5,
6).
Sin
embargo, otros autores sugieren que esto se debe a patrones de alimentación
adquiridos desde el nacimiento
Factores
extrínsecos:
I
Factor socioeconómico: la obesidad en los países desarrollados se
asocia a los grupos sociales con menor nivel de ingresos debido, quizás, a una
alimentación fundamentada en los hidratos de carbono. Por el contrario, en los
países subdesarrollados, las tasas de obesidad son más importantes en las
clases sociales dominantes, relacionándose con una mayor accesibilidad a los
alimentos.
II
Actividad física: La obesidad es poco frecuente en individuos que tienen
un nivel de actividad física elevado y se presenta con frecuencia en personas
con hábitos sedentarios. Se estima que aproximadamente el 90% de los casos se
producen por un aumento de la ingesta calórica que no se corresponde con las
necesidades energéticas para la actividad realizada (2).
III
Hábitos alimentarios: no se ha demostrado una diferencia significativa
en cuanto a la ingesta cuantitativa en obesos y no obesos
Cualitativamente los alimentos que guardan una mayor relación con la
obesidad son aquellos ricos en hidratos de carbono como: pan, azúcar, harina y
dulces; y también ricos en grasas: mantequilla, tocino, aceite...
También hay que tener en cuenta la influencia de hábitos alimentarios
incorrectos que aumentan la ingesta calórica como: aperitivos, picar entre
horas...
IV
Nivel de conocimientos específicos de los padres: el conocimiento que
los padres tengan en este campo influirá en la alimentación que lleve el niño,
y en la adquisición de unos hábitos que probablemente mantendrá en etapas
posteriores de su vida.
V
Concepción de la obesidad: la percepción los padres tengan de la
obesidad como problema de salud (y sus complicaciones biopsicosociales), como
problema estético, o la no consideración como problema, va a influir en la
adopción de medidas para prevenir y tratar la obesidad en sus hijos.
VI
Aspectos psicológicos: se ha encontrado relación entre la obesidad y
aspectos como: ansiedad, depresión, déficit de autoestima, inmadurez
conductual...
La
obesidad puede causar una serie de consecuencias que se clasifican como
consecuencias
a corto y a largo plazo:
-consecuencias a corto plazo: HTA infantil; trastornos del metabolismo
del colesterol, del aparato locomotor, respiratorios, hormonales, bioquímicos y
psicosociales.
-consecuencias a largo plazo: enfermedad cardiovascular, alteraciones del
aparato locomotor y respiratorias.
El interés por el tema de
estudio se basa en que, en los últimos años, diferentes estudios constatan un
aumento de la incidencia de obesidad en niños y afirman que un 80% de los niños
obesos lo serán en la edad adulta.
Con nuestro estudio, también queremos determinar los principales
factores que influyen en el desarrollo de esta patología a una edad tan
temprana, ya que su conocimiento puede ayudar a dirigir
los esfuerzos hacia la prevención. Es necesario desarrollar educación
para la salud, especialmente en grupos de riesgo (obesidad familiar,
alteraciones del comportamiento alimentario, disminución de la actividad física...)
para así lograr una estabilización o remisión del problema y evitar con ello
todas las consecuencias que conlleva.
Establecer la distribución
y desencadenantes de la obesidad en una población escolar de Albacete
-identificar la prevalencia
real de la obesidad en la población escolar
-determinar los factores que influyen con mayor importancia en la aparición
de esta enfermedad
-conocer la calidad de la dieta en los escolares de nuestra población de
estudio
Diseño del estudio. Es
un estudio descriptivo transversal.
Población de estudio: Está formada por 792 niños de edades
comprendidas entre los 6-10 años, pertenecientes a cuatro centros escolares de
la Zona Básica de Salud V-B
Muestra: De esta población se extrajo, mediante muestreo simple
aleatorio, una muestra de 285 alumnos. El tamaño se calculó para una
prevalencia de obesidad infantil nacional del 12%; con un nivel de confianza del
95%; un error estándar del 5% y un nivel de precisión del +-3%.
Fuentes de información: La información se obtuvo a través de
una encuesta y un dietario (cumplimentados por padres/tutores), previamente
validados mediante un pilotaje con 20 personas no relacionadas con el ámbito
sanitario. Por otra parte, se tomaron medidas antropométricas a los niños.
DIETARIO: se entregó en primer lugar, para cumplimentarlo en tres días:
dos laborables y uno festivo (7). Posteriormente se estableció
una valoración cualitativa de la dieta comparando las RDR (raciones
diarias recomendadas) de los alimentos básicos. (8)
CUESTIONARIO: con él se completó la información, obteniendo datos
sobre diferentes aspectos que se asocian a la obesidad: aspectos dietéticos,
socioculturales, económicos y relacionados con los conocimientos sobre la
alimentación.
MEDIDAS ANTROPOMÉTRICAS: se utilizaron el peso y la talla. Con los datos
obtenidos se calculó el Índice de Quetelet.
Variables
a estudio:
-variables personales: edad,
sexo, IMC del niño para determinar la existencia de obesidad.
-datos familiares: nº de miembros de la familia; talla y miembros de los
padres para determinar su IMC.
-grado de actividad: realización de deportes, tipo, frecuencia, a que
dedica su tiempo libre.
-nivel de conocimientos sobre alimentación por parte de los padres
-nivel de instrucción de éstos
-nivel económico familiar
-opinión sobre aspectos relacionados con la obesidad: consideración de
la actividad que realiza el niño, opinión sobre obesidad y sobre la existencia
de ésta en el niño o algún otro miembro de la familia.
-otros aspectos relacionados con la alimentación: si pica entre horas,
si recibe algún tipo de premio y de qué tipo, si come chucherías, si sigue un
horario habitual y el número de comidas que realiza al día.
Análisis de la información: dependiendo del tipo de variables,
el tratamiento estadístico fue: distribución de frecuencias, promedios,
medidas de dispersión. Para cruzar las variables se utilizó la “t de Student”
cuando una de las variables era cualitativa y otra cuantitativa; y la
“Ji-cuadrado” cuando ambas variables son cualitativas. Para clarificar los
resultados se utilizan tablas y gráficos.
-paquete estadístico EPI
INFO 5.0
-procesador de textos Word 6.0 (para Windows)
-Works 3.0 para la realización de gráficos
-básculas de doble romana con fracciones de 100 gramos y tallímetro
La prevalencia obtenida en nuestro estudio (16,7%) coincide con la establecida por uno de los autores consultados (1) (10-20%); y es ligeramente superior a la determinada por Piédrola (2) (6-15%). En estudios similares al nuestro, se observan valores que oscilan desde un 14% (9) hasta un 26,6% (10) (GRÁFICO 1)
GRÁFICO 1: "PREVALENCIA DE
OBESIDAD"

Al establecer la relación entre obesidad y sexo se observa un mayor porcentaje de niñas obesas, 17,4% frente al 15,8% de niños. Este dato coincide con la mayor parte de la bibliografía consultada (4, 10). Por edades se aprecia mayor obesidad a los diez años (21,9%), coincidiendo con el estudio realizado por Mumbiela (10) y Bernabeu (9), pero no así con Behrman (3) (TABLA 1)
|
|
ESCOLARES |
NIÑOS |
NIÑAS |
||||||
|
Edad |
Total |
Obeso |
% |
Total |
Obeso |
% |
Total |
Obeso |
% |
Total |
168 |
28 |
16,67 |
82 |
13 |
15,85 |
86 |
15 |
17,44 |
|
6 |
25 |
2 |
8,00 |
15 |
- |
- |
10 |
2 |
20,00 |
|
7 |
30 |
5 |
16,46 |
12 |
1 |
8,33 |
18 |
4 |
22,22 |
|
8 |
37 |
7 |
18,93 |
17 |
2 |
11,76 |
20 |
5 |
25,00 |
|
9 |
35 |
5 |
14,28 |
21 |
4 |
19,04 |
14 |
1 |
7,14 |
|
10 |
41 |
9 |
21,95 |
17 |
6 |
35,35 |
24 |
3 |
12,50 |
TABLA
1.
Se demuestra en nuestro estudio la incidencia del factor genético y
hereditario en la aparición y desarrollo de la obesidad. Es destacable que
ambos progenitores son obesos en un 53,6% de los niños que presentan este
problema uno de los dos resultó ser obeso en un 25,0% y ninguno de los padres
presentaba este problema en un 21,4% (TABLA 2).
|
PADRE
OBESO |
MADRE
OBESA |
TOTAL % |
%
NIÑO OBESO |
%
NIÑO NO OBESO |
|
NO |
NO
|
32,91 |
21,43 |
35,38 |
|
SI
|
SI |
19,62 |
53,57 |
12,31 |
|
NO |
SI |
43,04 |
- |
5,38 |
|
SI |
NO |
4,43 |
25 |
46,52 |
TABLA
2.
Sin embargo, no podemos concluir que el factor genético resulte
determinante en la aparición de la obesidad, ya que no se ha podido separar de
factores ambientales.
Aunque los autores consideran que los alimentos ricos en hidratos de
carbono y grasas producen mayor incidencia de obesidad, nosotras no hemos
encontrado esta relación. Podría deberse a que tiene mayor importancia la
cantidad que el tipo de alimento ingerido. Por ejemplo, un niño puede tener una
dieta equilibrada cualitativamente pero presentar obesidad porque la cantidad
que ingiere es superior a sus necesidades.
A pesar de que en la bibliografía consultada se identifica el nivel
socioeconómico como un factor que influye en la aparición de obesidad, no
hemos podido constatarlo en nuestro estudio. Pensamos que podría deberse a la
disparidad existente de ingresos económicos, aunque en un principio partimos de
una población lo más homogénea posible.
La actividad física es considerada por diversos autores como un factor
que contribuye a la aparición de obesidad. (2) Sin embargo, nuestros resultados
no reflejan este dato: el 71,4% de los niños obesos practica algún tipo de
deporte en horario extraescolar, y creemos que esto es debido a que las madres
ante la dificultad que entraña poner a dieta a un niño, optan por animarlos a
practicar deporte. De esta manera, además de intentar solucionar el problema
que conlleva la obesidad pretenden crear el hábito del ejercicio en los niños.
Sin embargo, una vez instaurada la obesidad, el sólo hecho de aumentar el
ejercicio resulta insuficiente si no se acompaña de una restricción kilocalórica
o de un aumento del consumo energético por la actividad.
A diferencia de uno de los estudios que hemos revisado (10) en el que un
64,8% de los niños obesos pican entre horas, nosotras hemos obtenido que tan sólo
lo hacen un 53,5%. También hemos hallado que un mayor porcentaje de no obesos
toma más chucherías (77,1%) que los obesos, mientras que en el estudio de
Mumbiela el porcentaje de niños obesos que toma chucherías es de un 92,6% y de
no obesos un 83,3%
Se aprecia que un 56,7% de los padres poseen buenos conocimientos sobre
alimentación (GRAFICO 2). Sin embargo no aportan una dieta adecuada a sus
hijos. Esto se podría atribuir a distintas causas:
-los padres no tienen el hábito de tomar ciertos alimentos (verduras,
frutas...)y, por tanto, no se lo facilitan a sus hijos.
-los niños no desean determinados alimentos y sus padres no logran que
los coman.

Se ha hallado que un 64,2% de los niños obesos llevan una dieta de mala
calidad frente a un 58,6% de los niños no obesos. A pesar de que no hay una
relación directa entre la obesidad y la presencia de determinados alimentos,
observamos que en los niños obesos hay un desequilibrio cualitativo, sobre
todo, en relación con la ingesta excesiva de proteínas (en su mayoría de
origen cárnico que conllevan un mayor aporte de grasas, lo que aumenta el
rendimiento kilocalórico) y un déficit en los grupos de verduras/hortalizas y
frutas. Sin embargo, creemos que probablemente la obesidad no sea debida tan sólo
a un desequilibrio cualitativo, sino que también influye un exceso cuantitativo
en la dieta, que conlleva un aporte calórico excesivo. (GRÁFICO 3).
Gráfico
3: “Valoración de la alimentación”.

Resulta curioso observar que un 67,8% de los padres no consideran que sus
hijos tengan este problema aunque realmente lo presenten. Consideramos que esta
situación puede influir negativamente en el problema a la hora de tomar medidas
para su prevención y, sobre todo, su tratamiento.
Se ha encontrado relación entre los estudios del padre y la calidad de
la dieta que sigue el niño: a mayores estudios se advierte un mayor porcentaje
de niños mejor alimentados y viceversa. Suponemos que esto podría ser debido a
que un nivel de estudios más alto conlleva un mejor puesto de trabajo en la
mayor parte de los casos y, por tanto, ingresos económicos más elevados con
posibilidad de una alimentación más adecuada; también puede estar relacionado
con una mayor sensibilización ante el problema de salud.
En lo referente a la relación entre estudios de la madre y la opinión
que éstas tienen de la obesidad, es de destacar, que la mayor proporción de
madres que la consideran como un problema estético o que no la consideran
problema, poseen los estudios de nivel más bajo (ningunos o primarios).
Pensamos que esto tal vez, pueda ser debido a que , al tener menos conocimientos
cuentan con menos información
CONCLUSIONES
1.
La obesidad infantil tiene una prevalencia en nuestra población de
16,67%,
afectando
de forma similar a niños y niñas (estas últimas con un porcentaje algo
superior). En nuestro estudio se presenta con mayor frecuencia en varones de 10
años y en niñas de 7.
2.
Según los resultados obtenidos en la investigación, los factores más
relacionados
con
la obesidad en el niño son:
A) el factor genético, ya que en el 53,57% de los niños obesos ambos
padres son obesos. Esta situación multiplica por cuatro el riesgo del niño de
padecer obesidad.
No podemos afirmar en qué medida afecta el factor genético por sí
solo, ya que es difícil separarlo de factores ambientales, costumbres
familiares y culturales.
B) los hábitos alimentarios, con respecto a la calidad de la alimentación,
son peores en niños obesos que en aquellos que no presentan este problema.
3. Un dato
a resaltar que se deriva de nuestro estudio es que, a pesar de que la mayoría
de las madres opinan que la obesidad principalmente es un problema de salud,
también en su mayoría piensan que su hijo no tiene este problema aunque
realmente sean obesos. Esto nos viene a indicar que no tienen una buena concepción
del problema.
Estimamos que muchos problemas de obesidad infantil podrían evitarse con una buena educación para la salud (EPS) dirigida a los padres.
Podemos orientar nuestras recomendaciones a dos campos:
1.
Ejercicio físico de forma regular y con moderación
2.
Hábitos alimenticios saludables:
-evitar
fritos, así como azúcares y grasas añadidas a los alimentos
-no
es aconsejable picar excesivamente entre horas
-incluir
en la dieta alimentos reguladores como frutas y verduras
El énfasis en una dieta sana y ejercicio regular debe constituir el
principal enfoque para prevenir el problema de la obesidad en niños.
1-
Gómez García, MC. Enfermería Pediátrica. Barcelona: Masson-Salvat,
1992: 77-82
2-
Piédrola Gil, G; del Rey Calero, J; Domínguez Carmona, M; Cortina Greus,
P; Gálvez Vargas, R; Sierra López, A y cols. Medicina Preventiva y Salud Pública.
Barcelona: Masson-Salvat, 1994: 906-909
3-
Behrman, R. Tratado de Pediatría de Nelson. Madrid: Interamericana, 1986
4-
Foley Dense, NE. Enciclopedia de la Salud para las Mujeres. Madrid: Pirámide,
1993: 451-460
5-
Martín Zurro, A; Cano Pérez, JF. Atención Primaria. Conceptos,
Organización y Práctica Clínica. Barcelona: Mosby, 1996: 530-545
6-
Hercberg, S. Nutrición y Salud Pública. Madrid: Grupo Aula Médica,
S.A., 1988
7-
Moore, MC. Nutrición y Dietética. Madrid: McGraw-Hill, 1994: 3-23 y
335-349
8-
Schwartz, W; Charney, E; Curry, T; Ludwig, S. Manual de Atención
Primaria en Pediatría. Madrid: Mosby, 1994: 113-116
9-
Bernabeu, C; Cortés, E; Moya Benavent H. Valoración del Estado
Nutricional de una población infantil rural de la Comunidad Valenciana. Revista
de Atención Primaria. 1995; Vol. 16. Nº 10: 618-622
10-
Mumbiela Pons, V; San Martín Zaragoza, S; González Álvarez, C.
Obesidad Infantil y Hábitos Alimentarios. Revista Rol de Enfermería. 1997; Nº
221: 11-17.