IMPACTO DE LA EDUCACIÓN MATERNAL: VIVENCIA SUBJETIVA MATERNA Y EVOLUCIÓN DEL PARTO

 

 

 

 

 

Autores:

 

            -Molina Salmerón, Manuela. Matrona

            -Martínez García, Adela María. Matrona

            -Martínez García, Francisco José. Matrón

            -Gutiérrez Luque, Elena. Matrona

            -Sáez Blázquez, Rafael. Matrón

            -Escribano Alfaro, Pedro Manuel. Matrón

 

 

 

 

RESUMEN

 

 

 

            En este trabajo se analizaron los conocimientos, actitudes y hábitos frente a la Maternidad de 100 puérperas, así como la evolución clínica del parto (duración, modo de finalización y pH venoso y arterial de la sangre del cordón al nacimiento) y la participación paterna en el mismo; 50 de las mujeres hicieron Educación Maternal y 50 no. Todas eran primigestas, con un embarazo normal e inicio de parto espontáneo.

            Debemos destacar que la duración de la fase activa de la dilatación y expulsivo se reduce en 33 minutos en mujeres preparadas frene a no preparadas, así como el número de partos instrumentados, no alterándose el resto de parámetros obstétricos. También hemos observado un marcado aumento en el nivel de conocimientos en mujeres preparadas, sin que haya variación en las actitudes y hábitos, así como tampoco en la participación paterna.

 

 

 

PALABRAS CLAVE

 

 

            Educación Maternal; Psicoprofilaxis Obstétrica; Preparación al Parto; Resultados Obstétricos; Conocimientos sobre Maternidad; Participación Paterna en el Parto; Lactancia Materna.

 

 

INTRODUCCIÓN

 

 

            “... una buena Educación Maternal, con una preparación física y psicológica adecuada, va a repercutir favorablemente en la embarazada y el feto” (8).

            La recuperación del parto como acontecimiento familiar, vivido con la alegría del protagonismo y la seguridad de la técnica, marcan las tendencias actuales de la asistencia obstétrica. Con el nombre genérico de “Educación Maternal” se entiende una serie de técnicas que no sólo tratan de aliviar el dolor de la parturienta, sino que trabajan las facetas psicológicas del embarazo y parto par enseñar y preparar a la mujer para una más feliz resolución de su parto (12).

            La importancia de la Psicoprofilaxis Obstétrica radica en que:

 

            1.- La magnitud de la población susceptible de ser atendida es muy importante (toda mujer embarazada).

            2.- Facilita la información y educación sanitaria de la embarazada respecto a la preparación para el embarazo, parto, puerperio y cuidados del recién nacido.

            3.- Consiste en una medida para prevenir la morbi-mortalidad materna, fetal e infantil.

            4.- Es un elemento básico para humanizar la atención global a la unidad familiar (12).

 

            En la actualidad la Educación para la Maternidad incluye, no solamente la información, sino también motivación y mentalización sobre la gran importancia de ser madre.

            En el año 1986, el Ministerio de Sanidad y Consumo del Estado Español editó una guía en la que se recogen los objetivos que debe cumplir la Psicoprofilaxis Obstétrica. Algunos de estos objetivos, y sobre los que se asientan las bases teóricas de este trabajo son:

 

            -reducir las complicaciones obstétricas y la morbilidad materno-fetal por acortamiento de la duración del parto y mayor colaboración con la matrona y el tocólogo.

            -eliminar las ideas erróneas y distorsionadas referentes al embarazo, parto y puerperio.

            -promocionar hábitos de conducta que aumenten el nivel de salud y bienestar de las mujeres.

            -ofrecer a la mujer y la pareja la información y atención necesaria que facilite su protagonismo en el proceso de cambio que supone el nacimiento de un hijo.

            -lograr un parto subjetivamente indoloro.

            -incrementar la lactancia natural.

 

            Los tres pilares fundamentales de la Educación para la Maternidad realizada por las matronas en Albacete (basados en los trabajos del parto natural sin temor de Dick-Read, el método de Lamaze, y la Sofropedagogía Obstétrica de Aguirre de Cárcer) son:

 

            1.- Disminución del dolor del parto mediante reducción de la afectividad

            2.- Disminución de la vivencia del dolor mediante restricción de la conciencia

            3.- Facilitación del parto mediante regulación del tono muscular.

 

            Se pretende dotar a la mujer de armas para que pueda afrontar la vivencia de su parto positiva y conscientemente, y enseñarle cuando puede utilizarlas:

 

            -Tranquilidad: mediante los conocimientos adquiridos racionalmente a través de la Educación para la Maternidad.

            -Relajación: arma para poder ser usada ante la sensación dolorosa más o menos intensa de la contracción.

            -Respiración: usada como último recurso (cuando la tranquilidad y relajación son inefectivas o insuficientes para afrontar el desarrollo del trabajo de parto) debido a que existe un trabajo muscular uterino.

           

            El problema que nos encontramos es que no existe una evaluación de la utilidad de la EPM que se realiza actualmente en Albacete. Con nuestro estudio hemos pretendido llenar este vacío. Intentamos ver la influencia de esta educación en la modificación de ciertos indicadores obstétricos que usaremos en nuestro estudio y en la modificación de la vivencia subjetiva de la madre respecto a su propio parto.

            Para ello hemos realizado un estudio comparativo entre mujeres preparadas y no preparadas, seccionadas para evitar factores distorsionadores que influyeran en los resultados siguiendo unos determinados criterios de inclusión.

 

 

 

OBJETIVOS

 

 

General

 

            Valorar el grado de cumplimiento de los objetivos propuestos para la Educación Maternal, por el Ministerio de Sanidad y Consumo del Estado Español en mujeres que han sido atendidas en su parto en el Hospital General de Albacete, durante el periodo de Abril a Octubre de 1995.

 

Específicos:

 

1.       Determinar la influencia de la Educación Maternal sobre ciertos parámetros de salud maternos y fetales.

2.       Valorar el grado de conocimientos de la mujer ante su maternidad.

3.       Contrastar las distintas actitudes de la mujer ante su maternidad.

4.       Analizar el grado de participación paterna durante el nacimiento.

5.       Medir hasta qué punto se logra un parto subjetivamente indoloro gracias a la Educación para la Maternidad.

6.       Contrastar los cambios en los hábitos de conducta de la mujer que aumentan su nivel de salud y bienestar.

 

 

MATERIAL Y MÉTODO

 

 

 

            Naturaleza del estudio. El estudio que hemos realizado es de naturaleza observacional, descriptivo y transversal, mediante cuestionario anónimo estructurado y revisión de Historias Clínicas.

 

            Población objeto de estudio. Mujeres que han dado a luz en el Hospital General de Albacete y que pertenecen a Zonas de Salud en que se imparte Educación Maternal (Albacete, Almansa, Villarrobledo, La Roda, Casas Ibáñez, Madrigueras y Tarazona de la Mancha), durante los meses de Abril a Octubre de 1995.

            Los criterios de inclusión que dicha muestra ha debido cumplir son:

 

a)       primigestas

b)       con edad comprendida entre 20 y 35 años (intervalo de edad más óptimo para la procreación)

c)       que no estuvieran catalogadas como Embarazo de Alto Riesgo según los criterios de la Consulta de Alto Riesgo del Hospital General de Albacete

d)       que el parto se desarrollará en el Hospital General de Albacete

e)       excluimos cesáreas programadas, inducciones de parto y partos en los que se utilizó anestesia general o epidural

 

Además de los requisitos antes mencionados, el grupo de expuestas al programa  deben haber asistido al menos a 5 clases (sin incluir la entrevista) de Educación Maternal, mientras que el grupo de las NO expuestas no deben haber asistido a ninguna clase. A partir de estos momentos al grupo de mujeres preparadas las denominaremos grupo A, y al de no preparadas grupo B.

            La recogida de los datos la realizamos en dos fases:

 

-revisión de la Historia Clínica, gracias a lo cual se consiguieron datos obstétricos y fetales que hemos estudiado.

-entrevista personal a cada mujer entre las 24 y 72 horas siguientes al parto que nos ofreció los datos referidos a la vivencia subjetiva de la madre. La duración aproximada de la entrevista era de 20 minutos, y fueron realizadas por todos los miembros del equipo investigador. Previamente, tuvimos una reunión con el fin de unificar criterios.

 

            Descripción de las variables. Como variable independiente hemos estudiado la edad materna, en años cumplidos, en el momento del parto.

            Las variables dependientes analizadas las hemos separado en dos tipos:

 

a)       aquellas que nos han informado sobre la evolución del parto y estado del recién nacido:                                      

-pH de la sangre del cordón umbilical, tanto arterial como venosa. La muestra sanguínea se recogió tras la expulsión fetal, de una porción de cordón que se liga antes de la primera inspiración fetal.

-duración de la fase activa de la dilatación y expulsivo. Hemos considerado el tiempo transcurrido desde que la mujer alcanzó una dilatación cervical de 4 cm hasta el momento de la expulsión fetal. En los casos en que fue necesario practicar una cesárea, no hemos tenido en cuenta esta variable.

-terminación del parto, que puede ser: eutócico, instrumental o cesárea.

 

b)       aquellas que nos han aportado datos sobre cómo vive subjetivamente una mujer su proceso de maternidad (embarazo, parto y puerperio):

 

-nivel de conocimientos que la mujer tiene sobre el proceso de la Maternidad, más concretamente sobre:

           *signos y síntomas de inicio del parto

           *fisiología del parto

-actitud de la mujer frente al proceso de la Maternidad:

           *participación activa en el parto

           *lactancia materna

           *reinicio de la actividad normal en el postparto inmediato

-vivencia subjetiva del dolor, durante el parto

-participación paterna en el proceso del nacimiento (fase de expulsivo). Esta última variable sólo la hemos tenido en cuenta en el caso de partos por vía vaginal.

 

            La encuesta que hemos utilizado para obtener estos datos está constituida por 10 preguntas cerradas, con un número variable de ítems, dependiendo de la pregunta. Dicha encuesta ha sido realizada de manera completamente anónima.

 

            Procesamiento y análisis de los datos. Para la descripción de las distintas variables hemos utilizado:

 

            -medidas de frecuencia para variables cualitativas.

            -medidas de tendencia central y de dispersión para variables cuantitativas.

 

            Con el fin de establecer posibles asociaciones entre las variables, hemos aplicado:

 

            -cuando ambas variables fueron cualitativas de 2 categorías (asistencia o no a Preparación Maternal), la técnica de la ji al cuadrado.

            -cuando una fue cualitativa y otra cuantitativa, la t de Student.

            -cuando ambas fueron cuantitativas, el análisis de varianzas (ANOVA) o el análisis de medias. En el caso de que las varianzas no fueran homogéneas según el test de Barlett, hemos utilizado el test de Kruskal-Wallis.

 

 

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

 

 

 

            Una vez analizados todos los datos recogidos, los resultados que hemos obtenido son los siguientes:

 

            -en cuanto a la edad de las mujeres entrevistadas, la media ha sido de 27,4 años en ambos grupos, con una desviación estándar para el grupo A de 3,775 y para el grupo B de 3,332. La mediana es coincidente con este valor, al igual que la moda (Gráfico 1).

 

 

 

 

 

 

 

            Queremos destacar el hecho de que, en general, sin distinción entre los grupos, el 23% de las mujeres tenía 30 años o más en el momento de concebir su primer hijo.

 

            -en relación a la terminación del parto, vimos que en el grupo A, el 74% de los partos terminaron de forma eutócica, el 12% de los mismos finalizaron en cesárea y en el 14% fue necesaria la intervención instrumental. En el grupo B, el 72% fueron partos eutócicos, el 8% fueron cesáreas y el 20% acabaron instrumentalmente (Gráfico 2)

 

 

            Al comparar los 2 grupos (A y B) en relación al modo en que terminó el parto, se observa que no existe relación estadísticamente significativa entre dichas variables, ya que hemos observado una ji al cuadrado de 0,94, siendo p=0,624.

            Es necesario destacar el hecho de que el número de partos instrumentados es sensiblemente inferior en el grupo A frente al B, aunque no se consiga una relación estadística concluyente. Hay que tener en cuenta que una de las indicaciones para la realización de ayudad instrumental durante el expulsivo es la falta de colaboración por parte de la parturienta.

 

            -haciendo referencia al tiempo transcurrido desde que se alcanzaron los 4 cm de dilatación cervical hasta el momento del nacimiento del niño, la media para el grupo A fue de 173,6 minutos y la desviación estándar (D. E.) de 89,091, la mediana fue de 142,5. En el grupo B la media es de 206,7 minutos (D. E. = 115,414), siendo la mediana de 192,5.

            Al realizar la comparación entre los 2 grupos, observamos una diferencia de 33 minutos menos en el grupo de mujeres preparadas frente al de no preparadas, lo que supone un 16% de reducción. Aunque este tiempo no es estadísticamente significativo (obtenemos un valor de p = 0,128 y un valor de t = 1,517), no se debe despreciar este dato, pues todo el tiempo que se consiga acortar el parto repercute en beneficio de la salud de la madre y del feto.

 

            -haciendo una valoración del equilibrio ácido-básico del niño en el momento del nacimiento, el parámetro que hemos tenido en cuenta ha sido el valor del pH de la sangre del cordón, aunque éste por sí solo no se ha demostrado que sea concluyente para determinar el estado fetal al nacimiento. Atendiendo a los valores del pH arterial fetal en el momento del parto hemos obtenido:

            En el grupo A la mediana resulta ser de 7,26, con una media de 7,24 (D. E. = 0,059). En el grupo B hemos obtenido una mediana de 7,26 y una media de 7,25 (D. E. = 0,063). Como vemos ambos valores son muy aproximados y al compararlos hemos obtenido una p = 0,587 y una t = 0,554, con lo cual podemos concluir que la Educación Maternal no interfiere en los valores de pH arterial de la sangre del cordón al nacimiento.

 

            -según los valores obtenidos de pH venoso, en el grupo A la mediana fue de 7,30 y la media de 7,28 (D. E. = 0,070). En el grupo B la mediana fue de 7,30 y una media de 7,29 (D. E. = 0,074). Como ocurre con el pH arterial, estos datos son muy similares, y al realizar el análisis de medias apareció un valor de p = 0,685 y de t = 0,410, lo que significa que tampoco en este caso hemos obtenido significación estadística.

 

            -al analizar los datos referentes al nivel de conocimientos alcanzados durante el curso de preparación para la maternidad, referidos a inicio del parto, contracciones, postparto, lactancia, puericultura y anticoncepción, vimos que en el grupo A las mujeres tienen mayor información y un nivel de conocimientos superior a las del grupo B. Al analizar el número de respuestas correctas medias entre los 2 grupos, observamos que se alcanza significación estadística en 3 de las 6 situaciones propuestas (Tabla 1).

 

TABLA 1. Nivel de conocimientos alcanzado con la educación maternal.

 

Chi al cuadrado

Valor de p

Signos de inicio del parto

6,97

0,072

Contracciones y dolor

5,66

0,017

Inicio de la actividad tras el parto

0,20

0,656

Subida de la leche

2,55

0,110

Cuidados de la cicatriz del cordón

3,84

0,049

Lactancia natural y anticoncepción

17,65

0,000

 

 

 

            -en la pregunta que hace referencia a cómo considera que fue su parto, resultó que en el grupo A, un 38% se han inclinado por considerar que su parto fue mejor de lo que esperaba, un 36% contestaron que fue peor de lo que esperaba y un 26% de las mujeres del grupo A consideraron su parto como lo esperaban. En el grupo B un 38% consideraron su parto peor  de lo que esperaban, un 32% mejor de lo que esperaban y un 30% igual que lo esperaban.

            Al comparar ambos grupos hemos observado que no hay diferencias estadísticamente significativas entre ellos, ya que obtenemos un valor de ji al cuadrado de 0,81 y una p = 0,435.

            Debemos tener en cuenta que esta pregunta es muy subjetiva y difícil de valorar. Cada individuo vive la experiencia dolorosa de una manera, e incluso la misma persona en dos distintas circunstancias interpreta un mismo estímulo doloroso de muy diferente modo.

 

            -seguidamente pedíamos a las mujeres que valorasen de 1 a 5 momentos puntuales de su parto y diferenciamos entre parto vía vaginal y cesárea.

            En los casos de parto vaginal, las situaciones a calificar fueron: Cuando empezó de parto; Traslado e ingreso en el Hospital; Cuando estaba en la sala de Dilatación; Cuando tuvo que empujar en la mesa de Partos; Cuando vio al niño por primera vez; y Durante la sutura. En todos los momentos las medias fueron superiores en el grupo A, pese a no resultar estadísticamente significativas.

            Queremos destacar, sin embargo, el punto Cuando estaba en la sala de dilatación. Las medias obtenidas en este caso, fueron de 2,84 para el grupo A y 2,37 para el grupo B, con una diferencia de medias de 0,47 (t = 1,925; p = 0,054). Este valor, que se acerca a la significación estadística, nos hace pensar que, aunque los cursos de Preparación a la Maternidad no modifican sustancialmente las actitudes, sí que éstas se ven alteradas siempre en un sentido favorable o positivo.

            Aquellas mujeres cuyo parto terminó mediante operación cesárea, las situaciones que debían valorar eran: cuando empezó el parto; traslado e ingreso en el Hospital; cuando le dijeron que tenían que hacerle la cesárea; y cuando vio al niño por primera vez. Al igual que en el apartado anterior las medias en el grupo A son mejores que en el grupo B, pero no se alcanza valor estadístico.

 

            -en el grupo A, el 84,1% de las parejas estuvieron con la mujer en el paritorio, mientras que en el grupo B contestaron de forma afirmativa a esta pregunta un 69,6%.

            A la hora de comparar las contestaciones de ambos grupos, observamos que no existe asociación estadística significativa, puesto que el valor de ji al cuadrado es de 2,65 y p = 0,122.

            En la institución donde hemos realizado nuestro estudio no existen limitaciones para que pasen las parejas a paritorio, salvo en los casos que por razones médicas no sea oportuna la presencia de la pareja.

 

            -en la pregunta en la que se hace referencia a la utilidad de la presencia del marido en el paritorio cabe destacar que nadie, de ninguno de los dos grupos, contestó que no le resultara útil la presencia del compañero.

            De las mujeres del grupo A el 94,6% contestaron física y afectivamente, el restante 5,4% se lo repartieron a partes iguales las contestaciones –físicamente- y –afectivamente-. Entre las mujeres del grupo B cerca del 93,7% contestaron física y afectivamente. Un porcentaje del 6,3% contestó que afectivamente y nadie contestó físicamente (Gráfico 3).

 

 

 

 

 

 

            En la descripción de la asociación estadística de las variables, vemos que la ji al cuadrado es 1,36 y el valor de la p = 0,500, por lo que podemos decir que no existe asociación estadísticamente significativa entre la realización de la Educación Maternal y el valor de la presencia del padre en el momento del nacimiento.

            Debemos tener en cuenta una serie de aspectos que rodean a la presencia del marido en el paritorio. Desde hace unos años está bien visto la presencia de los compañeros en los paritorios, la importancia de vivir juntos estos momentos tan importantes para ambos. Sin embargo, se ha llegado a una situación en la cual puede resultar extraño la no presencia del padre. Por lo tanto, muchas veces los maridos se ven un poco forzados a pasar al paritorio, cuando en realidad no quieren hacerlo.

 

            -en referencia a la pregunta de cómo fue su parto con respecto al dolor, podemos afirmar, según los resultados que hemos obtenido, que tanto entre las mujeres que realizaron Educación Maternal como las que no lo hicieron, nadie contestó que su parto le resultara apenas doloroso o indoloro. De las mujeres del grupo A, el 38% contestaron que les resultó doloroso y un 24% consideraron al parto como soportable. Entre las mujeres del grupo B, un 48% contestó que le resultó el parto doloroso, un 32% muy doloroso y un 20% soportable (Gráfico 4).

 

 

 

 

 

            Al comparar los parámetros estadísticos de los dos grupos obtenemos una ji al cuadrado de 1,02, con una p = 0,6, lo que supone que no existe asociación estadística entre las mujeres que realizan y las que no realizan Educación Maternal.

 

            -en referencia a la intención de darle el pecho a su hijo, vimos que en las mujeres del grupo A el 100% afirman su intención de dar el pecho, y en las del grupo B el 98%.

            Al asociar las variables vemos que la ji al cuadrado tiene el valor de 1,01 y p = 0,512. Por tanto no existe significación estadística entre los dos grupos.

            En la contestación a esta pregunta tenemos que valorar muchos aspectos que nosotros no controlamos y que están sesgando el resultado mayoritario de la intención afirmativa de darle el pecho. No debemos olvidar la gran influencia social, la presión a la que la mujer está sometida, tanto antes como después del parto, para que le dé el pecho a su hijo. Otro aspecto fundamental que puede haber sesgado el resultado son las influencias del propio personal sanitario. Desde que se entra en contacto con la mujer hasta después del parto, se le dirige hacia la lactancia materna y resulta extraño que una mujer no quiera dar el pecho a su hijo. En muchas ocasiones la mujer se siente obligada y puede tener sentimientos de culpa si no la realiza. Muchas veces, no se piensa que esta decisión es muy personal y meditada y que toda persona tiene derecho a elegir libremente sus acciones.

 

            -en cuanto a la actitud de la mujer hacia su parto (activa o pasiva), debemos destacar que en le grupo A, el 50% de las mujeres prefieren ser las protagonistas y el otro 50% prefiere tener una actitud más pasiva. En el grupo B el porcentaje mayor, 60%, quiere que el personal sanitario sea el máximo responsable.

            Pensamos que en este tema la preparación al parto influye positivamente, les ayuda a integrarse más activamente en el parto y a participar más en él.

            Al realizar el análisis de los datos, vemos que el valor de la ji al cuadrado es de 1,01 y p=0,311, por lo tanto no existe significación estadística.

 

 

 

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

 

 

1.       Consideramos que la Preparación a la Maternidad que se realiza en la provincia de Albacete resulta, en general, positiva para las mujeres y sus hijos durante todo el proceso del embarazo, parto y puerperio.

2.       La Educación Maternal consigue máxima eficacia en la adquisición de conocimientos, y en menor medida sobre el cambio de actitudes y hábitos de comportamiento. Cosa lógica, por otra parte, debido a las bases de los procesos educativos, que primero influyen sobre los conocimientos para más tarde pasar a las actitudes y hábitos de comportamiento.

3.       Pensamos que sería necesario volver a plantearse alguno de los objetivos propuestos por el Ministerio de Sanidad y Consumo, con respecto a la Educación Maternal, haciéndolos más reales y alcanzables, concretamente el que se refiere a lograr un parto subjetivamente indoloro.

4.       En lo referente a como terminó el parto existe un ligero efecto favorable en mujeres preparadas, destacando que en el grupo de mujeres no preparadas aumentaron el número de partos instrumentados.

5.       Refiriéndonos al tiempo transcurrido desde el inicio de la fase activa de la dilatación hasta el momento del nacimiento del niño, hemos observado un descenso apreciable del grupo de mujeres preparadas frente al de no preparadas. Consideramos que este efecto es muy beneficioso para el estado físico y anímico tanto de la mujer como del niño.

6.       En cuanto al equilibrio metabólico del neonato en el momento del nacimiento, no hemos encontrado diferencias haya asistido o no la madre a clases de Preparación para la Maternidad.

7.       La actitud de las mujeres ante la maternidad mejora en aquellas que han recibido el curso de Educación Maternal.

8.       Hemos encontrado una amplia participación paterna en el proceso del nacimiento, sin que hayamos descubierto diferencias entre las mujeres preparadas y las no preparadas. Queremos destacar el hecho de que en todos los casos en que el padre ha participado, su presencia fue considerada positiva por las mujeres.

9.       Debemos reseñar que a ninguna mujer le resultó indoloro o poco doloroso el parto, por lo que recomendamos nuevas líneas de investigación en este sentido.

10.   No hemos podido contrastar cambios en los hábitos de conducta de la mujer, y creemos necesario abrir líneas de investigación al respecto, sobre todo encaminados al tema de la lactancia materna.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

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