¡EDUCAR A ENSEÑAR!

 

 

 

 

Mª José Martínez Asín

 

 

 

            El motivo de este artículo es hacer una pequeña reflexión en voz alta, sobre todo lo que ha supuesto la experiencia de las prácticas, en el centro donde trabajo, de los alumnos de primer curso de enfermería.

            Esta experiencia habrá que desdoblarla en los dos puntos más representativos:

 

a)       el impacto creado sobre los residentes (ancianos/as) del centro

b)       sobre los trabajadores (campo socio-sanitario).

 

Dentro del colectivo de beneficiarios de mi centro, que corresponden a ancianos cuya

media  de edad es de 80 años, la experiencia ha sido altamente beneficiosa desde el primer años que se inició (1994), resultando que a diferencia de otros centros, los residentes o usuarios en su mayoría son los mismos a lo largo de estos cuatro años, además con su apoyo son, junto con el resto del personal, responsables del desarrollo de las prácticas.

            El hecho de que los futuros enfermeros/as compartan con los residentes los días de prácticas supone un refuerzo positivo de las cuatro esferas geriátricas: Funcional, Psíquica, Social y Afectiva.

            Cito a las cuatro porque el beneficio para este colectivo que se encuentra ubicado dentro del marco de una institución es una realidad en cada una de estas esferas. Por otra parte y centrándonos en el colectivo de trabajadores con los que los alumnos también comparten sus horas de prácticas, a pesar del esfuerzo que supone asumir en un centro pequeño el número de estudiantes que pasan por aquí en tan poco espacio de tiempo, este hecho también nos aporta un balance positivo:

 

            -aumentando y contribuyendo a los registros de información que los distintos profesionales tienen de los ancianos

 

            -como estímulo al colectivo de enfermería para cuestionarse y formarse en su práctica cotidiana

 

            -como hilo conector entre una institución (Residencia de Mayores) y las demandas, tanto reales como potenciales, que nuestro círculo social más cercano requiere.

 

            Para resumir y plasmar en pocas frases la experiencia vivida en este Centro durante estos cuatro años de prácticas por parte de los alumnos, es afirmar lo que Sócrates en la antigua Grecia defendía:

 

            1º) Él fue capaz de bajar la filosofía de las escuelas a los Centros de pensamiento, a las casas, a la calle; y del mismo modo, los enfermeros/as tenemos la obligación, desde los distintos puntos de trabajo que desempeñamos, de transmitir nuestra labor y experiencia a los distintos foros o colectivos que demanden nuestra intervención profesional.

 

            2º) Sócrates también marcó la diferencia entre los sofistas (aquellos que cobraban por sus explicaciones más o menos útiles) y los filósofos (aquellos que eran conscientes de sus limitaciones en el saber y por eso mismo eran capaces de no bajar nunca la guardia a la hora de su capacidad de aprendizaje, y lo que es más importante, siempre estaban dispuestos a transmitirlo a la sociedad en la que vivían).

 

            3º) Por último, no olvidar la referencia de Sócrates respecto a la razón, él era un típico racionalista y pensaba: “conocimientos concretos conducen a acciones concretas”.

           

            Que sirva este retorno a nuestro pasado dentro de la filosofía, para no olvidar que los enfermeros/as como colectivo tenemos que ser capaces de transmitir nuestros conocimientos y experiencias a generaciones venideras sin condiciones ni excusas pueriles porque si no es así estamos abocados al más claro fracaso como profesionales y como parte activa dentro de la sociedad, en un futuro.