Editorial

 

 

 

LA UNIVERSIDAD DE CASTILLA-LA MANCHA APRUEBA EL NUEVO PLAN DE ESTUDIOS PARA ENFERMERÍA

 

   

            Ha pasado mucho tiempo desde que se aprobaron las directrices generales comunes de los planes de estudio de los títulos universitarios de carácter oficial en 1987 (R .D. 1497). A partir de estas directrices se desarrolló el plan de estudios conducente a la obtención del título de Diplomado en Enfermería en 1990 (B. O. E. 20 de noviembre) en el cual la carga lectiva total se establecía en 180 créditos mínimo y 270 máximo, dando lugar a una gran diferencia en la carga lectiva de los planes que se fueron implantando en algunas universidades. Esta legislación nos llevaba al incumplimiento de la normativa europea (Directiva 77/453 C. E. E.), que establece la duración en horas (4.600) y los contenidos de los planes de estudio a los efectos de la libre circulación de los profesionales. Esta situación provocó sucesivas remodelaciones en aquellas universidades que habían adoptado los nuevos planes de estudio.

            La Universidad de Castilla-La Mancha esperó, por tanto, a que el Consejo de Universidades se pronunciara respecto al grado de cumplimiento de la normativa europea, apareciendo, entre otras modificaciones, la recalificación del crédito por equivalencia especialmente en los créditos clínicos, de manera que no se sobrepasara el total de créditos asignado a las titulaciones de primer ciclo y que se cumpliera, por otro lado, las 4.600 horas que exigía la C. E. E.

            De esta manera, el Departamento de Enfermería ha trabajado sobre diferentes proyectos desde 1996 siempre limitado por la gran reducción de carga lectiva que suponen las Directrices generales de 1990. por fin el nuevo plan se pondrá en funcionamiento en el próximo curso.

            El análisis que realizamos sobre este plan de estudios se podría resumir en los siguientes puntos:

 

Aspectos positivos

 

            Incluye una mayor coherencia externa respecto al plan anterior puesto que algunas asignaturas se han adaptado en su denominación y en sus descriptores a las estrategias sanitarias que se derivan del perfil epidemiológico en nuestro contexto, por ejemplo, Enfermería Psiquiátrica pasa a denominarse Enfermería Psiquiátrica y de Salud Mental; Salud Pública se incluye en primer curso con identidad propia como Introducción a la Salud Pública, y Ciencias de la Conducta pasa a denominarse Ciencias Psicosociales aplicadas a Enfermería.

            En este mismo sentido aparecen las denominadas asignaturas Optativas y de Libre Configuración que contribuirán a complementar de forma más específica el perfil del profesional de enfermería que surja en cada Centro.

            Presenta una mayor coherencia interna puesto que aparecen asignaturas con identidad curricular propia que en el anterior plan formaban parte de una asignatura única con diferentes contenidos. Éste es el caso de Fundamentos de Enfermería, Estadística para las Ciencias de la Salud, Legislación y Ética profesional, Introducción a la Salud Pública, Enfermería Maternal, Enfermería Infantil, Administración de Servicios de Enfermería, Farmacología y Nutrición y Dietética.

 

Aspectos negativos

 

            En estos aspectos debemos distinguir los derivados de las Directrices Generales del plan de Estudios en las que algunas asignaturas tenían una carga teórico/práctica totalmente desproporcionada, como por ejemplo Fundamentos de Enfermería (5/7). Además desaparecen asignaturas que formaban parte del plan anterior como el Inglés.

            Como negativo del plan de estudios de esta universidad destacamos:

            Gran desequilibrio entre la carga teórica y práctica a partir de la inclusión del crédito clínico por equivalencia (“chicle”) con un valor de 50,517 horas, lo que supondrá para el alumnado una disminución importante de la formación teórica y una “hipertrofia técnica”, además de la dificultad que se prevé a la hora de temporalizar los programas práctico-clínicos.

            Esta universidad ha excluido la asignatura de “Inglés Técnico” con carácter optativo en contra de la propuesta del Departamento de enfermería que la considera un instrumento necesario para un mayor desarrollo profesional.

            Desaparecen las incompatibilidades entre asignaturas, lo que puede dar lugar a una desestructuración del aprendizaje.

            Finalmente, como aspecto negativo para toda la enfermería española, esta legislación propicia un gran agravio comparativo con el resto de diplomaturas respecto a la carga lectiva real puesto que estamos por encima del nivel mínimo exigido para las licenciaturas en este país.

            Solo nos queda esperar que este agravio se vea compensado con la aprobación del segundo ciclo para Enfermería.