LA EVOLUCIÓN DE LOS CONTENIDOS TEÓRICO-PRÁCTICOS EN ENFERMERÍA MÉDICO-QUIRÚRGICA EN LAS TRES ÚLTIMAS DÉCADAS
AUTORES:
Merchán,
N.
Rodríguez-Arias,
C. M.
Barca,
J.
Carrero,
A.
Galindo,
A.
Rojo,
R.
Profesores del Departamento de
Enfermería de la Universidad de Extremadura. Cáceres.
A través
de una revisión bibliográfica mostramos la evolución de los contenidos
curriculares en la asignatura Médico-Quirúrgica desde 1955 y como paralelamente
varía el perfil del docente, desde un planteamiento del estudio de las
patologías siguiendo el modelo bio-médico, hasta la incorporación de los planes
de cuidados con un enfoque enfermero en todas las situaciones de salud y
enfermedad del individuo.
Enfermería
Médico-Quirúrgica. Planes de estudio de Enfermería. Planes de cuidados de
Enfermería.
En los 25 años, de 1952 a 1955, en que los estudios enfermeros se denominaron A. T. S. hasta el año 1977 que con la integración en la Universidad de las Escuelas de Enfermería pasaron a llamarse Diplomados en Enfermería, no sólo cambió la denominación sino también la formación y el concepto enfermero. Todo ello se plasma en los fundamentos de cuidados enfermeros, en los contenidos de las asignaturas, antes basadas en el modelo biomédico centrado en el síntoma y el tratamiento, y ahora en el estudio de los contenidos formativos a nivel mundial (normativa Europea), diferenciándose los contenidos de diferentes ciencias de las propiamente enfermeras más concretamente de Enfermería Médico-Quirúrgica. Estos cambios en los contenidos curriculares se han acompañado de la aparición de una bibliografía más acorde con una orientación enfermera, que aglutinan los nuevos contenidos prácticos con la mejor práctica profesional clásica. La currícula y la bibliografía han venido a expresar un cambio igualmente significativo en la documentación enfermera desde los tradicionales “partes orales” a las completas historias de enfermería actuales.
Revisando documentos en los que se hace referencia a los Planes de Enfermería desde 1944, comprobamos que los programas vigentes en las diferentes Escuelas de Enfermería del país desde ese año hasta 1955, eran los que se aprobaron en el B. O. E. el 3 de Agosto del mismo año en el que se estipulaban para el primer curso el estudio de la Patología General, en el segundo Patología Médica y Patología Quirúrgica y para el tercer curso Medicina y Cirugía de Urgencias
En
lo que hace referencia a los contenidos de estas asignaturas, es evidente la
evolución que han experimentado. En nuestro país los contenidos formativos de
esta disciplina en su componente teórico, hasta el comienzo de la década de los
ochenta, han estado encuadrados dentro de los que podríamos denominar Patología
General y Patología Quirúrgica conforme el modelo biomédico asentado sobre los
conceptos de síntoma, diagnóstico y tratamiento. Este esquema permitía ir
desgranando a lo largo de las asignaturas, en los tres cursos, los
conocimientos médicos que hacían posible entender en clave médica las
limitaciones en salud de las personas por razones médicas o quirúrgicas.
Es
la etapa que algún autor denomina como de la “enfermería institucionalizada”,
en que lo que se aprende por parte del alumno está al servicio de una práctica
dependiente y dominada por las tareas en el cual el servicio de enfermería está
sujeto estructuralmente a las órdenes médicas, las normas del hospital y los
procedimientos de actuación profesional.
Según
este modelo de enseñanza y práctica profesional, la actuación de enfermería ha
de realizarse conforme a un patrón de intervención que tiene al médico como
ordenante, la enfermera como cumplimentadora de órdenes y al paciente como
receptor último del acto médico, bien directamente o por intermediación de la
actividad enfermera.
En
este caso se impone una enseñanza que permita interpretar y comprender la
doctrina médica sin capacidad de juicio u organización distinta y menos aún
actuación independiente, como en su día dejó plasmado una destacada enfermera
de la Cruz Roja en el prólogo del libro de texto para enfermeras escrito por el
Dr. Soriano en 1920, que dice:
“Se
le exigen a una Dama Enfermera, para acreditar su disciplina, no sólo el
cumplimiento exacto de las órdenes que recibe de sus jefes, sino también la
silenciosa ausencia de todo comentario” (1)
Como
decíamos, el plan de estudio del 55 se ve modificado en 1977 al integrarse las
Escuelas de Enfermería en la Universidad, cambiando no sólo la denominación de
los estudios de A. T. S. a D. U. E., sino los contenidos de los programas, que
cambian la denominación de patologías, medicinas, etc., para pasar a llamarse
“enfermerías”. Este paso ha sido transcendental y nos ha situado en el momento
actual. Dentro de la historia de las Escuelas de nuestro país, es importante
señalar que este hecho se acompaña por otro dato importantísimo, que es el
acceso de los enfermeros a la titularidad de las asignaturas, con lo que los
enfermeros pasan a ser los decente únicos de la asignatura, tanto en el aspecto
teórico, como en el práctico, así como de los exámenes y la evaluación de los
mismos, aspectos que hasta entonces eran responsabilidad de los médicos o de
otros profesionales, los cuales casi nunca impartían al completo la asignatura,
dejando a las escasas enfermeras que había en las Escuelas, las llamadas
“instructoras”, la tarea de la organización y control de las prácticas, que
curiosamente no se recogía en el expediente académico y no se tenía en cuenta
en la valoración final de la asignatura. También era tarea de estas enfermeras
la vigilancia en los exámenes, además de estar encargadas de los aspectos
administrativos de la Escuela, que estaban dirigidas por médicos.
Pensamos
que este paso no se consigue sólo por méritos propios, sino que al integrarnos
en la Universidad pasamos a tener una dedicación como en el resto de las
Escuelas y Facultades que aplica el estatus de funcionario en cuanto a horas de
dedicación semanal y régimen de incompatibilidades. Este hecho disuade a muchos
de los profesionales que se encargaban de la docencia en las Escuelas, momento
que es utilizado por las enfermeras interesadas para acceder a estos puestos
docentes.
Un
comentario aparte merece la exposición de la carrera docente en las Escuelas.
Una vez alcanzada la meta de poder ser el responsable de las asignaturas,
quedaba por conseguir la titularidad de las mismas, es decir, obtener la plaza
docente por oposición. A estas oposiciones podían optar distintos
profesionales, siendo de ámbito nacional. Desgraciadamente nuestro techo profesional
acaba aquí, al no haber conseguido hasta el momento los estudios de segundo
ciclo, hecho este importante porque entre otras cosas, la Universidad no os
reconoce la plena capacidad investigadora.
Los
trece años siguientes hasta la implantación del nuevo plan de estudios aprobado
el 20 de Noviembre de 1990 y todavía en periodo de implantación en muchas de
nuestras Escuelas, sirve fundamentalmente para:
-afianzar
la enfermería en la docencia
-reciclar
conocimientos
-modificar
los programas
-variar
el funcionamiento de las Escuelas
-conseguir
los Departamentos de Enfermería en la Universidad
Todo
este movimiento fue paralelo a los cambios acaecidos en la profesión. Nos
estamos refiriendo en primer lugar a la aparición de las Direcciones de enfermería
con un poder importante dentro del organigrama del hospital y en segundo lugar
la adaptación de los profesionales de Enfermería a los modelos vigentes en
otros países, que comenzaban a divulgarse a través de cursos, seminarios, etc.,
a todos los profesionales, y que en las Escuelas eran incluidos en los
contenidos teóricos.
Aunque
a veces se achaque a las Escuelas, que en ocasiones han ido por detrás de lo
que ocurría en los hospitales, creemos que en le contexto general no tiene
prácticamente valor, y que haciendo un análisis en el tiempo podemos observar
como los cambios en uno y otro lugar han formado el perfil del nuevo
profesional enfermero, que en este momento podemos decir que en la mayoría de
Escuelas y Hospitales es coherente y que en gran parte de las Escuelas se
imparten los mismos modelos que se han adoptado en los Hospitales.
El
viejo modelo de enseñanza enseñante entra en crisis fundamentalmente a expensas
de influencias externas, básicamente de los países anglosajones y de algunos
países de América Latina influidos a su vez por los Estados Unidos.
Poco
a poco se abandonan los viejos manuales de Patología General o los textos
recopilatorios tipo Manual del A. T. S. cuya primera edición es de 1967, para
ir dando paso a textos escritos por enfermeras que ponen especial énfasis en
definir contenidos de intervención enfermera del que fueron buen ejemplo los
primeros escritos en colaboración entre médicos y enfermeras, como el Brown
“Enfermería Médica” de 1958 y más tarde sólo por enfermeras, como es el
“Tratado de Enfermería Médico Quirúrgica” de Long cuya tercera edición es del
94.
Este
cambio que se inicia en Estados Unidos en los años 50 comienza a ser conocido
en la práctica clínica en España en los años 70. Los programas de estudio de
las Escuelas de Enfermería se ven obligadas a adoptar un cuerpo de
conocimientos selectivo, especialmente en ciencias de la salud, basados en las
ciencias biológicas, físicas, psicosociales y conocimientos seleccionados de la
ciencia médica.
Las
teorías y modelos de enfermería, el proceso de Enfermería, los diagnósticos
enfermero, los planes de cuidados, etc, son conceptos y contenidos que van
incorporándose poco a poco a las nuevas estructuras de la enseñanza
Médico-Quirúrgica hasta ir configurando un perfil de enseñanza en que teniendo
presente el diagnóstico médico como realidad definitoria de una quiebra en el
estado de salud.
Las bases científicas de los contenidos
teóricos que se imparten en la currícula, se nutren de la bibliografía
disponible que como comentamos anteriormente también ha sufrido cambios
cualitativos y cuantitativos importantes, pasando de disponer de escaso
material enfermero y un importante fondo bibliográfico médico a en la
actualidad disponer de una bibliografía básicamente enfermera, la mayoría
escritas por enfermeras norteamericanas, canadienses, etc., aunque ya comienzan
a ver la luz libros de enfermería cuyos autores son enfermeras/os españoles.
Las casas editoriales conscientes de esta demanda por adecuar los contenidos a
nuestra realidad práctica, solicitan cada vez más a los profesionales,
generalmente docentes, la redacción de estos libros de texto.
Otro
cambio que podemos observar en los contenidos de la Enfermería Médico
Quirúrgica es la incorporación de los planes de cuidados de enfermería.
Entendiendo que el plan de cuidados de enfermería es entre otras cosas un
mecanismo de comunicación para transmitir la información de una enfermera a
otra, a fin de facilitar la prestación de un cuidado individualizado y dotado
de una calidad coherente. O en otras palabras, los planes de cuidados, agrupan
las órdenes genéricas de enfermería y las actividades específicas necesarias
para conseguir resultados positivos para el paciente. Los planes de cuidados,
individualizados, estandarizados, informatizados, etc, o en la manera en que
quieran presentarse, son una realidad tanto desde el punto de vista de los
contenidos de la enseñanza teórica como de la práctica profesional y son la
expresión de la actuación enfermera en situaciones de potencial o real pérdida
de salud dando respuesta a una doble demanda:
1- Ser el eje
sobre el que gire la práctica clínica de una forma metodológica
2- Servir de
guía para la formación en contenidos de Enfermería Médico-Quirúrgica. (2)
Los planes
de estudio, la bibliografía disponible y la documentación enfermera, ponen de
manifiesto evidentes cambios cualitativos y cuantitativos que tienen reflejo en
la enseñanza y la práctica profesional cuyos resultados en la mejora de los
cuidados, es preciso evaluar.
Como
conclusiones, resaltaríamos:
1º
Que en las tres últimas décadas se han producido cambios en los programas,
bibliografía y contenidos de los planes de estudio hacia una orientación
enfermera
2º Que se ha pasado de una transmisión de contenidos
prácticos de forma oral a la escrita
3º La introducción de los planes de cuidados
como forma de práctica profesional
Bibliografía consultada:
-Brown, A.
Enfermería Médica. México: Interamericana, 1958
-Brunner,
L; Suddarth, D. Enfermería
Médico-Quirúrgica, 6ª y 7ª ed. México: Interamericana, 1989, 1994
-Eliason,
E; Ferguson, L; Sholitis, L; Enfermería Quirúrgica. México: Interamericana,
1975
-Long,
B; Philipps, W. Tratado de enfermería Médico-Quirúrgica. 1ª y 2ª ed. Madrid:
Interamericana, 1988, 1992.
-Madame
Fouguet. Economía de la Salud del Cuerpo Humano. I y II. Valencia: Juan Mariana
y Sanz, 1872
-Mason,
M. Enfermería Médico-Quirúrgica. México: Interamericana S.A., 1968
-Nordmerk,
M; Rohmedr, A. Bases científicas de la enfermería. México: La prensa mexicana
S.A., 1979
-Smith,
D; Germain, C; Gips, C. Enfermería Médico-Quirúrgica. México: Interamericana,
1973
Bibliografía acotada:
1.
Soriano, C. Curso Teórico de la Dama Enfermera. Oviedo: Cruz
Roja Española, 1920
2.
Holloway, NM. Planes de Cuidados en Enfermería
Médico-Quirúrgica. Barcelona: Doyma, 1990.